Puente romano sobre el río Iregua

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Lugar aproximado del puente romano sobre el Río Iregua

El puente romano sobre el río Iregua es un antiguo puente sobre el río Iregua, poco antes de desembocar en el río Ebro, que se encuentra en el barrio de de Varea, en la ciudad de Logroño. Tradicionalmente ha sido considerado un puente romano, pero diversos documentos del siglo X mencionan la existencia de un puente construido de madera y barda, que en el siglo XVIII se intentó recuperar para su uso.

Historia[editar]

El puente tuvo siempre un uso provisional como muestran las rehabilitaciones que se realizaron en él cuando el puente de Madres en Villamediana, de mayor importancia, fue temporalmente inutilizable. Profundizando en las obras que fueron impulsadas para su mantenimiento, se halla que en 1736 se intentó impulsar la construcción de cuatro cepas de piedra que junto con una cantidad de madera irían destinadas a fortalecer su estructura. En primera instancia, el ayuntamiento de Logroño pondría trabas a la obra, pero en julio de 1738 dieron el visto bueno a la obra al acordar el coste con el maestro José Raón. Tras el estudio realizado por el arquitecto se decidió la construcción de dos cepas de piedra pues el coste de mantener el puente en pie solo con madera sería una continua renovación cada seis años por el desgaste ocasionado por las riadas.

La construcción se llevó a cabo con la aportación económica de las diferentes instituciones públicas, así como de los propios habitantes de los alrededores que obtendrían provecho de la obra.

A lo largo de las siguientes décadas hubo sucesivos reforzamientos de la estructura del puente y en 1782 se volvió a abordar una remodelación a gran escala con la edificación de varias cepas de piedra de sillería llevadas a cabo por los maestros Miguel de Garchegui y Bernabé Ruiz. Los costes económicos fueron cubiertos por los cabildos de la iglesia Imperial de Santa María de Palacio y las iglesias de Santa María la Redonda y Santiago el Real, también contribuyó el ayuntamiento de Logroño con lo obtenido en el pontazgo del puente del Ebro.

El puente quedó posteriormente inutilizado y su paso destruido con la construcción de la carretera de Logroño a Zaragoza. Los restos que se hallarían en 1960 y 1970 corresponden a las últimas obras realizadas en el siglo XVIII.

El estado actual en el que se hallan sus restos arqueológicos es el siguiente, se conservan tan sólo los arranques de las tres cepas próximas al estribo derecho y una parte de una cuarta cepa. Estas estaban cubiertas para evitar en la medida de lo posible la erosión por unos sillares de piedra y los de mejor fabricación eran los inferiores. Eran cepas de planta rectangular y tras los sillares más fuertes introducían una especie de argamasa de opus caementicium. Tras esto, eran cubiertas cada una por una serie de gruesos troncos de olmo blanco, trabajados entre sí de forma octogonal. La hipótesis más aceptada mantiene que el puente tuvo al menos nueve arcos y que debió de ser regular en su estructura pero poco esbelto.

Bibliografía[editar]

  • ESPINOSA, RUIZ, U., PASCUAL - FERNANDEZ, J.M. (1984) “Aportación al estudio de las vías romanas en el Ebro medio. Desembocaduras el Iregua y del Leza”, in: Dialnet, Logroño, pp. 70-76.
  • ARRUE, UGARTE, B., MOYA, VALGAÑON, J, B., “Catálogo de puentes anteriores a 1800”. IER. Zaragoza. 1998 pp. 507-508