Instituto de Bachillerato Cervantes (Madrid)

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Coordenadas: 40°24′20.88″N 3°42′12.68″O / 40.4058, -3.7035222

Entrada principal del Instituto, en la calle Embajadores.

El Instituto de Bachillerato Cervantes de Madrid (España) fue creado con ese nombre en el año 1931. Por sus aulas han pasado desde entonces alumnos que más tarde llegarían a destacar en el campo de la política, las artes y las ciencias, así como ilustres profesores. En los primeros años de vida del instituto las clases de Francés corrieron a cargo de Antonio Machado, las de Filosofía fueron encomendadas a María Zambrano o las de Dibujo se encargaron a Daniel Vázquez Díaz. El lema del Instituto es una sentencia que aparece en el sello del impresor Juan de la Cuesta en la primera edición del Quijote: Post tenebras spero lucem ("Espero luz tras las tinieblas"). En la actualidad el edificio que alberga el centro de enseñanza se encuentra en la glorieta de Embajadores, en el inmueble que había sido Facultad de Veterinaria. Antes de instalarse en Embajadores, el instituto había ocupado otros tres emplazamientos en distintos barrios de Madrid.

En tiempos recientes también ha sido visitado por importantes personalidades, como el profesor, filósofo y escritor don José Antonio Marina, quien tuvo además una participación activa en el evento organizado como "Olimpiada filosófica 2010-2011".[1]

Índice

Fundación e historia [editar]

El 14 de noviembre de 1929, durante la dictadura de Primo de Rivera, se creó en Madrid mediante real decreto un Instituto Local Femenino que fue designado con el nombre de «Infanta Beatriz» en honor de la hija mayor de Alfonso XIII. En 1930, el ministro de Instrucción Pública Elías Tormo solicitó un cambio en la designación del centro, que pasó a llamarse «Liceo», al estilo francés, pero tal nombre apenas duró un año, pues en 1931, y ya con la República, dicho Liceo fue reconstituido como «Instituto Nacional de Segunda Enseñanza Cervantes», en el siguiente decreto, que propiamente es el fundacional del centro:

«Aplicado el principio de la coeducación con carácter general en los Centros públicos de la Segunda enseñanza, no parece razonable mantener las excepciones establecidas por el Real Decreto de 13 de Noviembre de 1929 creando los Institutos femeninos locales de Madrid y Barcelona, convertidos en nacionales con arreglo al Real Decreto de 2 de octubre de 1930. A esta consideración de principio se agrega la urgente necesidad de abrir dichos Institutos a los numerosos alumnos, sin distinción de sexos, que no pueden recibir los beneficios de la enseñanza oficial, dado el escaso número de Institutos que funcionan en las poblaciones citadas. Por tanto, el Gobierno de la República viene en decretar lo siguiente:
1.º Los Institutos femeninos de Madrid y Barcelona se someterán al régimen general de los demás Centros de enseñanza de su grado y abrirán su matrícula, indistintamente, a los alumnos de uno y otro sexo que lo soliciten.
2.º Las actuales denominaciones de Institutos de «Infanta Beatriz» e «Infanta María Cristina» serán sustituidas por las de «Instituto Cervantes» e «Instituto Maragall».
3.º Las Cátedras vacantes en dichos Institutos se proveerán con la mayor urgencia, según el turno legal que corresponda. Cesarán en esa fecha los Catedráticos interinos encargados actualmente de dichas enseñanzas y el Ministerio procederá a nuevos nombramientos antes de 1.º de Octubre, con efectos solamente para el curso próximo.
4.º La Sección femenina del Instituto Balmes, de Barcelona, seguirá denominándose Giner de los Ríos, conforme a lo dispuesto en el Decreto de 31 de Julio último, y continuará rigiéndose por sus normas actuales.
Dado en Madrid a veintiocho de Agosto de mil novecientos treinta y uno. El Presidente del Gobierno de la República, Niceto Alcalá-Zamora y Torres. El Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Marcelino Domingo y Sanjuán.»

Fue el Cervantes el tercer instituto de Madrid, después del San Isidro (antiguo Colegio Imperial y Reales Estudios, en la calle Toledo) y del Cardenal Cisneros (llamado primeramente "del Noviciado", en la calle Reyes, en un ala del edificio histórico de la Universidad Central o Complutense), ambos erigidos como institutos nacionales a mediados del siglo XIX. En el momento de la fundación del Cervantes existen además, fuera de los centros regulares, las dos secciones del muy elitista y vanguardista Instituto-Escuela: la de los Altos del Hipódromo y la del Retiro o de Atocha. Los gobiernos de la República crean, después del Cervantes, el Lope de Vega (en una bocacalle de Luchana) y el Velázquez (en Lagasca), así como el Nebrija en el edificio incautado a la expulsa Compañía de Jesús en Chamartín de la Rosa y el Calderón de la Barca, en el colegio de la misma orden sito en el paseo de Areneros, hoy Alberto Aguilera. Al término de la guerra civil, se mantendrán los institutos San Isidro, Cardenal Cisneros y Cervantes, que serán masculinos, y el Lope de Vega, que se convertirá en femenino y se trasladará a la calle San Bernardo, mientras que las dos secciones del Instituto-Escuela pasarán a denominarse Ramiro de Maeztu la del Hipódromo e Isabel la Católica la del Retiro, y serán institutos masculino y femenino, respectivamente. Por su parte, el instituto Velázquez se desplazará un par de manzanas, a la calle Goya, y pasará a ser femenino, con el nombre de Beatriz Galindo. Los edificios de Chamartín y Alberto Aguilera volverán a la Compañía de Jesús, de manera que desaparecerán los institutos Nebrija y Calderón de la Barca, aunque mucho después se fundará otro con este último nombre, junto a la plaza Elíptica. Estos siete institutos serán los únicos de la capital hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX, en que se renueva el ya mencionado Calderón de la Barca y se erige el Emperatriz María de Austria, vecino del anterior, así como el Tirso de Molina en el Puente de Vallecas.

El Cervantes ha tenido a lo largo de su historia cuatro lugares de destino en la Corte, e incluso pudo tener alguno más, pues llegó a proyectarse y presupuestarse, antes del traslado a Embajadores, un edificio en la avenida de las Islas Filipinas, que luego ocuparía la escuela complutense de Magisterio. Al deslindarse en 1969 el distrito universitario único y establecerse el segundo, correspondiente a la recién constituida Universidad Autónoma de Madrid -que, antes de llevarse a Canto Blanco, se acomodó provisionalmente en varios edificios del centro de la capital- el Cervantes quedó afecto, con sus numerosísimos colegios administrativamente dependientes, a la circunscripción de la Autónoma, al igual que los institutos Isabel la Católica, Ramiro de Maeztu y Beatriz Galindo. El Cervantes se distinguió siempre por su buen profesorado, pues una de las condiciones que hubo siempre en el centro fue la de admitir catedráticos que hubieran sacado en las oposiciones pertinentes los números 1 y 2. Durante los decenios del exilio interior, y entre ejercicios deportivos fascistas, gritos de rigor y saludos brazo en alto, no fueron pocos ni poco ilustres los profesores de tendencia liberal, republicana, socialista, librepensadora o simplemente independiente (la célebre "vegetación del páramo", de que habló Julián Marías), cuyo altísimo nivel académico solía ir acompañado de un insidioso entredicho social, cuando no del ostracismo más implacable.

La dureza y exigencia de las enseñanzas apenas tenía nada que ver con los usos que fueron imponiéndose en las décadas siguientes. Tampoco la manera de relacionarse profesores y alumnos. El tratamiento de “don” (don Alberto o doña Otilia) o el hoy poco usual académicamente de “señor” (el señor Barjau o la señora Sevilla) eran los habituales, con preferencia sobre los más claustrales de “profesor” o “doctor”. Sirva de ilustración jocosa –y seguramente hiperbólica- de aquellos modos y costumbres la siguiente décima, que debe de corresponder a los años cuarenta del siglo XX, referida a los célebres catedráticos de Matemáticas y de Física y Química, Sres. Pérez Carranza y Mingarro Satué: “El señor Carranza un día / tan pobre y mísero estaba / que solo se sustentaba / de los ceros que ponía. / ¿Habrá otro –entre sí decía- / más pobre y triste que yo? / Y, cuando el rostro volvió, / halló la respuesta viendo / a Mingarro suspendiendo / a los pocos que él aprobó.” Eran proverbiales asimismo la severidad y pundonor del catedrático de Griego don José Sánchez Lasso de la Vega, helenista de primera fila internacional, que ya había regentado la cátedra de la Universidad de La Laguna y pasaría después a la de la Complutense. De hecho, el grado de bachiller estaba concebido como el primer escalón de los estudios universitarios y lo habitual era que los profesores de los institutos de ciudades con facultades universitarias dieran también clases en éstas, a veces compatibilizando cátedras de instituto y de universidad. Los años de la llamada Transición fueron, por su parte, sin mengua del rigor, pródigos en asambleas, conspiraciones, huelgas, encierros, conjuras y algaradas. Sirvan de ejemplo los incidentes del otoño de 1979: prolongada huelga estudiantil que concluyó con la muerte en manifestación, el 13 de diciembre, a manos de la policía, de José Luis Montañés Gil y Emilio Martínez Menéndez (antiguo alumno este último), en la ronda de Valencia, esquina a Bernardino Obregón. A Leopoldo Calvo-Sotelo, que era miembro de las clandestinas juventudes monárquicas, le habían roto las gafas en la calle unos falangistas en los años cuarenta (lo cuenta en sus memorias), siendo alumno del Cervantes de Prim. Pero siete lustros después, en el meridional y menestral Embajadores y con bachillerato de multitudes, las cosas podían llegar a ser algo más desagradables, y eso que gentes y tiempos habían ganado lo suyo en prosperidad.

El instituto fue exclusivamente masculino hasta octubre de 1981, momento en que, por petición del claustro presidido por Juan Haro, se matricularon las primeras jóvenes desde la República, en 1.º del llamado BUP (con presencia ya nutrida el primer año) y en lo que recibía el nombre de COU (donde en el curso 1981-82 no pasarían aún de la media docena). Durante toda la segunda mitad del siglo XX el instituto contó, como ha quedado dicho, con un profesorado de muy destacado nivel. Entre los catedráticos y otros profesores puede mencionarse a Manuel Cardenal de Iracheta, Antonio Millán Puelles, Raúl Vázquez, Elvira Sevilla, Francisco Rodríguez Buil, Luis Martínez de Velasco o José Luis Martín García-Alós, de Filosofía; a Matilde Moliner, Ramón Ezquerra Abadía, Juan Haro Sabater, Justa de la Villa, Jesús Mayoral, Francisco Palicio, Milagros Fernández-Cuesta, Concepción Cervera Jover o Purificación Rodríguez Cid, de Geografía e Historia; a Otilia López Fanego o Amalia Álvarez Fraile, de Francés; a Carmen Ramos, Alicia Sastre, María Yusta o María Jesús Garzón, de Inglés; a Eustaquio Barjau o María Luisa Esteve, de Alemán; a Vidal Hernández Vista, José Luis Ramírez Sádaba, José Antonio Casal, Julián Sendino o Helena Torres, de Latín; a José Sánchez Lasso de la Vega, María Rico Gómez, Elisa Ruiz, Carmen Setién o Lucía Morán, de Griego; a Timoteo Pérez Rubio, Rafael de Penagos, Josefina Miralles Guas, Carmen García Velasco o Antonia Payero, de Dibujo; a Alberto Sánchez Sánchez, Antonio Oliver Belmás, Fernando Sánchez Dragó, María Parés, Marina Mayoral, David Saa, Emilio Martín Pulido o Pedro Vega Serrano, de Lengua y Literatura Españolas; a Antonio Mingarro Satué, María Bouzo Santiago, Ricardo Fernández Cruz o María Dolores Lázaro, de Física y Química; a Francisco Sánchez Faba, Manuel Escriche o Mercedes del Abril, de Ciencias Naturales; o a Emilio Pérez Carranza, Francisco Lorenzo Miranda, José Ramón Pascual Ibarra, Fidel Oliveros, Jesús Begoña, María Josefa Rodríguez, Jesús Cerdeira o Esther García Borge, de Matemáticas. Durante décadas (épocas de Prim, de Zurbarán y de Embajadores), el profesor quizá más representativo del instituto fue Alberto Sánchez, catedrático de Lengua y Literatura Españolas entre 1947 y 1984, y uno de los estudiosos de la obra de Cervantes más importantes del siglo XX. De la mayor notoriedad han sido las improntas de directores como Francisco Sánchez Faba, como Antonio Mingarro o como el inolvidable Juan Haro, fallecido en plena juventud en 1983. Debe destacarse también el papel cumplido durante décadas en las enseñanzas de Religión por el docto y recio eclesiástico Juan Durántez, canónigo penitenciario de la catedral de Madrid y rector del oratorio de San Ginés. Conviene advertir que, donde hoy se sitúa la biblioteca, hubo muchos años capilla nada angosta.

Las sedes [editar]

  • El primer local que tuvo el Instituto creado en 1929 fue en un palacete cuya dueña había sido la condesa de Giraldeli, en la calle de Zurbano n.º 14 (que estaba arbolada), esquina a Fernando el Santo. Fue en régimen de alquiler que era pagado por el Ayuntamiento. Hasta hace poco tiempo, este edificio fue la residencia de la Sociedad Ibérica de Construcciones Eléctricas. Situada en un barrio aristocrático, la casa tiene 3 pisos más sótano, con un jardín de estilo neoclásico, estilo muy repetido en la construcción madrileña de la primera mitad del siglo XIX. Da a dos calles tranquilas y residenciales.
  • En 1934, el Instituto se trasladó a otro palacete situado en la calle de Prim n.º 3. Fue residencia de doña Rosalía Drake de la Cerda, condesa de Villar. Esta señora era hija de Carlos Drake, conde de Vegamar, cubano y de ascendencia inglesa, que había muerto en 1909 y que fue propietario de otros muchos edificios en la calle del Barquillo. El edificio tenía tres plantas y jardín. Durante la Guerra Civil Española se utilizó como cuartel y sufrió dos bombardeos por su situación peligrosa pues tenía muy cerca el Ministerio del Ejército. Después de la guerra fue reparado y se abrió de nuevo el Instituto, ahora exclusivamente masculino. Allí se mantuvo el centro de enseñanza hasta su nueva mudanza en 1950. La casa fue vendida por los herederos y quedó abandonado con gran contento de gatos, perros, gallinas y pájaros que lo tomaron como su hogar. La Sociedad Protectora de Animales se ocupó de ellos dándoles de comer así como el propio Ministerio cercano que les llevaba los restos de alimentos. Hasta que en 1962 fue derribado y en su solar se edificó el edificio de la Organización Nacional de Ciegos.
  • En 1950 el Instituto sufre un nuevo traslado, esta vez a la calle de Fortuny n.º 15, un edificio con vuelta a la calle de Zurbarán y Monte Esquinza. Son los barrios, distinguidos y apacibles, del primer emplazamiento. El inmueble es de cuatro plantas más sótano con un amplio patio-jardín. Es un edificio con una larga historia. Era la sede del Colegio Alemán, creado en 1910 por la colonia alemana residente en Madrid. Cuando se terminó la Segunda Guerra Mundial, el edificio fue confiscado por las potencias vencedoras en 1945, junto con otros bienes alemanes y más tarde fue vendido al Estado español. Después, cuando se constituyó la República Federal Alemana y se restablecieron las relaciones con España, los alemanes exigieron su devolución, a lo que el Gobierno español accedió. Pero el director del centro, señor Sánchez Faba se negó a abandonarlo en tanto no se le concediera otro local capaz para ejercer la docencia. El tiempo pasó entre negociaciones, y los alemanes construyeron un colegio más moderno en la Avenida de Concha Espina, perdiendo así todo interés por el de Fortuny/Zurbarán.
Vista del Instituto desde la Calle de Embajadores.
  • En 1958 se trasladó la facultad complutense de Veterinaria a la Ciudad Universitaria, dejando el gran edificio de la glorieta o portillo de Embajadores (lugar más popular que la calle Prim, y no digamos que Fortuny o Zurbano). El Estado destinó dicha finca de inmediato al Instituto Cervantes para su nueva sede, desechándose así el proyecto de trasladarlo a la avenida de las Islas Filipinas. Estaba emplazada en parte de lo que había sido el Casino de la Reina, enfrente de la Real Fábrica de Tabacos. Empezaron las obras de adaptación y remodelación y el nuevo Instituto se inauguró en 1960. Tiempos más plebeyos para el tercer instituto de Madrid. El Estado alemán se hizo entonces cargo del edificio de Fortuny/Zurbarán, instalando allí el Instituto Alemán de Cultura, con renovación completa. El Instituto de Bachillerato Cervantes sigue ocupando en el presente este edificio, con entrada por la calle de Embajadores, número 70. En 1966 amplía sus instalaciones para dar cabida a un mayor número de alumnos, con un edificio anexo. En 1991 se moderniza el edificio histórico y se amplían los laboratorios, espacios complementarios y deportivos. En el curso 2002–2003 se lleva a cabo una remodelación del edificio anexo, en el que también se ubica la Escuela Oficial de Idiomas, para optimizar los espacios e instalaciones.

Directores hasta el año 1940 [editar]

  • 1929, Arturo Caballero, cuando aún el centro se llamaba Instituto Infanta Beatriz.
  • 1931, Juan Antonio Tamayo Rubio, catedrático de Lengua y Literatura Españolas.
  • 1934, Manuel Cardenal de Iracheta, catedrático de Filosofía.
  • 1936, Pedro Aguado Bleye, catedrático de Geografía e Historia.
  • 193940, Enrique Montenegro, catedrático de Lengua y Literatura Españolas.

Alumnado [editar]

Entrada del Instituto ubicado en la Glorieta de Embajadores.

A lo largo de la vida del Instituto estudiaron en él personas que con el tiempo llegarían a ser personajes destacados:

  • Enrique Tierno Galván, pensador, ensayista, jurista y tratadista político, catedrático de Derecho Político de las universidades de Murcia y Salamanca, y de Ciencia Política en la Autónoma de Madrid, fundador del Partido Socialista Popular y presidente de honor del Partido Socialista Obrero Español, diputado y, desde 1979 hasta su muerte en 1986, Alcalde de Madrid.
  • Ana Mariscal, actriz y directora de cine y teatro.
  • Leopoldo Calvo-Sotelo, ingeniero de Caminos, licenciado en Filosofía, diputado, ministro de varias carteras y, entre 1981 y 1982, Presidente del Gobierno.
  • Emilio Lledó, filósofo, catedrático de instituto en Valladolid y Alcalá, y de la Universidad de La Laguna, de la de Barcelona y de la UNED, miembro del Wissenschaftskolleg o Colegio de Ciencias de Berlín y de la Real Academia Española.
  • Alberto Delgado, periodista, locutor de RTVE.
  • Joaquín Arozamena, periodista, locutor de RTVE.
  • Forges, dibujante y humorista.
  • José Luis Garci, director de cine.
  • Pablo Jauralde Pou, filólogo y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid.
  • Virgilio Zapatero, jurista y tratadista político, catedrático y rector de la Universidad de Alcalá, ministro entre 1986 y 1993.
  • Alberto Bernabé, helenista e indoeuropeísta, catedrático de la Universidad Complutense.
  • José Manuel Sánchez Ron, físico e historiador, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, miembro de la Real Academia Española.
  • José María Ridao, diplomático y escritor.

Antonio Machado, profesor del Cervantes [editar]

En 1935 era catedrático de francés de este Instituto don Natalio de Anta, que murió inesperadamente. Su cátedra salió a concurso de traslado y fue ocupada por el catedrático don Antonio Machado, que procedía del Instituto madrileño Calderón de la Barca. Este fue el último destino para el poeta y profesor, pues el 7 de julio de 1941 se redactó el expediente de su depuración con separación definitiva del servicio y con baja en el escalafón de Catedráticos de Institutos Nacionales de Enseñanza Media (a efectos puramente ideológicos, ya que había muerto, en penosas circunstancias, a los pocos días de salir de España, en Collioure, en febrero de 1939).

El 2 de octubre de 1981 se reunió el claustro de profesores, presidido por el director, Juan Haro Sabater, que acordó solicitar del Ministerio de Educación y Ciencia la rehabilitación de don Antonio Machado Ruiz, como catedrático de Instituto. El 31 de diciembre de ese mismo año, el Ministerio ordenó su rehabilitación, siendo el ministro en esos momentos el señor Mayor Zaragoza. El texto de la correspondiente Orden Ministerial es el siguiente:

«ORDEN de 31 de diciembre de 1981 por la que se rehabilita a don Antonio Machado Ruiz como Catedrático de Instituto
Ilmos. Sres.: El claustro del Instituto de Bachillerato "Cervantes" de Madrid, con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de su creación, ha elevado a este Departamento el acuerdo unánime de solicitar la rehabilitación de don Antonio Machado Ruiz, Catedrático de Instituto, cuyo último destino fue la cátedra de Francés del referido Centro.
Aunque sea a título póstumo, pues según sus palabras "hoy es siempre todavía", es de un alto valor simbólico en el momento histórico que vivimos reincorporar al Cuerpo de Catedráticos de Institutos Nacionales de Enseñanza Media, que tan esclarecidos representantes de las letras y las artes ha producido, a don Antonio Machado Ruiz, patrimonio ya de todos los españoles.
En su virtud, este Ministerio ha tenido a bien disponer:
1.º Quedan anulados el expediente de depuración contra don Antonio Machado Ruiz y la propuesta de la Comisión Dictaminadora de Expedientes de Depuración, de 7 de julio de 1941, sobre su separación definitiva del servicio y baja en el escalafón del Cuerpo de Catedráticos de Institutos Nacionales de Enseñanza Media.
2.º Don Antonio Machado Ruiz queda rehabilitado, a todos los efectos, como Catedrático de Instituto, debiendo considerársele, a título póstumo, miembro de honor del Claustro del Instituto de Bachillerato "Cervantes" de Madrid.
MAYOR ZARAGOZA / Lo que comunico a VV.II. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a VV.II. / Madrid, 31 de diciembre de 1981 / Ilmos. Sres. Directores Generales de Personal y de Enseñanzas Medias»

En 1970 el Instituto le había rendido un homenaje, instalando una lápida conmemorativa que está situada en el muro de la escalera principal. En el acto estuvo presente el poeta Gerardo Diego, catedrático del Instituto Beatriz Galindo, en representación de la Real Academia Española. El texto de la lápida es como sigue:

IN MEMORIAM / ANTONIO MACHADO / POETA DE ESPAÑA / SEVILLA 1875 COLLIURE 1939 / CATEDRÁTICO DEL INSTITUTO / 1935 CERVANTES 1939 / EL CLAUSTRO DE PROFESORES LE DEDICA ESTE HOMENAJE / EN EL XXX ANIVERSARIO DE SU MUERTE / "NUESTRAS HORAS SON MINUTOS / CUANDO ESPERAMOS SABER / Y SIGLOS CUANDO SABEMOS / LO QUE SE PUEDE APRENDER"

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • Instituto de Bachillerato Cervantes. Miscelánea en su cincuentenario, 1931–1981. Ministerio de Educación y Ciencia, 1982. ISBN 84-369-0943-7.

Enlaces externos [editar]


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