Isla de Cabrera

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Isla de Cabrera
Localización geográfica / administrativa
Archipiélago Archipiélago de Cabrera, Islas Baleares

Mar


Mar Balear, Mediterráneo
País(es) Flag of Spain.svg España
Comunidad Autónoma Flag of the Balearic Islands.svg Islas Baleares
Datos geográficos
Superficie 15,69 km²
Longitud 5,53
Anchura máxima 5,29
Punto más alto Na Picamosques (172 m)
Demografía
Capital Es Port
Población 20
Densidad 1,3 hab./km²
Idiomas Idioma MallorquínMallorquín]]
Coordenadas 39°09′N 2°57′E / 39.150, 2.950
Mapa de localización
Localització de Cabrera.png

La Isla de Cabrera es una isla española, la mayor del archipiélago homónimo, situada al sur de la isla de Mallorca. Pertenece al término municipal de Palma de Mallorca, específicamente al Distrito Centro. La presencia militar desde 1916 ha permitido la conservación de este privilegiado ecosistema hasta nuestros días, perteneciendo desde el 29 de abril de 1991 al Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera, mediante la Ley 14/1991.

Historia[editar]

La isla de Cabrera y los islotes mayores fueron visitados por las principales civilizaciones mediterráneas: fenicios, cartagineses, bizantinos y romanos. Su nombre debe su origen a las cabras montesas que habitaban la isla.

Cuenta la leyenda que el general cartaginés Aníbal Barca nació en uno de los islotes que la circundan: Conejera.[1]

Durante los siglos XIII y XIV la isla de Cabrera y su puerto natural eran utilizados por piratas berberiscos como base desde donde atacar las costas mallorquinas. Por este motivo, ya en el siglo XIV, se construyó un castillo en la entrada del puerto. Este castillo evitaba que se usase el puerto como base pirata y permitía una mayor vigilancia de las aguas cercanas a Mallorca.

El cautiverio de Cabrera.[editar]

Puerto de Cabrera

Según los periodistas franceses Pellissier y Phelipeau (Les grognards de Cabrera, 1809-1814) esta isla fue lugar de cautiverio inhumano para los soldados franceses derrotados en Bailén. En 1808 estalla la Guerra de la Independencia Española. Tras la victoria española de Bailén, los soldados franceses hechos prisioneros (unos 18.000 hombres) tuvieron diversa suerte. Los oficiales y militares de más alta graduación fueron llevados a Francia —como Dupont ó Ligier-Belier—, donde automáticamente fueron cesados y víctimas del enfado de Napoleón, pues éste consideraba la rendición como una cobardía. Un grupo de unos 4.000 prisioneros fueron llevados a las Islas Canarias, donde terminaron rehaciendo su vida e integrándose, corriendo sin saberlo, mucha mejor suerte que el resto de sus compatriotas. La gran mayoría (unos 9.000 hombres) fueron llevados a la isla de Cabrera.

Según las Capitulaciones de Andújar (22 de julio de 1808),[2] los prisioneros franceses iban a ser llevados a Francia desde Cádiz en barcos ingleses. Esto no se cumplirá, entre otros por el Gobernador militar de Cádiz, que decide enviarlos a las islas. Mientras tanto, los prisioneros permanecieron cautivos hacinados en pontones en Sanlúcar de Barrameda.

Su viaje comenzó el 9 de abril de 1809, partiendo de la bahía de Cádiz, y con la esperanza de volver a su patria. El viaje resulta penoso por el hacinamiento prolongado y las tempestades; la disentería se extiende a bordo. Finalmente, el posible intercambio con presos españoles en Francia no se cumple, y los prisioneros son «liberados» en la Isla de Cabrera.

Este cautiverio fue el primer campo de concentración de la historia.[3] No existía en la isla ningún edificio utilizado como cárcel, sino más bien, la prisión era la propia isla. El suministro de víveres llegaba desde Mallorca cada cuatro días, repartiendo la mínima comida para sobrevivir hasta el siguiente abastecimiento. El problema se dio cuando, debido a las tempestades en el canal que une la isla Mallorquina y la de Cabrera, el envío se retrasó, haciendo un total de ocho los días sin enviar nada a la isla, dando lugar a un fallido intento de hacerse con el barco por parte de los franceses, que enfadó muchísimo a los suministradores, por lo que no quisieron volver [cita requerida]. Mientras se encontraba un grupo de personas y otro barco que aceptara el trabajo de reponer la comida en Cabrera, pasaron hasta tres meses. En este tiempo se dieron situaciones de auténtica penuria, muchas muertes por inanición. La gente no tenía alimentos, no existía ninguna fauna de donde poder alimentarse y en muchas ocasiones para darle algo de sabor a los caldos que hacían metían sus propias ropas, también ingerían plantas que en muchas ocasiones resultaban venenosas, acarreando distintas enfermedades.

Se practicaron el canibalismo y la coprofagia[4] entre ellos por parte de un grupo que se separó de la mayoría viviendo en las cuevas (llamados tártaros), aunque la gran mayoría niega esta opinión y justifica que aunque se pudiera llegar a pensar en estas extremas situaciones de debilidad y sufrimiento se rechazaba ese hecho por el asco que le producía la idea de poder comerse a uno de los suyos [cita requerida]. Lo que sí dicen que es cierto es que ingerían sus propias heces cuando las hacían o cuando llegaba un oficial a la isla con náuseas del viaje, cuando este vomitaba muchos presos ya en situaciones moribundas ingerían dichos vómitos.[cita requerida]

El cautiverio terminó 1814 al firmarse la paz. De cada cuatro presos que llegaron a Cabrera murieron tres, sólo sobrevivieron unas 3.600 personas de las que llegaron, más otros presos enviados de las guerras napoleónicas que también perecieron. En recuerdo a los que perecieron en esas circunstancias de sufrimiento, enterrados en el cementerio francés, se levantó un monolito en la isla.

Final de siglo XIX y siglo XX[editar]

A finales del siglo XIX, la isla de Cabrera pasa a ser propiedad privada. Los dueños, la familia Feliu de Cabrera , intentan el cultivo de vid en la isla. Para ello construyeron una bodega, que se utiliza actualmente como museo.

En 1916 el archipiélago es expropiado a Sebastián Feliu de Cabrera y Quadreny por intereses de la defensa nacional por 362.148 pesetas, al detectarse información a través del Almirantazgo Británico al frente del cual estaba Winston Churchill, que submarinos alemanes con bandera austro-húngara destacados en el Mediterráneo occidental (i.e. el SM U-5 del Capitán Georg Ludwig von Trapp) reparaban averías o repostaban combustible en el área de Cabrera, servicios suministrados por el financiero Juan March dado que éste disponía de una extensa finca en el litoral (Sa Vall) en Mallorca justo frente a Cabrera, lo cual facilitaba determinadas operaciones de este tipo desde la costa colindante de Mallorca y los islotes adyacentes o desde gabarras a flote situadas en las inmediaciones.

Sin embargo, la familia ex-propietaria, mantuvo un largo y costoso pleito contra el Estado, en el que invirtieron parte de su fortuna; y que años después, el Tribunal Supremo se pronunció a favor de la administración central; la familia Felíu tuvo que utilizar parte del dinero de la expropiación para sufragar los gastos. Después se establece en la isla de Cabrera una pequeña guarnición militar.

A partir de 1916 la guarnición de Baleares destinó un destacamento militar, relevado anualmente, a Cabrera

El estado venía alquilando por concurso las tierras que permitían su explotación agrícola, por lo que convivían en la isla el arrendatario y su familia, los jornaleros, los carabineros y el personal de los faros, además de los efectivos militares aportados por el Regimiento de Infantería de Palma.

El buque Ciudad de Alcudia, popularmente denominado El Cabrereta cubría desde Palma, dos veces por semana (martes y viernes con ida y vuelta el mismo día), los servicios oficiales de pasaje, suministros y correo a Cabrera. Este servicio regular se inicia en julio del año 1910 a cargo de la naviera Isleña Marítima.

Guerra Civil 1936[editar]

En 1936, durante la guerra civil española, un hidroavión republicano Dornier Wal matrícula D-1 tuvo que amarar por avería cerca de la isla. La tripulación fue capturada por la fuerza militar cuyos mandos eran simpatizantes de la causa nacional, pero al día siguiente dos submarinos republicanos (el B2 y el B3) fueron enviados por orden personal de Pedro Marqués Barber -un antiguo suboficial- autoproclamado Comandante Militar de Menorca, isla fiel a la República, que acudieron inmediatamente. La exigua guarnición militar, el personal de faros (torreros) y los Carabineros, se rindieron y junto a varios civiles se les deportó a Barcelona y Menorca. Fué fusilado el 23 de agosto el Comandante Militar de Cabrera Alférez Facundo Flores Horrach, en los acantilados de S'Esperó (La Mola) y asesinados la noche del 2 de agosto el militar retirado Mariano Ferrer Bravo y tres civiles de la familia Suñer (Damián Suñer Mascaró, arrendatario de Cabrera y sus hijos Gaspar y Juan Suñer Mas), en el paraje del puerto de Mahón (detrás de la Base Naval) denominado S'Hort d'en Morillo o Pouet, éstos últimos por iniciativa personal del suboficial mallorquín Jaime Palou Massanet. Varios militares de la guarnición de Cabrera, tomaron parte en el Desembarco de Mallorca y allí algunos de ellos (los Sargentos Sebastián Truyols Casasnovas, Lorenzo Capellá Munar y el corneta Antonio Moragues Rosselló, destinados -antes del conflicto- a Cabrera desde el Batallón de Inca (dependiente entonces del Regimiento de Palma) se pasaron -en un rocambolesco episodio- al bando nacional en las proximidades de la vía del tren de Son Servera, reanudando después su carrera militar, previa depuración de responsabilidades.[5]

Tras fracasar el desembarco de la columna del Capitán Alberto Bayo en Mallorca (15 de agosto al 4 de septiembre), los republicanos abandonaron Cabrera. El plan previo de Bayo era un ataque simulado de la columna de la CNT llegada de Barcelona y estacionada en Cabrera, al islote de Dragonera, justo al suroeste de Mallorca (Andraxt). Pero reunido el comité anarquista de la CNT rehusó por doctrina dicho plan táctico y así se lo hizo saber a Bayo, quien se había desplazado expresamente a Cabrera en hidro. Posteriormente esta columna desembarcó precipitándose en Mallorca, concretamente en Cala Anguila. Una sangrienta batalla los aniquiló nada más llegar a Porto Cristo. El resto fue acribillado cerca de Sa Cabana, en las proximidades de la localidad mallorquina de Manacor.[6]

Una semana después del fracaso de Bayo y a bordo de una embarcación improvisada, varias de las mujeres que habían quedado en Cabrera lograron alcanzar la costa de Mallorca (Campos) y de esta manera el bando sublevado de Mallorca pudo evacuar (por decisión del Jefe de Falange de Santanyí, Nigorra, que ordenó zarpar a dos expertos patrones locales) al resto de población de Cabrera -mujeres y niños- sabiendo que no se encontrarían con oposición militar alguna. Por tanto no se puede hablar bajo ningún concepto de Liberación de Cabrera. Todo quedó en un contexto de fugas, huídas y cambios de bando, salvo para algunos de los deportados forzosos a la Menorca republicana y su trágico final.[7]

Final del siglo XX[editar]

A mediados de los años 60 se estableció una Comandancia Militar dado que la isla era utilizada periódicamente como campo de instrucción y tiro.

Entre 1972-73 y 1986 unidades de la guarnición balear realizaron anualmente maniobras y ejercicios tácticos con fuego real. Las maniobras militares fueron limitándose, suprimiéndose el fuego real, a partir de la declaración de la isla como Parque Nacional Marítimo-Terrestre tras una intensa campaña ecologista.

La isla se utilizaría hasta su conversión en Parque Nacional como área de práctica de tiro y maniobras. Esta presencia militar protegió el entorno natural al evitar que el archipiélago fuese objeto de especulación inmobiliaria, aunque los ejercicios de tiro, incluso con fuego real, afectaran al equilibrio natural, su biodiversidad e incluso fueran bombardeadas áreas de cría de especies de aves.

A principios de 1988, impulsado por un gran movimiento y campaña ecologista-popular, tutelado por Greenpeace, el Parlamento de las Islas Baleares tomó la decisión de iniciar el proceso de declaración de Cabrera como Parque Nacional Marítimo Terrestre, que culminó el 29 d abril de 1991 con su declaración legal de protección, ley 14/1991.

La presencia militar permanente finalizó en 1999. Sin embargo se mantiene la propiedad y presencia militar ocasional. En 2013 se aprueba el Plan de Usos Militares que todavía permite maniobras militares terrestres. Se mantiene el que un militar sea Director Adjunto del Parque Nacional.

Geografía , Clima , Fauna y Flora[editar]

Castillo de Cabrera

Véase en Parque Nacional marítimo-terrestre del archipiélago de Cabrera.

Referencias[editar]

  1. La patria del general Aníbal El Diario de Mallorca, Opinión. 22/05/2006
  2. 22 de julio de 1808: Capitulaciones de Andújar
  3. SMITH, Denis. Els presoners de Cabrera, Lleonard Muntaner. ISBN 10: 84-96242-04-8
  4. Las tropas francesas vuelven a Cabrera
  5. Juan José Negreira Parets: Cabrera 1936, El paraíso roto. Lleonard Muntaner Editor.
  6. Francisco Ferrari Billoch: Mallorca contra los rojos (1936) Editado por Juan Ordinas Rotger.
  7. Francisca Suñer: Viure a Cabrera (1993) Editorial Moll.

Bibliografía[editar]

  • Pellisier y Phelipieau (1990). Los franceses en Cabrera. Aucadena. 

Enlaces externos[editar]