Alejandro de Epiro

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Alejandro I de Epiro (Epiro, 362 a. C. - Tarento, 326 a. C.) llamado el Moloso fue Rey de Molosia. Fue el tío del rey de Macedonia Alejandro Magno.

Primeros años de la vida de Alejandro I[editar]

El príncipe Alejandro I de Epiro, conocido como "El Moloso" nació en la Región de Epiro, Antigua Grecia, en el año 362 a. C. Fue el tercer y único hijo varón del Rey Neoptólemo I de Epiro y nieto del Rey Alcetas I.

Las hermanas mayores de Alejandro "El Moloso" se llamaban Olimpia y Troa de Epiro, siendo la primera quien más tarde llegaría a ser la madre del famoso monarca y conquistador Alejandro Magno de Macedonia. El nombre de soltera real de Olimpia era Políxena, en honor a la joven del mismo nombre, quien fuera hija de Príamo y sacrificada en la tumba de Aquiles. Políxena cambió su nombre por el de Myrtale cuando se casó con el Rey Filipo II de Macedonia, y más tarde lo volvió a cambiar finalmente por Olimpia, en homenaje a la victoria que el Rey macedónico obtuvo en dicho lugar, evento que sucedió el mismo día en que nació su hijo Alejandro (a mediados del año 356 a.C).

En el año 362 a. C. la familia real se vio trágicamente conmocionada luego del nacimiento del primer hijo varón, Alejandro, por el fallecimiento al cabo de unos pocos días o posiblemente al dar a luz de su propia madre, cuyo nombre se desconoce. Al cabo de dos años, falleció también repentinamente el Rey Neoptólemo I de Epiro con lo cual luego de ambos fallecimientos inesperados y sucesivos, las vidas de Troa de Epiro, de Políxena (Olimpia) y del pequeño Alejandro I como del propio Reino de Epiro sufrirían un drástico cambio tanto en un sentido plenamente político como administrativo de esta Región de la Antigua Grecia, como en lo que se refiere a estos hijos huérfanos ahora tanto de padre como de madre, de quienes eran hasta ese momento los legítimos Reyes de Epiro. [cita requerida]

Arribas de Epiro, tío de Troa, de Políxena y de Alejandro I, fue finalmente quien se hizo cargo del Reino de Epiro, a modo de Regente del mismo, aunque a efectos prácticos y posiblemente legítimamente desde el punto de vista político ante la acefalía derivada de la ausencia de un sucesor varón del último Rey de Epiro Neoptólemo I, se constituyó en el auténtico Rey de dicha Región de Epiro, Molosia, hasta que eventualmente, al cabo de dos décadas, si es que ello podía concebirse en el momento en que Arribas asumía como Rey de Molosia aproximadamente en el año 361 a. C., Alejandro I en su condición de único hijo varón alcanzara la mayoría de edad para asumir como Rey sucesor de su padre. Cabe también considerar si esa posibilidad era considerada como factible en un niño recién nacido, por lo que esta especulación meramente teórica si uno se sitúa en 360 a.C, tan sólo se añade esta nota para anticipar los sucesos que acontecerían dos décadas más tarde desde el punto de vista político y que implicarían efectivamente la coronación como Rey de Alejandro I de Epiro a través de la intervención político-militar del Rey del Macedonia Filipo II, al cumplir Alejandro I sus 20 años de edad.

El niño Alejandro quedó entonces bajo la tutela de Arribas de Epiro en su condición de tío, de Regente y en términos prácticos como Rey de Epiro, junto con Políxena, ya que Troa, la hermana mayor de la familia fue forzada a casarse con su tío Arribas, el flamante y nuevo Regente y Rey de Epiro (estimación aproximada del inicio del reinado de Arribas de Epiro: 361 a.C). Troa de Epiro le dio a su esposo, el rey Arribas de Epiro, dos hijos varones cuyos nombres fueron Eácides I de Epiro y Alcetas II de Epiro.

Poco tiempo después, Olimpia (Políxena) fue tomada por esposa por el rey Filipo II de Macedonia, en un acuerdo matrimonial realizado entre Arribas de Epiro en su condición de Regente o Rey de Epiro, de la Región de Molosia y Filipo II (estimación aproximada del matrimonio entre Políxena y Filipo II - Tercer matrimonio del Rey de Macedonia - : 358 a.C), cambiando al ser tomada por esposa por el Rey Filipo II el nombre de Myrtale.

Myrtale logró que su hermano Alejandro I se estableciera en Pella (capital del Reino de Macedonia) cuando éste tenía cinco años, con la intención de brindarle una mejor educación y adicionalmente una mayor protección ante su tío en su calidad de hermana mayor. Alejandro I se crio y educó entonces en el marco de la Realeza de Macedonia con sus sobrinos: Alejandro Magno y Cleopatra, más otros niños hijos del Rey Filipo II: niños y niñas medio hermanos de Alejandro III y Cleopatra sumados a hijos de miembros de la nobleza del Reino de Macedonia.

Dado que el nacimiento tanto de Cleopatra de Macedonia como el de Alejandro III, de acuerdo a las fuentes históricas disponibles, se dio con muy poca diferencia temporal, ya que tanto el nacimiento de uno como del otro se sitúa aproximadamente en el año 356 a.C, en la medida en que no consta que hayan sido hermanos gemelos, posibilidad de todos modos verosímil, se puede postular también la hipótesis de que Alejandro III y Cleopatra eran alternativamente medio hermanos. La hipótesis de hermanos nacidos de la misma madre, depende esencialmente de que la fecha de nacimiento de uno de ellos difiera de entre uno a dos años de las fechas estimadas de nacimiento con las que se cuenta en la actualidad de Alejandro III y Cleopatra, en especial de la última mencionada.

Ascenso al trono de Epiro[editar]

Al cumplir Alejandro I de Epiro veinte años de edad (343 a.C), su cuñado, el rey Filipo II de Macedonia ya sea por motivos políticos o bien intereses privados de índole familiar, derivados de su relación con su esposa Olimpia, destituyó al rey Arribas de Epiro e instauró en el trono a Alejandro I "El Moloso". Filipo II obligó con firmeza al rey Arribas de Epiro a que se retirara del trono.

Se estima que Alejandro I reinó en Epiro entre aproximadamente 343 a.C. y 326 a. C. De acuerdo también con las muy escasas fuentes históricas disponibles, el reinado de Alejandro I de Epiro apodado como "el Moloso" fue tranquilo a nivel político dentro de un contexto de relativa estabilidad económica y relaciones con otros reinos.[cita requerida].

La ciudad capital del Reino de Epiro se estableció en la ciudad de Dodona (también conocida en la Antigüedad con el nombre de Butrinto y que modernamente a hoy se conoce con el nombre de Sarandë, de gran importancia turística para lo que es el actual Estado de Albania, vecino de la actual Grecia).

Cabe destacar que el ascenso de Alejandro I de Epiro como Rey en Molosia se dio dentro de un contexto de reinado vasallo al Reino de Macedonia. Las sucesivas victorias militares de Filipo II lo llevaron a instaurar la hegemonía política, administrativa y militar de Macedonia sobre el resto de las ciudades que constituían la Grecia de aquel entonces, las que con excepción de Esparta en el año 337 a. C. se constituyeron en la llamada "Liga de Corinto".

La Liga garantizaba la paz general para todas las ciudades que la conformaban, la autonomía interna de cada Reino que la integraba, salvo para reprimir revoluciones y constituía una alianza idealmente concebida como perpetua bajo el mando de Filipo II, a quien dicha Liga le concedía el mando de la guerra contra el Reino de Persia. En el caso de Alejandro I de Epiro, su condición de Rey como la de los demás Reyes griegos (nuevamente con excepción del Reino de Esparta) no se dio en condiciones de paridad política con el Reino de Macedonia, sino que tanto Alejandro I "el Moloso" como el resto de los reyes se constituyeron en Reyes vasallos, unidos finalmente en una Liga fundada por el genuino Rey de Grecia, en el más pleno y genuino sentido político: Filipo II de Macedonia.

La ciudad de Dodona era conocida por el oráculo más famoso de toda la antigüedad, después del de Delfos: el Oráculo de Dodona. Este santuario estaba dedicado al dios Zeus y a la Diosa Madre, venerada bajo el nombre de Dione, y había sido y aún era el más frecuentado desde tiempos muy antiguos. Un poco más al sur se hallaba otra ciudad importante para el Reino, Ambracia (conocida hoy como Arta, Grecia), ciudad que posteriormente vivió una etapa de prosperidad económica y política gracias a los éxitos militares de un famoso general de esta época de nombre Pirro.

Alianza matrimonial y descendencia[editar]

Entre el 338 a.C e inicios del año 337 a. C., la hermana de Alejandro I, Olimpia de Macedonia se vio forzada a separarse de Filipo II de Macedonia y fue desplazada de la Corte de Macedonia como reina y debió obligadamente abandonar la ciudad de Pella. A causa de esta separación se vio obligada a refugiarse en el Reino de su hermano, quien posiblemente intentó no involucrarse en forma directa en los motivos que dieron origen a la ruptura de la relación matrimonial de su cuñado con su hermana. [cita requerida]

Finalmente, un nuevo matrimonio de Filipo II, que podía llegar a poner en peligro el derecho al trono de Alejandro Magno generó un incidente entre ambos, en el cual Alejandro se enemistó durante un breve período de tiempo con su propio padre.

Una anécdota al respecto de esta situación da cuenta de las palabras del nuevo suegro de Filipo II durante la celebración de la nueva boda, un poderoso noble macedonio llamado Átalo quien rogó públicamente que el matrimonio de su hija Eurídice con el Rey de Macedonia diera a luz un hijo varón, legítimo sucesor del Rey de Macedonia, en alusión a que la madre de Alejandro III, Olimpia, había nacido en Epiro y de esta manera la nueva esposa de Filipo II, siendo ahora sí ciudadana del Reino de Macedonia, daría a luz a un heredero puro y no mitad macedonio y mitad epirota como lo era su hijo Alejandro III y posiblemente el hijo primogénito del primer matrimonio de Filipo II de nombre Carano, quien posiblemente como en los anteriores matrimonios al de Políxena, no eran hijos de Filipo II macedonios "puros", como lo era el caso también de Alejandro III con lo cual quedaba abierta la posibilidad de que se relegara a un Alejandro III ya con una alta vocación política y militar a un segundo o incluso un tercer lugar en la línea sucesoria del Reino de Macedonia.

Alejandro Magno al parecer enfureció con su propio padre a raíz de este incidente. Las tensiones que surgieron de esta manera entre Filipo II y su hijo Alejandro, derivaron en la ira del Rey hacia su propio hijo, por lo que Alejandro Magno se vio obligado a exiliarse también a Epiro donde poco antes también ya había emigrado su madre junto con su familia: el ahora Rey Alejandro I de Epiro y Troa, posiblemente ya divorciada también de su tío, ex-esposo y anterior Rey de Epiro, (Arribas), antes de ser éste derrocado militarmente por Filipo II. [cita requerida]

Pese a este incidente entre padre e hijo, a los pocos meses se dio una nueva reconciliación entre ambos, estando la misma íntimamente conectada con otro acontecimiento políticamente relevante hacia el año 337 a. C. para la relación entre ambos reinos, al mismo tiempo que Alejandro III regresaba a la ciudad capital de Pella, Alejandro I realizaba una alianza política con Filipo II, con el fin de probablemente de mantener o reforzar la unidad entre ambos reinos, aceptando la propuesta del Rey de Macedonia de contraer matrimonio con su hija Cleopatra de Macedonia la que a la vez era ni más ni menos que su sobrina.

En el verano del año 336 a. C., (transcurrida ya la mitad de dicho año) Alejandro I contrajo matrimonio con Cleopatra, acontecimiento relevante para la época por el hecho de que el fortalecemiento de la relación política y obviamente personal entre estos dos Reyes, contrastaba notablemente con las frecuentes y permanentes guerras entre los reinos de Macedonia y Molosia en un pasado no tan lejano de la Antigua Grecia de aquel entonces. [cita requerida]

Adicionalmente, Alejandro I y Cleopatra pasarían a formar una nueva dinastía en Molosia, coronándose una ciudadana de Macedonia como Reina de Epiro.

Tanto sorpresiva como trágicamente durante la celebración de la boda entre Alejandro I y Cleopatra, Filipo II fue asesinado por Pausanias de Orestis.

Pausanias de Orestis era un miembro de la Guardia Real de Macedonia y tras concretar el asesinato del Rey salió huyendo (posiblemente) al encuentro de sus cómplices involucrados en el plan de matar al Rey, pero inmediatamente fue perseguido y alcanzado rápidamente por algunos Caballeros de la élite de Macedonia, siendo ejecutado en el mismo momento en un arrebato de violencia por los Caballeros mencionados, furiosos por la muerte de su Rey.

La causa que motivó el asesinato del Rey Filipo II y el autor/a o los autores intelectuales del mismo jamás se logró esclarecer en el más amplio sentido de los nombres de quienes tramaron el asesinato de Filipo II. Cabe destacar que adicionalmente al asesinato del Rey, y durante el transcurso de lo que restaba del año 336 a.C, la ocurrencia de otros acontecimientos muy trágicos relacionados con la familia de Filipo II, que específicamente tuvieron como destinatarios a algunos de los integrantes de dicha familia real.

Pese a todos estos incidentes trágicos durante la propia boda de Alejandro I de Epiro y su sobrina: Cleopatra de Macedonia ambos abandonaron inmediatamente la ciudad de Pella con destino a la capital de Epiro, la ciudad de Dodona, en tanto la crisis política surgida en el Reino de Macedonia se resolvía internamente dentro de su propia ciudad capital de Mella por quienes pudieran dar con una respuesta política a la acefalía generada por la muerte del rey Filipo II.

Se presume sin que se posean las suficientes pruebas que el propio Alejandro III, quien en ese momento tenía tan sólo veinte años de edad, luego de ser coronado como el nuevo Rey de Macedonia en la breve sucesión que a modo de crisis política derivó en el inicio de su reinado, él mismo dio exclusivamente la orden (las primeras órdenes de este nuevo Rey de Macedonia) de ejecutar a la mayoría de sus familiares, empezando por la actual esposa Reina, viuda de su padre, de nombre Eurídice, (originalmente también de nombre Cleopatra como su hermana), una hija pequeña de ésta, posiblemente recién nacida de nombre Europe (media hermana de Alejandro III) [cita requerida], y otro medio hermano suyo de nombre Carano, nacido a partir del primer matrimonio de Filipo II de Macedonia con Fila (relación matrimonial de tal brevedad, para la cual tan sólo se dispone del nombre de Fila como primer esposa, casada con Filipo II en el 360 a.C.)y finalizando todos estas órdenes de ejecutar a la familia Real con la ejecución de un primo de Filipo II, de nombre Amintas.

Se puede postular una hipótesis complementaria a la anterior, obviamente relacionada con todos estos asesinatos ocurridos en el año 336 a. C, el apoyo político incondicional a Alejandro III de determinados integrantes de la nobleza de Macedonia y rivales políticos de Filipo II para apoyar y favorecer incondicionalmente la llegada de Alejandro III al trono macedónico en un contexto político de crisis y tensiones políticas internas entre el difunto Rey y rivales políticos internos pertenecientes a la nobleza de Macedonia y más en general de la Antigua Grecia quienes emergían con fuerza apoyando a Alejandro III, ya impulsor, ya principal beneficiario político de la muerte de Filipo II durante la boda del Rey Alejandro I de Epiro y Cleopatra de Macedonia.

Alejandro I "El Moloso": La misión militar a la "Magna Grecia" itálica que derivó en su muerte[editar]

Inmediatamente después del asesinato de Filipo II, los recién casados se dirigieron a la ciudad de Dodona en Epiro. La pareja tuvo dos hijos, Neoptólemo II de Epiro y Cadmia.

Aunque Cleopatra dejó la ciudad de Pella jamás se olvidó de su familia de origen, ya que se cree que entre ella y su hermano Alejandro Magno se enviaban frecuentes cartas mientras este lograba las sucesivas victorias militares expandiendo el Imperio macedonio tanto hacia Oriente como hacia Occidente. La buena relación entre Cleopatra y Alejandro Magno, en su condición de hermanos, se sostiene que se mantuvo firme en la distancia, a tal punto que Tito Livio en su historia de la Magna Grecia llega a sostener que el nuevo Emperador Alejandro Magno solía enviarles parte de su botín de guerra como obsequio tanto a su madre Olimpia como a su hermana, la reina Cleopatra de Macedonia.

En el año 332 a. C., mientras Alejandro Magno le daba continuidad a la gran campaña militar que culminó exitosamente con la conquista del Imperio Persa, Alejandro I "El Moloso" recibió en su Corte a una delegación de la ciudad italiana de Tarento perteneciente a la región de la Magna Grecia, conjunto de colonias griegas de la actual Italia meridional solicitando una misión militar de urgencia en las ciudades que conformaban dicha región.

La delegación imploró su ayuda, ya que estaban siendo hostilizados por diversos pueblos cercanos a los tarentinos: los mesapios, lucanos y brutios, una confederación de tribus, los samnitas que amenazaban a ciudades greco-itálicas pertenecientes a la Magna Grecia siendo una de las más importantes, la ciudad de Tarento.

Las ciudades greco-itálicas ya antes habían decidido pedir el mismo tipo de ayuda militar pero en su momento lo realizaron a otros reyes griegos bajo la forma del envío de mercenarios griegos. En la guerra contra los lucanos. Arquídamo II, Rey de Esparta, dirigió una expedición a Italia hacia el 346 a. C. Lo único que se sabe de esta expedición es que acabó con la derrota de los espartanos hacia el 338 a. C. en Manduria, a unos 40 km de Tarento, en la que el propio Arquídamo II murió en batalla. Se trató de una victoria conjunta de los lucanos y de los mesapios, lo que propició la alianza posterior entre ambos pueblos y la profundización del hostigamiento de los Samnitas sobre las ciudades pertenecientes a la Magna Grecia.

La campaña de Alejandro I "El Moloso" en Italia históricamente se encuentra sumida en las brumas de lo incierto, ya que jamás hubo historiador que relatara en cierto sentido de manera sólida y coherente esta breve campaña que Alejandro I de Epiro sostuvo en las ciudades greco-itálicas, solamente es a partir de Tito Livio que se pueden hallar algunas escasas referencias históricas, constituyéndose en la única fuente disponible sobre el final del reinado de Alejandro I de Epiro.

Inicialmente Alejandro I "El Moloso" se unió con su ejército a los tarentinos a sumarse en la lucha contra los mesapios, y estuvo batallando en la zona hasta el 326 a. C.: primero derrotó a los mesapios y les obligó a firmar la paz, y después combatió a los lucanos y a los brutios. Los lucanos samnitas fueron derrotados en una gran batalla cerca de Paestum, y de esta manera Alejandro I logró penetrar en el corazón del territorio de Brucia. Fue de esta manera que los samnitas fueron derrotados y de esta manera finalmente terminaron firmando un tratado de paz con el rey epirota, cesando las hostilidades hacia las ciudades de la actual Italia meridional pertenenecientes en ese entonces a la Magna Grecia.

Posteriormente al intentar implementar la soberanía epirota-macedónica[cita requerida] sobre las ciudades a las que brindaba protección, repentinamente los tarentinos y otros pueblos de la Magna Grecia se confederaron contra él y le plantaron batalla. Por lo cual se vio obligado a luchar nuevamente pero esta vez contra sus propias colonias griegas, ocupando Heraclea e intentando transferir la sede del congreso de las ciudades griegas de la Magna Grecia (el cual se hallaba en Heraclea de Lucania) a otra ciudad ubicada en el territorio de Turios, junto al río Acalandros.

Las condiciones adversas militares en las que se vio envuelto Alejandro I, al encontrarse con una rebelión militar de quienes años atrás habían recurrido a su ayuda contra el peligro que representaban los Samnitas, lo hallaron militarmente en desventaja con un ejército más pequeño y menos poderoso, siendo derrotado y muriendo en combate en el año 326 a. C.

Los restos de Alejandro I de Epiro fueron trasladados a Consentía donde fueron incinerados, luego enviados a Metaponto para así finalmente ser embarcardos con destino a Epiro, donde fueron recibidos por su mujer Cleopatra de Macedonia y su hermana Políxena.