Primera epístola de Pedro


La Primera epístola de Pedro[3] es una carta bíblica dirigida nominalmente a los judíos dispersos en el mundo, si bien puede entenderse como una metáfora referida a los cristianos "exiliados" del Reino Celestial. El autor se presenta como Pedro el Apóstol. El final de la carta incluye una declaración que implica que fue escrita desde Babilonia, lo que puede ser una referencia a Roma. La carta está dirigida a los peregrinos elegidos de la diáspora en Asia Menor que sufrían persecución religiosa.
La epístola se atribuye tradicionalmente al apóstol Pedro, aunque los estudiosos modernos suelen rechazar la autoría petrina.[4] Los estudiosos debaten si la persecución a la que se refiere se refiere a la discriminación social o a la opresión oficial romana. La carta también trata sobre el «descenso de Cristo a los infiernos» y las instrucciones para que las esposas se sometan a sus maridos, junto con exhortaciones para que los maridos traten a sus esposas con respeto.
El autor aboga por la determinación y la perseverancia en la persecución, los deberes prácticos de la vida santa, cita como ejemplo a Cristo y otros motivos de paciencia y santidad y concluye con admoniciones para sacerdotes y pueblo. Ha sido definida como «el más denso resumen neotestamentario de la fe cristiana y de la conducta que tal fe inspira».[5]
Datos generales
[editar]Tras la Carta de Santiago, destinada principalmente a comunidades con raíces judías, aparece la Primera Carta de Pedro, dirigida a cristianos de origen pagano. Este escrito actúa como un puente entre tres centros fundamentales del cristianismo primitivo: Jerusalén, representada por Santiago; Asia Menor, asociada con Pablo; y Roma, vinculada con Pedro. Refleja la unidad y la misión de la Iglesia naciente en un entorno cultural alejado de Dios, mostrando cómo debía ser la presencia cristiana en medio de una sociedad hostil. A lo largo de la carta, el Bautismo y la Cruz se presentan como ejes centrales que orientan la vida de los creyentes.[6]
Desde tiempos muy tempranos, este escrito fue aceptado de manera unánime como parte del canon del Nuevo Testamento. Existen referencias claras en textos cristianos de finales del siglo I y comienzos del II, como en la carta de Clemente de Roma (año 97), la Epístola de Policarpo a los Filipenses y los escritos de Justino Mártir. Papías de Hierápolis ofrece el primer testimonio indirecto sobre su existencia.[7] Ireneo de Lyon, a finales del siglo II, la cita en varias ocasiones y la atribuye directamente al apóstol Pedro.[8] Posteriormente, Clemente de Alejandría escribió un comentario sobre esta carta, aunque no se ha conservado.[9] Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, recoge la tradición transmitida hasta su tiempo y confirma que esta carta fue universalmente aceptada dentro de la Iglesia, sin que existiera oposición alguna a su autoridad.[10]
Autor
[editar]La autoría de 1 Pedro se ha atribuido tradicionalmente al apóstol Pedro porque lleva su nombre y lo identifica como su autor (1:1). Aunque el texto identifica a Pedro como su autor, el lenguaje, la fecha, el estilo y la estructura de esta carta han llevado a la mayoría de los estudiosos a concluir que es pseudónima. [11][12][4] Muchos estudiosos sostienen que Pedro no fue el autor de la carta porque su autor parece haber recibido una educación formal en retórica y filosofía, y tener un conocimiento avanzado de la lengua griega,[13] nada de lo cual sería habitual en un pescador galileo.
El erudito del Nuevo Testamento Graham Stanton rechaza la autoría de Pedro porque es muy probable que 1 Pedro se escribiera durante el reinado de Domiciano en el año 81 d. C., que es cuando él cree que comenzó la persecución generalizada de los cristianos, mucho después de la muerte de Pedro.[14] Estudiosos más recientes, como Travis Williams, afirman que la persecución descrita no parece referirse a las persecuciones oficiales romanas tras la muerte de Pedro, por lo que no descartan directamente una fecha temprana para la composición de la epístola.[15]
Otra cuestión relacionada con la datación es la referencia a «Babilonia» en el capítulo 5, versículo 13, que generalmente se considera una afirmación de que la carta fue escrita desde Roma. Se cree que la identificación de Roma con Babilonia, el antiguo enemigo de los judíos, solo se produjo después de la destrucción del Templo en el año 70 d. C. [16] Otros estudiosos dudan de la autoría de Pedro porque están convencidos de que 1 Pedro depende de las epístolas paulinas y, por lo tanto, fue escrita después del ministerio del apóstol Pablo, ya que comparte muchos de los mismos motivos que se exponen en Efesios, Colosenses y las epístolas pastorales. [17]
Otros sostienen que no tiene mucho sentido atribuir la obra a Pedro cuando podría haberse atribuido a Pablo.[15] Por otra parte, una teoría que apoya la autoría legítima de Pedro de 1 Pedro es la «hipótesis secretarial», que sugiere que 1 Pedro fue dictada por Pedro y escrita en griego por su secretario, Silvano (5:12). John Elliot no está de acuerdo, ya que sugiere que la idea de Silvano como secretario, autor o redactor de 1 Pedro plantea más problemas de los que resuelve, y afirma que la traducción griega de 5:12 sugiere que Silvano no era el secretario, sino el mensajero o portador de 1 Pedro.[18] Al igual que las traducciones al inglés en general, la traducción más reciente de este versículo del griego, la NRSV (2021), no excluye la interpretación de Silvano como secretario: «A través de Silvano, a quien considero un hermano fiel, he escrito esta breve carta para animaros y dar testimonio de que esta es la verdadera gracia de Dios. Permaneced firmes en ella». Algunos ven a Marcos como un amanuense colaborador en la composición y redacción de la obra.[19][20]
Por un lado, algunos estudiosos, como Bart D. Ehrman, están convencidos de que el lenguaje, la datación, el estilo literario y la estructura de este texto hacen que sea poco plausible concluir que 1 Pedro fue escrito por Pedro. [16] Según estos estudiosos, es más probable que 1 Pedro sea una carta pseudónima, escrita posteriormente en su nombre por un cristiano desconocido.
Por otro lado, algunos estudiosos sostienen que hay pruebas suficientes para concluir que Pedro, de hecho, escribió 1 Pedro. Por ejemplo, hay similitudes entre 1 Pedro y los discursos de Pedro en el libro bíblico Hechos,[21] alusiones a varios dichos históricos de Jesús indicativos de testimonios de testigos oculares (por ejemplo, compárese Lucas 12:35 con 1 Pedro 1:13, Mateo 5:16 con 1 Pedro 2:12 y Mateo 5:10 con 1 Pedro 3:14),[22] y el temprano testimonio de la autoría de Pedro que se encuentra en 2 Pedro (60-160 d. C.)[23] y las cartas de Clemente (70-140 d. C.),[15] todas ellas respaldan el origen petrino genuino. En última instancia, la autoría de 1 Pedro sigue siendo objeto de controversia.
Los manuscritos más antiguos que se conservan
[editar]El manuscrito original de esta carta se ha perdido, al igual que varias copias de siglos atrás. El texto de los manuscritos conservados varía. Los manuscritos más antiguos que se conservan y que contienen parte o la totalidad de este libro son:
- En copto
- Códice Crosby-Schøyen MS 193 (siglo III)[24]
- En griego
- Papiro 72 (siglo III/IV)
- Papiro 125 (siglo III/IV)
- Papiro 81 (siglo IV)
- Códice Vaticano (325-350)
- Códice Sinaítico (330-360)
- Códice Alejandrino (400-440)
- Codex Ephraemi Rescriptus (ca. 450)
- Papiro 74 (siglo VII)
- En latín
- Palimpsesto de León (siglo VII)[25]
Audiencia
[editar]1 Pedro está dirigida a los «extranjeros electos» dispersos por Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. Las cinco zonas enumeradas en 1:1 como ubicación geográfica de los primeros lectores eran provincias romanas de Asia Menor. El orden en que se enumeran las provincias puede reflejar la ruta que debía seguir el mensajero que entregaba la carta circular. Los destinatarios de esta carta se mencionan en 1:1 como «exiliados de la Dispersión». En 1:17, se les exhorta a «vivir con temor reverente durante el tiempo de su exilio».[14] La composición social de los destinatarios de 1 Pedro es discutible, ya que algunos estudiosos interpretan «extranjeros» (1:1) como cristianos que anhelan su hogar en el cielo, otros lo interpretan como «extranjeros» en sentido literal, o como una adaptación del Antiguo Testamento aplicada a los creyentes cristianos.[14]
Aunque los nuevos cristianos se han enfrentado a la opresión y la hostilidad de los lugareños, Pedro les aconseja que mantengan la lealtad tanto a su religión como al Imperio Romano (1 Pedro 2:17).[26]
El autor aconseja (1) la firmeza y la perseverancia ante la persecución (1-2:10); (2) a los deberes prácticos de una vida santa (2:11–3:13); (3) aduce el ejemplo de Cristo y otros motivos para la paciencia y la santidad (3:14–4:19); y (4) concluye con consejos a los pastores y al pueblo (cap. 5).
Esquema
[editar]David Bartlett utiliza el siguiente esquema para estructurar las divisiones literarias de 1 Pedro:[17]

- Saludo (1:1-2)
- La carta se abre con un saludo inicial seguido de un himno de acción de gracias (1,3-12), en el cual se exalta la dignidad del cristiano. En esta sección se recuerda la nueva vida recibida por medio de la resurrección de Cristo y la esperanza viva que brota de ella. Este reconocimiento de la identidad y vocación cristianas sirve como base para las exhortaciones que se desarrollan a lo largo del escrito, animando a los creyentes a vivir conforme a la gracia recibida.
- Alabanza a Dios y buscar la santidad (1:3–12)
- Presenta rasgos propios de una catequesis bautismal y constituye un llamado intenso a la santidad. Esta exhortación parte de la vocación recibida en el Bautismo, mediante la cual los creyentes son incorporados a un pueblo sacerdotal, la Iglesia. Se invita a los cristianos a orientar su vida conforme a esta nueva identidad, viviendo con coherencia y fidelidad al don recibido.
- El pueblo santo de Dios (1:13–2:10)
- Expone las obligaciones que deben asumir los cristianos en medio de un entorno adverso. Se les exhorta a mantener una conducta intachable tanto en la esfera pública como en la privada, dando testimonio de su fe ante quienes no comparten sus creencias y fortaleciendo, al mismo tiempo, la convivencia dentro de la comunidad cristiana.
- La vida en el exilio (2:11–4:11)
- Desarrolla la actitud que debe tomar el cristiano frente a las persecuciones y contrariedades: el bautizado participa del misterio redentor de Cristo.
- Firmes en la fe (4:12–5:11)
- Dirige unas exhortaciones a los presbíteros y a todos los fieles, animándoles a confiar en el Señor.
- Saludo final (5:12–14)
Introducción
[editar]La Primera Carta de Pedro es un escrito profundamente significativo en el contexto del cristianismo primitivo, dirigido a comunidades mayoritariamente gentiles. Este texto establece un vínculo entre los principales centros de la Iglesia primitiva: Jerusalén, representada por Santiago; Asia Menor, con la labor misionera de Pablo; y Roma, asociada con Pedro. La carta refleja la misión unificadora de la Iglesia en un mundo donde la fe cristiana era frecuentemente enfrentada con hostilidad y rechazo. En su contenido, la carta destaca cómo los cristianos deben vivir su fe en medio de una sociedad que está alejada de Dios, subrayando las implicaciones del Bautismo y el papel central de la Cruz en la vida cristiana. Estos dos elementos son temas recurrentes a lo largo del texto y ofrecen orientación sobre cómo los creyentes pueden ser testigos de Cristo incluso en situaciones adversas.[27]
Desde muy temprano, esta carta fue ampliamente aceptada en la tradición cristiana. Hay referencias a ella en escritos como 1 Clemente (año 97) y en la Carta a los Filipenses de Policarpo, así como en los textos de Justino Mártir. Papías de Hierápolis brinda el primer testimonio indirecto de su existencia, mientras que Ireneo de Lyon la cita en varias ocasiones, atribuyéndola explícitamente a Pedro. Posteriormente, Clemente de Alejandría incluso redactó un comentario sobre esta carta, aunque dicho texto no se ha conservado. Eusebio, hacia el siglo IV, confirma que esta epístola era considerada como parte de los escritos del Nuevo Testamento aceptados por toda la Iglesia sin ningún tipo de oposición. Así, la Primera epístola de Pedro no solo resalta la importancia de los sacramentos y la misión cristiana, sino que también refleja la cohesión de la Iglesia en sus primeros siglos frente a las dificultades del mundo exterior.[28]
Contexto
[editar]El autor petrino escribe que sus destinatarios están pasando por «diversas pruebas» (1 Pedro 1:6), siendo «probados por el fuego» (lo cual no es una referencia física, sino una metáfora de la guerra espiritual; 1:7), calumniados «como malhechores» (2:12) y sufriendo «por hacer el bien» (3:17). Basándose en estas pruebas internas, el erudito bíblico John Elliott resume la situación de los destinatarios como una marcada por un sufrimiento inmerecido.[29] El versículo 1 Pedro 3:19, «Espíritus en prisión», es un tema recurrente en el cristianismo, y la mayoría de los teólogos lo consideran enigmático y difícil de interpretar. [30]
Varios versículos de la epístola contienen posibles pistas sobre las razones por las que los cristianos sufrieron oposición. Las exhortaciones a llevar una vida irreprochable (2:15; 3:9, 13, 16) pueden sugerir que los destinatarios cristianos fueron acusados de comportamiento inmoral, y las exhortaciones a la obediencia civil (2:13-17) tal vez impliquen que fueron acusados de deslealtad hacia los poderes gobernantes.[13]
Sin embargo, los estudiosos difieren sobre la naturaleza de la persecución infligida a los destinatarios de 1 Pedro. Algunos interpretan que la epístola describe la persecución en forma de discriminación social, mientras que otros la interpretan como persecución oficial.[31]

Discriminación social de los cristianos
[editar]Algunos estudiosos creen que los sufrimientos que padecían los destinatarios de la epístola eran de naturaleza social, concretamente en forma de burlas verbales.[29] Entre las pruebas internas que lo avalan se encuentra el uso de palabras como «malignar» (2:12; 3:16) y «insultar» (4:14). El erudito bíblico John Elliott señala que el autor insta explícitamente a los destinatarios a respetar la autoridad (2:13) e incluso a honrar al emperador (2:17), lo que sugiere claramente que era poco probable que estuvieran sufriendo la persecución oficial romana. Para él es significativo que el autor señale que «vuestros hermanos y hermanas en todo el mundo están sufriendo el mismo tipo de sufrimiento» (5:9), lo que indica que el sufrimiento es de alcance mundial. Elliott ve esto como una razón para rechazar la idea de que la epístola se refiere a la persecución oficial, porque la primera persecución mundial de cristianos por parte de Roma no se produjo hasta la persecución iniciada por Decio en el año 250 d. C.
Persecución oficial de los cristianos
[editar]Por otro lado, los estudiosos que apoyan la teoría de la persecución oficial consideran que la exhortación a defender la fe (3:15) hace referencia a los procedimientos judiciales oficiales.[13] Creen que estas persecuciones implicaban juicios ante las autoridades romanas e incluso ejecuciones.[cita requerida]
Una suposición común es que 1 Pedro fue escrita durante el reinado de Domiciano (81-96 d. C.). La agresiva reivindicación de divinidad de Domiciano habría sido rechazada y combatida por los cristianos. El erudito bíblico Paul Achtemeier cree que la persecución de los cristianos por parte de Domiciano habría sido coherente con su carácter, pero señala que no hay pruebas de una política oficial dirigida específicamente contra los cristianos. Si los cristianos fueron perseguidos, es probable que formara parte de la política más amplia de Domiciano de suprimir toda oposición a su autoproclamada divinidad. [13] Hay otros estudiosos que discuten explícitamente la idea de contextualizar 1 Pedro dentro del reinado de Domiciano. Duane Warden cree que la impopularidad de Domiciano, incluso entre los romanos, hace muy improbable que sus acciones tuvieran una gran influencia en las provincias, especialmente en aquellas bajo la supervisión directa del Senado, como Asia (una de las provincias a las que se dirige 1 Pedro).[32]
A menudo también se plantea como posible contexto para 1 Pedro las persecuciones y ejecuciones de cristianos en la provincia romana de Bitinia-Ponto bajo Plinio el Joven. Los estudiosos que apoyan esta teoría creen que una famosa carta de Plinio al emperador Trajano sobre la delación de los cristianos refleja la situación a la que se enfrentaban los destinatarios de esta epístola.[33][34] En la carta de Plinio, escrita en el año 112 d. C., pregunta a Trajano si los cristianos acusados que se le han presentado deben ser castigados solo por el nombre de «cristianos» o por los delitos asociados a ese nombre. Para el erudito bíblico John Knox, el uso de la palabra «nombre» en 4:14-16 es el «punto de contacto crucial» con la carta de Plinio. [33] Además, muchos estudiosos que apoyan esta teoría creen que hay contenido en 1 Pedro que refleja directamente la situación descrita en la carta de Plinio. Por ejemplo, interpretan la exhortación a defender la fe «con mansedumbre y reverencia» en 3:15-16 como una respuesta a la ejecución de cristianos por parte de Plinio por la obstinación con la que profesaban ser cristianos. En general, esta teoría es rechazada principalmente por los estudiosos que interpretan que el sufrimiento descrito en 1 Pedro se debe a la discriminación social, más que a la oficial. [35]
El descenso a los infiernos
[editar]El autor se refiere a Jesús, después de su muerte, proclamando a los espíritus en prisión (3:18-20). Este pasaje, y algunos otros (como Mateo 27:52 y Lucas 23:43), son la base de la creencia cristiana tradicional en el descenso de Cristo al infierno, o el descenso a los infiernos.[36] Aunque las interpretaciones varían, algunos teólogos[¿quién?] consideran que este pasaje se refiere a Jesús, después de su muerte, yendo a un lugar (ni el cielo ni el infierno en el sentido último) donde las almas de los precristianos esperaban el Evangelio. Los primeros credos que mencionaron el descenso a los infiernos fueron las fórmulas arrianas del Sirmium (359), Nike (360) y Constantinopla (360). Se extendió por Occidente y más tarde apareció en el Credo de los Apóstoles. [36]
Esquema y contenido doctrinal
[editar]La carta se abre con un breve saludo introductorio[37] a la que sigue un conjunto de exhortaciones para la vida de los cristianos que son justificadas por medio de elementos doctrinales: se invita a vivir en la santidad ya que los cristianos han sido redimidos,[38] se llama a la vivencia de la caridad evangélica unidos con Cristo,[39] se exhorta a cumplir las obligaciones cívicas, comunitarias y familiares,[40] muestra el modo en que los cristianos han de afrontar la persecución gracias a los méritos obtenidos por Jesucristo.[41] Luego habla de los carismas y de su buen uso en la comunidad[42] y alienta a quienes han sufrido la persecución.[43] Finalmente vuelve a recordar a todos, comenzando por los responsables su llamamiento a la gloria de Dios.[44] En la conclusión retoma la intención de la carta y manda los saludos epistolares.[45]
Se trata, por tanto, de una exhortación a la vida cristiana moral y a la coherencia con la fe a pesar de la persecución o las pruebas. Según el autor de la carta, esto solo es posible por la regeneración que Cristo ha alcanzado por medio de su muerte y Resurrección (aun cuando se tratara, siempre según el autor de la carta, de una intención divina siempre presente desde el génesis). Es el Espíritu de Dios, el de Jesucristo quien santifica a los cristianos así como resucitó a Jesús. La consideración de la vida de Jesús es también para el autor de la carta una motivación para el actuar del cristiano: el resultado de la resurrección implica que se pueden afrontar todas las pruebas con esperanza en la salvación definitiva.
Enseñanza
[editar]El propósito central de la carta es ofrecer consuelo y aliento a los creyentes para que permanezcan firmes en la fe en medio de las pruebas y persecuciones. Pedro recuerda a los cristianos la grandeza de la vocación que han recibido a través del Bautismo, exhortándolos a vivir de acuerdo con esa llamada, con fidelidad y esperanza, aun en situaciones difíciles.
Las persecuciones
[editar]La carta surge en un contexto marcado por diversas formas de persecución y hostilidad. Las dificultades que afrontaban los creyentes incluían calumnias, injurias e insultos, hasta el punto de que Pedro describe su situación como si estuvieran inmersos en un “incendio” de sufrimiento capaz de hacerlos vacilar. No se trata de persecuciones oficiales, ya que las promovidas por Nerón no alcanzaron las provincias de Asia Menor y las ocurridas bajo Domiciano y Trajano son posteriores y habrían sido mencionadas con mayor detalle. Más bien, se alude a presiones sociales y discriminaciones provenientes del ambiente pagano, molesto ante la conducta distinta de los recién convertidos. Esta hostilidad se manifestaba en distintos ámbitos. Afectaba a toda la comunidad frente a sus conciudadanos y también se extendía al ámbito doméstico: los esclavos cristianos sufrían injusticias por parte de sus amos y las mujeres encontraban resistencia e intolerancia en sus propios hogares. Ante esta situación, la carta adquiere un tono de consuelo y exhortación. Pedro recuerda que las pruebas no son inútiles, sino que contribuyen a la purificación de los creyentes, confiando en el juicio de Dios por encima del de los hombres.[46]
Además, se subraya que los sufrimientos, vividos a ejemplo de Cristo, pueden convertirse en fuente de bienes espirituales, incluso para quienes persiguen. No se trata solo de consejos aislados sobre humildad, sino de una enseñanza profunda que proclama bienaventurados a quienes padecen por su fe y los anima a afrontar las dificultades con gozo. El sufrimiento del cristiano adquiere un sentido pascual: al estar unido a Cristo, participa de su pasión y también de su gloria. Así como Jesús alcanzó la salvación mediante el sufrimiento y la resurrección, los creyentes también cooperan en la obra redentora soportando las contradicciones con fe y esperanza, encontrando en Cristo el modelo y la clave para interpretar sus tribulaciones.[47]
El Bautismo
[editar]Aunque la carta solo menciona explícitamente el Bautismo una vez, Pedro alude en varias ocasiones a este sacramento como inicio de la vida cristiana y unión con Cristo. Estas referencias reflejan elementos de la liturgia y de la catequesis bautismal. En primer lugar, el Bautismo significa un nuevo nacimiento: los creyentes han sido engendrados de nuevo por un germen incorruptible y, como niños recién nacidos, deben vivir con sencillez y alimentarse de la Palabra y los sacramentos. En segundo lugar, implica liberación del pecado: los bautizados han roto con su vida anterior y han sido rescatados por la sangre de Cristo, pasando de la esclavitud a la libertad. Esta liberación recuerda el éxodo de Israel, figura del Bautismo. Finalmente, el Bautismo es presentado como medio de salvación, prefigurado en Noé. Pedro destaca su eficacia: mientras el agua limpia exteriormente, el Bautismo purifica el alma y el corazón del pecado, dando comienzo a una vida nueva en Dios.[48]
Otras cuestiones doctrinales
[editar]Sobre la base de la catequesis bautismal, la carta desarrolla otros contenidos doctrinales esenciales para sostener la fe de los cristianos. En primer lugar, presenta la acción conjunta de las tres Personas divinas, la divinidad de Cristo proclamada con el título de Kyrios (Señor), y su obra redentora realizada mediante la pasión, muerte y resurrección, que otorga la salvación a toda la humanidad. La Iglesia, aunque no es nombrada explícitamente, está presente de forma constante. Los creyentes son descritos como hermanos y piedras vivas de un edificio espiritual cuya base es Cristo. Forman el nuevo pueblo sacerdotal elegido por Dios. Cristo es el pastor supremo, y los presbíteros deben guiar a la comunidad en su nombre, con entrega y amor.[49]
La «esperanza en la vida eterna» ocupa también un lugar central. Los fieles han sido regenerados para recibir una herencia incorruptible y, por ello, las pruebas y persecuciones que sufren se presentan como pasajeras frente a la futura recompensa gloriosa y al juicio justo de Dios. Esta esperanza es distintiva de los cristianos y deben estar siempre dispuestos a dar razón de ella mediante un testimonio coherente de vida. Finalmente, la referencia a la predicación de Cristo a los espíritus cautivos es clave para la doctrina del descenso a los infiernos, y confirma el carácter universal de la Redención.[50]
Elementos literarios
[editar]La carta fue escrita originalmente en un griego semejante en perfección al de la carta de Santiago. Tiene 62 hápax del Nuevo Testamento,[51] lo cual implica amplitud de vocabulario y el uso de la Septuaginta por parte del autor. Emplea elementos retóricos propios de la lengua griega del tiempo (antítesis, sinónimos acumulados, ritmo) y también gramaticales (uso del artículo y de las conjunciones).
Por el tono impersonal de buena parte de la carta (excluidos solo el saludo inicial y la despedida), algunos autores (K.H. Schelkle, M.E. Boismard, J.N.D. Kelly, E. Best) han dudado de que se trate de una epístola y se inclinan a pensar que sería más bien una homilía transcrita. Boismard incluso sostiene que se tata de una homilía bautismal.[52] Sin embargo, estas teorías no han tenido mucha repercusión en el ámbito bíblico.
Las citas del Antiguo Testamento presentes en la carta, a diferencia de las demás epístolas católicas, provienen más de libros históricos (como el Pentateuco) y profetas que de los sapienciales. Combina textos bíblicos en sus citas aunque sin indicar la procedencia (cf. por ejemplo, 1P 2, 3ss).
Presenta temas comunes a otros escritos del Nuevo Testamento como por ejemplo: la nueva vida por la palabra del Evangelio, el gozo en la adversidad, la adoración en espíritu.
En cuanto al autor, además de quienes sostienen que fue el mismo san Pedro –a partir del testimonio de la misma carta y de los escritos de los Santos Padres (Papías, Ireneo, Clemente de Alejandría, Orígenes, Eusebio de Cesarea...)– como A.F. Waals, A.M. Stibbs, D. Guthrie, C. Spicq, etc., están los que afirman la autoría de Silvano, personaje mencionado en la carta (cf. 1P 5, 12) y así explicar la elegancia del griego usado por el autor (así Boismard, Cullmann, Schelkle, Bornemann, Von Soden, etc.). Finalmente otro grupo de exegetas piensa que el autor se mantendría desconocido aunque sería habitante de Roma o del Asia Menor: sostienen su posición en que la carta mantiene demasiada relación con escritos del ámbito paulino (tesis de las cartas a los romanos o a los efesios), el griego usado es demasiado correcto para un pescador de Galilea y la situación de persecución que si fuera la de Pedro sería más explícito en dar información.
Contenido
[editar]La carta tiene una estructura bastante clara. Comienza con el saludo epistolar, semejante al de otros escritos del Nuevo Testamento (1,1-2), y termina con una exhortación a la perseverancia (3,17-18). El cuerpo de la carta tiene tres secciones diferenciadas repartidas en cinco capítulos:
- La primera (1,3-21) es una llamada a mantenerse fieles a la doctrina recibida.
- La segunda (2,1-22) es una larga diatriba contra los falsos doctores que llevan una vida pervertida y pretenden corromper a los demás.
- La tercera (3,1-16) trata de la Parusía, refuta falsas opiniones y propone la verdadera enseñanza.[53]
Lugar, datación y canonicidad
[editar]Según testimonio del autor de la carta, ésta fue escrita desde Babilonia, es decir, desde una de las ciudades paganas de la Antigüedad, casi con toda seguridad Roma.[54]
Si el autor fuera san Pedro no se puede datar con posterioridad al año 67. Y el uso por parte de los Padres de la Iglesia también confirma su fecha en el siglo II. Así, se suelen dar fechas entre el 65 y el 95 (quienes sostienen la autoría de Silvano). Los partidarios de un autor anónimo la colocan entre el 95 y el 111.
Sobre la canonicidad de la carta, ya se manifiesta Ireneo de Lyon (cf. Adversus haereses, IV, 9, 2) y también Clemente de Alejandría (cf. Stromata III, 11-18). No se encuentra en el canon de Muratori. En el siglo III ya es considerado parte del canon (cf. Eusebio de Cesarea, Historia Ecclesiástica 3, 25) con excepción de las iglesias siríacas que solo lo incorporan desde el siglo V.
Consejo a las mujeres
[editar]1 Pedro 3:1 instruye a las mujeres a someterse a sus maridos, «para que, aunque algunos de ellos no obedezcan la Palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas, cuando vean la pureza y la reverencia de sus vidas».[55] El autor también instruye a los maridos a «mostrar consideración por sus esposas en su vida juntos» y honrarlas, «ya que ellas también son herederas del don misericordioso de la vida, para que nada obstaculice sus oraciones».[56]
Véase también
[editar]Notas y referencias
[editar]- ↑ Aland, Kurt; Aland, Barbara (1995). The Text of the New Testament: An Introduction to the Critical Editions and to the Theory and Practice of Modern Textual Criticism (en inglés) (2nd edición). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co. p. 159. ISBN 978-0-8028-4098-1. Archivado desde el original el 5 de octubre de 2023.
- ↑ ESV Pew Bible. Wheaton, IL: Crossway. 2018. p. 1014. ISBN 978-1-4335-6343-0. Archivado desde el original el 3 de junio de 2021.
- ↑ El libro se conoce a veces como la Primera carta de Pedro o, simplemente, 1 Pedro.[2]
- ↑ a b Dale Martin 2009 (conferencia). «24. Apocalíptico y acomodación» en YouTube.. Universidad de Yale. Consultado el 22 de julio de 2013. Conferencia 24 (transcripción)
- ↑ C. SPICQ, Les Épitres de St. Pierre, París 1966, p. 11.
- ↑ Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 10145. EUNSA Ediciones
- ↑ Historia ecclesiastica cap 3,pag 39,17
- ↑ Ireneo de Lyon; Adversus haereses 4,9,2; 16,5; 5, 7,2.
- ↑ Clemente de Alejandríaa; Stromata, 4,7,47; Hypothyposeis.
- ↑ Historia ecclesiastica 3,3,1; 3,25,2
- ↑ Moyise, Steve (9 de diciembre de 2004). The Old Testament in the New. A&C Black. p. 116. ISBN 978-0 -567-08199-5.
- ↑ Stephen L. Harris (1992). Understanding the Bible. Mayfield. p. 388. ISBN 978-1 -55934-083-0. «La mayoría de los estudiosos creen que 1 Pedro es pseudónima (escrita de forma anónima en nombre de una figura conocida) y fue producida durante la época postapostólica.»
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- ↑ Aunque 34 de ellos sí aparecen en la versión de los LXX.
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- ↑ Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (p. 4594). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
- ↑ Cf. H.I. STRACK – P. BILLERBECK, Kommentar zum NT, tomo III, p. 816.
- ↑ 1 Pedro 3:1–2
- ↑ 1 Pedro 3:7
Bibliografía
[editar]- AUGUSTIN GEORGE – PIERRE GRELOT (ed), Introducción crítica al Nuevo Testamento, Herder, Barcelona 1983, ISBN 84-254-1277-3
- BENEDETTO PRETE et alii, Il messaggio della salvezza, vol. VIII, Elle di Ci, Turín 1990, ISBN 88-01-13832-6
- Elliott, John (2000), 1 Peter: a new translation with introduction and commentary, Yale University Press..
- Stanton, Graham (2003), Eerdmans Commentary of the Bible, Wm.B. Eerdmans..
- Williams, Travis B. (1 de noviembre de 2012), Persecution in 1 Peter: Differentiating and Contextualizing Early Christian Suffering, Brill, ISBN 978-90-04-24189-3, consultado el 1 de abril de 2013..
Enlaces externos
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Wikisource contiene obras originales de o sobre Primera epístola de Pedro.- Primeira Epístola de Pedro - Almeida Corrigida Fiel
- Primeira Epístola de Pedro - Almeida Corrigida Fiel
- Primeira Epístola de Pedro - Almeida Revista e Corrigida (1995)
- Primeira Epístola de Pedro - Nova Versão Internacional
- Primeira Epístola de Pedro - Scrivener’s Textus Receptus 1894
- Primeira Epístola de Pedro - Nestle 1904 Greek New Testament
- Primeira Epístola de São Pedro - Bíblia Ave Maria
- Primeira Epístola de São Pedro - Bíblia Matos Soares (1956)
- Primeira Epístola de Pedro - Vulgata Latina
- Epistula I Petri - Nova Vulgata
- Primeira Epístola de Pedro - Tradução do Novo Mundo (revisão de 2015)
Traducciones en línea de la Primera Epístola de Pedro
[editar]- NET Bible 1 Peter Bible Text, Study notes,
- Greek, with
- audio link
- Early Christian writings: 1 Peter
- Online Bible at GospelHall.org
- Multiple bible versions at Bible Gateway (NKJV, NIV, NRSV etc.)
Otros
[editar]- The International Standard Bible Encyclopedia: 1 Peter
- Easton's Bible Dictionary 1897: First Epistle of Peter
- Ernst R. Wendland, "Stand Fast in the True Grace of God! A Study of 1 Peter"
- 1 Peter The authenticity and authorship by Peter of the First Epistle of Peter defended
- BibleProject Animated Overview (Evangelical Perspective)