Asamblea de Parlamentarios

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Para el proceso en el País Vasco, véase Asamblea de Parlamentarios Vascos.

Asamblea de Parlamentarios fue el nombre que recibieron las reuniones, nunca oficiales, que tuvieron lugar en Barcelona y Madrid entre diputados y senadores catalanes y del resto de España entre julio y octubre de 1917.

Contexto[editar]

En 1917 había una fuerte crisis económica, dado que la prosperidad de los primeros años de la Primera Guerra Mundial había provocado una fuerte inflación, el aumento del paro, el descontento del ejército, la presión de los catalanistas reclamando autonomía y los republicanos que reclamaban el fin del obsoleto sistema de turno de partidos de la restauración, así como la aplicación de reformas políticas y económicas. A finales de 1916 los oficiales y jefes del ejército constituyeron Juntas de Defensa clandestinas, que exigían acabar con los abusos dentro del ejército y un aumento de salario.

En junio de 1917 el gobierno de Manuel García Prieto ordenó el encarcelamiento de los dirigentes de las Juntas de Defensa, pero recibió un ultimátum de todas las juntas y tuvo que dimitir. Fue nombrado sustituto el conservador Eduardo Dato, quien, como no tenía la mayoría parlamentaria, cerró las Cortes a la vez que suspendía las garantías constitucionales e instauraba la censura de prensa.

La Asamblea de Parlamentarios de Barcelona[editar]

El 5 de julio de 1917 los dirigentes de la Lliga Regionalista, invitaron al resto de partidos con representación en las Cortes a celebrar en Barcelona una "Asamblea extraoficial de senadores y diputados" para protestar por el cierre de las Cortes y para "deliberar y resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio inaplazable para la vida del país".[1]

La reunión se celebró el 19 de julio pese a las presiones e impedimentos de Dato. Se reunieron 68 diputados (46 de ellos catalanes) en el palacio del parque de la Ciudadela, donde se constituyeron en asamblea, presididos por Ramon d'Abadal i Calderó (Lliga Regionalista), Hermenegildo Giner de los Ríos (Partido Radical) y el marqués de Marianao (liberal autonomista). Los diputados Melquiades Álvarez, Francesc Cambó, Hermenegildo Giner de los Ríos, Pablo Iglesias, Alejandro Lerroux, Felipe Rodés Baldrich, Josep Roig i Bergadá, y Luis de Zulueta. Los reunidos acordaron que era "indispensable la convocatoria de Cortes que, en funciones de Constituyentes, puedan deliberar sobre estos problemas [del país] y resolverlos". Pero, añadían, esas Cortes no podrán ser convocadas por un Gobierno de partido, sino por "un Gobierno que encarne y represente la voluntad soberana del país".[2] Las Juntas de Defensa, sin embargo, rehusaron asistir.

En su seno formaron tres comisiones parlamentarias para tratar la reforma constitucional de la defensa del estado, de la enseñanza y de la justicia, y los problemas económicos y sociales. También se pidió autonomía para las regiones y unas elecciones verdaderamente libres. En el resto de España se generaron grupos de apoyo, como el Bloque asambleísta en las Islas Baleares. Pero el gobierno había declarado ilegal la reunión y la guardia civil interrumpió la reunión y se llevó pacíficamente a los parlamentarios uno a uno.

La tensión política aumentó cuando el mes de agosto estalló una huelga general revolucionaria. Los parlamentarios esperaban que la protesta obrera presionara la vía política y tener más fuerza ante el gobierno, pero los dirigentes sindicales tenían sus propios planes, inspirados en la reciente revolución rusa. Por otra parte, el ejército simpatizaba con la reforma pero era totalmente contrario a las demandas autonomistas y las reivindicaciones obreras, de manera que no sólo no se unió a la protesta general, sino que se opuso a las órdenes de Dato y reprimió con violencia la huelga.

Huelga de 1917 y el fin de la Asamblea[editar]

Dato denunció como instigadores de la huelga a los dirigentes de la Asamblea de Parlamentarios, principalmente Francesc Cambó, aunque la CNT rechazó mantener contactos, la Lliga Regionalista acusaba al gobierno de provocar la huelga para hacer fracasar las reivindicaciones de la Asamblea. Los parlamentarios se reunieron nuevamente en Madrid del 15 al 17 de octubre de 1917, y aprobaron una reforma política total (separación de poderes, autonomía regional y municipal, soberanía del estado, reforma democrática del ejército). Entonces Dato dimitió y se produjo una grave crisis que amenazó la continuidad del sistema político creado con la Restauración.

Francesc Cambó había prometido que no apoyaría a ningún gobierno que no asumiera los acuerdos de la Asamblea. Pero a los dirigentes de la Lliga Regionalista les dio miedo que el movimiento terminara descontrolado y se prefirieron más apoyar la monarquía española y un régimen político obsoleto que la posibilidad de una revolución de signo obrerista. Cambó se entrevistó con el rey Alfonso XIII, pensó que con el ejército en contra las reivindicaciones de la Asamblea no había nada que hacer, y aceptó que la Lliga participara en un gobierno de concentración nacional el 30 de octubre formado tanto por conservadores como liberales, y presidido por Manuel García Prieto. A cambio de la participación Joan Ventosa i Calvell fue nombrado ministro de finanzas y Felipe Rodés Baldrich de instrucción pública.

Referencias[editar]

  1. Juliá, Santos (1978). La Constitución de 1931. Madrid: Iustel. pp. 15. ISBN 978-84-9890-083-5. 
  2. Juliá, Santos (1978). La Constitución de 1931. Madrid: Iustel. pp. 15-16. ISBN 978-84-9890-083-5. 

Bibliografía[editar]

  • Antoni Ferret Compendi d'Història de Catalunya Editorial Claret, Barcelona, 1976