Santiago Rivadavia

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Santiago Rivadavia
Rivadavia completo.jpg
Información personal
Nacimiento 25 de mayo de 1785
Buenos Aires
Fallecimiento 26 de febrero de 1823
Buenos Aires
Nacionalidad Argentino
Información profesional
Ocupación Comerciante y político
Firma FSantiagoRivadavia.png

Santiago Rivadavia, hermano menor de Bernardino Rivadavia, fue un influyente comerciante y político en la ciudad de Buenos Aires durante los primeros años de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Biografía[editar]

Bernardino Rivadavia.

Nació el 25 de mayo de 1785 y era el hijo menor de Benito González Ribadavia y María Josefa de Ribadavia.[1]​ Es descripto por sus contemporáneos como "de baja estatura y robusto", y de "lengua proclive al insulto". Inició sus estudios en el Real Colegio de San Carlos en noviembre de 1798 y los completó en el Colegio de Monserrat en Córdoba. Estudio luego derecho con el catedrático Victorino Rodríguez en la Universidad de Córdoba, autorizada por real cédula de 1795 para conferir grados en leyes.[2]

En 1806 sin haberse recibido marchó a Buenos Aires para dedicarse al comercio, siguiendo a su hermano Bernardino, regresado dos años antes. Ese año se instaló en su casa el aventurero norteamericano David Curtis De Forest, involucrándose ambos en negocios turbios con Santiago de Liniers.[3]​ Liniers distinguió a Santiago con el cargo de Alférez Real.

En Buenos Aires también se involucró con el comerciante americano William Porter White en actividades de contrabando y en el comercio con la Banda Oriental y la Intendencia del Paraguay, donde vendió vinos y azúcar. Con White agregó luego a sus actividades el tráfico de harina y, sin competencia seria en ese ramo, encontró fácil mercado en Paraguay y la Banda Oriental.[4]

Producida la Revolución de Mayo, Santiago Rivadavia marchó a su estancia en la Aguadita, Villa del Totoral, Provincia de Córdoba (Argentina). En esa provincia, organizado por el gobernador, el obispo Rodrigo de Orellana y el ex virrey Liniers se gestaba la resistencia al movimiento de la capital. En los primeros días de agosto en las inmediaciones del Totoral se dispersó el grueso de las fuerzas contrarrevolucionarias, quedando reducidas a unos 60 hombres del Cuerpo de Blandengues de la Frontera. El 3 de agosto en la Aguadita volaron las carretas de pólvora y municiones, así como 600 granadas de mano que había ideado Liniers, hechas de barro muy duro.[5]​ No hay referencias históricas que involucren a Santiago Rivadavia en esos hechos concretos para sabotear la columna contrarrevolucionaria. No obstante, Francisco Ortiz de Ocampo lo menciona junto a Gaspar Corro, Santiago Carrera, Pedro Juan González, Faustino Allende, José Isaza, Juan Moyano entre aquellos que recomienda por el "tesón y anhelo con que han propendido desde algunos días antes de mi llegada a impedirle los recursos a los fugitivos".[6]​ Así, la existencia cierta de agentes activos y la presencia de Rivadavia en el lugar exacto de los hechos, su profundo conocimiento de Liniers, su participación en el movimiento revolucionario y su rápida incorporación al nuevo gobierno de Córdoba lo hacen cuando menos probable.

Sin oposición la columna de Buenos Aires pudo avanzar sin inconvenientes y detenidos los líderes del pronunciamiento de Córdoba fueron conducidos hacia Buenos Aires. Alrededor del 10 el convoy hizo alto en la hacienda de Rivadavia. Como detalle de la posición política y el carácter de Rivadavia, Orellana, quien no había comido en dos días, hizo pedir una taza de caldo lo que le fue negado.[7]

Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado gobernador por la Primera Junta y designó a José Isaza como asesor en lo económico, a Juan Luis de Aguirre y Tejeda como asesor letrado y al joven Rivadavia como secretario de la gobernación. Rivadavia pronto se ganó por su conducta un fuerte rechazo de la sociedad cordobesa. En parte influyeron sus acciones oficiales, especialmente los casos en que recibió órdenes de efectuar detenciones, lo que el 28 de agosto hizo de la manera más ostensible y atemorizante posible, pero generó rechazos también entre la población adicta a la revolución por sus comentarios y actitudes antirreligiosas, considerándoselo hereje y blasfemo. Al conocerse que nunca se había recibido de abogado es rápida y secretamente reemplazado.

El escándalo fue tal que Mariano Moreno en oficio secreto a Pueyrredón le dijo "que no debe tolerarse al mal funcionario en un gobierno que trata de cimentarse sobre la base sólida de las virtudes y de la buena opinión",[8]​ aun cuando se sentía en general inclinado por razones políticas a condescender con quienes aunque inescrupulosos, fueran leales revolucionarios. En la entrada del 4 de octubre el índice del Archivo del Gobierno de Buenos Aires registró textualmente "El Gobernador, sobre nombramiento de Asesor, para lo cual va a recibirse de Abogado el Dr.D.Santiago Rivadavia." y el 17 "Al Gobernador (reservada) para que disimuladamente separe de la Secretaría a Don Santiago Rivadavia, por estar desopinado en ese pueblo."

En marzo de 1815 Santa Fe se declaró independiente del Directorio e Ignacio Álvarez Thomas ordenó a Juan José Viamonte invadir esa provincia, donde se había afincado el año anterior Santiago Rivadavia, aún socio de White, quien aprovechó para efectuar toda clase de especulaciones al amparo del Ejército de Observación.[9]

Vuelto a Buenos Aires fue al igual que su hermano un constante opositor del general José de San Martín quien "tuvo que soportar los sarcasmos e insensateces proferidos en la Junta de Representantes por Valentín Gómez, Julián Agüero, Santiago Rivadavia"[10]

En 1820, en tanto miembro y presidente de la Junta Provincial de Buenos Aires (Junta Representativa), fue uno de los firmantes del Tratado de Benegas.[11]

Asumida la presidencia de la República Argentina por su hermano, Santiago Rivadavia tuvo un papel preponderante en el Congreso. No obstante, en ocasiones (aunque escasas) se opuso a la política del presidente, especialmente en el caso de Julián Segundo de Agüero, contra quien Santiago presentó un memorial de cargos juzgando a Agüero como "perturbador y sofista".

Santiago Rivadavia, considerado un hereje en su época, fue el principal impulsor de la reforma religiosa dispuesta por su hermano.[12]​ En la Junta de Representantes, como diputado por Las Conchas y Morón ("a la fuerza" según Bartolomé Mitre), fue concretamente él quien definió el derecho del gobierno a disponer de los bienes de los religiosos.[13]

Falleció en Buenos Aires a las diez de la noche del 26 de febrero de 1823, a los treinta y siete años. El periódico El Centinela en una nota biográfica lo llamó "un hombre libre". Su hermano pidió que el congreso no realizara ninguna demostración por su fallecimiento.[14]

A su muerte el poeta Esteban de Luca escribió una Elegía que dedicó a Bernardino Rivadavia y comienza con los versos: "Profunda pena conmovió tu pecho, Y embargó tus sentidos, en la muerte Temprana, injusta, de tu caro hermano."[15]

Un diplomático extranjero comentó su muerte con las palabras "El partido y la causa liberal han sufrido una irreparable pérdida, con el fallecimiento de Santiago Rivadavia, hermano del Ministro"[16]

Poco después de su muerte se produjo la frustrada "Revolución de los Apostólicos" en defensa de los bienes de la Iglesia católica en Argentina expropiados por Bernardino Rivadavia y su anticatolicismo, dirigida por Gregorio García de Tagle. Los "descamisados", como llamaba Tomás de Iriarte a los sectores populares que la apoyaron, gritaban en la plaza de la Victoria: "¡Viva la Religión! ¡Muera el mal Gobierno! ¡Muera Bernardino Primero! ¡Abajo ese ministro hereje! ¡Viva la Patria!".

Tuvo una amante, Isabel Cires, quien casada con un hombre treinta y dos años mayor, se fugó de Córdoba con él y tuvo una hija, Dominga. Isabel Cires se separó luego de Santiago Rivadavia y tuvo una sucesión de amantes. Santiago Rivadavia trató de presionarla, escribiendo incluso a su protector Cirilo Almeyda aconsejándole para defender sus intereses que retirara su protección a Isabel Cires si no cambiaba de conducta. El 1 de octubre de 1811 Isabel Cires escribía desde Burdeos a Bernardino Rivadavia para solicitarle ayuda para ella y su hija.

Pese a su indudable influencia en los sucesos de los primeros años de la revolución fue llamado "el eclipsado", por la fama alcanzada por su hermano.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Sus hijos cambiaron posteriormente su apellido por Rivadavia.
  2. El primer alumno recibido de doctor en derecho en esta Universidad fue Pedro de Somellera, en 1797, quien sería luego el primer profesor de derecho civil de la Universidad de Buenos Aires, fundada por Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia. El doctor Victorino Rodríguez, muy respetado en su provincia, llegó a oidor. Fue quien vendió la estancia de Alta Gracia a Liniers. Involucrado en la junta contrarrevolucionaria fue fusilado con los restantes miembros.
  3. David Curtis De Forest, norteamericano nacido en 1774, en 1804 luego participar de una matanza de lobos marinos en las costas de La Patagonia, pasar por la Banda Oriental, Río Grande do Sul y Montevideo, arribó al puerto de Buenos Aires. Tras relacionarse con el comerciante español Francisco Ignacio de Ugarte en 1806 se instaló en la casa de Santiago Rivadavia para iniciar “oscuros” negocios bajo la protección de Liniers.
  4. White tenía tratos comerciales y legales con Bernardino, sociedad que se mantuvo sólo hasta 1809, cuando se disolvió porque Rivadavia "se dio cuenta que era demasiado vivo" (Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas del Río de la Plata(1806-1807): (1806-1807)).
  5. Julio Luqui-Lagleyze, Historia y campañas del ejército realista, Tomo 1, página 78.
  6. Biblioteca de Mayo, página 12901.
  7. Américo A. Tonda, El Obispo Orellana y la Revolución, Junta Provincial de Historia de Córdoba, 1981.
  8. Universidad de Buenos Aires (Instituto de Investigaciones Históricas), Boletín, Universidad de Buenos Aires, 1944, página 264
  9. Nuestra historia, Ediciones La Cara Oculta.
  10. Héctor Juan Piccinali, San Martín y Rosas, Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, 1998, página 160.
  11. Tratado de Benegas.
  12. Bernardino Rivadavia apoyó de buen grado la política impulsada por Santiago, lo que le valió una fuerte reacción entre algunos sectores del clero y del pueblo. En uno de sus periódicos el Padre Francisco de Paula Castañeda proponía como Credo: "Creo en Dios padre todopoderosos, creador, y conservador de Bernardino Rivadavia y en Jesucristo redentor de Rivadavia que está actualmente padeciendo en BuenosAires muerte y pasión bajo el poder de Rivadavia. Creo en el Espíritu Santo cuya luz persigue Rivadavia. Creo en la comunión de los santos de cuya comunión se ha pasado Rivadavia. Creo en el perdón de los pecados que no tendrá Rivadavia mientras niegue la resurrección de la carne, y la vida perdurable. Amén".(Arturo Capdevila, La santa furia del padre Castañeda)
  13. Guillermo Gallardo, La política religiosa de Rivadavia, Ediciones Theoría, 1962.
  14. Vicente Osvaldo Cutolo, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930).
  15. Juan de la C. Puig, Antología de poetas argentinos: La revolución, M. Biedma é hijo, 1910.
  16. John Murray Forbes, Once años en Buenos Aires, 1820-1831.

Bibliografía[editar]

  • Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas del Río de la Plata(1806-1807): (1806-1807), Emecé Editores, 2000, ISBN 950-04-2021-X, 9789500420211
  • Hugo R. Galmarini, Los negocios del poder: Reforma y crisis del Estado, 1776-1826, Corregidor, 2000.
  • Archivo General de la Provincia de Buenos Aires, Índice del Archivo del Gobierno de Buenos Aires: Correspondiente al año de 1810, Impr. de la Tribuna, 1860, página 477
  • John Murray Forbes, Once años en Buenos Aires, 1820-1831: las crónicas diplomáticas de John Murray Forbes, Emecé, 1956
  • Américo A. Tonda, El Obispo Orellana y la Revolución, Junta Provincial de Historia de Córdoba, 1981.
  • Guillermo Gallardo, La política religiosa de Rivadavia, Ediciones Theoría, 1962.
  • Vicente Osvaldo Cutolo, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930).