Incidente de Mukden
| Incidente de Mukden | |||
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Soldados japoneses entrando a Shenyang |
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| Fecha | 18 de septiembre de 1931 al 18 de febrero de 1932 | ||
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| Resultado | Victoria japonesa | ||
| Cambios territoriales | Pérdida china de Manchuria | ||
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El incidente de Mukden (18 de septiembre de 1931), también conocido como el incidente de Manchuria, tuvo lugar en el sur de Manchuria, cerca de Mukden (盛京) (hoy Shenyang), en donde un tramo del Ferrocarril del Sur de Manchuria, compañía de propiedad japonesa, fue dinamitado. El ejército japonés responsabilizó a los disidentes chinos del ataque, proporcionando un casus belli que justificaba así la anexión de la región china de Manchuria por parte de Japón. En ocasiones se ha comparado este episodio con el incendio del Reichstag en Alemania. En chino se conoce como el "Incidente del 18-9".
Índice |
Antecedentes [editar]
Tras la guerra ruso-japonesa (1904–1905) Japón había relevado a Rusia como la potencia extranjera dominante en el sur de Manchuria. Los planes militares del imperio de 1923 definían a la URSS como el probable enemigo en la siguiente guerra, y numerosos oficiales se mostraban descontentos con la situación militar japonesa; consideraban que era necesario reforzar las fuerzas mecanizadas del Ejército y lograr el control de Manchuria para poder enfrentarse con éxito a los soviéticos.[1] Por el contrario, los dirigentes políticos sostenían que la seguridad del país residía en fomentar el comercio y la cooperación con otras potencias, y recortaron el presupuesto y el número de unidades de las fuerzas armadas a mediados de la década de 1920.[2] Los intentos del ministro de Exteriores Shidehara de mejorar las relaciones con China a cambio de concesiones en Manchuria alarmó y enfureció a los oficiales.[2]
La situación empeoró con el éxito de la Expedición al Norte del Guomindang, que deseaba reunificar China e incluía los territorios bajo control japonés en sus planes; la expansión de sus partidarios por Manchuria con el permiso del caudillo militar de la región, el «joven mariscal» Zhang Xueliang, inquietó al Gobierno nipón.[3] El enfoque pacifista del Ministerio de Exteriores, empeñado en un acuerdo con los nacionalistas chinos a cambio de concesiones, resultaba catastrófico a ojos de muchos de los oficiales.[3] En abril de 1930, en su evaluación anual de la situación militar, el Estado Mayor se declaró a favor del fin de la influencia china en Manchuria.[4] El plan aprobado incluía tres posibilidades: presión sobre el régimen de Zhang para asegurar los intereses japoneses en la región, su sustitución si esta no daba resultado o, en último caso, la ocupación militar de Manchuria si fracasaban las dos primeras opciones.[4] La primera opción fracasó por la renuencia del Gobierno a colaborar para presionar a Zhang.[5] Ante esta situación, en su evaluación de 1931 el Ejército decidió tratar de aplicar la segunda alternativa, la eliminación de Zhang y sus sustitución por una autoridad favorable a los intereses japoneses, incluso sin la colaboración del Gobierno.[5] El alto mando del Ejército se mostró dispuesto a intervenir en Manchuria si sucedía algún incidente y destacados miembros del servicio secreto (las secciones rusa y china del segundo departamento del Estado Mayor) se decidieron a provocar uno, con el beneplácito del jefe del servicio, el general Yoshitsugu Tatekawa.[6]
A finales del verano de 1931 las relaciones bilaterales entre China y Japón habían empeorado peligrosamente.[7] Un capitán japonés había sido fusilado por los chinos cuando realizaba labores de reconocimiento de paisano en una región remota de Manchuria; se sucedieron los disturbios anticoreanos en Manchuria y antichinos en Corea.[7] Los chinos impusieron el boicoteo de los productos nipones.[7]
Acontecimientos [editar]
La noche del 18 de septiembre de 1931, soldados chinos volaron supuestamente parte del Ferrocarril del Sur de Manchuria; alegando legítima defensa, unidades del Ejército de Kwantung japonés comenzaron inmediatamente a ocupar diversas localidades a lo largo de la línea férrea y pronto se extendieron por toda Manchuria.[8] Los japoneses se apresuraron a segurar que sus acciones no se debían únicamente la voladura de poco más de medio metro de rieles, sino a la acumulación —real— de provocaciones por parte de los chinos, aunque también las tropas y civiles japoneses había provocado a las autoridades chinas.[7]
La Comisión Lytton, enviada por la Sociedad de Naciones para investigar el incidente, se limitó a repetir la versión japonesa del suceso, sin valorar su veracidad, a pesar de que algunos de sus miembros dudaban de que fuese cierta.[7] Para probar lo cierto de su versión, los japoneses presentaron a los observadores los cadáveres de algunos soldados chinos, supuestamente abatidos según huían del lugar de la explosión; por otro lado, afirmaban que el expreso de Mukden había podido sortear la explosión, afirmación que pareció dudosa a algunos.[9] La naturaleza conspirativa del incidente se descubrió después de la Segunda Guerra Mundial en los Juicios de Tokio[10] Su origen se debía a la confabulación de un propagandista al servicio del ferrocarril, Shumei Okawa, con ciertos jóvenes oficiales del Ejército de Kwantung.[10] Estos, junto con oficiales del Estado Mayor y del Ministerio de la Guerra, habían tratado habían conspirado contra el Gobierno en marzo de 1931; abandonaron su intentona solo tras el veto del vacilante ministro, el general Kazushige Ugaki.[10]
Oficiales del Regimiento Shimamoto, que protegían el Ferrocarril del Sur de Manchuria, hicieron que sus zapadores colocaran los explosivos en las vías. Después de la explosión, los japoneses rodearon a los soldados chinos acantonados en las cercanías y los atacaron bajo la justificación de que las propiedades japonesas debían ser defendidas de los ataques de los chinos.
El coronel Seishiro Itagaki, del Estado Mayor del Ejército de Kwantung y responsable de la sección de espionaje,[11] y el teniente coronel Kanji Ishiwara, entre otros oficiales —unos veintiséis en total—[1] planearon[12] el incidente.[10] [11] Varios de ellos tenían relación con el «órganos de servicio especial», una organización de espionaje del ejército de Kwantung.[1] Este no contaba con el beneplácito del Gobierno de Tokio ni con la del Estado Mayor japonés, pero sí con la aquiescencia de numerosos altos oficiales del Ejército y de miembros del servicio secreto japonés.[11] El plan de los oficiales consistía en utilizar a varios cientos de los aventureros japoneses que pululaban por Manchuria, disfrazarlos con uniformes del ejército de Zhang Xueliang, que creasen disturbios en Mukden y que finalmente detonasen una pequeña bomba cerca de la vía férrea del ferrocarril sudmanchuriano que justificase una intervención militar.[6] En julio Itagaki había viajado a Tokio y logrado la anuencia y ayuda de los oficiales del departamento de espionaje para sus planes.[6]
Itagaki debía participar el mismo día del incidente en las conversaciones bilaterales entre chinos y japoneses que se estaban desarrollando para acabar con las tensiones entre los dos países.[10] Días antes el ministro de Exteriores japonés había recibido información sobre el inminente fingimiento de un incidente con los chinos que el ministro de Guerra, informado, trató de evitar enviando a toda prisa un representante (el propio general Tatekawa) a Manchuria.[10] [13] El enviado era naturalmente favorable a los conspiradores y no estorbó sus planes.[14] Ante la llegada inminente de Tatekawa y para no tener que desobedecer sus órdenes, los confabulados habían acelerado sus planes, desechado el uso de los aventureros japoneses, y decidido llevar a cabo por sí mismos el planeado incidente.[13] Llegado Tatekawa, le condujeron a una posada donde le emborracharon antes de que pudiese comunicar orden alguna, que tampoco se apresuró a dar.[13] Mientras el general dormía, los conspiradores hicieron explotar la bomba que desencadenó la crisis.[13]
A las 22:30, el consulado japonés en Mukden recibió notificación de la explosión en el ferrocarril por parte del ejército; durante la noche los chinos trataron de que el consulado detuviese el avance de las tropas y de comenzar las negociaciones.[14] El consulado comunicó estas peticiones a los militares, que las ignoraron.[14] Impidieron además que la compañía ferroviaria reparase las vías.[14] Durante la noche, dos cañones de gran calibre recientemente traídos a la ciudad desde Japón bombardearon los cuarteles chinos y el aeródromo de la ciudad; los soldados chinos, aterrorizados por el bombardeo, abandonaron la urbe.[12]
El Gobierno japonés se sorprendió por el incidente y en los días siguientes responsables civiles y militares trataron de lograr el apoyo del emperador, que finalmente respaldó a los primeros y solicitó al Gobierno que limitase sus consecuencias.[12] El Estado Mayor, por el contrario, se mostró favorable a un enfrentamiento con China.[12] Opuesto, sin embargo, a la ocupación directa del territorio y descartada ya la permanencia en el de Zhang, los militares japoneses optaron por tratar de aplicar la segunda opción de su plan estratégico para Manchuria: la imposición de un nuevo régimen favorable a Japón.[13] Kenji Doihara, un experto en China y en operaciones especiales, sugirió el establecimiento de una Manchuria independiente basada supuestamente en un movimiento independentista local, el origen de Manchukuo.[13] A diferencia de los anteriores intentos de independizar la región de China, esta vez fue el propio Ejército de Kwantung y su servicio secreto el encargado de la campaña.[15] Doihara fomentó el establecimiento de Gobiernos locales que declararon su independencia de China y Zhang e intimidó al último emperador de la dinastía Qing para centralizar estos movimientos independentistas, siempre bajo control japonés.[15] El servicio secreto local llevó a cabo una serie de incidentes en diversos puntos de la región para justificar la intervención del Ejército y asegurar la cooperación de Puyi, al comienzo reacio a abandonar Tianjin.[15]
Consecuencias [editar]
Aunque el Gobierno japonés se opuso a la estratagema[11] y sus dirigentes se comprometieron con la Sociedad de Naciones a retirarse, el ejército establecería posteriormente el Estado títere de Manchukuo en febrero de 1932.[7] Los llamamientos de China la la Sociedad de Naciones y a los Estados Unidos resultaron estériles.[7] Japón posteriormente se retiró de la Sociedad de Naciones en 1933.[7] Aunque la mayoría de países no reconoció al nuevo Estado, ninguna de las potencias se mostró dispuesta a enfrentarse militarmente a Japón para devolver la región a China y esta era demasiado débil para lograrlo por sí misma.[7] El incidente supuso en la práctica el comienzo del enfrentamiento entre los dos países que se desencadenaría abiertamente en 1937.[11]
La toma japonesa de Manchuria afectó además a la relación de poder en la región y tensó las relaciones entre soviéticos y japoneses, hasta entonces relativamente cordiales.[16] La expansión japonesa produjo temor entre los dirigentes soviéticos a un posible ataque japonés.[16] La debilidad militar soviética en la región llevó al reforzamiento de sus defensas y a una actitud conciliadora de la diplomacia soviética hacia Japón, que incluyó el ofrecimiento reiterado de un pacto de no agresión, el de venta de su parte del ferrocarril transmanchuriano y la apertura de un consulado de Manchukuo en Moscú.[17]
Redujo además la disciplina de las unidades del Ejército nipón respecto del Estado Mayor y del Gobierno, que tuvieron cada vez mayores dificultades para controlar las acciones de los mandos de las unidades desplegadas en China; una de estas condujo finalmente a la guerra abierta con China en el verano de 1937.[18]
Acontecimientos relacionados [editar]
El Gobierno de la República Popular China inauguró el Museo del Incidente del 18-9 en Shenyang (actual nombre de Mukden) el 18 de septiembre de 1991. El primer ministro japonés Ryutaro Hashimoto fue una de las personalidades que visitaron el museo en 1997.
El incidente de Mukden aparece en la historia de Tintín titulada El loto azul (1936, 1946).
Polémica [editar]
Aún no está claro quién voló el ferrocarril japonés en Mukden. Algunos afirman que se trataba de disidentes chinos, otros que no es posible llegar a ninguna certeza debido a la falta de pruebas históricas. Sin embargo, gran parte de la historiografía sobre el tema sostiene que fue obra de los militares japoneses que buscaban un casus belli justificativo de sus ansias expansionistas a un doble nivel; frente a su propio gobierno y el Emperador Hirohito, que como se ha dicho no habían autorizado la operación, y frente a la comunidad internacional.
El Museo del Incidente del 18-9 en Shenyang, abierto por la República Popular China, sostiene que los explosivos fueron colocados por Japón. El museo anexo al santuario Yasukuni en Japón culpa a los terroristas chinos. La enciclopedia Columbia sostiene que el origen de las bombas es incierto.
Sin embargo, sólidas pruebas apuntan a una conspiración del ejército Kwantung para causar la explosión. Aunque una mayoría de militares japoneses negó haber colocado las bombas, el mayor Hanaya (花谷正) ha confesado que la bomba fue colocada y el incidente promovido por ellos.
Y es muy posible que la relativización de los hechos que plantea este artículo sobre quién fue el responsable del incidente, tenga que ver con la constante negativa de la historiografía japonesa acerca de la responsabilidad de los japoneses en general y del emperador Hiroito en particular, en los numerosos crímenes de guerra por ellos perpetrados en el período de entreguerras y durante la Segunda Guerra Mundial. En ese sentido, es notable, entre otros casos, la negación constante de la Masacre de Nankín, también llamada "Violación de Nanking", y la negativa a reparar en modo alguno a sus víctimas.
Véase también [editar]
Notas y referencias [editar]
- ↑ a b c Weland (1994), p. 446
- ↑ a b Weland (1994), p. 447
- ↑ a b Weland (1994), p. 453
- ↑ a b Weland (1994), p. 454
- ↑ a b Weland (1994), p. 455
- ↑ a b c Weland (1994), p. 456
- ↑ a b c d e f g h i Ferrel (1955), p. 67
- ↑ Ferrel (1955), p. 66
- ↑ Ferrel (1955), p. 68
- ↑ a b c d e f Ferrel (1955), p. 69
- ↑ a b c d e Weland (1994), p. 445
- ↑ a b c d Ferrel (1955), p. 71
- ↑ a b c d e f Weland (1994), p. 457
- ↑ a b c d Ferrel (1955), p. 70
- ↑ a b c Weland (1994), p. 458
- ↑ a b Morley (1980), p. 13
- ↑ Morley (1980), p. 14
- ↑ Weland (1994), p. 460
Bibliografía [editar]
- Ferrell, Robert H. (1955). «The Mukden Incident: September 18-19, 1931». The Journal of Modern History 27 (1): pp. 66-72. http://www.jstor.org/stable/1877701.
- Morley, James W. (1980) (en inglés). The Fateful Choice: Japan's Advance into Southeast Asia, 1939- 1941. Columbia University Press. ISBN 9780231048040.
- Weland, James (1994). «Misguided Intelligence: Japanese Military Intelligence Officers in the Manchurian Incident, September 1931». Society for Military History 58 (3): pp. 445-460. http://www.jstor.org/stable/2944134.
Enlaces externos [editar]
- Manchurian Incident - Artículo de la Enciclopedia Columbia que declara incierta la identidad de los autores de la voladura (en inglés).
- The Manchurian Crisis and Japanese Society, 1931-33 Sandra Wilson afirma que fue el ejército japonés el autor del sabotaje que deseaba usar como casus belli (en inglés).