Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz del Río Duratón

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Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz del Río Duratón
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Convento de la Hoz.jpg
Declaración 13-09-2012[1]
Figura de protección monumento
Coordenadas 41°18′56″N 3°52′12″O / 41.31555556, -3.87Coordenadas: 41°18′56″N 3°52′12″O / 41.31555556, -3.87
Ubicación Sebúlcor
Flag Segovia province.svg Segovia
Flag of Castile and León.svg Castilla y León
Flag of Spain.svg España
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El convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz del Río Duratón es un conjunto monasterial, actualmente en ruinas, ubicado en el fondo la hoz de Los Ángeles en el cañón de las Hoces del Río Duratón, en el término municipal de Sebúlcor, en la provincia castellano leonesa de Segovia en España. Declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León el 13 de septiembre de 2012 (publicada la declaración en el Boletín Oficial de Castilla y León el 19 de septiembre de 2012).

Fue fundado en el año 1231 por la orden franciscana, que lo ocupó hasta su abandono en 1835 debido a la desamortización de Mendizábal. En su interior se rendía culto a la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz.

Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz.

Ubicación y acceso[editar]

El conjunto monasterial se sitúa en la parte más septentrional del término municipal de Sebúlcor en el fondo del meandro de la Hoz en una pequeña lengua de tierra que se adentra en el lecho del río. La ubicación del convento fue descripta por Franciscano Fray Felipe Vázquez en su obra Historia de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz (Valladolid, 1786) de la siguiente forma:

Yace un convento en una profundidad horrenda. Yace, digo, porque esta como en una lóbrega sepultura.

Con la construcción, en 1953, del Embalse de Burgomillodo que anegó la parte baja de las hoces del Duratón se cerraron los dos accesos habituales que tenía el convento, uno por el oeste, llamado "Portillo de las Tres Cruces", y el otro por sur, llamado "Portillo de Pedraza" y otro más dificultoso y menos utilizado conocido como "camino de Sepúlveda". En la actualidad el acceso se debe realizar por barca a excepción de aquellas épocas del año en las que el nivel del pantano permita pasar por tierra.

Descripción[editar]

Según relata la obra de Fray Felipe Vázquez el monasterio contaba con

En esa pequeña lengua de tierra que antes mencionábamos existía, según este autor, «una hermosa capilla o iglesia muy acomodada con dos naves, coro muy bueno, sacristía suficiente, hermoso camarín .../... Y para sus capellanes, pobres de solemnidad, el mismo corto espacio referido tiene una muy religiosa clausura, y convento, con todas las correspondientes oficinas, claustro alto, y bajo, tránsitos y dormitorios, y en suma no se echa de menos cosa alguna que tenga el mejor Convento de esta Santísima Provincia, y que pertenezca para la regularidad de una comunidad de Veinte y ocho religiosos, o treinta que suelen habitarle .../... Para obsequiar a los huéspedes devotos, hay también en dicho corto distrito una capacísima Casa, y plazuela, y es una admiración del ingenio, ver como en tan pequeño campo se ha hecho para todo esto lugar.

[2]

Después de su abandono la ruina ha ido apoderándose del lugar quedando en la actualidad algunos lienzos de fachadas que rodean el borde de la península que conforma el meandro, la sur bastante completa con tres arcos. En estos muros se abren huecos de ventanas, puertas y galerías arqueadas. Todavía se pueden ver algunos escudos de armas labrados y pintados.

Historia[editar]

Los cronistas franciscanos dan testimonio de que el convento fue fundado en el año 1231 por monjes de esa Orden. No se conservan documentos originales que daten su fundación ni permitan saber la historia de lugar antes de ese año.

Fray Felipe Vázquez señala que la existencia de un templo primitivo que remonta a antes de la invasión de los bárbaros (a finales del imperio romano) y señala que dicho templo estaba dedicado a la Virgen y a San Pantaleón (predicador y mártir del siglo III). Se ha verificado la existencia de una comunidad de eremitas que residía, aislados unos de otros o en pequeños grupos, en las cuevas de la zona, la más relevante de estas es la cueva de los Siete Altares, gruta convertida en iglesia de origen visigótico. Este mismo monje, Fray Felipe, señala en su obra la existencia de monjes de la Orden de San Benito antes de la invasión árabe de la península. Se estima que en este mismo lugar habría alguna construcción religiosa perteneciente a los benedictinos.

Se tiene constancia de que el priorato de San Frutos fue donado por los reyes al Monasterio de Silos en el año 1076 y su iglesia fue consagrada en el año 1000 lo que atestigua la presencia religiosa en el lugar.

La fundación de los franciscanos esta ligada con la fundación del convento de Ayllón y Fray Bernardo de Quintaval, primer ministro provincial de esa Orden en España así como con su sucesor Fray Juan de Parente que llegó a ser General de la Orden en 1230. Fray Felipe señala en su obra que

Y así, cando llegaron los pobres evangélicos a pedir esta ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, que ya los Benedictinos les habían prometido, con la venia y beneplácito del Señor Obispo fundaron este convento .../... Hecha, autorizada y confirmada esta donación, pasaron los Religiosos franciscanos en virtud de ella a tomar posesión del sitio, Iglesia, y eremitorio de la Hoz en el año de 1231: gobernando la Nave de San Pedro Nuestro Santísimo Padre Gregorio Nono, los Reinos de Castilla el Santo Rey don Fernando y la Iglesia y Obispado de Segovia, Don Bernardo.

El 7 de septiembre de 1492, en el transcurso de una tormenta, se derrumbó el convento pero se salvó la iglesia (donde estaba rezando maitines toda la comunidad). La reina Isabel la Católica encargó las obras de reconstrucción que terminó Felipe II quien también añadió la hostelería. Isabel la Católica era ferviente devota de la Virgen de la Hoz y visitó en varias ocasiones el convento, en donde tenía alojamiento propio. Sus armas aparecen en varias estancias del convento.

Felipe II lo visitó en 1565 y realizó diferentes obras que dieron como resultado la construcción de una plaza y una casa de huéspedes. Hay testimonio de esto en una inscripción que dice El católico Felipe segundo rey de las Españas vino aquí año 1565 y dio limosna para esta plazuela y para toda la obra nueva de esta casa.

En 1587 crea el patronato de la iglesia por Francisco de Proaño, regidor perpetuo de la villa de Sepúlveda. Pasando después a Baltasar Gonzáles de Proaño, Caballero de la Orden de Alcántara.

En el año 1680 se funda en el convento el primer Colegio de misioneros de España que poco después, en 1683 se trasladaría al Convento de Sahagún.

Con la desamortización de Mendizábal en 1835 se abandonó el convento definitivamente. La imagen de la Virgen de los Ángeles de la Hoz fue llevada a la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Sepúlveda. Por motivo de las obras de restauración de dicho templo fue recogida por la familia Lara, descendiente de los patronos del monasterio, los Proaño. Después del abandono de los franciscanos permaneció en el convento una familia de guardas hasta mediados del siglo XX.

En el inventario que se realizó en al incautación de los bienes monacales se hallaban 1.263 libros en pergamino y algunos en tabla, un órgano barroco que fue adquirido por la iglesia parroquial de Fuentepiñel, un retablo que pasó a la iglesia de San Pedro de Gaíllos, otros retablos pasarona la iglesia de María Magdalena de Sebúlcor, una colección de pinturas del siglo XV en manos privadas.[3]

En Sebúlcor, municipio al cual pertenece, existe la Asociación Amigos del Convento de la Hoz que se encarga de mantener viva la tradición del mismo y que durante más de diez años llevó a cabo diversas actividades con el objetivo de conseguir que fuera declarado BIC.

La tradición[editar]

La tradición cuenta que el origen está en la aparición de la Virgen a un pastor que se llamaba Pedro. Se cree que la imagen fue ocultada por San Frutos en el año 711 o 714 para evitar que cayera en manos musulmanas. En el año 1125 se halla la imagen y se devuelve a su lugar. Con la desamortización la imagen pasó a la iglesia de San Justo en Sepúlveda.

El relato describe el encuentro de esta forma,

el pastor notó un resplandor sobre unas ruinas de un antiguo templo, a medida que oscurecía el día fue percibiendo la imagen de la Virgen que le habló diciéndole "Anda Pedro, y di al Prior de San Frutos venga luego a colocarme en aquel sitio (señalando la ruinosa ermita antigua), que es el mismo en que antes fui venerada". La comunicación de Pedro no fue creída por los monjes del priorato que se vio obligado volver junto a la Virgen la cual le volvió a realizar el mismo encargo. Esta vez cuando Pedro hablo con el prior este percibió un increíble brillo que dio pie a que el padre prior le siguiera. Cuando llegaron quedaron sorprendidos por el resplandor al pie de esta montaña, que es un extremo del Poyal que llaman del puente, por estar enfrente del puente antiguo. Hasta la cumbre subió milagrosamente el Prior a recoger la imagen. Después, colocaron a la Augustísima señora en la antigua ermita que fue su casa.[2]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. BOCYL nº 181 de 19 de septiembre de 2012. ACUERDO 80/2012, de 13 de septiembre, de la Junta de Castilla y León, por el que se declara las ruinas del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz del Río Duratón, en Sebúlcor (Segovia), Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
  2. a b «El Convento de la Hoz». Archivado desde el original el 2 de diciembre de 2015. 
  3. Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]