Geología de Argentina

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La geología de Argentina describe la composición y la historia de la formación y desarrollo de las regiones geológicas que hoy comprende la Argentina. Entre las unidades geológicas argentinas destacan el sistema de los Andes al oeste, tectónicamente activo, y la zona oriental, más estable, compuesta por los zócalos precámbricos del macizo patagónico al sur y el escudo o macizo de Brasilia al norte y, apoyada sobre este, la llanura chaco-pampeana, formada por la acumulación en épocas geológicas recientes de sedimentos marinos y volcánicos.

Composición[editar]

Argentina está formada por las mismas unidades tectónicas básicas del resto del continente sudamericano.

La cordillera de los Andes se extiende de norte a sur en la zona occidental, paralela a la costa del Pacífico; originada durante la era Terciaria, se caracteriza por altas elevaciones e intensa actividad volcánica y sísmica.[1]

La parte oriental del país se apoya sobre dos bloques antiguos que se tocan en el Río Colorado: la meseta Patagónica, al sur, está formada por mesetas escalonadas hacia el este, recubiertas por cantos o depósitos eólicos. Los bordes forman barrancos, pronunciados con desniveles de hasta 200 m. Los valles fluviales discurren de oeste e este; este escudo se prolonga hacia el océano Atlántico, dando lugar a la plataforma continental de la que sobresalen las islas Malvinas.[2] El macizo de Brasilia constituye la base del norte del país; se encuentra por la mayor parte recubierto de sedimentos excepto por algunos afloramientos en las Sierras Pampeanas, Puna, Sierras de Tandilia e isla Martín García.[3]

Finalmente, las cuencas sedimentarias de formación reciente están representadas por la llanura chaco-pampeana, que se extiende desde el pie de los Andes hasta el Atlántico y comprende las llanuras del Chaco, la Pampa y la Mesopotamia argentina. La cuenca del río Paraguay ocupa el extremo oriental. Las zonas occidental y central están drenadas por los ríos procedendes de los Andes. En el sur, la poca pendiente del relieve y los suelos arcillosos originan una zona altamente inundable.[2]

Historia geológica de la Argentina[editar]

Tiempos Precámbricos[editar]

Durante el Precámbrico, Sudamérica estaba unida a África, India, Australia y a la Antártida oriental formando Gondwana.[4] En esta era se formaron las rocas que constituyen la base continental de Argentina y el resto de América del Sur, y se consolidaron los cratones de Brasilia y Patagonia, formados por la deposición de sedimentos y posteriores intrusiones magmáticas. Los diversos ciclos orogénicos de esta era dieron lugar a los terrenos de la llanura bonaerense e isla de Martín García[5]

Desde final del Proterozoico se fueron depositando en el borde occidental de la placa sudamericana grandes masas de sedimentos marinos y continentales, iniciando los ciclos orogénicos de la era Paleozoica

Era Paleozoica[editar]

En la era Paleozoica, Sudamérica formaba parte del continente Gondwana, que posteriormente también dio lugar a las masas continentales de África, Australia, India y la Antártida.[4]

Debido a la subducción de la Placa de Nazca por debajo de la Sudamericana, los sedimentos depositados entre ellas se elevaron y así originaron durante esa época la Cordillera Frontal, la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, el sistema de Famantina en las Sierras Pampeanas, la Cordillera Oriental en el noroeste argentino y parte de la Patagonia extraandina.[5]

Era Mesozoica[editar]

En el Mesozoico los continentes empiezan a desplazarse a su configuración actual, tras una reunión de las masas continentales que tuvo lugar a finales del Paleozoico. América del Sur se separó de la Antártida y de África durante el periodo Cretácico.[4]

En esta era la formación orogénica tuvo lugar principalmente en la Cordillera Fueguina y en la región insular al este del cabo de Hornos. Este ciclo orogénico se inicia con el proceso de apertura del Atlántico sur.[5] Se formaron el sistema de Ventania, en la provincia de Buenos Aires y el sistema de Patagónides (desde Neuquén hasta el lago Musters, en Chubut). La intensa actividad volcánica durante el Cretácico cubrió de cenizas Patagonia, resultando en bosques petrificados.[6]

Hacia el norte, los procesos predominantes fueron la aparición de fracturas debidas al movimiento de deriva continental, el consiguiente hundimiento de terrenos. El mar penetró sobre los bloques hundidos del macizo de Brasilia y fue depositando sedimentos marinos, que hoy forman parte de las llanuras. Los materiales resultantes de la erosión de las cordilleras de oeste y los sedimentos marinos también rellenaron los rifts o cuencas en el oeste de Patagonia; este proceso de sedimentación dio lugar a la formación de importantes yacimientos de hidrocarburos.[7]

Era Cenozoica[editar]

La era Cenozoica se divide en dos periodos: el Terciario y el Cuaternario.

En el Terciario se produjo el proceso orogénico que dio lugar a la cordillera de los Andes, por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa sudamericana. Este proceso no solo originó los Andes del Límite en la región de Cuyo, las Sierras Subandinas en el Noroeste argentino y los Andes Patagónicos-Fueguinos, sino que también sobreelevó la Puna y la Cordillera Oriental en el norte; y a la Cordillera Frontal y Precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza en el centro-oeste.[1] Todo este proceso estuvo acompañado por una intensa actividad volcánica.[4]

El macizo de Brasilia es fracturado en bloques que se elevan y se hunden. Los bloques levantados forman las Sierras Pampeanas en el centro y las de Tandilia en Buenos Aires; los bloques hundidos formaron la cubeta sedimentaria sobre la que se forma en el Cuaternario la Llanura Chaco Pampeana.

El comienzo del Cuaternario está definido por el inicio de fluctuaciones climáticas, con temperaturas medias entre unos 4 y 5°C más bajas que las actuales. En las latitudes altas y templadas, así como en las regiones elevadas de los Andes se forman enormes glaciares que descendieron hacia zonas más bajas formando valles y lagos de origen glaciario y depósitos de morrenas.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Borsdorf, Alex; Dávila, Carlos; Hoffert, Hannes; y Tinoco Rangel, Carmen Isabel. «Configuración geológica de Sudamérica». Espacios naturales de Latinoamérica: Desde la Tierra del Fuego hasta el Caribe.
  2. a b Universidad de las Palmas de Gran Canaria. «Unidad didáctica 1: El territorio latinoamericano» (PDF). Consultado el 3 de febrero de 2012.
  3. «Historia Geológica de la Argentina». Consultado el 4 de febrero de 2012.
  4. a b c d e Borsdorf, Alex; Dávila, Carlos; Hoffert, Hannes; y Tinoco Rangel, Carmen Isabel. «Clasificación de la historia de la Tierra». Espacios naturales de Latinoamérica: Desde la Tierra del Fuego hasta el Caribe.
  5. a b c Ramos, Víctor A. (1999). Caminos, R.. ed. Geología argentina (Instituto de Geología y Recursos Minerales, Anales) 29 (24):  pp. 715-784. http://aviris.gl.fcen.uba.ar/Bibliografia/Cap_24_RASGOS_ESTRUCTURALES_ARG.pdf. 
  6. Administración de Parques Nacionales. «Monumento Natural Bosques Petrificados». Consultado el 15 de febrero de 2012.
  7. Secretaría de Energía de la República Argentina. «Cuencas petroleras». Consultado el 12 de febrero de 2012.

Bibliografía[editar]