Revolución de los Siete Jefes

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Revolución de los Siete Jefes
Contexto del acontecimiento
Fecha 19 de junio de 1580
Sitio

Santa Fe de la Vera Cruz,

Flag of Cross of Burgundy.svg Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay
Impulsores Lázaro de Venialvo
Diego de Leiva
Domingo Romero
Pedro Gallego
Diego Ruiz
Rodrigo de Mosquera
Francisco Villalta
Motivos
Influencias ideológicas de los impulsores Criollismo
Gobierno previo
Gobernante Simón Xaque
Forma de gobierno Gobierno con mayoría española
Gobierno resultante
Gobernante Cristóbal de Arévalo
Forma de gobierno Gobierno con mayoría criolla
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La Revolución de los Siete Jefes (también conocida como la Revolución de los Mancebos) fue una revolución criolla ocurrida el 19 de junio de 1580 en el entonces pueblo de Santa Fe de la Vera Cruz, en la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay. Se inició con la destitución del teniente de gobernador Simón Xaque y las demás autoridades, y finalizó con la traición de Cristóbal de Arévalo y la ejecución de los siete cabecillas: Lázaro de Venialvo, Diego de Leiva, Domingo Romero, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Rodrigo de Mosquera y Francisco Villalta. Esta revolución fue la primera de las revoluciones criollas, sucediendo 230 años antes que la Revolución de Mayo, y después de solo 7 años de la fundación de Santa Fe.

Antecedentes[editar]

El 15 de noviembre de 1573 Juan de Garay fundó Santa Fe de la Vera Cruz, sobre la barranca occidental del río de los Quiloazas, hoy en día río San Javier. Apenas funda la ciudad, divide sus terrenos, dando los mejores y más grandes a los españoles insulares (los nacidos en España), y reparte los cargos políticos, como los puestos de alcalde y alguacil mayor, entre los españoles, dejando fuera de éstos a los criollos, conocidos también como mancebos, lo que produce cada vez más resentimiento a los nacidos en tierras americanas.[1]

Cuando Juan de Garay parte a fundar Buenos Aires, deja al mando, como Teniente de Gobernador, al flamenco Simón Xaque, un hombre que se decía que no conocía los territorios que gobernaba. Esto sumó mucho descontento entre los criollos, a lo que se sumó el reclamo de Gonzalo de Abreu, gobernador de Tucumán, que afirmaba que Santa Fe era parte de su gobernación, y más tarde ofrecería su apoyo a la causa de los criollos en Santa Fe. Les dijo que Garay carecía de títulos para gobernarlos y les prometió su ayuda si lo apresaban y se lo enviaban a Tucumán, lo que animó a los que ya pensaban en la revolución.

Preparativos[editar]

El 1 de enero de 1580 se realizó un cambio de los integrantes del Cabildo de Santa Fe, y dispusieron una orden de arresto contra Garay, que ya se hallaba en Buenos Aires. Con esa excusa, un grupo de criollos planeaba realizar ese día el golpe, pero al final decidieron esperar el apoyo de Abreu.

Unos días antes del 19 de junio de 1580, los jóvenes criollos empezaron a hacer reuniones diarias en la casa de Lázaro de Venialvo, y empezaron a juntar armas, como ballestas, espadas, arcabuces y lanzas. A los que más odiaban eran: Garay, los ricos españoles y los que vinieron con la expedición de Juan Ortiz de Zárate. Según sus planes, el primer paso sería apresar al Teniente Gobernador, al alcalde, al alguacil mayor y a Alonso de Vera y Aragón y Calderón. Mientras, otros rebeldes se encargarían de desarmar a los españoles seguidores de Garay.

La revolución[editar]

El grupo de criollos era comandado por los siete jefes: Lázaro de Venialvo, Diego de Leiva, Domingo Romero, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Rodrigo de Mosquera y Francisco Villalta. Todavía se discute si eran un grupo numeroso de criollos, o si solo eran once jóvenes, o solo ellos siete. La revolución comenzó en la madrugada del 19 de junio, en nombre del Rey y pidiendo que reconozcan la igualdad entre españoles y mancebos.

Antes del mediodía, los jóvenes criollos ya habían cumplido sus objetivos: capturaron al Teniente Gobernador Simón Xaque, al alcalde Pedro de Oliver y al alguacil mayor Benabé de Luxán y se los llevaron a la casa de Venialvo. Además, les quitaron las armas a los españoles. Cristóbal de Arévalo fue puesto como Teniente Gobernador y Lázaro de Venialvo como Maese de Campo. Cristóbal dictó un decreto por el cuál se prohibía la salida de cualquier habitante bajo pena de muerte, por lo que en poco tiempo se pudo juntar una gran oposición.

La contrarrevolución[editar]

Las medidas que querían impulsar los revolucionarios, eran las de un reparto equitativo de las tierras a cada colono y la asunción de un gobernante definitivo que sea criollo. Esto enfureció a muchos españoles, que sabían que iban a perder tierras, poder y favores. Por ello, empezaron a tramar una contrarrevolución, y consiguieron el apoyo y el liderazgo de Cristóbal de Arévalo, traicionando a los jóvenes criollos.

Lo primero que hicieron fue liberar a los prisioneros, y en el consiguiente enfrentamiento con los criollos morirían apuñalados Pedro Gallegos, Diego de Leiva y Domingo Romero. Los mismos fueron llevados a la plaza y decapitados al grito de "¡Viva el Rey!". Al término de esto, Cristóbal restituyó a Simón Xaque en su puesto, y se prosiguió con la persecución de los revolucionarios, que se habían escapado y refugiado. Venialvo y Ruiz fueron encontrados al día siguiente y fueron también decapitados.

Mosquera y Villalta lograron escapar a Córdoba y luego a Santiago del Estero, a donde fueron en busca de Abreu, pero tarde se enteraron de que él había sido reemplazado por Hernando de Lerma, quien, además de ejecutar a su antecesor, hizo lo mismo con estos dos jóvenes.

A pesar de que la revolución solo duró dos días, y fue trágicamente derrotada, ésta revolución fue una de las causas por las que, años más tarde, Hernando Arias de Saavedra fuera elegido como gobernador, siendo el primer criollo elegido para tan alto cargo.

Impacto cultural[editar]

Este hecho no es muy conocido, ni siquiera dentro de la propia Santa Fe. Existe un barrio llamado Siete Jefes, y ellos tienen calles secundarias con sus nombres, menos Ruiz, Gallego y Villalta. En las escuelas el hecho no se enseña, y no existe ningún monumento hacia ellos.

Controversias[editar]

Existen controversias sobre éste hecho ocurrido hace tanto tiempo y del que no hay nada que haya quedado escrito. La primera controversia es que si eran un grupo considerablemente numeroso de criollos o si solo eran once jóvenes. También se discute si ellos eran los siete cabecillas o si solo eran ellos los que produjeron la revolución.

Otra controversia, más importante, es que si éste fue el primer movimiento independiente de las Américas o fue un acto en nombre del Rey. A pesar de que muchos historiadores afirman que fue un acto independizador y que el fin era lograr un gobierno libre, hubiera sido muy difícil enfrentarse a Asunción, Perú y todo el Imperio español. Por eso, se toma como acertado que ellos hayan hecho la revolución en nombre del Rey.

Fuentes[editar]

Enlaces externos
Bibliografía
Otras fuentes

Referencias[editar]

  1. Alfredo Becerra, Los llamados siete jefes, Buenos Aires, Caja Editora, 2011.