Alpargata
La alpargata o esparteña es un tipo de calzado de hilado de fibras naturales como pelo, algodon, pieles de animal o lona con suela de esparto, fique o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas. Se utiliza principalmente en España, Francia y varias zonas de Hispanoamérica.[1]
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[editar] Descripción
Las alpargatas se fabrican empleando una lona fuerte, con suela de cuerda de yute o cáñamo. Las alpargatas son muy livianas, con buen agarre al suelo y muy delgadas. Actualmente se ha industrializado su tejido y se utilizan hilos de nylon y suela de caucho, así como también con cubierta de lona y base de cocuiza u otra fibra vegetal. La alpargata se teje artesanalmente en telares triangulares caseros utilizando pabilo (hilo de algodón), combinando distintos colores. La suela puede ser de cuero curtido o cocuiza. Se compone de la capellada o capellá (parte superior que cubre al empeine y la parte delantera del pie), «talonera» (parte que forma el arco del talón) y el «atadero» (también llamado «correíta», que sirve para sujetar la capellada a la talonera).
Existe una gran variedad de tipos de alpargatas, fundamentalmente divididas en dos clases: las que se ajustan con cintas y las que no. En la actualidad es frecuente que la suela de esparto esté recubierta total o parcialmente de una fina capa de caucho, para protegerlas de la humedad y el desgaste.
[editar] Origen
Se cree que la alpargata tuvo su origen en la sandalia egipcia, en la que luego se inspiraron los romanos para elaborar una pantufla cubierta y proteger el pie del sol y el calor. Introducida posteriormente a Europa. El registro mas antiguo en América de una alpargata hace parte de una colección de artículos de la región del Chaco (Argentina). Otros argumentan que puede ser de origen pirenaico, y está documentado desde al menos 1322, año en que un documento redactado en catalán describe las espardenyes «alpargatas».
[editar] Usos Tradicionales
Tradicionalmente ha formado parte del traje típico en buena parte de países de América (en especial en Uruguay y Argentina) y distintas regiones de la Peninsula Ibérica y el sur de Francia.
Tanto en Uruguay como en Argentina, es adoptado por los trabajadores rurales en sustitución de la bota de potro. A diferencia de otras vestimentas, la humilde alpargata se convirtió en una prenda infaltable para ambos sexos pero, sobre todo, en la compañera inseparable de la bombacha. Utiles para quienes podían así cumplir largas jornadas cómodamente calzados, fue desde entonces usada como aliada de jornadas bajo la lluvia veraniega por campesinos y acompañó la rítmica pisada del baile popular. Actualmente ha quedado para actos culturales, indumentaria de jornaleros o vestimentas irreverentes, la alpargata ha pasado a ser el calzado barato y diario de los gauchos y paisanos; aunque es frecuente el uso de este cómodo y liviano calzado por parte de la mayor parte de la población cuando está de vacaciones en zonas cálidas del país. Las alpargatas entraron en el escenario político argentino durante los momentos previos a los períodos presidenciales de Juan Domingo Perón al asociársela con la clase obrera. En 1943 y 1944 el movimiento estudiantil opuesto a Perón y los sindicatos que apoyaban sus medidas laborales, empezaron a utilizar el lema: «no a la dictadura de las alpargatas»[2] que fue a su vez respondido con el lema «alpargatas sí, libros no».[3] En la primera mitad del siglo XX era tan común el uso de las alpargatas entre las clases humildes de la población que tomó gran importancia la empresa llamada Fábrica Argentina de Alpargatas la cual se solía promocionar con los artísticos almanaques de pared ilustrados por Florencio Molina Campos.
Concretamente en España su uso estaba especialmente extendido de los territorios de la antigua Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares) así como la Región de Murcia, Almería, Granada y en el ámbito cultural vasco (País Vasco, Navarra y País Vasco francés). Es tradicional también en Occitania (país del sur de Francia), teniendo su gran centro de producción en Mauleón, capital de la región francesa vascófona de Sola. En España estuvo extendida también como calzado obrero urbano o incluso como calzado para los soldados, y en la actualidad se usa corrientemente como prenda informal en los meses más calurosos se usa México, otros países de Caribe y Estados Unidos.
En Uruguay así como en Chile se utiliza, comúnmente, en verano para ir a la playa, o para realizar cualquier actividad al aire libre. Por ser un calzado fresco, deja respirar el pie, y se adapta a la forma de él, siendo confortable para realizar diversas actividades.
En Colombia es parte de la indumentaría de la mayoría de los trajes típicos, siendo, en algunos casos, de fique y en otros, de cuero o cocuiza, los habitantes de la cuenca del río Orinoco las realizan enteramente en piel de animal, y las llama "Cotizas" o cocuiza.
La alpargata es usada indistintamente por hombres y mujeres, aunque algunas puedan tener variedades de bordes y formas del tejido, así como una «amapolita» en la tela, de color contrastante, para diferenciarlas de las de uso universal. Los tradicionalistas sostienen que ese detalle corresponde a la cultura indígena Wayúu Península de La Guajira, pero le es ajeno al baile del Tamunangue en el Estado Lara, Venezuela) donde el calzado en típico del atuendo de las mujeres.
En Venezuela es un calzado ligero y cómodo, muy apropiado para el clima tropical, usado sobre todo por los guajiros, aunque también, la alpargata, es utilizada en la región de los llanos venezolanos y en muchas áreas rurales del país.
[editar] Uso en la actualidad
Actualmente la alpargata sobrevive al tiempo reinventándose cada verano con diseños y colores modernos acercandolas a un público más joven.
[editar] Véase también
[editar] Referencias
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Alpargata. Commons
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Wikcionario tiene definiciones para calzado.Wikcionario
- ↑ Sandalia en yuca, Siglo XII. Cañón Chaco
- ↑ Alfredo López: Historia del movimiento social y la clase obrera argentina (pág. 410). Buenos Aires: A. Peña Lillo, 1975.
- ↑ «Exquisitos y Justos», por Noé Jitrik.