Vitaminas hidrosolubles

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Las vitaminas hidrosolubles son aquellas que se disuelven en agua, como el agua que tomamos del grifo. Se trata de coenzimas o precursores de coenzimas, necesarias para muchas reacciones químicas del metabolismo del organismo

Se caracterizan porque se disuelven en agua, por lo que pueden pasarse al agua del lavado o de la cocción de los alimentos. Muchos alimentos ricos en este tipo de vitaminas no aportan, al término de su preparación, la misma cantidad que contenían inicialmente. Para recuperar parte de estas vitaminas (algunas se destruyen con el calor), se puede aprovechar el agua de cocción de las verduras.

Algunas vitaminas hidrosolubles son la vitamina C (ácido ascórbico) y las vitaminas del grupo B –B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina o ácido nicotínico), B5 (ácido pantoténico), B6 (fosfato de piridoxal), B7 (biotina), B9 (ácido fólico) y B12 (cianocobalamina)–.

El exceso de vitaminas hidrosolubles se excreta por la orina, por lo que no tienen efecto tóxico por muy elevada que sea su ingesta, aunque se podría sufrir anormalidades en el riñón por no poder evacuar la totalidad de líquido.

El almacenamiento de las vitaminas hidrosolubles en el organismo es mínimo. Esto hace que deban aportarse regularmente, y solo puede prescindirse de ellas durante algunos días.