Sordomudo

Sordomudo es un término que designa a aquellas personas que son sordas de nacimiento y que por ello padecen grandes dificultades para hablar mediante la voz.[1]
Sin embargo, existen asociaciones de personas sordas que consideran que el término sordomudo es peyorativo e incorrecto, además de que puede resultar molesto y ofensivo, debido a que la discapacidad auditiva no está necesariamente asociada a trastorno alguno que prive físicamente a una persona de la facultad de hablar.[2] Tradicionalmente se pensaba que las personas sordas eran incapaces de comunicarse con los demás, no obstante, esto no es correcto, ya que pueden hacerlo a través de la lengua de signos y de la lengua oral, tanto en su modalidad escrita como hablada.[3]
No se deben confundir los términos de persona sorda o con discapacidad auditiva, persona sordociega, o persona muda.
Comunicación
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Lengua
[editar]Existen diversas lenguas de signos que se utilizan igual que las lenguas orales, para describir, expresar y comunicar diversos objetos e ideas; y existen dos sistemas internacionales (alfabetos manuales) para representar las letras del alfabeto latino: uno utiliza una sola mano y el otro utiliza ambas manos. Estos alfabetos sólo se utilizan para deletrear palabras, no para comunicarse normalmente.
Alfabeto Dactilológico Internacional
[editar]Fue fijado por la Federación Mundial de Sordos y es un alfabeto manual con una mano (cada signo representa una letra) que es reconocido con facilidad por las personas sordas en especial cuando se acompaña de gestos simbólicos para representar alguna idea, frase, acción, etc. Esta lengua tiene muchas variaciones que dependen del país, región, ciudad, y forma de comunicarse de la gente.
Alfabeto Gallaudet Internacional
[editar]Utiliza las 2 manos y funciona de forma similar que el Alfabeto Dactilológico Internacional. Se realizan formas con las manos y a estas se les atribuye una letra, también se acompaña con gestos. Este alfabeto es utilizado principalmente en Gran Bretaña.
Instrucción de sordos
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Los sordos empezaron a experimentar en el siglo XVI los efectos del arte de ser instruidos, inventado hacia el año 1570 por el español fray Pedro Ponce de León, monje benedictino en el monasterio de San Salvador de Oña. Este mismo, fue el primero en concebir la idea de enseñar a los sordos y mudos a pensar con orden y combinar sus ideas para expresarse con claridad. Era admirado por la excelencia que poseía al instruir a sus discípulos, pues, según afirman el doctor en medicina Francisco Valles, el historiador Ambrosio Morales y otros autores coetáneos, les hacía hablar, aprender varios idiomas, escribir y hacer otras cosas sorprendentes.
Después del P. Ponce, el aragonés Juan Pablo Bonet, secretario del condestable de Castilla, se dedicó, asimismo, a la instrucción de los mudos, siendo el primero en escribir sobre esta materia en un libro que imprimió en Madrid en 1620, de título Redvction de las letras, y arte para enseñar a ablar los mvdos (Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos), del que se valió luego el pedagogo Charles-Michel de l'Épée, manifestando en sus obras el haber aprendido el idioma español para leer el arte de Bonet.

A los dos españoles ya citados sucedieron otros nombres dedicados, a su misma vez, a la enseñanza de los sordos, tales como el pedagogo Manuel Ramírez de Carrión y su hijo Diego, Pedro de Castro, ejerciendo el mismo arte en España e Italia, y Juan Rodríguez Pereyra, que lo practicó también en España y Francia.
En cuanto a las distintas personas alrededor del mundo que primeramente se han ocupado de la educación de los sordomudos, se sabe que los ensayos hechos en Alemania por Vahelmon, datan del año 1672. Que Conrado Ammán y el doctor Wallis, a quienes se les ha atribuido el honor de ser los primeros que escribieron sobre este ramo de instrucción, no dieron a luz sus respectivas obras sino hasta el año 1727, y que Charles-Michel de l'Épée, publicó las suyas con posterioridad. Del abate de L' Epée destaca el empeño con que se dedicó a mejorar el arte de instruir a los mudos, creando un nuevo método para ello, siendo el fundador de las escuelas públicas para los mismos, pues la primera que se ha conocido de esta especie la abrió en París el año 1755, instruyéndolos por caridad.
Posteriormente, han ido mejorando dicho sistema de enseñanza y publicado sobre esta materia, Lorenzo Hervas y Panduro, Tiburcio Hernández, el abate Sicard, discípulo y sucesor de L'Epee, y el laborioso Juan Manuel Ballesteros, que fue director del colegio de sordo-mudos de Madrid.
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Real Academia Española. «Sordomudo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Consultado el 28 de enero de 2016.
- ↑ «Confederación Estatal de Personas Sordas». www.cnse.es. Archivado desde el original el 5 de diciembre de 2014. Consultado el 6 de junio de 2016.
- ↑ «Confederación Estatal de Personas Sordas». www.cnse.es. Archivado desde el original el 29 de mayo de 2016. Consultado el 6 de junio de 2016.
Bibliografía
[editar]- Gascón Ricao, A. y J.G. Storch de Gracia y Asensio, Historia de la educación de los sordos en España y su influencia en Europa y América. Editorial universitaria Ramón Areces, colección "Por más señas".
- Manual enciclopédico ó Repertorio universal de noticias interesantes, José Vanderlepe, 1842
- http://www.cnse.es/
- http://www.fundacioncnse.org/lectura/acercate_comunidad_sorda/acercate_comunidad_sorda_2.htm Archivado el 4 de abril de 2016 en Wayback Machine.
Enlaces externos
[editar]- Gestos y señas
- de señas (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).