Micronación

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Una micronación es una entidad que clama ser una nación o estado independiente pero que carece del reconocimiento de los gobiernos mundiales u organismos internacionales, a diferencia de los movimientos de autodeterminación o pequeños estados con escaso reconocimiento oficial pero independientes de facto, que sí cuentan con algún tipo de reconocimiento.

Estas “naciones” existen ya sea en Internet o en pequeños espacios físicos.

El Principado de Sealand.

Las micronaciones se forman por pequeños grupos de personas, a veces por una pequeña familia. A diferencia de los países imaginarios y de otros grupos sociales (como ecoaldeas, clanes o sectas), expresan un ferviente deseo al reconocimiento de cierta soberanía sobre un territorio físico.

Definición de micronación[editar]

Generalmente las micronaciones tienen ciertas características comunes [cita requerida]:

  1. Algunos tipos de micronaciones afirman que desean ser reconocidas públicamente como estados soberanos, pero no son reconocidas por los estados oficiales.
  2. Las micronaciones en su mayoría son bastante pequeñas, tanto geográficamente como en número de miembros. Raramente tienen más de unos pocos cientos de miembros, y la gran mayoría no tienen más que uno o dos participantes activos. Sin embargo existen unas pocas (Hutt River) que tienen territorio más grande que las demás y tienen más de 10.000 ciudadanos.[1]
  3. Algunos tipos de micronaciones expenden instrumentos como pasaportes, sellos y moneda, y confieren títulos y premios, pero raramente estos instrumentos son reconocidos fuera de sus propias comunidades de interés.

Las micronaciones deberían distinguirse también de las entidades que tienen relaciones diplomáticas con otras naciones-estado reconocidas, aunque no lo estén formalmente, o aceptadas por la mayoría de organismos internacionales importantes (como las Naciones Unidas). Por ejemplo: Taiwán, la Administración Central Tibetana, la República Árabe Saharaui Democrática y la Autoridad Nacional Palestina. Al contrario, en general las micronaciones en un gran porcentaje no tienen relaciones diplomáticas con naciones-estado reconocidas o con organismos internacionales (Naciones Unidas, etc.). Sin embargo existen unas pocas que poseen relaciones diplomáticas con un número pequeño de países.

Historia[editar]

Caricatura de Napoleón confinado en la isla de Elba.

Un antecedente importante de las llamadas micronaciones es el principado creado en el territorio de la isla de Elba, para que fuera regentado por Napoleón Bonaparte, cuando, a su vez, servía de lugar de exilio. La isla en este período no era esencialmente una nación, pues estaba supeditada al control de los enemigos de Bonaparte y su creación no fue producto de las aspiraciones de los habitantes de la isla.

En 1820 el aventurero escocés Gregor MacGregor autodeclarado cacique de Poyais (una nación ficticia y el primer ejemplo de un país imaginario), logra engañar a varios inversionistas y colonos ingleses atrayendolos a su supuesto país, solo para descubrir un pantano.

Las primeras micronaciones organizadas como nación-estado aparecerían desde principios del siglo XIX. Algunas serían fundadas por oportunismo (Reino de la Araucanía y la Patagonia), otras fueron el resultado de "errores" en tratados históricos[2] como el Principado de Seborga, una ciudad-estado en la región italiana de Liguria, cerca del sur de la frontera con Francia, cuya historia comienza en la Edad Media.


Durante el siglo XX aparecerían nuevas micronaciones, en los años 60 sobre una vieja plataforma petrolífera es creado el Principado de Sealand y le seguiría la Isla de las Rosas, una plataforma de 400 metros cuadrados construida en 1968 en aguas internacionales de la ciudad italiana de Rímini, en el mar Adriático. Imprimió sellos y declaró el esperanto como idioma oficial. Sin embargo, poco después de su formalización, la Marina de guerra italiana la invadió y destruyó; sería Sealand la primera en lograr cierto tipo de reconocimiento.[3]

Desembarco en la República de Minerva.

La República de Minerva, un proyecto libertario logra establecer una isla artificial en los arrecifes de Minerva al sur de Fiji en 1972 para terminar siendo invadida por Tonga, que finalmente la anexaría. Aparecerían otros ejemplos que no pasarían de ser micronaciones virtuales, existentes solo en el mundo digital.

Seguirían apareciendo otros casos como la región separatista de Hutt River, se declara independiente en 1970, cuando el príncipe Leonard (Leonard George Casley) declaró su granja propiedad independiente después de una disputa por cuotas de trigo, logra obtener cierta autonomía de Australia sustentada en recursos legales.[4] La República de Molossia fundada por el norteamericano Kevin Baugh cerca de Dayton, Nevada, en los Estados Unidos de América.[5] Hasta un personaje de la televisión británica, Danny Wallace recientemente intentó y falló al crear una nación llamada Lovely en su piso al Este de Londres.[6]

Impacto de Internet[editar]

Muchas micronaciones pasaron de ser simples curiosidades a casos de estudio gracias al uso del Internet, los gobernantes de dichas entidades han usado esta herramienta para promover el turismo, el cual es en muchas ocasiones la principal fuente de ingresos, pero también para conseguir notoriedad y establecer una representación oficial. Gran número de micronaciones territoriales al viejo estilo, incluyendo la provincia de Hutt River y Sealand, mantienen sitios web que sirven en gran parte para dar a conocer sus reclamaciones y promocionarse. Estas dos mencionadas anteriormente son micronaciones que reclaman su derecho a obtener estatus de estado en otras entidades internacionales, y no meras cibernaciones o países creados sólo en Internet.

Otro tipo de fenómeno apareció, el de las micronaciones virtuales, entidades que solo existen en la Internet y que no poseen un territorio físico. Esto último como un hobby y no como algo más serio.

Frontera de Estados Unidos con la República de Molossia.

Razones, motivos y legitimidad[editar]

Entre los motivos para la creación de una micronación y buscar la independencia de otra nación están: un sentimiento nacionalista, por índole económica, como autopromoción o para promover una agenda política o social y en otros casos para crear un nuevo país o simular un sistema social distinto. A pesar de carecer de reconocimiento "oficial" varias micronaciones tienen una base legal que les ha permitido tener cierta soberanía, la emisión de su propia moneda,[7] constitución, sello postal e incluso establecimiento de oficinas de representación en otros países,[8] todo esto debido a fallos legales o anomalías históricas.

La Convención de Montevideo sobre los derechos y deberes de los estados establece un criterio para la definición de estado en el artículo 1:

El estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos:

I. Población permanente.
II. Territorio determinado.
III. Gobierno
IV. Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados.
artículo 1 de la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados

El primer párrafo del artículo 3 de la Convención de Montevideo explícitamente dice que: "La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados."

Bajo estos lineamientos, cualquier entidad que cumpla con estos criterios puede ser considerada como un estado soberano bajo la ley internacional, haya sido reconocido o no por otros estados. Algunas micronaciones no han logrado cumplir con algunos de los criterios citados.

Atención académica, literaria y de los medios[editar]

Ha habido una pequeña pero creciente atención hacia el fenómeno de las micronaciones en los años recientes. El mayor interés en los círculos académicos ha estado en el estudio de las situaciones de aparentes anomalías legales que afectan a entidades como Sealand y la provincia de Hutt River, investigando cómo algunas micronaciones representan ideas políticas fundamentales y en la creación de entidades que representan su papel para propósitos institucionales.

También los líderes de las micronaciones, quienes se han convertido en una especie de celebridad, y cuya vida y obra ha llegado hasta las páginas de los principales periódicos del mundo.[9]

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]