Escalera de Jacob
La Escalera de Jacob es una escalera mencionada en la Biblia (Génesis 28,11-19), por la que los ángeles ascendían y descendían del cielo. Fue vista por el patriarca Jacob durante un sueño, tras su huida por su enfrentamiento con su hermano Esaú:[1]
El nombre de Bethel (literalmente, "Casa del Señor"), al igual que expresiones como "puerta del Cielo", aluden al Templo que habría de construirse en este lugar años más tarde.
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[editar] Interpretaciones
Los comentaristas clásicos del judaísmo ofrecen diferentes interpretaciones para el episodio de la Escalera de Jacob:
- De acuerdo con la tradición del Midrásh, la escalera simboliza los exilios que el pueblo judío sufriría antes de la llegada del Mesías. Un primer ángel representa los 70 años de exilio en Babilonia; el siguiente representa el exilio en Persia, y otro más, el exilio en Grecia. El último ángel, que representa el exilio final en Roma o Edom (identificado con el propio Esaú), asciende y asciende hacia el cielo; pese al miedo de Jacob a no poder librarse nunca de la dominación de Esaú, Dios le garantiza que algún día también él caerá.
- Otra interpretación de la escalera acentúa el hecho de que los ángeles primero ascienden y luego descienden. Así el Midrásh explica que Jacob, como hombre santo, estaba siempre acompañado de ángeles. Al alcanzar la frontera de Canaán (la futura tierra de Israel), los ángeles asignados a defenderla volvieron al Cielo, mientras que los de otras tierras descendieron de él para conocerlo. Cuando Jacob volvió a Canaán (Génesis 32:2-3), es saludado por los ángeles asignados a Tierra Santa.
- El lugar en el que Jacob se detuvo a descansar se cree que coincide con el Monte Moria, donde se construyó el Templo de Jerusalén. Así pues, la Escalera simbolizaría el "puente" entre el Cielo y la Tierra, establecido a través del pacto entre Dios y el pueblo judío, y fortificado por las oraciones y sacrificios realizados en el Templo. Además, la escalera representaría a la Torá, como un nuevo vínculo entre cielo y tierra. El término hebreo para "escalera", sulam - סלם - y el de la montaña en que se dictó la Torá (el Monte Sinaí) - סיני - tiene la misma gematría (valor numérico de las letras que las componen).
- La interpretación cristiana de la Escalera de Jacob se basa en Juan 1:51 ("51 Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»");[2] de acuerdo con esta lectura, Jesucristo es una nueva escalera que comunica el Cielo y la Tierra, al ser al mismo tiempo hijo de Dios y de los hombres.
Y la interpretación psicológica, humana, no mítica es la siguiente: la escala es la imagen del proceso de evolución hacia la luz, en cuyo final está dios, no el único dios, sino el Ser de luz que somos cada uno. Jacob, como cualquier entidad o ser en cualquier lugar y tiempo del Cosmos, sube y baja, asciende y desciende, experimenta, prueba, pero siempre aspirando a la Luz, a Dios, al lugar de origen, a la Fuente, Tao o Luz oscura creadora del Cosmos antes del Big Bang. ¿Quién no ha soñado alguna vez con la "escala de Jacob".
[editar] Influencia
El himno cristiano del siglo XIX "Nearer, My God, to Thee", escrito por la poetisa inglesa Sarah Flower Adams hace referencia a la escalera de Jacob en su tercer coro:
| There let the way appear steps unto heav'n All that Thou sendest me in mercy giv'n |
La senda siga yo, que al cielo va Por gozo o por dolor quiero ir allá |
Este himno es reconocido pues, según el mito, fue la última melodía interpretada por Wallace Hartley y su banda durante el hundimiento del RMS Titanic.