Apio Claudio el Censor

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Placa conmemorativa de Apio Claudio el Censor. Museo della Civiltà. Roma.

Apio Claudio el Censor, también llamado Apio Claudio Ceco (Appius Claudius Caecus) que significa el Ciego (340 a. C.-273 a. C.) fue un famoso censor romano que ocupó el cargo en 312 a. C. Fue nombrado para el cargo aunque no había sido cónsul previamente, como era lo habitual en el cursus honorum. Hijo del dictador Cayo Claudio Craso. Se creía generalmente entre los antiguos que su ceguera era real, y no puede haber ninguna duda de que tal era el hecho, aunque es casi seguro que Apio no se quedó ciego antes de su vejez. La tradición de su ceguera se debe a Tito Livio.[1]

Actividad como censor[editar]

Fue dos veces edil curul,[2] y en el año 312 a. C. fue elegido censor con C. Plaucio, sin haber sido previamente cónsul.[3] En su magistratura apoyó a las clases bajas y a la burguesía comercial, permitiendo a ciudadanos ricos, e incluso a los hijos de los libertos (este término se refiere a hombres libres pertenecientes a la aristocracia de otras ciudades itálicas y no a individuos esclavos que adquieren la libertad), entrar en el Senado. Durante la Segunda Guerra Samnita, promovió la fundación de colonias en el Lacio y la Campania, a fin de que sirviesen de bastiones contra los samnitas y etruscos.

Con el diseño de la formación en el senado de un partido del pueblo, que debía estar subordinado a él en sus ambiciosos proyectos, llenó las vacantes en el Senado con un gran número de los nombres del pueblo bajo, incluso los hijos de los libertos. Su lista, sin embargo, se dejó de lado el año siguiente, en el que C. Plautius renunció, y Apio continuó en su cargo como único censor. Luego procedió a elaborar las listas de las tribus, e inscribió en ellas a todos los libertos, a quienes distribuyó entre todas las tribus, de modo que su influencia podría predominar en todas.[4]

Pero el monumento más duradero de su censura (debido a que sus innovaciones políticas fueron en gran parte anuladas por Q. Fabio Máximo) fueron la carretera a Capua (Vía Apia), que fue iniciada por él, y el acueducto Aqua Appia, el cual completó.[5] Niebuhr conjetura, con cierta probabilidad, de que con el fin de recaudar dinero, debió haber vendido una gran parte de la tierra pública.

Consiguió reservar la elaboración de las listas senatoriales para los censores, actividad antes ejercida por los cónsules.

Publicó un calendario legal, facultad hasta entonces reservada a los pontífices.

Mantuvo su censura de cuatro años.[6]

Otros cargos públicos[editar]

En 307 a. C. fue elegido cónsul después de renunciar a su censura, que en vano había tratado de mantener y se mantuvo en Roma con el fin de fortalecer sus intereses.[7] En el año siguiente lo encontramos como un oponente vigoroso de la ley Olgulnia para la apertura de las magistraturas de pontífice y augur a los plebeyos.[8] En 298 a. C. fue nombrado interrex (un cargo que ocupó tres veces), y al principio se negó a recibir los votos para un candidato plebeyo.[9]

En 296 a. C. fue elegido cónsul por segunda vez, y comandó al principio en Samnio con cierto éxito.[10] De Samnio condujo a sus fuerzas a Etruria, y tras haber sido liberado de una situación peligrosa por su colega Volumnio, los ejércitos combinados lograron una victoria decisiva sobre los etruscos y samnitas.[11] En esta batalla prometió un templo a Bellona, que luego dedicó.

Al año siguiente continuó en el mando, como pretor, pero fue enviado de vuelta a Roma por el cónsul Fabio.[12] Posteriormente, en conjunción con Volumnio, obtuvo una victoria sobre los samnitas.[13]

En 287 a. C. o 286 a. C. ejerció de dictador. Se desconoce el año exacto.[14]

En su vejez, cuando Cineas fue enviado por Pirro a proponer la paz, Apio, entonces completamente ciego, se presentó en el Senado, y por su discurso prevaleció sobre ellos la idea de rechazar las condiciones ofrecidas. Este discurso se conservaba aún en el tiempo de Cicerón.[15] Dejó cuatro hijos y cinco hijas.[16]

Actividad literaria[editar]

A finales del siglo IV a. C., tuvo la iniciativa de redactar la primera obra de Derecho, obra que también se puede considerar la primera obra literaria romana, si se descartan como tales los escritos anteriores pertenecientes a la Ley de las XII Tablas y los Anales de los pontífices.

Compuso una serie de sententiae, aforismos de influencia pitagórica en versos saturnios, de los que sólo unos pocos han llegado hasta nosotros. Entre ellos se cuenta el famoso: faber est suae quisque fortunae («cada uno es artífice de su propia fortuna»).


Predecesor:
Publio Decio Mus y Quinto Fabio Máximo Ruliano
Cónsul de la República Romana
junto con Lucio Volumnio Flamma Violens

307 a. C.
Sucesor:
Quinto Marcio Trémulo y Publio Cornelio Arvina
Predecesor:
Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus
Cónsul de la República Romana
junto con Lucio Volumnio Flamma Violens

296 a. C.
Sucesor:
Quinto Fabio Máximo Ruliano y Publio Decio Mus

Referencias[editar]

  1. Liv. ix. 29; Cic. De Senect. 6, Tusc. Disp. v. 38, Plut. Pyrrh. 18, 19, Diodoro, xx. 36, Apia., Samn. 10.
  2. Frontin. de Aquaed. v. 72
  3. Liv. ix. 29.
  4. Liv. ix. 29, 30, 33, 34, 46; Suet. Claud. 24
  5. Liv. ix, 29; Frontin. De Aquaed. 5; Niebuhr, vol. III. pp. 303-309.
  6. Niebuhr, vol. III. pp. 294-31 3
  7. Liv. ix. 42.
  8. Liv. x, 7, 8.
  9. Liv. x. 11; Cic. Brut. 14.
  10. Liv. x. 17; Orelli, Inscr. N º 539.
  11. Liv. x. 18, 19.
  12. Liv. x 22, 25
  13. Liv. x. 31.
  14. Insc. en Orelli, l. c
  15. Liv. xiii.; Cic. Brut. 14, 16, De Senect. 6.
  16. Cic. de Senect. 11.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]