Movimiento por el Decrecimiento Feliz

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«La Felicidad Interior Bruta es más importante que el Producto Interior Bruto», slogan de 2010 de Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, en la fachada de la Escuela de Artes Tradicionales de Thimphu. Foto del escritor Mario Biondi.

Aquel que crea que un crecimiento exponencial puede continuar hasta el infinito en un mundo finito es un loco, o bien un economista.

El Movimiento por el Decrecimiento Feliz o Movimento per la Decrescita Felice (MDF), es un movimiento italiano originado y desarrollado de manera informal a comienzos del año 2000 sobre la desmitificación del desarrollo hacia el desarrollo mismo. Posteriormente, dio lugar a una asociación fundada por Maurizio Pallante, experto en ahorro energético. El movimiento, claramente inspirado en el decrecimiento teorizado por Nicholas Georgescu-Roegen, fundador de la bioeconomía, y en línea con el pensamiento de Serge Latouche, parte del presupuesto de que la correlación entre crecimiento económico y prosperidad no es necesariamente positivo, sino que existen situaciones frecuentes en las que un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) conlleva una disminución de la calidad de vida. [cita requerida]

Posteriormente MDF ha sido formalmente constituido como una asociación de promoción social. Su estructura tiene una forma federal; una asociación de asociaciones que cuenta con Asociaciones Territoriales activas por toda Italia. En la actualidad existen asociaciones de promoción social regularmente registradas (en italiano, circoli) bajo el nombre de Movimiento por el Decrecimiento Feliz en: Aosta, Bérgamo, Bolzano, Cagliari, Como, Génova, Portogruaro (VE), Mantua, Milán, Nápoles, Parma, Roma, Salerno, Turín y Urbania (PU). En vía de construcción se encuentran también en Campobasso, Cuneo, Florencia, Lecce, Merate-Robbiate (LC), Mira (VE), Muggia (TS), Potenza, Siracusa, Sorrento, Trieste y Verona.

Raíces culturales[editar]

El uso del termino decrecimiento ha aparecido tan solo recientemente en el debate económico, político y social, aunque el origen de las ideas encarne una historia más o menos antigua.

Serge Latouche (en Come si esce dalla società dei consumi, Bollati Boringhieri, 2011, pág. 102)

La teoría económica neoclásica contemporánea esconde tras la elegancia matemática, la indiferencia hacia las leyes fundamentales de la biología, de la química y de la fisica, y en particular aquellas de la termodinámica.

El pensamiento cultural y las raíces de MDF se basan también en reflexiones filosóficas, económicas, políticas y científicas comenzadas en la segunda mitad del siglo XIX. El pensamiento de la crisis ambiental fue anticipado incluso por Martin Heidegger (1889-1976) en su ensayo Costruire abitare pensare. El geógrafo ruso Petr Kropotkin (1842-1921) estudió las cuestiones económico-sociales referentes al entorno físico y a los recursos con una sensibilidad ecológica, juzgando negativamente el abandono de la agricultura y la urbanización de los campesinos. El arquitecto William Morris (1834-1896) era favorable a comunidades a pequeña escala autogobernadas y cooperantes.

El precio a pagar por la libertad es la salida de la economía como valor central y, de hecho, único. [...] No se trata tan solo el agotamiento irreversible del entorno y de los recursos insustituibles. Se trata también la destrucción antropológica de los seres humanos, transformados en bestias productoras y consumidoras, en embrutecidos dependientes del zapping.

Jeremy Rifkin, estudiante de Nicholas Georgescu-Roegen, describe las contradicciones del "modelo dominante" y propone la filosofía bioeconómica como respuesta racional a las contradicciones actuales del sistema financiero macroeconómico.

Si usted tiene un accidente con el coche la economía se alza. Los médicos trabajan. Los distribuidores de medicinas hacen caja e igualmente su mecánico. Si usted por el contrario entra en el terreno de su vecino y le echa una mano para podar los arbustos lleva a cabo un acto antipatriótico ya que el PIB no crece. Este es el tipo de economía por el que hemos apostado hasta el infinito. Si un bien pasa de una mano a otra sin intercambio de dinero es un escándalo.


Síntesis del manifiesto[editar]

Bajo la óptica de una dirección más autárquica de la sociedad, donde la autosuficiencia, y por tanto la autoproducción, desempeñen un importante rol, el manifiesto del movimiento ejemplifica cómo un producto ordinario, alimentario comercial conlleva un giro desproporcionado de recursos, que incidirá no solo sobre el mismo producto final, y sobre el precio de consumo, sino todavía más sobre todo el sistema. El manifiesto comienza haciendo la comparación entre un vasito de yogur autoproducido y uno de producción industrial. Del primero se considera únicamente el coste de la leche, mientras que del último se detallan los costos de producción, transporte y tratamiento final del contenido, contenedor y embalaje; de los otros costes ecológicos y sociales inducidos; desde el consumo de carburante, tratamiento y reciclaje de los residuos hasta los aspectos sanitarios y ambientales derivados; considerando todas las caídas económicas colaterales. Se muestra así que el producto hecho en casa tiene un impacto ecológico menor con respecto al industrial, e incluso mejores consecuencias para el bienestar de las personas.

El manifesto del movimento ha sido también retomado de la retransmisión radiofónica Caterpillar, cuyos responsables han proclamado Santa Lucía patrona del decrecimiento feliz, organizando una antifesta de Navidad el 13 de diciembre de 2004 en la estación central de Milán.[2]

Autosuficiencia y PIB[editar]

Los partidarios del MDF mantienen que hay casos bastante frecuentes en los que, a través de procesos de autoabastecimiento, de ahorro energético y de relaciones de intercambio que no tienen que pasar a través del mercado necesariamente, se experimenta un aumento en la calidad de vida material asociado a una disminución del PIB. Se espera, por lo tanto, el aumento del bienestar reduciendo del PIB por medio de la autosuficiencia y producción propia. Un ejemplo clásico de la ciencia económica es el paradigma de la economía campesina.

Otras fuentes consistentes con los propósitos del manifiesto del movimiento, incluyen el pensamiento de los economistas que critican el enfoque ideológico occidental como Serge Latouche,[3][4]​ tanto económica como culturalmente, donde el segundo depende del primero.

En 2008, el presidente Nicolas Sarkozy encargó una Comisión, Stiglitz-Sen-Fitoussi,[5]​ para estudiar modelos alternativos al PIB con el fin de ayudar a los ciudadanos y administradores en la identificación de medidas mejores para la calidad de vida. Entre estos indicadores, hay numerosas referencias culturales a los intereses y actividades del MDF. A título de ejemplo se pueden mencionar algunas acciones cuotidianas a tomadas en cuenta: caminar, hacer el amor, hacer ejercicio físico, jugar, leer (no para el trabajo), comer, rezar, descansar, cocinar, cuidar el propio cuerpo, tareas del hogar, trabajar, utilizar el ordenador (no para el trabajo), cuidar los niños, otros viajes/movimientos.

Fuentes energéticas[editar]

MDF tiene una visión de "transición enérgica" y en la época condicionada de una predominante fuente energética como la petrolífera, los seguidores de un "decrecimiento feliz" recuerdan que estamos vivendo un decrecimiento económico causado también por alcance del Pico de Hubbert. El petróleo condiciona principalmente los transportes, la agricultura y la pesca. Numerosas instituciones públicas son conscientes de este pasaje temporal y por tanto es desable la redacción de planes y estrategias que ayuden a la comunidad a vivir este "pasaje cultural" desarrollando la flexibilidad.

Medir el bienestar: indicadores integrativos, alternativos y sustitutivos al PIB[editar]

Aceptada la crítica al indicador económico PIB, puramente cuantitativo y no cualitativo, se sugieren una serie de indicadores para comprender mejor la sociedad, útiles en la planificación de políticas más adecuadas a la calidad de vida.

En 1972, el soberano de Bután acuñó la felicidad nacional bruta para medir la calidad de vida y el progreso social.

En 1994, una institución canadiense, Redefining Progess, definió el índice de progreso real o genuino (IPR o IPG). La fundación ENI Enrico Mattei col WWF ha creado un indicador macroeconómico llamado RIBES (Reconstrucción de un índice de bienestar económico sostenible). New Economics Foundation, en julio de 2006, presentó el índice planeta feliz (IPH). El IPH combina el impacto ambiental con el bienestar humano, país por país, para medir la eficiencia medioambiental con la que la gente vive una vida larga y feliz.

Un buen indicador ecológico asociado de calidad de las aguas fluviales es el índice biótico. Otro índice de sostenibilidad medioambiental es la huella ecológica.

El 27 de diciembre de 2010, el ISTAT comunicó que se establecería un "Grupo de Dirección sobre la medición del progreso de la sociedad italiana" para desarrollar un enfoque multidimensional de "bienestar justo y sostenible".[6]

Ideas y extensión del pensamiento del decrecimiento feliz a España[editar]

Un ejemplo claro de falta de correlación entre consumidores e índices utilizados para valorar el bienestar puede ser el relativo al consumo de carburante por parte de los automóviles en un atasco, y cualquier otro ejemplo análogo de desperdicio evidente de recursos. El Producto Interior Bruto no constituye un estimador del crecimiento de los bienes productos, sino de la cantidad de productos intercambiados por dinero. Esto no mediría, por tanto, el crecimiento de los bienes o del bienestar, sino solo el de las mercancías e intercambios de tipo mercantil.

EXTENSIÓN DEL PENSAMIENTO DEL DECRECIMIENTO FELIZ A ESPAÑA. Un paso importante en la difusión de pensamiento del decrecimiento feliz en Italia, fue la aparición de la obra de Naurizio Pallante: “La decrescita felice. La qualità della vita non dipende dal PIL”, Editori Riuniti, Roma (2007). Sólo tres años después aparece en España el libro “El decrecimiento feliz y el desarrollo humano” (octubre 2010) de Julio García Camarero, obra que forma parte de una trilogía sobre el decrecimiento feliz, junto con otras dos siguientes obras: “El crecimiento mata y genera crisis terminal”, (junio 2009) y “El crecimiento mesurado y transitorio en el Sur” (abril 2013). Trilogía publicada por la editorial La Catarata-Madrid. Posteriormente Julio García Camarero, sigue publicando sobre el decrecimiento feliz dos obras más: “El decrecimiento infeliz” (marzo 2015) y “Manifiesto de la transición hacia el decrecimiento feliz”, esta vez con Prólogo de Maurizio Pallante.

Julio García Camarero, Es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador en 1978 de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT que derivó en la actual Acciò Ecologista-Agrò. Realizó su tesis doctoral sobre restauración de ecosistemas mediterráneos y ha publicado artículos en revistas científico-técnicas, nacionales y extranjeras, algunos capítulos en libros sobre medio ambiente y tres publicaciones, del Ministerio de Agricultura, de divulgación técnica sobre desertificación. Actualmente es miembro de Ecologistas en Acción.

A continuación muestro las sinopsis de estas obras de Julio García Camarero.

El crecimiento mata y genera crisis terminal (Prologado por Carlos Taibo) Este libro gira en torno a tres polos, o enfermedades sociales, en los que, según el autor, se basa el lamentable sistema capitalista que padecemos: la obsesión de la acumulación de la plusvalía por encima de todo; el consumismo-productivismo, como fundamento de esta acumulación; y la explotación del hombre y de la mujer y la sobreexplotación de la naturaleza, y todo a través del trabajo enajenado-asalariado. El autor mantiene la tesis de que, dado el enorme progreso del conocimiento-tecnología, si no fuera por estas enfermedades sociales, el trabajo enajenado-asalariado podría reducirse al mínimo, e incluso, a largo plazo, desaparecer. También se presentan algunos aspectos sobre el decrecimiento económico, según el autor necesario para salvar los recursos naturales del planeta, la biosfera e incluso el género humano, seriamente amenazados por el crecimiento desmesurado actual.

El decrecimiento feliz y el desarrollo humano (Prologado por Luis González Reyes) ¿Es posible otro mundo? ¿Existe alguna alternativa para superar la intoxicación consumista que nos está conduciendo a una eterna insatisfacción e infelicidad? Para el autor no sólo es posible, sino indispensable y urgente. Un mundo en el que se contrapongan: a la mentira sistemática y universal del sistema capitalista –potenciada y difundida por el poder mediático, o cuarto poder–, una información veraz extendida por el quinto poder de la información alternativa; a un crecimiento competitivo y egoísta, explotador de la naturaleza y del hombre, un decrecimiento feliz del Norte, cooperativo, respetuoso con la madre tierra y con nuestros congéneres; y a una degradación del desarrollo humano y a un decrecimiento social –como consecuencia de un quimérico crecimiento económico indefinido–, un desarrollo humano en donde el hombre y la mujer consigan ser felices al colmar las nueve necesidades humanas descritas por Max-Neef –afecto, subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad

El crecimiento mesurado y transitorio en el Sur La Tierra es un sistema complejo que el autor divide en seis mundos, en lugar de los tres clásicos en los que se suele dividir actualmente —Primero, Segundo y Tercer Mundo—. Es decir, en realidad, existen, además del Primer Mundo —prepotente, solvente y consumista—, otros cinco bastante depauperados, llenos de deudas y poco solventes. La cuestión es, ¿hay que exigir a estos otros mundos un decrecimiento feliz como ya debería haber hecho el Primer Mundo? O, por el contrario, ¿deben iniciar un crecimiento mesurado y transitorio? En definitiva, estas páginas pretenden esbozar algunas observaciones y unas “hojas de ruta” que indiquen, en líneas generales, qué tipo de actividades y comportamientos pueden ser apropiados en la sociedad para que esos “Otros Mundos” lleguen a alcanzar un crecimiento mesurado y transitorio y un desarrollo humano.

El decrecimiento infeliz (Prologado por Florent Marcelesi). Desde el inicio de la crisis, los ciudadanos han sentido el reproche constante de “haber vivido por encima de sus posibilidades”. Pero, muy al contrario, la inmensa mayoría de la población ha vivido por debajo de unas mínimas posibilidades de dignidad por la constante imposición de un decrecimiento infeliz, es decir, de una severa austeridad, unas constantes contrarreformas socioeconómicas, un aumento de la pobreza y la precariedad, etc. Pese a todo, un decrecimiento feliz es posible. Se trata de elegir entre un crecimiento ilimitado, por parte de la oligarquía, que se pretende mantener a partir de unos recursos terrestres limitados y gracias a un decrecimiento infeliz de la inmensa mayoría, o de un decrecimiento feliz y equitativo, ausente de despilfarro, de consumismo, de obsolescencia programada, de grandes gastos armamentísticos, de explotación de recursos, de cambios climáticos, etc., en el que tengan prioridad los trabajos de los cuidados, del conocimiento, de la agroecología, y en el que la economía esté en función de las personas y no estas en función de una economía del crecimiento. En palabras de Florent Marcellesi, prologuista de esta obra: “Necesitamos mirar la realidad de frente, superar nuestras propias contradicciones y miedos. Así seremos capaces de debatir y rebatir los argumentos contrarios a la tan necesaria transición y, además, seremos más fuertes a la hora de teorizar y poner en práctica alternativas reales, creíbles y sólidas. Es por tanto una condición fundamental de la culminación de nuestro sueño: una sociedad donde la gran mayoría podamos vivir felices dentro de los límites del planeta”.

Manifiesto de la transición hacia el decrecimiento feliz (Prologado por Maurizio Pallante) Este breve libro-manifiesto, prologado por el pionero decrecentista italiano Maurizio Pallante, constituye una propuesta política y cultural que denuncia, por un lado, los veinte aspectos más negativos y de efectos más desastrosos del modelo neoliberal del crecimiento económico y, por otro, las formas de superarlo mediante la descripción de veinte transiciones hacia el decrecimiento feliz. Para una mejor comprensión, este manifiesto viene acompañado de un preámbulo conceptual, en el que Julio García Camarero define y explica los conceptos fundamentales del crecimiento, del capitalismo como “religión de la desmesura” y las acciones para lograr un decrecimiento feliz. Así, realiza una contundente crítica que busca superar tanto la fascinación y el engaño del paradigma del crecimiento, ejercidos a través de los poderes económicos y mediáticos y su ideología consumista, como la visión decrecentista de la “vuelta atrás” y de renuncia al bienestar. Con ello, García Camarero trata también de llamar la atención sobre el carácter utópico del proyecto decrecentista, por lo que hay que verlo como difícil de conseguir, pero no imposible; como sucede con el proyecto crecentista, que es quimérico, es decir, es totalmente imposible porque no se puede crecer ilimitadamente a partir de unos recursos planetarios que son limitados.


Creo que es importante incluir aquí las 20 transiciones hacia el “decrecimiento feliz” a la que se refiere el manifiesto y que han sido tomadas directamente desde su libro: ANIFIESTO: Que es URGENTE iniciar un movimiento de transición desde el decrecimiento infeliz a un decrecimiento feliz que se obtenga a partir de las siguientes veinte acciones de transición descritas en este: DOBLE DECÁLOGO PARA UNA TRANSICIÓN HACIA EL DECRECIMIENTO FELIZ 1. La primera transición será desde lo material y crematístico a lo humano. 2. Desde el consumismo al consumo responsable. 3. Desde el machismopatriarcal a una sociedad don¬de la relación hombre-mujer sea horizontal. 4. Desde la innovación para fines cortoplacistas como la obsolescencia programada a las cuatro "erres" (reducir, reutilizar, reciclar y restaurar eco¬sistemas en degradación). 5. Desde elproductivismoglobal a la producción local. 6. Desde el antropocentrismo exclusivo a un eco-centrismo que incluya lo humano como parte de la biosfera, nuestra casa común, que tenemos que cuidar y mantener en buen estado. 7. Desde la competitividad a la cooperación. 8. Desde el individualismo autista al apoyo mutuo. 9. Desde el egoísmo monetarista a los bienes relació¬nales y comunales. 10. Desde el Estado del bien estar, al bien vivir. 11. Desde la megaciudad parásita a la agroecología. 12. Desde el monopolio ala economía solidaria y coo¬perativa. 13. Desde el monocultivo alpolicultivo. 14. Desde el pensamiento único a la diversidad cultural, lingüística y la biodiversidad. 15. Desde revolución verde, la biopiratería y el dum¬ping a la soberanía alimentaria. 16. Desde el extractivismo, rapaz, usurpador y cleptómano al cuidado de la pacha mama. 17. Desde el despilfarro esquilmador a la sencillez y austeridad voluntaria. 18. Desde la manía de la hegemonía a la convivencia biosféñca. 19. Desde la meditación divina a la reflexión humana y ecológica. 20. Desde las guerras militares y económicas, a la paz entre todas las personas y animales. pag. 2.

Y como resultado de todo lo expuesto se llega a com¬prender que: CAPITALISMO = CRECIMIENTO = DECRECIMIENTO INFELIZ = a los veinte puntos de partida de las veinte transiciones. Por consiguiente, efectuar estas veinte transiciones descritas es lo mismo que abandonar el capitalismo. En una palabra, es necesaria y urgente una transición desde el: DECRECIMIENTO INFELIZ al DECRECIMIENTO FELIZ10. 10. Hay quien dice que el decrecimiento solo será duro e infeliz. Creo que para mucha gente más que el decrecimiento lo que será duro, infeliz y lleno de sufrimiento será la transición hacia él (sobre todo la clase media que tiene poca capacidad de resiliencia). Pero la llegada al decrecimiento no puede ser más que feliz, puesto que supone librarse de adicciones que generan profunda infelicidad, tales como el consumismo, la competitividad, el trabajo enajenado, etc. De hecho, es fácil ver cómo los puntos de partida de las veinte transiciones que se exponen en el Manifiesto tienen mucho más de infeliz que los puntos de llegadas de estas veinte transiciones. Un problema a salvar es que todos, hasta los mismos decrecentistas (entre los que me incluyo), inconscientemente tende¬mos, confundidos, al imaginario de felicidad = consumismo.

Práctica[editar]

La manifestación se ha repetido de la misma manera también en el 2005, con la partecipación de hospedadores y personages famosos, surgiéndose así el evento "Me ilumino menos".

las acciones del Movimento se explican en tres filones: estilos de vida, política y nuevas tecnologías.

  • estilos de vida:
consumo consciente, auto-produción, "universidad del saber hacer"
  • política:
constitución de las Asociaciones Territoriales (Circoli Territoriali) para generar el debate sobre el cambio de paradigma cultural en la sociedad y las acciones concretas con cursos de autoproducción (pan, yogur, huertos sinérgicos con aplicaciones de Agricultura Natural...).
  • nuevas tecnologías:
usar las tecnologías que han reducido la huella ecológica y mejorar la calidad de la vida independientemente si el PIB aumenta o disminuye; comenzar la realización de smart grids con el objetivo de cuartear donde los ciudadanos son productores y consumidores (prosumers) de energía partiendo de la eliminación de las basuras - reducción de la demanda - y el uso de un variadas tecnologías con fuentes alternativas sprechi.

Eventos, encuentros[editar]

El Movimiento por el Decrecimiento Feliz se constituyó oficialmente como asociación el 15 de diciembre se 2007, en Rimini.[7]

Del 8 al 10 de octubre de 2010, en Perugia, MDF fue el promotor de un importante evento llamado "Proyectar el Futuro"[8]​ El proyecto estableció una reunión periódica, que tendría como propósito construir un observatorio internacional de la evolución de la crisis global y con un enfoque temático que sería definido cada año a partir de los procesos de cambio en acto en el sector del nuevo comercio y la conversión del patrimonio existente (enfoque de los trabajos de la primera edición), en el sector energético, del agua y del tratamiento de aguas residuales.

El 19 y 20 de marzo de 2011, el Círculo Territorial de Parma[9]​ promueve la celebración del equinoccio de primavera y un encuentro nacional de socios.[10]​ Para la ocasión, participaron varias asociaciones del MDF - Génova, Turín, Milán, Livenza Tagliamento, Verona, Bérgamo - para compartir ideas y experiencias.

El 22 y 23 de julio de 2011, en Acciaroli de Pollica (SA), MDF es socio del festival llamada 'U Viecchiu,[11]​ evento lleno música y debates culturales, ideado por la asociación E'-Motivi por cuenta de la Comune de Pollica.

Notas[editar]

  1. «Intervista a Zygmunt Bauman», artículo en italiano del 7 de agosto de 2011.

    La finanza è fuori controllo e la politica non può liquidarla



    Sigmund Bauman
  2. «Manifesto del movimento per la decrescita felice» (pdf). 12 de noviembre de 2004. Consultado el 11 de julio de 2011. 
  3. La scommessa della decrescita, Feltrinelli, 2007
  4. Breve trattato sulla decrescita serena, Bollati Boringhieri, Torino, 2008
  5. Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi
  6. Cnel e Istat misurano il benessere: entro il 2011 sarà individuato il set di indicatori
  7. Movimento per la Decrescita Felice
  8. Progettare il futuro edizione 2010
  9. MDF Parma
  10. Parma festa dell'equinozio raduno nazionale dei circoli MDF
  11. 'U viecchiu

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]