Acoso físico

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El acoso físico es una forma de acoso que consiste en la persecución ininterrumpida e intrusiva a un sujeto con el que se pretende iniciar o restablecer un contacto personal contra su voluntad.[1] El término se usa en el ámbito de la sociología, psicología, el derecho y las Ciencias naturales.

En psicología se utiliza el término acoso para referirse a un trastorno que sufren algunas personas y que las lleva a espiar a su víctima, seguirla por la calle, llamarla por teléfono, mandarle cartas, mensajes sms, regalos, escribiendo su nombre en muros de zonas muy visibles o incluso amenazarla y cometer actos violentos contra ella.

Asimismo, este trastorno puede deberse a una obsesión desarrollada hacia la víctima.

También se debe considerar que muchos casos de hostigamiento no necesariamente se derivan de una obsesión personal; se debe recordar que la intención de hostigar es, aparte de conseguir información de la víctima, un recurso para hacerle la vida difícil o hasta imposible.

Gobiernos, sobre todo autoritarios y totalitarios, usan el acoso como una medida para mantener el control de su país mediante una policía secreta capaz de invadir la vida personal de ciudadanos sospechosos y buscar evidencias que los podrían incriminar. Grupos como la SS, la Gestapo, la Checa, la FBI, la CIA y la NKVD son ejemplos notables.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Villacampa Estiarte, Carolina, Stalking y Derecho Penal. Relevencia jurídico-penal de una nueva forma de acoso. Iustel, 2009, ISBN 978-84-9890-052-1, p. 14