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Postura ante la vida

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La postura ante la vida de una persona es su relación con lo que acepta como de máxima importancia. Involucra las presuposiciones y teorías sobre las cuales se podría adoptar esa postura, un sistema de creencias, y un compromiso de trabajar en su propia vida.

Esto connota una perspectiva integrada de la realidad en su conjunto y cómo asignar valoraciones, por lo que es un concepto similar o equivalente al de una cosmovisión; (palabra derivada del alemán "Weltanschauung") siendo generalmente un término más común y completo. Al igual que el término "cosmovisión", el término "postura ante la vida" pretende ser una etiqueta compartida que abarque las perspectivas religiosas (por ejemplo: "una postura ante la vida budista" o "una postura ante la vida cristiana" o "una postura ante la vida pagana"), así como alternativas espirituales o filosóficas no religiosas (por ejemplo: "una postura ante la vida humanista" o "una postura ante la vida individualista"o" una postura ante la vida de ecología profunda"), sin discriminación a favor de ninguna.[1]

Orígenes de la frase

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Los humanistas interesados en asuntos educativos acuñaron la expresión de la postura ante la vida como un neologismo a mediados de la década de 1970; Harry Stopes-Roe de la Rationalist Press Association y la British Humanist Association desarrollaron el concepto originalmente en ese contexto.[2] El término surgió originalmente en el contexto de los debates sobre el contenido controvertido[3] del Programa de estudios aprobado para la educación religiosa de la ciudad de Birmingham, en 1975. Ese documento se refería a "las posturas no religiosas para vivir". Según Barnes:

"Fue el primer programa de estudios que abandonó el objetivo de la educación cristiana y abrazó un modelo de educación religiosa, fenomenológico y multirreligioso; y también fue el primer plan de estudios que requirió un estudio sistemático de "posturas ante la vida" no religiosas, como el humanismo, y para que ese estudio comience en la escuela primaria.[3]

A fines de la década de 1980, Harry Stopes-Roe inició una exitosa campaña para la adopción del término por parte de la Unión Internacional Humanista y Ética y por otras organizaciones (ver también sus comentarios citados a continuación sobre su procedencia). No fue una propuesta incontrovertida entre los humanistas.[1]

El término fue introducido como parte de un intento de establecer una identidad clara para el humanismo, con el fin de obtener el reconocimiento y el respeto.[4]

Según Stopes-Roe: "La postura ante la vida es una expresión que ha estado vigente en Gran Bretaña durante más de diez años y ahora está ganando aceptación en todo el mundo, para describir lo que es bueno tanto en el humanismo como en la religión, sin verse afectado por lo que es malo en la religión."[1]

Definición

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Harry Stopes-Roe, quien luchó por la aceptación del término por parte del movimiento humanista, definió la "postura ante la vida" de la siguiente manera: "Postura ante la vida": el estilo y el contenido de la relación de una persona o comunidad con lo que es de máxima importancia; las presuposiciones y compromisos de esto, y las consecuencias para la vida que fluyen de ella. (Cada individuo o comunidad espera que haya llegado a una relación buena y bien fundada, pero la palabra generalmente se usa sin dar a entender que esto realmente es así).

 - Harry Stopes-Roe[1]

La Asociación Humanista Británica, basándose en parte en la jurisprudencia relacionada con el término "religión o creencia" en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, ha presentado una definición más analítica:

  " Una creencia colectiva que alcanza un nivel suficiente de coherencia, seriedad, cohesión e importancia y que relaciona la naturaleza de la vida y el mundo con la moralidad, los valores y / o la forma en que deben vivir sus creyentes."[5]

Espectro

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El término fue pensado para ser una etiqueta compartida que abarca tanto las religiones y las alternativas a la religión, sin discriminación, a favor de cualquiera de ellas.

Una postura ante la vida difiere de una cosmovisión o un sistema de creencias en que el término postura ante la vida enfatiza un enfoque en lo que es de máxima importancia. La postura ante la vida difiere de la eupraxofía en que esta última típicamente implica una perspectiva estrictamente no teísta, mientras que una postura ante la vida puede ser teísta o no teísta, sobrenatural o naturalista.

Posturas ante la vida religiosas

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Artículo principal: Religión Una religión es un conjunto de creencias y prácticas, a menudo centradas en afirmaciones sobrenaturales y / o morales específicas sobre la realidad, el cosmos y la naturaleza humana, y a menudo se codifican como oración, ritual y ley. La religión también abarca tradiciones ancestrales o culturales, escritos, historia y mitología, así como fe personal y experiencia mística. El término "religión" se refiere tanto a las prácticas personales relacionadas con la fe comunitaria como a los rituales y la comunicación grupales que se derivan de una convicción compartida.

En el marco del pensamiento religioso europeo,[6] las religiones presentan una cualidad común, el "sello del pensamiento religioso patriarcal": la división del mundo en dos dominios generales, uno sagrado y otro profano.[7] La religión a menudo se describe como un sistema comunitario para la coherencia de la creencia centrada en un sistema de pensamiento, un ser invisible, persona u objeto, que se considera sobrenatural, sagrado, divino o poseedor de la verdad más elevada. Los códigos morales, prácticas, valores, instituciones, tradición, filosofía, rituales y escrituras a menudo se asocian tradicionalmente con la creencia central. La religión también se describe a menudo como un "modo de vida".

Posturas ante la vida no religiosas.

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Más información: Irreligión y religión secular.

Las alternativas a la religión incluyen posturas de vida basadas en el ateísmo, el agnosticismo, el deísmo, el escepticismo, el pensamiento libre, el panteísmo, el humanismo secular, espiritual pero no religioso (SBNR), el objetivismo, el existencialismo, las encarnaciones modernas de las filosofías helenísticas o el secularismo general.

Humanismo

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El humanismo es un ejemplo de la postura ante la vida que puede considerarse religiosa (generalmente en un sentido no teísta, ético), no religiosa, o antirreligiosa. Una de las razones de Stopes-Roe para abogar por la adopción de la "postura ante la vida" como una etiqueta para el movimiento Humanista, fue su esperanza de que terminaría con los argumentos entre las diferentes partes sobre la mejor manera de caracterizar su posición (hay que tener en cuenta que Stopes-Roe usa el término "religioso de Dios" para distinguir a los teístas de los no teístas en lo que sigue:

   "Los humanistas se dividen en dos campos ... según cómo responden a la palabra "religión". ¿Si responden de manera negativa o positiva? La ferocidad de la antipatía por un lado, y el poder de la preocupación por el otro, que se genera con esta palabra, borra la discusión razonada de muchas preguntas importantes sobre cómo debemos desarrollar el humanismo. De la misma manera, nuestras discusiones con los religiosos de Dios se ven confundidas y frustradas. Necesitamos un nuevo término para la idea y el ideal de la religión, abierto para que no sea discriminatorio. Que esta sea la "postura ante la vida". ¿Podríamos, quizás, enterrar el hacha de la "religión" y trabajar juntos?[1]

Bill Cooke comenta:    "La contribución de Harry Stopes-Roe es significativa porque deja en claro el valor del humanismo como un sistema legítimo de creencias, sin que sea una pseudo-religión."[8]

Valores y propósitos

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La moral es el conjunto de costumbres y normas que se consideran «buenas» para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad.[9] También es la diferenciación de intenciones, decisiones y acciones entre las que se distinguen como propias (correctas) y las impropias (incorrectas).[10] Se distingue de la ética en que esta es una moral transcultural o universal, aunque suelen confundirse. La moral permite distinguir qué acciones son consideradas buenas o malas según ciertos criterios compartidos por una sociedad. Otra perspectiva la define como el conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar la estabilidad social.[11]

El término «moral» tiene un sentido opuesto al de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones susceptibles de valoración moral está fundamentada en el ser humano, como sujeto de actos voluntarios. Abarca la acción de las personas en todas sus manifestaciones, además de que permite la introducción y referencia de los valores.

Los conceptos y creencias sobre la moral llegan a ser considerados y codificados de acuerdo a una cultura, religión, grupo, u otro esquema de ideas, que tienen como función la regulación del comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones también puede ser conocida como moralidad, que se distingue del término «moral» en que la anterior hace referencia a la moral aceptada de forma general en un cierto contexto por un cierto colectivo. Esto no quiere decir que todos los sujetos que comparten una cierta moralidad tengan exactamente la misma moral. Sus morales pueden tener diferencias entre sí, pero también tienen importantes elementos en común que constituyen su moralidad. Con todo, se considera que la sociedad depende del uso generalizado de esta para su existencia. En la práctica, suelen ser conductas morales basadas, no en planteamientos religiosos, sino coherentes con un determinada antropología. Pueden llegar a darse situaciones equívocas si se pretende negar valor ético a comportamientos que tengan su origen en la religión.[12]

Hay diversas definiciones y concepciones de lo que significa moral, lo que ha sido tema de discusión y debate a través del tiempo. Múltiples opiniones concuerdan en que el término representa aquello que permite distinguir entre el bien y el mal[13] de los actos, mientras que otros dicen que son solo las costumbres las que se evalúan virtuosas o perniciosas.

El concepto de la moral se diferencia de la filosofía moral o ética en que esta última reflexiona racionalmente sobre los diversos esquemas morales con la finalidad de encontrar ideas principales racionales que determinen las acciones de la ética correcta y las acciones de las éticas incorrectas, es decir, la ética busca principios absolutos o universales, independientes de la moral de cada cultura.

La moral además tiene 2 sentidos aplicables, por una parte descriptivo, el cual la moral se vale de un conjunto de normas, valores, fines o creencias que guían la conducta de una persona o grupo social.[14] Y por otra parte, un sentido normativo, el cual se basa en un conjunto de normas o criterios que se consideran válidos desde un punto de vista ético, por lo que permite evaluar de manera positiva o negativa los diferentes comportamientos o creencias de cada individuo. [15]

En el ámbito de la filosofía moral también se distingue entre moral y moralidades, el primer término se refiere a los valores y normas adoptados por un individuo en concreto, sin embargo, el término moralidades aluye a un conjunto más amplio de principios aceptados de manera general en un contexto social determinado.[16]

La moral puede tener distintos fines según a quien se dirijan las normas. Algunos se centran en el propio individuo buscando la mejora de su propia vida y su bienestar, mientras que otros trascienden y buscan el bienestar de manera general (altruismo). Peter Singer explica que la moral humana ha evolucionado para aumentar de manera gradual nuestro círculos de preocupación: desde intereses personales y familiares hasta el bienestar de personas desconocidas o todos los seres sintientes. Esto refleja como la moral puede combinar fines autodirigidos con fines altruistas, siendo este un equilibrio entre el cuidado de uno mismo y el bienestar y responsabilidad general hacia los demás [17]

La moral no solo regula lo que consideramos correcto o incorrecto, refleja nuestra capacidad de empatizar con los demás y anticipar las consecuencias de nuestras acciones, es un espejo que refleja la sociedad en que vivimos pero también un instrumento para mejorarla y cuestionarla. A diferencia de las normas estrictas o leyes, la moral evoluciona con la experiencia, cultura, la reflexión individual y es flexible, lo que nos permite tener un juicio ético propio.

Las diferentes posturas ante la vida difieren en lo que sostienen como valores y propósitos intrínsecos en la vida.

Véase también

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Referencias

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  1. 1 2 3 4 5 STOPES-ROE, HARRY (1976). Hidden Factors in Technological Change. Elsevier. pp. 105-108. ISBN 9780080210070. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  2. Stopes-Roe, Harry V. (1976-09). «The concept of a ‘life stance’ in education». Learning for Living 16 (1): 25-28. ISSN 0023-9704. doi:10.1080/00239707608556927. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  3. 1 2 Barnes, L. Philip (2008-04). «The 2007 Birmingham Agreed Syllabus for Religious Education: a new direction for statutory religious education in England and Wales». Journal of Beliefs & Values 29 (1): 75-83. ISSN 1361-7672. doi:10.1080/13617670801954601. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  4. See "Humanism is eight letters, no more"
  5. Charity and Religion in Medieval Europe. Catholic University of America Press. pp. 1-8. ISBN 9780813218878. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  6. «Profane and Sacred». Encyclopaedia of the Qurʾān. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  7. Waton, Alan (1976-01). «Durkheim, Bernard and Epistemology». Sociology 10 (1): 172-173. ISSN 0038-0385. doi:10.1177/003803857601000132. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  8. Smith, Peter M. (1993-07). «Blasphemy Ancient and Modern by Nicolas Walter The Rationalist Press Association, London, 1990, 96pp. (Paperback £3.95)». Ecclesiastical Law Journal 3 (13): 125-126. ISSN 0956-618X. doi:10.1017/s0956618x00001927. Consultado el 29 de octubre de 2018.
  9. «Diccionario de la Real Academia Española».
  10. Sedley, D. N. (1987). The Hellenistic philosophers. Cambridge University Press. ISBN 0-521-25561-9. OCLC 13004576. Consultado el 29 de marzo de 2022.
  11. Barón de Holbach (1812): La moral universal o los deberes del hombre fundados en su naturaleza (1: Teoría de la moral).
  12. Fernández, Aurelio (1992). «Primero, II». Teología Moral. Aldecoa. p. 52. ISBN 84-7009-368-1.
  13. Weiten, Wayne (2008): Psicología: temas y variaciones (pág. 447). México: Edamsa, 2008.
  14. Cortina, Adela; Martínez, Emilio (1996). Ética. Madrid: Akal.
  15. Gert, Bernard (2005). Morality: Its Nature and Justification. Oxford: Oxford University Press.
  16. García Moriyón, Félix (1997). Introducción a la filosofía moral. Madrid: Síntesis.
  17. “The circle of altruism can expand beyond the family, the tribe, and even the nation, to include all human beings and, potentially, all sentient creatures.”

Bibliografía

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  • Barnes, L. Philip (2008). "The 2007 Birmingham Agreed Syllabus for Religious Education: a new direction for statutory religious education in England and Wales", Journal of Beliefs & Values, Vol. 29 (1), April, pp. 75–83.
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