Decapitación

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Decapitación de San Pablo. Pintura de Enrique Simonet de 1887.
Decapitación. Facsímil de una miniatura en madera en el "Cosmographie Universelle" de Munster: en folio, Basle, 1552.
Condenado chino antes de ser decapitado con espada, por soldados japoneses, 1901.

La decapitación es la separación por cercenamiento de la cabeza del cuerpo de un objeto u organismo viviente. Típicamente se refiere al acto intencional, por ejemplo: en forma de asesinato o como pena de muerte; puede ser realizado, por ejemplo, con una hacha, espada, motosierra, cuchillo, o mediante una guillotina.

La decapitación accidental suele ser resultado de una explosión, un accidente industrial o automovilístico u otra lesión violenta. El suicidio mediante decapitación es raro, pero no desconocido.

La separación de la cabeza del resto del cuerpo humano produce la muerte: existe una gran salida de sangre del cuerpo decapitado y de la cabeza, causando una disminución masiva en la presión sanguínea y rápida pérdida de conciencia seguida rápidamente de muerte cerebral. Aún si la salida de sangre fuera detenida, la falta de circulación para suplir oxígeno al cerebro conllevaría a la muerte cerebral. No existe un tratamiento médico conocido para salvar a un paciente decapitado.

Uno de los asuntos más complejos es si una cabeza decapitada se mantiene consciente después de la separación del cuerpo. Se ha debatido muchas veces, especialmente en el contexto de si la decapitación es o no una forma humana de ejecución. No se ha dado una respuesta definitiva a esto. Muchos argumentan que la pérdida de conciencia puede ser virtualmente instantánea como resultado de la pérdida masiva en la presión de la sangre en el cerebro, o debido al impacto del implemento. Sin embargo, mediante evidencias anecdóticas, de varios grados de credibilidad, ha circulado durante siglos el que algunas cabezas decapitadas pueden, bajo algunas circunstancias, retener la conciencia por al menos unos pocos segundos.

Como forma de ejecución, la decapitación se ha utilizado desde la antigüedad. Al principio, era la forma utilizada preferentemente a reos de carácter noble, dado que se trata de un sistema que provoca un menor sufrimiento en el condenado. En Roma, por ejemplo, era una ejecución reservada a personas con la ciudadanía romana. Tras la Revolución francesa se instituyó la guillotina como forma más humanitaria de ejecutar a un condenado.

En el Japón feudal e incluso en la era moderna, la decapitación se practicaba en la segunda parte del Seppuku mediante un Kaishakunin quien terminaba con la agonía del suicida. En el África suroriental, las guerras tribales del siglo XX dejaron un gran saldo de decapitados y mutilados por machetes.

Por otro lado, en países como Estados Unidos, se utiliza preferentemente la inyección letal; en México, el número de decapitaciones ha incrementado a raíz de la violencia y la guerra del narcotráfico que azota a ese país.[1] [2]

Famosas decapitaciones[editar]

Tiempos antiguos

Inglaterra

Revolución francesa Durante esta etapa turbulenta, murieron decapitados en la guillotina varios nobles, aristócratas, políticos, pensadores y revolucionarios en general, entre los que se cuentan:


Tiempos modernos

  • Nick Berg, 2004, contratista estadounidense, decapitado por terroristas musulmanes en Irak.
  • Kim Sun-Il, 2004, surcoreano decapitado en Irak por militantes seguidores de Zarqawi.
  • Paul Marshall Johnson, 2004, ingeniero aerónautico, decapitado por terroristas en Arabia Saudita.
  • Eugene Armstrong, 2004, ingeniero civil decapitado por radicalistas islámicos en Irak.
  • Jack Hensley, 2004, contratista decapitado por militantes musulmanes en Irak.
  • Ken Bigley, 2004, ingeniero civil asesinado por terroristas islámicos en Irak.
  • Shosei Koda, 2004, turista asesinado por terroristas en Irak.

Decapitación en los medios[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]