Abbás Ibn Firnás

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Abbás Ibn Firnás
Nombre Abu l-Qāsim Abbās ibn Firnās
Nacimiento 810
Izn-Rand Onda, Emirato de Córdoba, Al-Ándalus
Fallecimiento 887
Córdoba, Al-Ándalus
Nacionalidad Andalusí

Abu l-Qāsim Abbās ibn Firnās (árabe: أبو القاسم عباس بن فرناس; Ronda, Málaga, 810 - Córdoba, 887), precursor de la aeronáutica,[1] fue un protohumanista, científico y químico andalusí nacido en una familia de origen bereber cuyos ancestros participaron probablemente en la conquista de la península ibérica.[2] Vivió en la época del Emirato Omeya en al-Ándalus. Su nombre sería latinizado posteriormente como Armen Firman. Un cráter de la Luna y un puente en Córdoba (España) llevan su nombre.

Índice

Vida[editar]

El “Icaro” hispanoárabe: Abbas Ibn Firnás Siempre escuchamos la leyenda de Ícaro, icono de la mitología griega, es hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta. Sí, el hombre que se vistió de pájaro, que cayó al mar por volar demasiado cerca al sol y derretir sus alas, pero eso fue solamente un mito.

Sin embargo, el mundo occidental ignora totalmente la historia verídica de un hombre audaz que preparó sus vestidos y se hizo a volar, y sobrevivió: ese hombre se llamó Abbas Ibn Firnás. Según cronistas árabes, en el siglo IX Abul Abás Kasím Ben Firnás, nacido en Ronda ( Málaga) hacia el 800, mandó tejer una gran túnica de seda con unos largueros de madera articulados que se podían mover y abrir de forma similar a unas alas; con ella se lanzó desde Ruzafa y descendió planeando una buena distancia, y sobrevivió para contar su historia y tener testigos en su proeza.

Abbas Ben Firnás llegó a ser un hombre polifacético de gran cultura y formación científica. Era un gran músico y poeta, dominaba la agricultura, medicina, física, química, magia, tecnología y astrología de su época. Conocedor de su valía el emir Abderramán II, un gran mecenas, se lo llevó como médico de la corte a Córdoba, capital del emirato y centro de la ciencia y la cultura universal durante los siglos IX y X, gracias al emir que atrajo todas las artes y ciencias orientales.

El gran genio, introductor en Al-Andalus de las reglas de prosodia de Jalil cuando descifra su tratado de métrica; conoció las tablas astronómicas del Sind Hind. Fue el primero en utilizar en toda la Península Ibérica en hacer uso de dichas tablas, de origen hindú, y que más tarde resultarían básicas en el desarrollo de la ciencia europea. Introdujo también la técnica para tallar el cristal; descubrió el proceso de fabricación del vidrio, el cual puso en práctica en los hornos de Córdoba.

A Firnás, que fue ingeniero en Florencia, antes de venir a Córdoba, se le debe la realización de un reloj anafórico, de clepsidras de flujo constante y de otros artificios que le permitieron construir una máquina llamada Minqana que señalaba la hora con gran precisión. Una máquina puede tener varias balanzas, cada una responsable de un movimiento determinado, abriendo y cerrando el paso del líquido motor a cada una de ellas, una serie de válvulas. Cuando las máquinas, en vez de ser juguetes, se emplean como relojes, son capaces de dar la hora tanto de día como de noche: estos son los relojes anafóricos. El reloj anafórico es una complicada máquina que utiliza agua como líquido motor, a la que cierran o abren el paso una serie de válvulas y sirve para dar la hora tanto de día como de noche. Las esferas armilares, por su parte, se utilizaban para realizar cálculos y observaciones astronómicas aproximadas, orientando los círculos del instrumento según el plano de los círculos celestes.

Además, construyó un "planetario"; donde introdujo la talla del cristal de cuarzo. El "planetario" era una esfera celeste de vidrio, que se fabricó en una habitación de su casa en cuyo interior se encontraban representados el cielo, los astros, las nubes, y todo quedaba ambientado con efectos sonoros y visuales que simulaban los distintos fenómenos atmosféricos: tormentas, aparecían rayos y relámpagos seguidos de truenos que fueron comparados en una sátira de su rival, el poeta Mumin ben Said, con los "cuescos del inventor".

Pero volvamos al “Vuelo de Abbas Ibn Firnás”. Para sus vuelos, realizados entre los años 851 y 853, se hizo un traje de seda, el primero que usó este tejido en España, lo recubrió con plumas y le adosó unas alas articuladas y móviles accionadas por él y hechas también de seda y plumas. Desde los altos del Valle de la Ruzafa de Córdoba se lanzó al aire consiguiendo volar o planear una cierta distancia, pero en el momento de aterrizar "no acertó a maniobrar adecuadamente y cayó con violencia en el suelo, lastimándose el trasero, porque no se había dado cuenta que las aves al posarse, se valen de su cola como equilibrio y él no se había fabricado cola", como dijo Joan Vernet en su libro Lo que Europa debe al Islam de España. Esto le valió otra sátira de su rival Mumin, que escribió:

“¡Quiso aventajar al grifo (animal mitológico mitad águila mitad león) en su vuelo Y sólo llevaba en su cuerpo las plumas de un buitre viejo!”

Corregido este defecto, siguió realizando vuelos ante numeroso público e incluso ante la corte Omeya. El eco de este vuelo quedó vivo en las mentes de las gentes durante muchas generaciones y se infiltró en la poesía española del Siglo de Oro.

Para el mundo occidental, apenas se menciona su nombre, pero para el mundo árabe, es un héroe, un pionero. Hasta tal punto es conocido en el mundo árabe que en la avenida que conduce al aeropuerto de Baghdad (Irak) hay una estatua dedicada a Firnás con la siguiente inscripción: "Primer aviador árabe nacido en Al-Andalus", en Libia se le ha conmemorado mediante la emisión de un sello de correos y en su ciudad natal, Ronda, hay un club de ultraligeros que lleva su nombre.

El gran historiador de la ciencia, Georges Sarton, considera Al Andalus como el más importante centro cultural del mundo en la Edad Media. De la dependencia científica que tenían los cristianos y judíos de los musulmanes da cuenta la siguiente advertencia del alfaquí sevillano Ibn Abdun, que dice en el 493 H (1.100 d. C.) : «No deben venderse a judíos ni a cristianos libros de ciencia, salvo los que tratan de su ley porque después traducen los libros científicos y se los atribuyen a los suyos y a sus obispos, siendo así que se trata de obras musulmanas». Murió en Córdoba en el 273 H (887 DC) y actualmente existen planos y desde el 2006 ha comenzado la construcción del puente Abbas Ben Firnás, cuya imagen en 3D tenemos a continuación: Los biógrafos lo presentan como un brillante filósofo; debió recibir una formación sólida, lo que significa que realizó estudios científicos. Estudió química, física y astronomía, principalmente.

Sus aptitudes en el campo de la poesía y su habilidad en astrología le permitieron introducirse en la corte de Abderramán II (822-852), donde enseñó poesía.

Gracias a sus numerosos inventos, algunos de ellos mencionados por los historiadores, pudo seguir frecuentando la corte durante el reinado del sucesor Mohamed I (852-886). Ibn Firnas diseñó un reloj de agua, la clepsidra, llamado Al-Maqata-Maqata. También fue el primero en desarrollar la técnica de talla del cristal de roca; hasta entonces, sólo los egipcios sabían facetar el cristal. Creó una esfera armilar para representar el movimiento de los astros y un planetario que construyó en su casa, siendo el primero en utilizar en toda la península ibérica las tablas astronómicas de Sinhind, originarias de la India, básicas para el desarrollo de la ciencia europea posterior.

En 852 decidió volar lanzándose desde una torre de Córdoba con una enorme lona para amortiguar la caída. Se lanzó y sufrió heridas leves. Por eso se considera generalmente como creador del primer paracaídas.

En 875, a los 65 años, Ibn Firnás se hizo confeccionar unas alas de madera recubiertas de tela de seda que había adornado con plumas de rapaces. Se lanzó desde una torre desplomándose sobre un valle, y aunque el aterrizaje fue malo (se fracturó las dos piernas), el vuelo fue globalmente un éxito: permaneció en el aire una decena de segundos. Fue ampliamente observado por una gran multitud que él mismo había invitado de antemano. Comprendió después su error: tendría que haber añadido una cola a su artefacto. Murió doce años después, en 887. Sus intentos de vuelo por sus propios medios marcaron los espíritus de la época e incluso a los de siglos posteriores.

"Ibn Firnas fue el primer hombre en la historia que realizó intentos científicos de volar".

Philip Hitti, Historia de los árabes

Así como en Occidente se habla de los hermanos Montgolfier, en los países musulmanes explican que el primer hombre que intentó volar es Ibn Firnas, 900 años antes que los Montgolfier.

Los libios han emitido un sello con su efigie, y los iraquíes han construido una estatua suya en la carretera del aeropuerto internacional de Bagdad, y han dado el nombre de Ibn Firnás a otro aeropuerto en el norte de Bagdad.

Un cráter de la cara oculta de la Luna lleva su nombre.

Córdoba, Puente de Abbás Ibn Firnás

Además, en Córdoba, la ciudad que lo vio volar, el día 14 de enero de 2011 se inauguró un puente sobre el río Guadalquivir con su nombre, en cuyo centro se encuentra la figura del pensador andalusí, desde la que se erigen dos alas, llegando hasta ambos extremos del puente. El ingeniero de la obra es José Luis Manzanares Japón.[3]

En Ronda, su ciudad natal, se ha inaugurado un centro astronómico que lleva su nombre.

Armen Firman[editar]

Armen Firman es la versión latina del nombre de Abbás ibn Firnás. Algunos afirman que Armen Firman y Abbás ibn Firnás fueron dos personas distintas y que Ibn Firnas estuvo presente cuando Firman se lanzó con una manta desde la torre de la Mezquita de Córdoba en el año 852. Esta creencia se basa en un artículo de John H. Lienhard[4] donde se comenta que el 'joven' Ibn Firnas vio como Firman saltaba de la torre. Sin embargo Ibn Firnas contaba 42 años de edad el día del salto, lo cual en aquella época era considerado 'viejo', no 'joven'.

Notas[editar]

  1. Lynn Townsend White, Jr. (Spring, 1961). "Eilmer of Malmesbury, an Eleventh Century Aviator: A Case Study of Technological Innovation, Its Context and Tradition", Technology and Culture 2 (2), p. 97-111 [101]
  2. « Ibn Firnas ('Abbâs) », por Ahmed Djebbar, Dictionnaire culturel des science, de Collectif, bajo la dirección de Nicolas Witkowski, Editions du Regard, 2003 ISBN 2-84105-128-5
  3. «Hoy se abre el noveno puente de Córdoba hacia una ronda inacabada». ABC.es (14 de enero de 2011). Consultado el 14 de enero de 2011.
  4. John H. Lienhard: 'Abbas Ibn Firnas

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]