Jarocho

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Se conoce como Jarocho a la persona natural de la ciudad de Veracruz (México). El Son Jarocho es la expresión musical propia de la cultura jarocha.


Origen de la palabra[editar]

Existen diferentes versiones del nacimiento de la palabra jarocho, la versión que suscribe el antropólogo Fernando Winfield, refiere que jarocho viene de jara, en el sentido de saeta, flecha o lanza, llamándose antiguamente "jarocha" a la vara o garrocha con que los arrieros puyaban a los animales, y jarochos a los que usaban este instrumento. Esta misma designación recibían los milicianos negros integrados en los cuerpos o compañías de lanceros que custodiaban las costas. Estos lanceros negros formaron la milicias que defendieron el régimen español durante la Independencia de México.

Es probable que jarocho sirviera originalmente para designar a los negros que usaban la jarocha o lanza, y fueran arrieros o milicianos. La voz se aplicó después a todas las persona de rasgos negroides y finalmente sirvió para designar a los habitantes de la costa sotaventina.

Hay otra versión en relación a las Jaras: La palabra "Jarocho" se cuenta que proviene de los indígenas en la cuenca del Papaloapan (un caudaloso río), estos pescaban con 'Jaras' para lo cual contaban con una gran habilidad. Básicamente, son "jarochos" los habitantes de la cuenca del río Papaloapan, pero como bien establecía Don Francisco Rivera Ávila, "Paco Píldora" (uno de los más grandes poetas populares de Veracruz y, en alguna época, cronista de la ciudad del mismo nombre), finalmente el término fue adoptado por el veracruzano porteño.

Traje típico[editar]

Trajes típicos jarochos.

Existe una versión que estereotipa al jarocho que es: la guayabera blanca con paliacate rojo al cuello amarrado al frente, pantalón blanco y sombrero de cuatro pedradas; incluso los "botines" suelen ser blancos. En el caso de las mujeres también existe un estereotipo en el que predomina el color blanco en las prendas (blusa, falda, enaguas, chalina y zapatos).

Sin embargo, se sabe, sin que esté probado, que el uso del blanco corresponde más a un atuendo de boda y, a un estereotipo de la vestimenta jarocha popularizada por las películas mexicanas de los años Cuarenta y Cincuenta, y reforzada por el atuendo de los bailarines del famoso Ballet de Amalia Hernández. De hecho, en la vestimenta diaria, solo algunos habitantes del sotavento usan las guayaberas y suelen ser de distintos colores, con tendencia a los tonos claros; otro tanto ocurre con las blusas y faldas de las mujeres, quienes sólo usan el "cachirulo" (especie de peineta) y las flores como adorno del pelo en bailables de exhibición pero muy escasamente en fiestas y "fandangos".

La costumbre masculina del paliacate al cuello tiene su origen en el hábito de proteger del sudor, en ese punto, la camisa o guayabera.

Baile regional[editar]

El baile estereotipado de los jarochos es el "zapateado" o son jarocho, que se acostumbra en exhibiciones de todo el territorio de Veracruz. Se toca con música de jaranas, requinto, arpa, pandero y quijada de burro entre otros instrumentos y se baila sobre un escenario, zapateando. En algunas danzas como La bamba, El colás, El torito, La bruja, El tilingolingo, etc., se utiliza alguna temática en específico.

La música[editar]

Aunque se acepta comúnmente que los sones jarochos tienen un origen campesino (rural), su irradiación corresponde, básicamente, a las ciudades y, más concretamente, a la ciudad de Veracruz. Para enterder esto, hay que tomar en cuenta que cuando el son empieza a tomar "carta de naturalización" como expresión veracruzana (sobre todo a partir de mediados y finales del s. XVIII y todo el XIX), la ciudad más importante del Estado ya era, precisamente, Veracruz, en la que se conjuntaban todas las manifestaciones artísticas (formales y populares) de la entidad. Si la temática tradicional de la música tiene un origen indudablemente indio y rural (animales, costumbres, paisajes, accidentes geográficos, etc.), lo cierto es que en el son jarocho, como en casi ninguna otra forma musical de México se conjuntan las tres raíces étnicas: la india (por lo dicho), la negra (en los ritmos) y la europea (en los instrumentos y armonías).

Hay sones jarochos originados en los inicios y mediados del siglo XIX que se han popularizado por todo el mundo; entre los más conocidos están: La bamba, El colás, El siquisirí, El Balajú, El aguanieve, El buscapiés, El jarabe loco, El zapateado, El toro zacamandú, Chuchumbé, La petenera, La llorona, La guacamaya, La iguana, La bruja, El palomo y la paloma, entre otros, los cuales siguen interpretándose.

En los últimos años ha surgido una corriente de jóvenes músicos, algunos pocos con formación académica, que han retomado las estructuras del son para recrearlas y dar al Son una nueva vitalidad, combinando instrumentos "no tradicionales", ritmos afrocaribeños y armonizaciones más complejas. Por lo general, este tipo de música es más para escuchar, por lo que no necesariamente tiene que ser bailado (en los fandangos, por ejemplo). Los sones se dividen, por su tonalidad, en sones en modo menor y modo mayor, y por la forma en que se bailan, en "sones de montón" y "sones de pareja"; se bailan también huapangos, (del náhuatl: cuauhpanco = sobre la tarima) aunque estos son más bien originarios de las huastecas, al Norte del Estado de Veracruz. También son populares los bailes tropicales de origen afrocaribeño, llegando a arraigarse al grado de ser ya tradicional y típico el danzón.

Una de las corrientes culturales pugna por la no comercialización (en su sentido peyorativo) del son jarocho, retomando los fandangos de inspiración campesina y la versada con su mundo ritual, tratando de enraizarlos en lo tradicional. Sin embargo, al no aceptar una natural evolución, esta corriente lleva el riesgo de agotarse por repetición y estereotipo y, finalmente, desaparecer.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]