José Luis Salinas

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José Luis Salinas
Nacimiento 11 de febrero de 1908
Buenos Aires
Defunción 10 de enero de 1985
Buenos Aires
Nacionalidad Argentino
Ocupación Guionista y dibujante
Obras notables Hernán, el Corsario
Cisco Kid
Premios 1976 Yellow Kid
1984 Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires
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José Luis Salinas, ( * Buenos Aires 11 de febrero de 1908 - ibíd. 10 de enero de 1985) fue un historietista argentino de la época dorada.

Primeros trabajos[editar]

Salinas era autodidacta, no habiendo cursado estudios de dibujo, salvo los obligatorios de los tres primeros años de bachiller.

En el año 1929, y luego de una fugaz incursión en “Páginas de Columba” y en “El Tony”, empezó a trabajar para la publicidad. En el año 1936, publicó en la revista Patoruzú su primera producción en trabajo de historieta. Salinas dibujo y escribió Hernán el Corsario, con singular dedicación.

Luego, fue llamado a realizar para la revista “El Hogar” (1937), una página semanal titulada “Las Grandes Novelas de Aventuras”, donde adaptó a autores como Alejandro Dumas, H. Rider Haggard, la baronesa de Orczy, Emilio Salgari, etc.

Cisco Kid[editar]

José Luis Salinas (izquierda), junto a su hijo Alberto.

En 1941, por intermedio de Percy Foster, representante del King Features Syndicate en Argentina, envió muestras de su trabajo con el fin de cumplir el sueño de tener una tira de distribución mundial. La agencia estadounidense quedó muy complacida con su trabajo pero debido a la próxima intervención del país en la guerra no se arriesgarían a contrar más trabajo del que pudieran vender. Ya en septiembre de 1949 realizó él mismo el viaje a los Estados Unidos y se presentó nuevamente en el King Features Syndicate con muestras de sus trabajos (Hernán el corsario y adpataciones que había realizado). Para noviembre le enviaron una carta diciendo que fuera al país del norte. En un primer momento se ocupó de tareas menores, mas luego de dos o tres meses se le encargó la creación de Cisco Kid, con guiones firmados por Rod Reed, convirtiéndose en el primer argentino en trabajar entre los grandes creadores estadounidenses. Salinas volvió aproximadamente a los nueve meses a la Argentina, porque si se hubiera quedado su hijo Alberto hubiera sido enlistado en el ejército que combatía en la Guerra de Corea, por tratarse de hijo de residentes. El Syndicate entendió sus razones y no tuvo inconvenientes en que Salinas recibiera los guiones en su país y luego enviara los originales a los Estados Unidos.[1] Cisco Kid se publicó en 360 diarios de todo el mundo, y Salinas lo dibujó hasta el año 1968 (con algunas colaboraciones de su hijo Alberto Salinas). En Argentina se publicó en el diario La Razón y en la revista Patoruzito, adaptada por Leonardo Wadel.

Al abordar el estudio de los diferentes tipos de líneas empleadas en el dibujo de historietas, Enrique Lipszyc dirá de su estilo

"El trazo de José Luis Salinas es virtuoso, cálido y seguro. La línea de pincel, llena de matices, es lograda con absoluta soltura y demuestra su perfecto dominio de ese material.".[2]

Últimas obras[editar]

En 1971, también para el King Features, realiza Dick el Artillero con guiones de Alfredo Julio Grassi, tira que dibujó poco más de un año. Por esta época trabajó realizando ilustraciones para la editorial inglesa Fleetway.

En los años siguientes se dedicó a la ilustración, trabajando en las publicaciones de Manuel García Ferré y en otras editoriales.

En 1984 fue declarado ciudadano ilustre por la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires. Falleció el 10 de enero de 1985.

Legado[editar]

José Luis Salinas se convirtió en un autor de enorme reconocimiento internacional. En 1976 recibió el premio Yellow Kid por su trayectoria, el más prestigioso del mundo, en Lucca XII. Para el teórico Oscar Masotta, es el más impresionante de los cuatro grandes dibujantes clásicos de la historieta argentina:

sus planos generales abiertos, los matices de grises obtenidos con los finos trazados de una pluma jamás igualada, cuya calidad, se ha dicho, supera a la de Alex Raymond.[3]

Sintió un profundo cariño por los animales, y una especie de chifladura por los uniformes militares, cuyos temas abordaba y realizaba con verdadero entusiasmo y honradez. Adoraba la buena música, gustaba de los deportes. Tuvo, sin ser profesor, un único alumno: su hijo Alberto, quien recibió sus enseñanzas no imponiéndole frenos ni ataduras, que pudieran entorpecer su personal interpretación.

En 2009 participa con un original del su tira cómica "Ellos" que realizara para la revista Patoruzú; en la muestra "Bicentenario: 200 años de Humor Gráfico" que el Museo del Dibujo y la Ilustración realiza en el Museo Eduardo Sívori de Buenos Aires, homenajeando a los más importantes creadores del Humor Gráfico en Argentina a través de su historia.

Referencias[editar]

  1. Extracto de una entrevista por Juan Sasturain aparecida en Superhumor citada en David Lipszyc, "Argentina, cómics hasta los años 40" en Historia de los Comics nº 15: Argentina sorprende con sus primeros clásicos, de Josep Toutain y Javier Coma, pág. 397.
  2. Lipszyc, Enrique en el primer capítulo de Técnica de la historieta (Buenos Aires, 1967), p. 22.
  3. La historieta en el mundo moderno, de Oscar Masotta, pág.146-47.