Juanelo Turriano

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Juanelo Turriano
Juanelo Turriano.jpg
Busto de Juanelo Turriano realizado por Alonso Berruguete.
Nacimiento 1501
Flag of Milan.svg Cremona, Milanesado (actual Italia)
Fallecimiento 1585
Flag of Cross of Burgundy.svg Toledo, España
Nacionalidad Hispanomilanesa
Ocupación Ingeniero e inventor

Juanelo Turriano o Giovanni Torriani (Cremona, Milanesado, 1501Toledo, España, 1585) fue un ingeniero e inventor italo-español.

Biografía[editar]

Llegó a España en el año 1529 llamado por Carlos I, y ya como Juanelo Turriano, fue nombrado Relojero de Corte y para Carlos construyó el famoso Cristalino, reloj astronómico que le hizo ser conocido en su época, en el cual fue capaz de indicar la posición de los astros en cada momento con objeto de interpretaciones astrológicas.

Al final de la vida de Carlos I, construyó parte del palacio del rey en Yuste. Uno de los estanques construidos por Torriani produjo una acumulación de aguas estancadas que generaron la proliferación de mosquitos, que picaron al rey y le produjeron su muerte tras un mes de agonías y fiebres por paludismo.

Felipe II le nombró Matemático Mayor. Reclamado por el papa Gregorio XIII participó en la reforma del calendario. Vuelto a España, Juan de Herrera le encarga el diseño de las campanas del Monasterio de El Escorial.

Trabajó y vivió en Toledo desde 1534, donde murió el 13 de junio de 1585 en la indigencia. Es fama que allí construyó un autómata de madera, llamado el Hombre de palo: una calle de la ciudad lo recuerda por este hecho. Además inventó una especie de ametralladora rudimentaria y algunas máquinas voladoras, diseñadas y construidas por él.

Pero por lo que es más conocido es por la máquina hidráulica que construyó para subir el agua a Toledo desde el río, conocida como el Ingenio de Toledo o Artificio de Juanelo. Sobre su funcionamiento hay aún controversias, más o menos aclaradas desde el clásico trabajo del ingeniero Luis de la Escosura Morrogh (1888), hasta el más reciente Modelo con escaleras de Valturio (2009) (siendo incluso recreado en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 con el objetivo de hacer funcionar un reloj y durante la cual se mantuvo en funcionamiento), pero lo cierto es que conseguía llevar el agua del río Tajo hasta el Alcázar, situado a casi 100 metros por encima del cauce del río. Basado en el uso de la propia energía hidráulica del río Tajo, constaba de gran cantidad de «cucharas» o «brazos de madera», engranados de modo ingenioso, que se iban pasando el agua los unos a los otros, en altura creciente, de tal manera que podía elevar gran cantidad de agua salvando el desnivel. Al parecer se mantuvo en funcionamiento, con un rendimiento cada vez menor a medida que envejecía y se estropeaba, hasta el año 1639; se ha calculado que en su mejor momento podía ascender en torno a 16-17 metros cúbicos al día (16-17 mil litros).

Según las fuentes escritas se construyeron dos artificios semejantes: el primero, encargado por el Ayuntamiento, debía llevar el agua hasta el Alcázar como cota más alta de la ciudad pero el ejército, propietario del Alcázar, se negó a repartir las aguas con la ciudad. Así, el ayuntamiento encargó otro, que Juanelo ejecutó.

El problema de Juanelo, que prácticamente le llevó a la tumba, era que nadie quería pagar el primero de los artificios: el Ayuntamiento porque no recibía las aguas y el ejército porque no había firmado ningún contrato. Entre unos y otros, Juanelo se arruinó y fue enterrado modestamente en un convento toledano.

Esquema del Artificio de Juanelo.

A Juanelo se la atribuyó ser el autor de los Veintiún Libros de los Ingenios y Máquinas, obra editada en su integridad por la Fundación Juanelo. El léxico ha descartado la atribución al ingeniero cremonés. Al parecer también escribió otros muchos libros y tratados, aunque como eran de temas militares se consideraron secretos en la época en la que vivió y no llegaron a ver la luz en su momento siendo publicados muchos años después.

Turriano fue contemporáneo del también celebre científico e inventor Blasco de Garay, quien también residía en Toledo e igualmente estaba al servicio del Emperador.

Juanelo Turriano en la literatura[editar]

En el año 2000 fue publicada una aproximación biográfica a la figura de Juanelo Turriano. Se trata de la novela Las Grullas del otoño volaron sobre el Tajo (Un ingenio para el César) del escritor Ricardo Sánchez Candelas, libro en el que se narran los últimos años de la vida de Turriano.

En el mismo año el escritor Jesús Ferrero publicó Juanelo o el hombre nuevo, cuyo protagonista es la creación de Turriano.

En 2002 el periodista Baltasar Magro escribió El círculo de Juanelo, novela que trata sobre un estudio de la vida de Juanelo Turriano hecho por unos amigos durante la época de Franco.

En la novela de José Vicente Pascual El ingeniero y el rey, aparece Juanelo como detective en Yuste, días antes de morir el emperador Carlos I

La novela Memorias de un Hombre de Palo de Antonio Lázaro gira en torno a la figura de Juanelo en su etapa toledana.

También aparece en la novela La llave maestra de Agustín Sánchez Vidal.

Fuente[editar]

  • Luis de la Escosura y Morrogh, El artificio de Juanelo y el puente de Julio César, Memorias de la Real Academia de Ciencias Exactas, físicas y Naturales de Madrid (tomo XIII, parte 2.ª, 1888)
  • Francesc Xavier Jufre García, El artificio de Juanelo Turriano para elevar agua al Alcázar de Toledo (s. XVI). Modelo con escaleras de Valturio, Editorial Milenio (2008).
  • Antonio Lázaro, Memorias de un Hombre de Palo, Suma de Letras, 2009.

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