Fundación de la Nueva España

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El juez indígena Esteban de Guzmán expone problemas del tecpan de México al virrey Luis de Velasco en el Códice Osuna, hecho luego de la visita del oidor Jerónimo de Valderrama en 1565 con las convenciones pictográficas propias de un códice mesoamericano.

Se considera como la fundación de la Nueva España al periodo comprendido entre la caída de México-Tenochtitlan y el poblamiento del Altiplano Central del actual México, periodo en el que inició la introducción del dominio político, económico y social del Imperio español sobre las de numerosas etnias indígenas de Mesoamérica. Se dice errónea y tradicionalmente que con la caída del poder mexica se dio punto final a las sociedades indígenas, pero la fundación de Nueva España tomó al menos otras cinco décadas para adquirir solidez y estabilidad,[1] además de que estrictamente la expansión española continuó en América hasta el siglo XIX. Fueron muchos los cambios radicales tanto como las continuidades sociales de las sociedades indígenas que persisten incluso en la actualidad, pero tres son los procesos definitivos en los primeros años de la Nueva España:

  • El inicio de la occidentalización por parte del poder español mediante la introducción de entidades y nociones políticas, económicas y sociales europeas centradas en las ciudades, villas, pueblos, encomiendas, obrajes, iglesias, pueblos de indios y las diversas dependencias que de ellas derivaban, así como medidas de tiempo, peso y usos calendáricos, teniendo a la Ciudad de México como foco central y de mayor población. El ejército español se encargó de destruir rápidamente los edificios de poder visibles indígenas y prohibir determinantemente sacrificios humanos y ritos paganos.
  • El proceso de colapso demográfico de las sociedades indígenas, causado principalmente por la explotación laboral hispana, las nuevas enfermedades europeas con epidemias que alcanzaron altos índices de mortandad y las muertes en acciones bélicas derivadas de la Conquista.
  • El sostenimiento imperial de diversas estructuras previas mesoamericanas esenciales como la tributación, el catastro, la impartición de justicia y gobierno a escala local, la movilidad de productos y mercancías y mercados hasta que la burocracia española se fue formando sólidamente.


El inicio de la conquista espiritual[editar]

Al someter a los señoríos indígenas, una de las acciones inmediatas por parte de los conquistadores fue la prohibición de los sacrificios humanos y por otra parte iniciar la introducción de la moral y el sistema de valores judeo-cristiano.

Cabe recalcar que la evangelización de la población indígena no fue inmediata, sino por el contrario un proceso lento, arduo que requirió de mucha perseverancia y creatividad por parte de los misioneros y que tomo la mayor parte del siglo para completarse. Al contrario de lo que se cree comúnmente, la evangelización de los indios no fue un proceso que se completó a "sangre y fuego". La consolidación del Imperio Español en la Nueva España requería de estabilidad política y social.

La justificación legal de la Conquista, se dio como un instrumento de la difusión de la Fe Católica. Al menos en principio, era obligación de los conquistadores, ahora transformados en encomenderos la conversión de los indios. En la practica, esta obligación, sin embargo, tuvo que esperar a la llegada de los frailes. La evangelización, fue confiada por el Papado a los frailes. "Los primeros en establecerse fueron los Franciscanos (1524), seguidos por Dominicos, Agustinos y Mercedarios".

Así como a los encomenderos, a los recién llegados frailes tuvieron que apoyarse en la realidad pre-hispánica. Ajustándose a la disposición de los señoríos indígenas, la jurisdicción de las "doctrinas" (parroquias predicadoras), se calcaba de las de su respectivo señorío indígena.

La red de relaciones se cerraba con el tlatoani (o cacique). Su adhesión a las prácticas cristianas era esencial para asegurar la respuesta positiva de su pueblo. Un punto muy sensible, fue lograr la recomposición de las familias conforme al modelo cristiano (monogámico), lo que hizo cambiar normas de matrimonio, parentesco y herencia. Lo cual, simple y sencillamente no se hubiera podido sin el apoyo de las autoridades indígenas locales.

Referencias[editar]

  1. "No hay una fecha que marque el final del periodo de conquista, pero éste ocurrió cuando los cambios empezaron a prevaleces sobre las continuidades". García Martínez, Bernardo. "La Cuenca de México, Conquista (siglo XVI, a partir de 1519), Cambios y continuidades" en Arqueología Mexicana 86, México, Editorial Raíces, 2007.

Bibliografía[editar]

  • José Miranda. El tributo indígena en la Nueva España durante el siglo XVI. México, El Colegio de México, 1952.
  • James Lockhart. Los nahuas después de la Conquista. México, Fondo de Cultura Económica, 1999.
  • Charles Gibson. Los aztecas bajo el dominio español. México, Siglo XXI Editores, 1964.
  • Clarence Haring. El Imperio español en América. México, Alianza Editorial Mexicana-CONACULTA, 1990, Colección Los Noventa.
  • Ross Hassig Comercio, tributo y transportes. La economía política del Valle de México en el siglo XVI. México, Alianza Editorial Mexicana, 1985
  • Bernardo García Martínez, et al. Historia general de México. México, El Colegio de México, 2000.