Paracaídas

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Un B-52 extendiendo sus paracaídas de frenada.
Un B-52 extendiendo sus paracaídas de frenada.

Un paracaídas redondo es un velamen grande con forma de paraguas utilizado para reducir la velocidad de una persona o un objeto que cae por el aire, y que se transporta en los aviones como dispositivo de emergencia.

Un paracaídas diseñado para el uso humano suele ser un velamen de 7,3 m de diámetro, compuesto por cerca de 25 paneles de nylon o seda. El velamen tiene un pequeño agujero en el centro, que se mantiene cerrado mediante bandas elásticas pero que se expande cuando se abre el paracaídas, de forma que minimiza el tirón inicial de la deceleración.

Paracaídas
Paracaídas

Las cuerdas del paracaídas están cosidas a las costuras de los paneles, pasando sobre la parte superior del mismo, y están conectadas en sus extremos a dos aros metálicos. El paracaidista está equipado con un arnés de estructura resistente que pasa sobre los hombros, alrededor del cuerpo y entre las piernas; a su vez, este arnés está unido a los aros metálicos. Cuando no se usa, el paracaídas se dobla de forma compacta en una bolsa de lona transportada por el paracaidista. El paquete está diseñado de forma que se abra de golpe con la ayuda de unas bandas de goma y unos resortes metálicos al tirar de una cuerda de cierre denominada cordón de apertura. El paracaídas también está equipado con otro de menor tamaño, que sale despedido del paquete al tirar del cordón de apertura y que arrastra al paracaídas principal.

Un paracaidista se lanza o se deja caer desde el avión y tira del cordón de apertura tras un intervalo de 3 segundos. Esto permite al paracaidista caer lo suficientemente lejos como para asegurarse de que el avión no estorbe la apertura del paracaídas. Una vez abierto, la persona desciende a unos 5,2 m/s, y llega al suelo con un impulso menor que si hubiera saltado desde una altura de 3 metros.

Paracaídas deportivo
Paracaídas deportivo

El diseño de los paracaídas ha ido mejorando con el paso del tiempo: los de diseño especial controlan la velocidad de descenso, el efecto del viento y mantienen la estabilidad según el peso y la forma del objeto que transportan. Otros paracaídas especiales se utilizan para decelerar naves espaciales, cohetes experimentales, aviones y coches deportivos.

Los paracaídas deportivos modernos tienen forma rectangular o elíptica y constan de dos capas de tela, una superior (extrado) y otra inferior (intrado) unidas por segmentos verticales de tela que separan el ala en celdas. La mayoria de los paracaidas modernos son de 9 o 7 celdas. Una variedad de alto performance son los llamados "Cross Braced", donde cada celda es subdividida. Por el lado frontal (borde de ataque) existen bocas que permiten al paracaídas llenarse de aire y ponerse rígidas formando el ala en si. Por su parte posterior (borde de fuga) están cerradas para impedir la salida del aire. Son elaborados en dos tipos de tela que pueden ser combinadas: F-111 o porosa y ZP o cero porosidad. Los conductores son las cuerdas o líneas que el paracaidista sujeta con la mano y jala cambiando el angulo posterior izquierdo o derecho del paracaídas; jalando los dos al mismo tiempo el paracaídas frena su velocidad horizontal y vertical por breves momentos antes de entrar en perdida o "stall". En los paracaidas de alto performance el tirar los dos conductores al mismo tiempo cuando el paracaídas avanza a máxima velocidad puede producir incluso el ascenso del ala y el paracaidista. Los principios de los paracaídas de salto B.A.S.E. y tandem son los mismos pero con las variantes necesarias

El parapente es una variante que a diferencia del paracaídas deportivo moderno es más ancho y tiene un perfil mucho más aerodinámico, lo que le permite despegar de una ladera a pie, volar y remontarse en el aire por periodos prolongados así como alcanzar grandes distancias en determinadas condiciones climáticas. Un piloto experto puede hacer más de 200 km sin tocar el suelo en pocas horas.

[editar] Historia

El primer intento conocido de lanzarse en paracaídas tuvo lugar en Córdoba, España, en el año 852, con éxito parcial, pues Armen Firman, el hombre que saltó, sufrió algunas heridas al caer. El uso del paracaídas también fue sugerido por Leonardo da Vinci mientras vivía en Milán. A lo largo de la historia ha habido otros muchos intentos fallidos. El primer paracaídas práctico fue inventado en 1783 por Louis-Sébastien Lenormand. El aeronauta francés Jean Pierre Blanchard dejó caer un perro equipado con un paracaídas desde un globo en 1785, y en 1793 aseguró haber realizado el primer descenso humano con éxito utilizando un paracaídas. En adelante, los paracaídas se convirtieron en un elemento habitual del equipamiento de los pasajeros de los globos aerostáticos, y después de la I Guerra Mundial se adoptaron como sistemas de seguridad para los pilotos y los pasajeros de los aviones.

Modelo de paracaídas basado en el diseño de Leonardo da Vinci
Modelo de paracaídas basado en el diseño de Leonardo da Vinci

Durante la II Guerra Mundial, los ejércitos generalizaron el uso de los paracaídas mediante cuerpos especiales, que eran lanzados en zonas situadas detrás de las líneas del enemigo desde aviones de transporte. A menudo la altura de vuelo era pequeña y los paracaídas estaban diseñados de forma que se abrieran automáticamente al saltar mediante grandes cintas unidas al avión de transporte. En las guerras posteriores, los paracaídas se han utilizado para dejar caer equipamiento pesado, como tanques, camiones y cañones. La tela de un paracaídas de equipamiento pesado puede llegar a medir hasta 30 m de diámetro.

En la década de 1970 el paracaidismo deportivo se hizo muy popular gracias a un sistema de liberación rápida del paracaidas principal y apertura del reserva basado en el "3 rings (3 aros)" diseñado por el ingeniero Bill Booth [1] que permitía a cualquier persona realizar el deporte fácilmente.

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