Sabacio

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Mano Sabazia de bronce de época romana (siglo I d.C) encontrada en la Isla de Escombreras y conservada en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática.

Sabacio (en griego antiguo Σαβάζιος, -ου, en latín Sabazĭus, -i, término tomado del griego por transliteración) es el nombre de un dios de carácter mistérico, llamado también Sábos.

En las inscripciones griegas y latinas suele ser mencionado con los epítetos: «santo», «invencible» o «grande» por ejemplo: Sancto deo Sabazio.[1]

Origen y difusión[editar]

La antigua Tracia parece ser el lugar de origen de su culto, desde allí, en el siglo V a. C., pasó a Frigia, desde donde fue importado a las ciudades griegas de Jonia. En el siglo IV a. C., su culto se había extendido por el Mediterráneo hasta alcanzar su máxima expansión durante el helenismo, cuando llegó a Roma a través de las colonias griegas de la Magna Grecia (Italia) y de la conquista de Asia.

Descripción[editar]

El culto mistérico de Sabacio se relaciona con lo[2]​s dioses ctónicos y agrícolas, en efecto, era un dios de la vegetación, pero se manifestaba en forma de serpiente.

Desarrollo sincretístico[editar]

Los principales rasgos de Sabacio, junto con su origen y la difusión de su culto, explican el carácter sincrético de sus invocaciones. Así, Sabacio fue identificado con:

  • a) Dioniso: No son raros los testimonios antiguos que afirman su identidad;[3]​ los numerosos rasgos afines entre ambos emanan de su naturaleza de jóvenes dioses de la vegetación.
  • b) Zeus: Algunas caracterterìsitcas de Sabacio, por ejemplo su vinculación con el firmamento, lo asimilaron a Zeus y Júpiter.[4]​ La mitología lo presenta como hijo de Zeus (metamorfoseado en serpiente) y Perséfone.

Además, el culto y los mitos de Sabacio ejercieron gran influencia en el orfismo, en parte debido a la comunidad de origen.

Vinculación con Yahveh[editar]

En algunos círculos intelectuales griegos de la edad helenísitca y la Segunda Sofística, se difundió la creencia de que Sabacio podía ser identificado con el dios de los judíos, Yahveh. Varias son las razones que justifican esta asimilación que corresponde a una interpretatio graeca. En primer lugar, la similitud fonética, entre el nombre Sabacio y la advocación hebrea «Yahveh Sebaoth». Es posible también que el nombre del día de reposo, Sabbat, sagrado para los judíos contribuyera a esta identificación. El contexto de la misma puede haber sido la deportación de judíos en Asia Menor, desde el 200 a. C. por Antioco el Grande.[5]​ Un testimonio de esta interpretación aparece en un texto fragmentario de Plutarco, una de las Moralia, donde se plantea la cuestión: «¿Quién es el dios de los judíos?», es decir, ¿a qué dios griego es equivalente?. Al respecto, uno de los interlocutores, la escena es en un symposium, afirma que los judíos adoran a Dioniso porque su fiesta del Sabbat es una celebración de Sabacio.[6]

En Roma, en 139 a. C., el pretor Cornelio Hispalo expulsó a los judíos de la ciudad por: «...intentar corromper las costumbres romanas con el culto de Júpiter Sabacio», según el epítome de Valerio Máximo.[7]

Ritos de iniciación[editar]

Las ceremonias iniciáticas constaban de diversos ritos:

  • a) Rociar al iniciando con tierra y salvado cernido sobre él con una criba. A continuación se levantaba, después que el oficiante había pronunciado la fórmula: «Hui del mal, hallé lo mejor».[8]
  • b) Introducción de la serpiente en el seno del iniciado.[9]

El objeto del rito parece que era adquirir cierta identidad del iniciado con Sabacio, que se creía empezaba en esta vida y se consumaba tras la muerte. Así lo sugieren la identidad de nombres (los iniciados eran llamados «sáboi», «sábai» o «sabaziastiai»)[10]​ y la presencia de la serpiente.

Escatología[editar]

Algunos autores indican que en el culto de Sabacio existía un componente soteriolólgico, vinculado a la vida despuès de la muerte. Se aduce como confirmación de este aserto las sepulturas de los iniciados, cuyas pinturas muestran el alma llevada al otro mundo, el juicio divino, y el convite de los bienaventurados).

Bibliografía[editar]

  • GUERRA GÓMEZ, Manuel: artículo sobre Misterios de Sabacio en la GER en línea .
  • PETTAZZONI, R.: Misteri. Roma. 1924.

Referencias[editar]

  1. CIL 6,4,2; 14, entre otras
  2. Cicerón, Natura deorum, 3,58
  3. Aristófanes, Las avispas, 5,9 (escolios).
  4. CIL, 14,2894,
  5. Flavio Josefo, Antigüedades Judías, 12,3
  6. Plutarch. Symposiacs, iv, 6.
  7. (Valerius Maximus), epitome of Nine Books of Memorable Deeds and Sayings, i. 3, 2, see EXEMPLUM 3. [Par.]
  8. (Demóstenes, Sobre la corona, 259.
  9. (Fírmico Materno, De errore profanarum religionum, 10.
  10. CIG, 4,2,626; 2,1326

Enlaces externos[editar]