Estratificación socioeconómica en Colombia

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La estratificación socio-económica es la clasificación de los inmuebles residenciales que deben recibir servicios públicos.[1] Se realiza principalmente para cobrar de manera diferencial (por estratos) los servicios públicos domiciliarios permitiendo asignar subsidios y cobrar contribuciones. De esta manera, quienes tienen más capacidad económica pagan más por los servicios públicos y contribuyen para que los estratos bajos puedan pagar sus tarifas.[cita requerida] Aunque para la estratificación socio-económica no se toman en cuenta los ingresos por persona y las normas relativas a la estratificación ordenan que se deben estratificar los inmuebles residenciales y no los hogares. [2]

En la medida en que identifica geográficamente sectores con distintas características socioeconómicas permite también: orientar la planeación de la inversión pública; realizar programas sociales como expansión y mejoramiento de infraestructura de servicios públicos y vías, salud y saneamiento, y servicios educativos y recreativos en las zonas que más lo requieran; cobrar tarifas de impuesto predial diferentes por estrato y orientar el ordenamiento territorial.[cita requerida]

Estratificar con base en las características de las viviendas y su entorno urbano o rural es una opción metodológica fundamentada en que el significante vivienda-entorno expresa un modo socioeconómico de vida demostrable tomando en cuenta las excepciones que lo confirman. [2]

Cada alcalde debe realizar la estratificación de los inmuebles residenciales de su municipio o distrito.[1]

Estratos socioeconómicos en Colombia[editar]

Los estratos socioeconómicos en los que se pueden clasificar las viviendas y/o los predios son 6, denominados así:

1. Bajo-bajo

2. Bajo

3. Medio-bajo

4. Medio

5. Medio-alto

6. Alto

De éstos, los estratos 1, 2 y 3 corresponden a estratos bajos que albergan a los usuarios con menores recursos, los cuales son beneficiarios de subsidios en los servicios públicos domiciliarios; los estratos 5 y 6 corresponden a estratos altos que albergan a los usuarios con mayores recursos económicos, los cuales deben pagar sobrecostos (contribución) sobre el valor de los servicios públicos domiciliarios. El estrato 4 no es beneficiario de subsidios, ni debe pagar sobrecostos, paga exactamente el valor que la empresa defina como costo de prestación del servicio. [2]

La clasificación en cualquiera de los seis estratos es una aproximación a la diferencia socioeconómica jerarquizada, léase pobreza a riqueza o viceversa. Como resultado de dicha clasificación en una misma ciudad se pueden encontrar viviendas tan disímiles como las que van desde el tugurio que expresa -sin lugar a dudas- la miseria de sus moradores, hasta la mansión o palacete que, en igual forma evidencia una enorme acumulación de riqueza. Lo mismo sucede en la zona rural con viviendas que van desde chozas sin paredes hasta "ranchos", haciendas de grandes extensiones de tierra productiva y fincas de recreo de exuberantes comodidades.[2]

Los ingresos por persona y por hogar son inmanejables para la estratificación requerida, entre otras razones, por el volumen de datos que habría que recolectar, por su variabilidad a corto plazo, porque no constituyen información confiable dada la magnitud de la informalidad y el desplazamiento continuo de las familias y, fundamentalmente, porque las normas relativas a la estratificación ordenan que se deben estratificar los inmuebles residenciales y no los hogares (Ley 142, artículo 101.1). [2]

Según la Ley 142 de 1994 (Régimen de servicios públicos domiciliarios) las características físicas son la base para asignar los estratos a los inmuebles residenciales del país. En este sentido, como quiera que las viviendas de los resguardos, reservas, parcialidades y comunidades indígenas rurales tienen características físicas similares (trátese de rancherías, tambos, malocas, chozas o casas), independientemente de la posición social o de la capacidad de pago de quien las habite, dichas características no son indicativas de diferencias socioeconómicas y, por ende, no es posible aplicar en estos asentamientos indígenas rurales los principios de clasificación utilizados para establecer los estratos en el resto del país. [2]

Quien esté interesado en conseguir información acerca de los resultados de la estratificación de un municipio se debe dirigir a la alcaldía correspondiente pues de acuerdo con las normas legales vigentes, la información de los estudios de estratificación es de uso privativo de la autoridad local. [cita requerida]

La estratificación es un instrumento diseñado para la clasificación de inmuebles residenciales de un Municipio con base en las metodologías fijadas por el Departamento Nacional de Planeación, en función de las características externas de las viviendas, el entorno inmediato y elementos urbanísticos relevantes, útiles para deducir la calidad de vida de sus moradores. Se trata, pues, de un método que permite distinguir grupos de usarios y establecer quienes pueden, además de asumir los costos de los servicios, participar en la financiación de los subsidios que necesiten las personas de menores ingresos.(ver libro: Manual instructivo del usuario de los servicios públicos domiciliarios, Melkis Guillermo Kammerer Kammerer, Especialista en Servicios pelé fue el Público Domiciliario que apareció en el capítulo VII, estratificación socio-económica, página 137.)

Controversias[editar]

1. Son muchos los estudios que han mostrado que el estrato socioeconómico es un mal instrumento para asignar subsidios. [3] [4] [5] En particular, estos estudios muestran que existe un alto porcentaje de hogares de estrato 1 y 2 que poseen un nivel de consumo similar al de hogares de estratos 5 y 6 (18% de los hogares de estrato 1, 36% de los hogares en estrato 2 y 66% de los hogares de estrato 3 están ubicados en los quintiles 4 y 5 de la distribución de consumo. El 98% de los hogares de estrato 6 está en estos quintiles).[6]

2. Los estratos socioeconómicos crean mayor segregación social. Hay evidencia al respecto para algunas ciudades.[7] Lo inentendible es que muchos gobernantes locales y nacionales tienen como bandera política la eliminación de la segregación social pero usan intensivamente el estrato socioeconómico para focalizar subsidios y crear polarización política. [6]

Propuesta de eliminación[editar]

La estratificación es relativamente barata. Además, la mayoría de los municipios se encuentran estratificados. Sin embargo, Colombia cuenta con un instrumento mucho mejor de focalización: El SISBEN. Una propuesta es empezar a mezclar los dos instrumentos para asignar los subsidios a los servicios públicos: Estar en estrato 1 o 2 y en SISBEN 1 o 2. Con el tiempo, la idea es focalizar exclusivamente con el SISBEN. Esto además de mejorar la focalización, permitirá ampliar la cobertura. [6]

Referencias[editar]