Pápulas perladas

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Pápulas perladas
Hirsuties papillaris coronae glandis.jpg
Glande con Hirsuties papillaris penis.
Clasificación y recursos externos
Especialidad Urología
CIE-10 N48.89
CIE-9 607.89
eMedicine article/1058826
Sinónimos
  • Hirsuties papillaris penis
  • Papiloma hirsutoide del glande
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Glande amplificado, Hirsuties papillaris coronae.
Hirsuties papillaris coronae, glande macro.

Hirsuties papillaris genitalis (comúnmente conocidas como pápulas perladas) es una condición dermatológica que se manifiesta en los hombres. Son pequeñas protuberancias hemisféricas o filiformes localizadas en la corona del glande (base del glande).[1] Generalmente están distribuidas circunferencialmente en una o varias hileras a lo largo de la corona del glande y el surco coronal.[1] [2] Es raro que las pápulas se extiendan a otras partes del glande. Su tamaño varía de 1-2 mm [3] y suelen ser de color carne, blancas o casi transparentes, y de aspecto brillante en muchos casos.

Las pápulas perladas no son una enfermedad de transmisión sexual. Son consideradas una variante anatómica normal sin ningún potencial maligno.[2] [3]


Etiología[editar]

Las pápulas perladas son un fenómeno fisiológico bastante frecuente, que se observa en el 14 a 48% de los hombres.[1] [2] Por lo general suelen aparecer durante o después de la pubertad.[2] [3] Su aparición no está relacionada con la higiene personal o la actividad sexual. Ciertas investigaciones sugieren que estas son de tipo hereditario.[cita requerida]

Algunos estudios médicos han mostrado que las pápulas perladas se observan con mayor frecuencia en hombres jóvenes que no han sido circuncidados. En dichos estudios se ha encontrado una incidencia del 33.3% en hombres incircuncisos y 7.1% en hombres circuncisos. Las pápulas persisten durante toda la vida, pero su visibilidad tiende a disminuir conforme avanza la edad.[1]

Originalmente se pensaba que las pápulas perladas eran las glándulas responsables de producir el esmegma, sin embargo el estudio histológico de las pápulas ha permitido determinar que estas son en realidad angiofibromas y no glándulas.[1] [2] [3] [4]

Mediante técnicas de amplificación de ADN se ha demostrado que las pápulas perladas no guardan relación con el virus del papiloma humano.[5] [4]

Las pápulas perladas con frecuencia son confundidas con verrugas genitales o condilomas acuminados. Incluso profesionales de salud con poco entrenamiento clínico pueden diagnosticarlas erróneamente como tales, debido a su similar apariencia.

Aunque las pápulas perladas no representan ningún riesgo de salud para el hombre o su pareja, a menudo son causa de preocupación o estrés, sobre todo en los adolescentes, por el temor a ser rechazados por la pareja.[3] [6]

Estas pápulas suelen estar ligadas a que el miembro masculino es demasiado grande y/o ancho

Presencia en otras especies[editar]

Se ha especulado que las pápulas perladas podrían ser vestigios evolutivos de las espinas penianas presentes en algunos primates, pero esto no ha sido demostrado.

Tratamiento[editar]

Dado que no se trata de una enfermedad, las pápulas perladas no necesitan tratamiento médico.

A los pacientes que acuden a consulta médica se les suele explicar la naturaleza benigna de las pápulas para darles tranquilidad.[2]

La eliminación de las pápulas perladas (con fines meramente estéticos) generalmente es realizada por un dermatólogo.

Entre los métodos más empleados se encuentran la terapia de láser de CO2, la radiofrecuencia, la crioterapia (utilización de nitrógeno líquido), o criocirugía, y la electrofulguración. También es efectiva la aplicación de nitrato de plata en dosis bajas y muy localizadas. Estos métodos solo deben ser realizados por personal médico cualificado.

No se recomienda el uso de ningún tipo de remedio casero para eliminar las pápulas, ya que no existe evidencia científica que avale su eficacia y dichos remedios pueden producir cicatrices o daños permanentes en el pene.

Consultar con un dermatólogo o un urólogo es lo más recomendable cuando el diagnóstico no es claro.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Brown, Clarence William (18 de junio de 2015). «Pearly Penile Papules: Epidemiology». Medscape. Consultado el 15 de febrero de 2016. 
  2. a b c d e f Wein, Alan; ... et al (2008). «13». Campbell-Walsh Urología 1 (9a edición). Buenos Aires: Médica Panamericana. pp. 431-432. ISBN 978-950-06-8267-1. 
  3. a b c d e Bonifazi, Ernesto (2013). Differential Diagnosis in Pediatric Dermatology (en inglés) (1a edición). Springer. pp. 50,51. ISBN 978-88-470-2858-6. 
  4. a b Hogewoning, Cornelis; Bleeker, Maaike (2003). «Pearly penile papules: Still no reason for uneasiness». J Am Acad Dermatol 49 (1): 50-54. doi:10.1067/mjd.2003.420. 
  5. Ferenczy, A; Richart, RM; Wright, TC (1991). «Pearly penile papules: absence of human papilloma virus DNA by the polymerase chain reaction». Obstet Gynecol 78 (1): 118-22. PMID 2047052. 
  6. Mandell, Gerald L.; Bennett, John E.; Dolin, Raphael (2006). Enfermedades Infecciosas: Principios y Práctica. Madrid: Elsevier España. p. 1345. ISBN 84-8174-842-0. 
  • Sonnex C, & Dockerty W.G (1999). "Pearly penile papules: a common cause of concern". International Journal of STD & AIDS, Vol.10, No.11; 1 de noviembre de 1999, pag. 726-727.

Enlaces externos[editar]