Dieta sana

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Verduras.

Se entiende por dieta sana aquella ingesta de alimentos que ayuda a mantener, recuperar o mejorar la salud.

Es un proceso automático, producto de la cultura, y a la vez un acto voluntario que está condicionado por diversos tipos de factores que determinan una buena o mala alimentación.

La correcta nutrición es uno de los pilares de la salud y el desarrollo, permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una mejor salud. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de desarrollar al máximo su potencial.

Se puede llevar una dieta sana mediante varios alimentos ya sean de origen vegetal o animal. Una dieta equilibrada se considera, junto al ejercicio, una manera importante de reducir los riesgos para la salud asociados a la obesidad o la hipertensión entre otras enfermedades.[1]

Durante los primeros años la buena alimentación y nutrición son fundamentales para la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La lactancia materna es uno de los factores más importantes, pese a lo cual apenas un tercio de los lactantes reciben lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses[cita requerida].

Recomendaciones para una dieta sana[editar]

Existen gran variedad de posturas y planteamientos que pretenden definir una dieta sana, así como guías alimentarias diversas. La Organización Mundial de la Salud da cinco recomendaciones, aplicables tanto a individuos como colectivos:[2]

La dieta y la reducción del riesgo de enfermedades[editar]

Existe una probable relación entre el estilo de vida, incluyendo la comida, y el descenso del riesgo potencial de padecer enfermedades como el cáncer y otras enfermedades crónicas. Una dieta sana puede consistir en el consumo de alimentos de origen vegetal con un consumo limitado de alimentos de alto contenido energético, bebidas alcohólicas y sal a la vez que una reducción del consumo de bebidas carbonatadas y de carnes procesadas.[4]

El tomate cocinado con aceite, verduras de género allium y vegetales crucíferos como la coliflor parecen contener elementos que se están estudiando por sus propiedades anticancerígenas.[5] [6]

Algunas enfermedades crónicas presentes en occidente están asociadas al incremento de los niveles de IGF-1. Algunos hallazgos de la biología molecular y la epidemiología sugieren que el consumo de leche favorece el desarrollo de enfermedades crónicas como la arteroesclerósis, la carciogénesis y algunas enfermedades degenerativas.[7]

Cáncer y la alimentación[editar]

La OMS ha dictaminado que un 30 % de los factores relacionados con el cáncer tienen relación la alimentación.[8]

Algunos estudios a largo plazo han mostrado relaciones más concluyentes entre el consumo de carnes rojas y el cáncer de colon así como su relación con otras enfermedades.[9]

Igualmente, estudios desarrollados en Alemania e Inglaterra han llegado a concluir que los vegetarianos tienen hasta un 40 % menos de posibilidades de sufrir cáncer.[10] [11]

Dietas poco sanas[editar]

Las dietas poco saludables son un factor principal de riesgo para el desarrollo de un buen número de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.[12]

La OMS estima que unos 2,7 millones de muertes se producen cada año asociadas a dietas con poco consumo de verduras y frutas.[12] Por ello, esta causa de muerte se considera como una las causas de muerte evitables más extendidas.[13]

Referencias[editar]

  1. «WHO | Promoting fruit and vegetable consumption around the world». WHO.
  2. «WHO | Diet». WHO.
  3. «WHO/FAO release independent Expert Report on diet and chronic disease». World Health Organization. Consultado el 21 February 2011.
  4. EXECUTIVE SUMMARY Policy and Action for Cancer Prevention Food, Nutrition, and Physical Activity. 2010. p. 1. ISBN 978-0-9722522-5-6. 
  5. «Food, Nutrition, Physical Activity, and the Prevention of Cancer: a Global Perspective». Washington DC: AICR, 2007.
  6. «Cancer Trends Progress Report - Fruit and Vegetable Consumption». Consultado el 2012-07-14.
  7. Melnik B. (Apr 2009). «Milk consumption: aggravating factor of acne and promoter of chronic diseases of Western societies.». J Dtsch Dermatol Ges.:  pp. 364–70. PMID 19243483. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19243483. 
  8. http://www.pcrm.org/health/cancer-resources/diet-cancer/facts/meat-consumption-and-cancer-risk
  9. http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=200150
  10. Thorogood, M (1994). «Risk of death from cancer and ischaemic heart disease in meat and non-meat eaters». Br Med. J. (308):  pp. 1667-1670. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2540657/pdf/bmj00446-0021.pdf. Consultado el 22 de octubre de 2013. 
  11. Chang-Claude, J (1993). «Dietary and lifestyle determinants of mortality among German vegetarians.». Int J Epidemiol (22):  pp. 228-236. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8505178. Consultado el 22 de octubre de 2013. 
  12. a b «WHO | Diet and physical activity: a public health priority».
  13. Lopez AD, Mathers CD, Ezzati M, Jamison DT, Murray CJ (May 2006). «Global and regional burden of disease and risk factors, 2001: systematic analysis of population health data». Lancet 367 (9524):  pp. 1747–57. doi:10.1016/S0140-6736(06)68770-9. PMID 16731270. 

Enlaces externos[editar]