Resiliencia (psicología)

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La resiliencia es la capacidad de los seres vivos sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos. Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías, como lo hace la psicología tradicional. El concepto de resiliencia se corresponde aproximadamente con el término «entereza».[1]

Definiciones de resiliencia[editar]

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.[2]

La resiliencia, es el convencimiento que tiene un individuo o equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar de que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.[3]

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, a prolongadas enfermedades temporales, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.

Se habla de niños con una enorme capacidad de resiliencia al maltrato, en contraposición con aquellos que posteriormente presentan enormes problemas de adaptación a diversas actividades de su vida (escuela, establecimiento de relaciones sociales consistentes, entorno familiar, etc.), pudiendo manifestar retraimiento excesivo o una gran agresividad, que en cualquier caso les lleva a ser muy vulnerables ante los demás y a proyectar sus sentimientos de rabia contra objetos o personas.

Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso. El ser resiliente no es ser extraordinario: esta capacidad está en toda persona. La tarea es desarrollar esta capacidad con actitud y firmeza.

La resiliencia es un proceso dinámico, constructivo, de origen interactivo, sociocultural que conduce a la optimización de los recursos humanos y permite sobreponerse a las situaciones adversas. Se manifiesta en distintos niveles del desarrollo, biológico, neurofisiológico y endocrino en respuesta a los estímulos ambientales.

Kotliarenco, María Angélica y Cáceres, Irma. (2011)

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.

E. Chávez y E. Yturralde (2006)

La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.

Luthar (2000)

La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.

Vanistendael (1994)

La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente social y cultural.

Rutter (1992)

Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.

ICCB, Institute on Child Resilience and Family (1994)

Concepto genérico que se refiere a una amplia gama de factores de riesgo y su relación con los resultados de la competencia. Puede ser producto de una conjunción entre los factores ambientales y el temperamento, y un tipo de habilidad cognitiva que tienen algunos niños aun cuando sean muy pequeños.

Osborn (1996)

Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas.

Grotberg (1995)

La resiliencia significa una combinación de factores que permiten a un niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, y construir sobre ellos.

Suárez Ojeda (1995)

La resiliencia es una respuesta global en la que se ponen en juego los mecanismos de protección, entendiendo por estos no la valencia contraria a los factores de riesgo, sino aquella dinámica que permite al individuo salir fortalecido de la adversidad, en cada situación específica y respetando las características personales.

Infante (1997)

Resiliencia es saber afrontar la adversidad de forma constructiva. Saber adaptarse con flexibilidad y salir fortalecido del suceso traumático

Dra. Santos. (2000)

La resiliencia es la capacidad que tiene un individuo de generar factores biológicos, psicológicos y sociales para resistir, adaptarse y fortalecerse, ante un medio de riesgo, generando éxito individual, social y moral.

Oscar Chapital C. (2011)

Resiliencia Social o grupal: es cuando un grupo, estructura social, institución o nación, forma estructuras de cohesión, de pertenencia, de identidad y de supervivencia como estructuras sociales complejas ilimitadas o no. Desarrolla formas de afrontamiento de eventos y situaciones, que pongan en riesgo al grupo y su identidad, formando lineamientos integradores que permiten la supervivencia, expansión e influencia del grupo.

Oscar Chapital C. (2013)

Resiliencia Nómica: es la capacidad innata y potencial que tienen todos los seres vivos para afrontar la adversidad y con ello alcanzar su bienestar diario. No existe solamente para recuperarse de fuertes caídas. Las características suficientes para que a una persona se le pueda llamar resiliente nómico serían: autoestima, autonomía, afrontamiento, conciencia, esperanza, responsabilidad, sociabilidad y tolerancia a la frustración.

Dr. Dagoberto Flores Olvera (2014)

Citas sobre la Resiliencia[editar]




  • «Los Resilientes en muchos aspectos de su vida se enfrentan constantemente ante la adversidad, muchas veces luchan como si estuvieran poseídos por un espíritu de la rebeldía, que los hace oponerse ante un eminente riesgo, que les permite aceptar, adaptarse y transformar la adversidad, como si la vida y su existencia dependieran de eso»

Las siete resiliencias[editar]

Wolin y Wolin (1992, en Puerta de Klinker, 2002) consideran que no existe la resiliencia como algo singular, sino resiliencias, en plural, hablan de 7 resiliencias las cuales evolucionan progresivamente a través de cada una de las etapas de desarrollo. Para explicar su teoría se apoyan de una figura que llaman “mandala de las resiliencias”. La imagen consiste en una sucesión de círculos que rodean un núcleo correspondiente al ser que se quiere asimilar. Contiene triángulos que tienen su vértice en el núcleo de los círculos ensanchándose hacia la parte externa con lo cual se quiere representar que la mente humana siempre actúa basándose en datos previamente almacenados y los relaciona entre si, de tal manera que, cuando actúa con su mente activada puede percibir información, detalles, sensaciones y sentimientos que de otra manera le serían imposible de conocer («Holística», 1999, citado en Puerta de Klinkert, 2002).

En el núcleo del mandala se encuentra el yo de cada persona, en el cual se concentra todo aquello que debe asimilar, sobre la cual debe tomar conciencia y aprovechar en beneficio de si misma y de los demás. Los círculos que rodean el núcleo son las etapas a través de las que evoluciona no solo la persona sino también su resiliencia. Los círculos concéntricos están divididos en triángulos que representan cada una de las manifestaciones de la resiliencia o resiliencias, cuyos vértices confluyen en el núcleo donde reside el yo dando a entender que es ahí donde tienen su origen. Los triángulos se ensanchan al exterior donde se encuentran las etapas de mayor evolución del ser humano, como expresando que la resiliencia se hace mucho más fuerte, estructurada y consistente a medida que avanza el pre.

Medición de la Resiliencia[editar]

Hoy en día hay una gran variedad de Test de Resiliencia que intentan medir este constructo. La discusión se aclaró en el 1er Congreso Mundial de Resiliencia realizado en Paris en febrero del 2012, donde quedó claro que la Resiliencia era un constructo de ocho pilares con el que nacen todos los seres vivos para poder alcanzar su propio bienestar. De allí que el instrumento más confiable será el que valore estas variables: Autonomía, Afrontamiento, Autoestima, Conciencia, Responsabilidad, Esperanza/Optimismo, Sociabilidad inteligente y Tolerancia a la Frustración, tal y como lo hace el Instituto Internacional de Investigación para el Desarrollo (IIID - www.iiid-la.org) con su insturmento llamado Test IAR aplicado en Latinoamérica. Así lo está promoviendo el PNUD desde el 2014 para la erradicación más eficaz de la pobreza. El Test IAR está desarrollado para corroborar la existencia de Anomia asiliente y de Resiliencia en sus diferentes niveles. Fue expuesto por primera vez en el 2º Congreso Internacional sobre Paz, Democracia y Desarrollo por el Dr. Dagoberto Flores Olvera y publicado en las memorias correspondientes. Es el primero y uno de los mejores métodos para diagnosticar la resiliencia y su opuesto la anomia asiliente.

Síntomas depresivos y resiliencia en adolescentes embarazadas[editar]

El embarazo en la adolescencia se considera como una complicación en el proceso de maduración orgánico y emocional de la joven, puesto que altera o interrumpe su educación formal, repercute negativamente en su salud (presente y futura), favorece la pobreza, crea problemas para el hijo y para futuros embarazos, entre otros resultados negativos. Un estudio conjunto de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (Ecuador) y la Universidad de Zaragoza (España) ha investigado las diferencias entre adolescentes y jóvenes adultas embarazadas.[4] Un 56 % de las embarazadas estudiadas tuvieron resultados sugestivos de depresión usando el instrumento CESD-10, aunque los resultados no fueron diferentes para los dos grupos etarios estudiados. Las embarazadas adolescentes tuvieron menor resiliencia y mayor tasa de valores por debajo de la mediana (P< 0.05). En el análisis de regresión logístico no se pudieron establecer factores de riesgo diferentes para el estado depresivo. Sin embargo, los niveles de resiliencia se asociaron con tener una pareja adolescente y tener un parto pretérmino.

Categorización[editar]

De este modo se categorizan los sujetos en no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una graduación intermedia. Se observa que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos. Ciertamente que no es absoluta la relación «mayor nivel intelectual = mayor resiliencia», pero estadísticamente es muy frecuente. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y los factores distresantes.

Ante situaciones de catástrofe (natural o provocada por el ser humano) se debe considerar la formación de las llamadas «comunidades resilientes» y para éstas un tratamiento específico. Teniendo en consideración que la resiliencia psíquica es el resultado de múltiples procesos que contrarrestan las situaciones nocivas, se trata de una dinámica en la cual se podrían señalar las siguientes etapas:

  • El equilibrio que enfrenta a la tensión
  • El compromiso y el desafío
  • La superación
  • La significación y valoración
  • La positividad de sí mismo
  • La responsabilización
  • La creatividad

Clínicamente se hace una diferenciación neurobiológica entre las personalidades no-resilientes y las pro-resilientes en situaciones de estrés postraumático. En los sujetos no-resilientes o poco resilientes se observan fenómenos llamados de alta call memory; tal call memory se define por la frecuencia e intensidad en que se reactiva en la memoria consciente el momento traumático o altamente distresor. Desde la perspectiva clínica, tales reminiscencias traumáticas se pueden presentar como flash-backs o como pensamientos intrusivos, siempre de modo compulsivo.

La investigación neurológica ha demostrado que tales evocaciones del trauma se generan con activaciones autónomas de diversas partes del cerebro, en especial las de la memoria y las de vigilancia, es decir, regiones del cerebro tales como los núcleos de la amígdala, el lugar azul o locus cerúleo, el hipocampo, y luego el neocórtex.

Las personas resilientes ha sido definidas con las siguientes características:[5]

  • Sentido de la autoestima fuerte y flexible
  • Independencia de pensamiento y de acción
  • Habilidad para dar y recibir en las relaciones con los demás
  • Alto grado de disciplina y de sentido de la responsabilidad
  • Reconocimiento y desarrollo de sus propias capacidades
  • Una mente abierta y receptiva a nuevas ideas
  • Una disposición para soñar
  • Gran variedad de intereses
  • Un refinado sentido del humor
  • La percepción de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos y de manera adecuada
  • Una gran tolerancia al sufrimiento
  • Capacidad de concentración
  • Las experiencias personales son interpretadas con un sentido de esperanza
  • Capacidad de afrontamiento
  • Apoyo social
  • La existencia de un propósito significativo en la vida
  • La creencia de que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor
  • La creencia de que uno puede aprender con sus experiencias, sean éstas positivas o negativas

Se ha demostrado que la Resiliencia nómica es lo opuesto a la Anomia asiliente, como lo presenta el Dr. Flores Olvera (2015) en su obra Resiliencia nómica. La anomia asiliente es una actitud enferma, una conducta desviada de la norma, que se caracteriza principalmente por transformar la visión real de sí mismo, por una visión errónea. Siendo capaz, demuestra la incompetencia del individuo y del grupo social para resolver problemas y para alcanzar un alto estándar de vida. Hace que se obtengan resultados negativos ante la adversidad. La anomia asiliente social es producida por los cambios estructurales que forman diferencias, marginación y exclusión social, racial y étnica. Podría ser lo opuesto de la resiliencia social y llamarse asiliencia social. Forma la creencia de que no se puede lograr realizar o alcanzar satisfacer la mayoría de las necesidades o motivaciones humanas, cuando en realidad sí se puede. La creencia de ser incompetente ante la adversidad sin serlo. Se considera el concepto de anomia asiliente como una transformación importante que afecta directa y negativamente al desarrollo socioeconómico de grandes grupos sociales (Flores, 2006).

Esta forma de anomia es relacionada con la "Resiliencia". Específicamente con la Resiliencia (psicología) concebida en la psicología. Aunque en estos tiempos los estudiosos del habla inglesa proponen una diferencia entre "resilience" y "resiliency". Parecida a como lo proponen entre "freedom" y "liberty". El primer concepto se refiere al proceso que es calificado como resiliente. El segundo, se refiere al estado de resiliencia. Sobre este respecto hay aún discusiones encontradas en las literaturas recientes. En español aún no se encuentra una explicación que haga esta diferencia. La relación de la anomia asiliente con la resiliencia, amplía comparativamente la propuesta de resiliencia. En Latinoamérica no se puede explicar la Resiliencia sin considerar la Anomia asiliente. Es una de las visiones que tiene ahora el PNUD en su Informe sobre Desarrollo Humano 2014, donde urge a promover la RESILIENCIA de forma global, especialmente con los menos desarrollados y más vulnerables. En el hogar, la escuela, las empresas y con voluntad política.

Boris Cyrulnik (1999) considera que no se puede ser resiliente uno sólo cuando desde temprana edad se ha disminuido su nivel, pues la resiliencia se hace florecer en interacción con el entorno y con el medio social. Aunque se considera que todos nacemos con resiliencia, esta va siendo disminuida por los padres y maestros de los 2 a los 19 años de edad, convirtiéndola en anomia asiliente. La resiliencia es ahora de interés de la sociología, la antropología, la psicología social y la psicología positiva.

Más recientemente Murray (2003), define la resiliencia como una actitud que permite resultados positivos al individuo ante la adversidad, sin importar cuán difícil sea. Respondiendo o afrontando exitosamente a la adversidad y a todos los problemas de la vida, desarrollando fortalezas para resistir a la adversidad. Aclara que no debe confundirse con resistencia, la cual puede ser un rasgo de la anomia asiliente. Y tampoco confundir el enfrentar con el afrontar(resolver).

Neuroquímica[editar]

El distrés (sufrimiento psicológico) provoca en el sujeto modificaciones bioquímicas que son perceptibles en los análisis.

El cortisol está vinculado con un incremento de la vigilancia o el estado de alerta, así como de la atención focal. Por otra parte, el exceso de cortisol implica: déficits en el desarrollo, la reproducción y en respuestas inmunes adecuadas. En síntesis: el cortisol atenta contra la resiliencia.

En sujetos (cualquiera que sea su sexo) con distrés, la tasa de testosterona disminuye; tal disminución de la testosterona implica un menor grado de autoconfianza, disminución de la proactividad, reducción de la capacidad de atención, incremento de la depresión anímica, menor capacidad para efectuar pensamientos asertivos o creativos, o dificultad para buscar y encontrar soluciones o para ejercer el llamado pensamiento lateral.

Las observaciones indican que la tasa de cortisol aumenta en la medida en que se incrementa el estrés negativo (distrés), si bien tiende recuperar su nivel normal cuando cesa el distrés, pero tal homeostasis no ocurre con la testosterona. El distrés crónico produce un descenso de la tasa de testosterona y, una vez cesado el distrés, se mantiene baja la tasa sin una readaptación compensatoria. Esto explicaría (al menos parcialmente) lo observado en gente sometida a distrés intenso o crónico: poco pensamiento asertivo, poca creatividad, poca proactividad, frecuencia de ideas estereotipadas (repetición de esquemas), así como disfunciones sexuales.

La DHEA (dehidroepiandrosterona), sintetizada en el circuito suprarrenales-gónadas-cerebro, disminuye la actividad del colesterol previniendo infartos cardiacos y cerebrales. Es así que se la considera prosiliente al inhibir sobreexpresiones de glutamato y glucocorticoides que directa e indirectamente afectan negativamente la actividad cerebral.

La galanina, originada en los intestinos, se distribuye luego por las arterias y vasos sanguíneos y llega así al sistema nervioso central, disminuyendo el riesgo de isquemias, principalmente de aquellas que pueden afectar la región prefrontal del cerebro, así como el hipocampo, hipotálamo, amígdala y locus cerúleus. Por tal motivo, al proteger los tejidos cerebrales, se observa que la galanina favorece la resiliencia.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Según el diccionario de la RAE, acepción 3.ª, «entereza» es ‘fortaleza, constancia y firmeza de ánimo’.
  2. Instituto Español de Resiliencia
  3. E. Machacon 2011, «Aspectos vividos», nov.-dic. 2010
  4. Salazar-Pousada, D.; Arroyo, D.; Hidalgo, L.; Pérez-López, FR.; Chedraui, P. Depressive Symptoms and Resilience among Pregnant Adolescents: A Case-Control Study. Obstet Gynecol Int. 2010;2010:952493.
  5. Fernández-Abascal, Enrique G. (Coord.) (2009): «Emociones positivas». Pirámide, Madrid.

Bibliografía[editar]

  • Santos, Rafaela: "Levantarse y luchar" (2013) Barcelona. Random House Mondadori. S.A. 2º Edición
  • Forés, Anna; y Grané, Jordi (2008): «La resiliencia. Crecer desde la adversidad». Barcelona: Plataforma Editorial.
  • Puerta de Klinkert, María Piedad (2002): «Resiliencia. La estimulación del niño para enfrentar desafíos». Buenos Aires-México: Lumen.
  • Vera Poseck, Beatriz (2004): «Resistir y rehacerse: Una reconceptualización de la experiencia traumática desde la psicología positiva», en Revista de Psicología Positiva, vol. 1.
  • Vera Poseck, Beatriz; Carbelo Baquero, Begoña; y Vecina Jiménez, María Luisa (2006): «La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático», en Papeles del Psicólogo, vol. 27, n.º 1, págs. 40-49.
  • Bernal, John D. (1994): «La ciencia en la historia». México: UNAM.
  • Díaz Ruiz, Ignacio (1982): «Cien personajes del mundo de las ciencias exactas». México: Promexa.
  • Chávez, E.; e Yturralde, E. (2006).
  • García Fount, J. (1980): «Historia de la ciencia, vol. II». España: Danae.
  • García Torres, R. (1988): «Michael Faraday». México: Limusa.
  • Greene, Jay (1981): «100 grandes científicos». México: Diana.
  • Jeans, James (1953): «Historia de la física». México: Fondo de Cultura Económica.
  • Jerez, Bruno (2009): «Celebración del 88.º aniversario de Edgar Morin». Homenaje Virtual —Comunidad de Pensamiento Complejo.
  • Atteslander, P. et al. (1999). Comparative Anomie Research. Hidden barriers-hidden potential for social development. Ashgate. ISBN 1-84014-887-X (Hbk). 
  • Flores Olvera, Dagoberto (2014). Resiliencia nómica. IIID. ISBN 978-607-00-7771-5. 
  • ____ (2010). Cultura y crisis en la pobreza latinoamericana. Presente y futuro. LASA. 
  • ____ (2006). ¿Es suficiente con mejorar la educación para reducir la pobreza extrema?. UAEM. ISBN 968-835-981-5. 
  • Oystein, Ore (1974): «Niels Henrik Abel: Mathematician Extraordinary». Estados Unidos: Chelsea Publishing Company.
  • Raymond, Pierre (1976): «La historia de la ciencia». España: Anagrama.
  • Vera, Francisco (1964): «Veinte matemáticos celebres». Argentina: Libros mirasol.

Enlaces externos[editar]

Videos ilustrativos del concepto de resiliencia[editar]