Conferencia Económica de Londres

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La Conferencia Económica de Londres fue un encuentro que tuvo lugar entre los representantes de 66 naciones desde el 12 de junio al 27 de julio de 1933. Se desarrolló en el Museo Geológico de Londres, y sus objetivos fueron: combatir la depresión global, reactivar el comercio internacional y estabilizar las monedas internacionales. Sin embargo, mientras estaba de vacaciones en su velero en el Pacífico, Franklin D. Roosevelt mandó un mensaje por radio a Londres condenando la conferencia por intentar estabilizar la moneda, e indirectamente declaró que los Estados Unidos no participaría en las negociaciones.[1] [2]

Antecedentes[editar]

Al desplomarse la economía mundial después de la Primera Guerra Mundial, fueron muchos los que supusieron que los Estados Unidos serviría como hegemon. La agenda para la Conferencia, fue redactada entre representantes de las seis naciones importantes quienes se reunieron en Ginebra en 1932, afirmó con énfasis que las deudas intergubernamentales deberían condonarse porque representaban un gran obstáculo para la recuperación tras la Gran Depresión.

Mientras que los europeos creían que "la condonación debería aliviar el mundo",[3] expertos norteamericanos como el Senador Borah sostenían que "los problemas del mundo eran debidos a la Guerra, y a la persistencia de Europa en mantener grandes ejércitos, y a la mala administración de la plata"; por lo tanto no estaba dispuesto a aplazar, reducir o cancelar el pago de las deudas "y dejar que Europa continue con un programa que prácticamente ha puesto el mundo en su condición económica actual".[4]

Acciones contrarias[editar]

Rápidamente se desvaneció la esperanza que los Estados Unidos continuaría adheriendo al patrón oro cuando el presidente Roosevelt promulgó, el día después de asumir el cargo, la Ley de Alivio para la Emergencia Bancaria en 1933 y prohibió la exportación de oro, formalmente retirando a Estados Unidos del patrón oro. Posteriormente, en mayo, aprobó la Enmienda de Thomas, una legislación que "requiría que el Presidente implementara una política de inflación mediante la emisión de papel moneda."[5]

La declaración de Roosevelt durante su discurso inaugural de 1933: "No escatimaré esfuerzos para restablecer el comercio mundial mediante un reajuste económico internacional, pero la emergencia en los Estados Unidos no puede esperar a que ello se produzca" fue una señal clara a los participantes de la Conferencia que estaba dispuesto a resistir diseños extranjeros para reanimar la economía internacional.[6]

Cordell Hull el Secretario de Estado de Roosevelt, presidió la delegación estadounidense que concurrió a la Conferencia. Inicialmente Roosvelt había dado instrucciones que Hull no participara de discusiones relativas a la estabilización de moneda. Sin embargo, cuando la Conferencia dio comienzo, Roosevelt había cambiado de idea favoreciendo la manipulación de la moneda para aumentar precios, y ordenó que los expertos bancarios estadounidenses Oliver Sprague y James Warburg llevaran adelante negociaciones sobre la estabilización de la moneda con sus homólogos británicos y franceses.[7]

Rechazo de Roosevelt[editar]

El 12 de junio de 1933 se inauguró la Conferencia, y paradójicamente toda la atención quedó centrada en las discusiones tripartitas sobre moneda que estaban teniendo lugar fuera de la Conferencia. Para el 15 de junio, los delegados extraoficiales estadounidenses junto con Montagu Norman del Banco de Inglaterra y Clement Moret del Banco de Francia habían redactado un plan para conseguir una estabilización temporaria.

A pesar de los intentos para preservar el secreto, la noticia sobre este plan se filtró antes de que se pudiera hacer un anuncio oficial y la reacción fue destructiva en los Estados Unidos porque los mercados de valores y de materia primas se deprimieron y el valor del dólar aumentó.

Aunque Roosevelt estaba considerando modificar nuevamente su política diplomática en cuanto a una nueva tasa de cambio dolar-libra, eventualmente decidió no contraer ninguna obligación, ni siquiera una tentativa.

El 17 de junio, ante el temor de que los británicos y los franceses buscarían el control de sus propios tipos de cambio, Roosevelt rechazó el acuerdo que habían negociado sus enviados con sus homólogos británicos y franceses a pesar de las explicaciones que le dieron sus negociadores en el sentido de que el plan sólo era un aparato temporario lleno de cláusulas de escape.[8]

El rechazo por parte de Roosevelt del acuerdo desató una abrumadora respuesta negativa de parte de los británicos, los franceses e internacionalista en los Estados Unidos. El Primer Ministro británico Ramsay Macdonald tuvo miedo que "las acciones de Roosevelt destruirían la Conferencia", y se dice que Georges Bonnet, relator de la Comisión Monetaria Francesa, "estalló".

Los críticos consideran que el nacionalismo fue un factor clave en la decisión de Roosevelt de rechazar el acuerdo y causar indirectamente el fracaso de la Conferencia.[9]

Referencias[editar]

  1. Baily, Thomas A.; & Kennedy, David M. (1994). The American Pageant (10th ed.). D.C. Heath and Company. ISBN 0-669-33892-3.
  2. London Economic Conference - TIME
  3. League of Nations, Draft Annotated Agenda, Official Number: C.48.M.18 (Conference M.E.1) II (Geneva: League of nations, 1933) 7-9; Foreign Relations of the United States, 1933 I (Washington: Government Printing Office, 1950) 453, 462-6.
  4. The World Economic Conference, Herbert Samuel, International Affairs (Royal Institute of International Affairs 1931-1939), Vol. 12, No. 4. (Jul., 1933) 445.
  5. Roosevelt’s 1933 Monetary Experiment, Elmus Wicker, The Journal of American History, Vol. 57, No. 4. (Mar., 1971) 867.
  6. Roosevelt: America's Strategist, M. A. Fitzsimons, The Review of Politics, Vol. 7, No. 3. (Jul., 1945), 283.
  7. The Ordeal of Cordell Hull, Julius W. Pratt, The Review of Politics, Vol. 28, No. 1. (Jan., 1966) 83.
  8. Roosevelt's Monetary Diplomacy in 1933, Jeannette P. Nichols, The American Historical Review, Vol. 56, No. 2. (Jan., 1951), 313.
  9. The London Monetary and Economic Conference of 1933: A Public Goods Analysis, Rodney J. Morrison, American Journal of Economics and Sociology, Vol. 52, No. 3. (Jul., 1993), pp. 312, 314.

Enlaces externos[editar]

  • H. G. Wells en su libro The Shape of Things to Come publicado en 1933, presenta una descripción detallada de la conferencia, mofándose de la ineptitud e incompetencia de los distintos participantes y también expresando la gran desilución del autor por su fracaso y las consecuencias que muy probablemente se desencadenarían. Lo cual queda claramente expresado en el título que Wells le pone a este capítulo: "La Conferencia de Londres: el fracaso fulgurante de los Viejos Gobiernos; La diseminación de los fascismos y dictaduras".