Lista de los reyes godos

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Regnum Visigothorum hacia 560 d.C.. Posteriormente con Suintila (621-631) el Reino Visigodo se extenderá a toda la península (Hispania).

Introducción[editar]

Los visigodos fueron una rama de los pueblos godos que a su vez pertenecen a los pueblos germánicos orientales. Los visigodos surgieron de grupos góticos anteriores (posiblemente de los tervingios) que habían invadido el imperio romano a partir de 376 y habían derrotado a los romanos en la batalla de Adrianópolis en el año 378. Por lo que respecta a Hispania los visigodos entraron en la península en 427 al mando de Teodorico I con el encargo de someter a otros pueblos germánicos a cambio de tierras. Arrinconaron a los suevos en Galleacia, acabaron con los alanos y obligaron a los vándalos a trasladarse a África. Tras su derrota en la batalla de Vouillé (507) contra los francos, penetraron con toda su población a través de los Pirineos, en la península ibérica y crearon el Reino Visigodo de Toledo. Sus diferentes reyes, cronológicamente ordenados forman la conocida como lista de los reyes visigodos en España (410-720).

En la educación[editar]

La lista de los reyes visigodos es un tópico de la historia de la educación en España. Hace referencia a la lista ordenada cronológicamente de treinta y tres reyes del reino visigodo (siglos V al VIII), planteada como una prueba memorística.[1][2]

La pedagogía progresista utilizó este ejemplo como una prueba de cómo la pedagogía tradicional reducía los contenidos de la asignatura de Historia a la enumeración acrítica de nombres, datos y fechas;[3]​ negando la utilidad de la memorización pura y dura[4]​ y llegando a su completa ridiculización.[5]

RodrigoWitizaÉgicaErvigioWambaRecesvintoChindasvintoTulgaChintilaSisenandoSuintilaRecaredo IISisebutoGundemaroWitericoLiuva IIRecaredo ILeovigildoLiuva IAtanagildoAgila ITeudiseloTeudisAmalaricoGesaleicoAlarico IIEuricoTeodoricoTurismundoTeodoredoWaliaSigericoAtaúlfo


En la conformación habitual de la lista se obvian discontinuidades y solapamientos. La lista se iniciaba con Ataúlfo[6]​ que fue el primer rey visigodo que tuvo relación con las entonces provincias romanas de Hispania, que estaban siendo objeto de las invasiones germánicas desde 409, y sobre las que no se estableció de forma más estable el reino visigodo de Toledo hasta el siglo VI, en vez de Atanarico, considerado el primer rey del pueblo godo hacia el año 300. Y se concluía con Rodrigo, al considerar que había perdido el reino.[7]

¿Qué queda de los visigodos en España?[editar]

La influencia lingüística de los visigodos sobre la lengua española[editar]

La lengua gótica original tuvo un impacto lingüístico sobre el castellano debido al contacto social entre hispanorromanos y visigodos, que duró más de 200 años, hay rastros de su lengua germánica en la morfología y lexicología del español, por ejemplo, ciertas palabras conservan el sufijo gótico -ing, que se convertiría en -engo, en palabras como «abolengo» y «realengo». También hay influencia lingüística visigoda en palabras relacionadas con el comercio, la agricultura, la industria, la vivienda, y e derecho.

Más ejemplos de palabras españolas con orígenes góticos

El castellano tomó palabras góticas para conceptos que se adaptaron a la lengua vernácula; por ejemplo, la palabra «rico» que deriva del gótico reiks[8][9]​, o la palabra « jabón» que se deriva del gótico: saiposapone → jabón. Los visigodos introducían un concepto para los hispanorromanos (en este caso, el concepto nuevo de jabón) y adaptaban la palabra gótica original ( saipo) para que fuera más fácil de pronunciar y más parecido a una lengua romance. Otras palabras en lengua castellana reflejan la terminología gótica relacionada con lo militar o diplomático ejemplo la palabra «guerra» que reemplazó a la palabra latina bellum. «Guerra» se deriva de la lengua gótica como sigue: werraguerre → guerra, y «tregua» que deriva de triggwa, de la lengua gótica o «guardia» que deriva del gótico wardja.

De interés particular es el impacto de los visigodos en la antroponimia, que es una rama de la onomástica que estudia los nombres propios, de hecho muchos nombres españoles comunes tienen orígenes visigodos por ejemplo, el nombre «Fernando» se deriva de una combinación de dos palabras góticas: frithu ('paz') y nanth ('atrevido'), gradualmente los hispanorromanos los adaptaban hasta formar un nombre nuevo, Fridenandus, y finalmente se convertía en «Fernando». También podemos ver este proceso en el nombre «Álvaro», que deriva de las palabras germanas all y wars, que significan respectivamente 'todo' y 'prevenido', «Alfonso» está compuesto de una combinación de all ('todo') y funs ('preparado'). Más antropónimos de origen gótico son Rodrigo (hrod, 'fama, gloria', y reiks, 'poderoso, rico' significa "guerrero", "guerrero famoso" ), Argimiro, Elvira, Gonzalo y Alberto.

Los patronímicos en español se derivan del nombre del padre mediante el sufijo- ez, que significa ‘hijo de’, ej: Fernandez (hijo de Fernando); Rodriguez (hijo de Rodrigo), Gonzalez ( hijo de Gonzalo), etc. son pues derivaciones de nombres propios góticos.. Aún así para algunos lingüistas no queda claro el origen de esta terminación.[10]​ Se le atribuye de manera habitual al idioma gótico pues es en los nombres visigodos donde podemos encontrar con mayor frecuencia esta terminación patronímica. Sin embargo, no la encontramos en las restantes lenguas germánicas.[11]

El Derecho[editar]

El Liber Iudiciorum (654) o Libro de los Jueces, que promulgó Recesvinto, basado en el derecho romano y leyes consuetudinarias germánicas, trajo la unificación jurídica pues se aplicaba a toda la población tanto a godos como a hispanorromanos. En la Alta Edad Media fue conocido con el nombre de Fuero Juzgo. Su influencia en nuestro derecho llega hasta la actualidad.[12]

Arquitectura[editar]

Iglesia visigoda de San Pedro de la Nave en El Campillo (Zamora).

Hoy en día aún podemos contemplar diferentes construcciones religiosas visigodas, como San Pedro de la Nave, en la localidad de El Campillo (Zamora), del siglo VII, la iglesia de Santa María de Melque, en San Martín de Montalbán (Toledo), que nació como parte de un conjunto monástico en el siglo VII, y otras, según detalle:

Es característico de la arquitectura visigoda el arco de herradura, que más tarde sería adoptado por los musulmanes. En cuanto a restos arqueológicos de arquitectura civil visigoda, destaca Recópolis que es una antigua ciudad de origen visigodo situada cerca de Zorita de los Canes (Guadalajara). Fue mandada construir por Leovigildo en honor a su hijo Recaredo en 578. El conjunto está considerado «uno de los yacimientos más trascendentes de la Edad Media al ser la única ciudad de nueva planta construida por iniciativa estatal en los inicios de la Alta Edad Media en Europa» según Lauro Olmo Enciso, catedrático de arqueología de la Universidad de Alcalá.[13]​ Se han identificado los restos de un complejo palatino, de una basílica visigoda, viviendas, y talleres de artesanía.

Orfebrería[editar]

Coronas y cruces votivas[editar]

Corona votiva del rey Recesvinto.

Una de las muestras más llamativas del arte visigodo en Hispania, se debe al hallazgo del tesoro de Guarrazar, es un tesoro de orfebrería visigoda compuesto por coronas y cruces que varios reyes de Toledo ofrecieron en su día como exvoto. Las coronas no estaban destinadas a ser usadas por los reyes, eran regalos para la iglesia, para ser colgadas sobre el altar. El tesoro fue hallado entre los años 1858 y 1861 en el yacimiento arqueológico denominado huerta de Guarrazar, situado en la localidad de Guadamur, muy cerca de Toledo. Actualmente las piezas están repartidas entre el Museo Cluny de París, la Armería del Palacio Real y el Museo Arqueológico Nacional, ambos en Madrid.

De las coronas, la Corona de Recesvinto es la que más llama la atención por su orfebrería y belleza, con letras colgantes de la misma, en ella se puede leer «Reccesvinthvs Rex offeret» («El rey Recesvinto [la] ofreció»).

Las fíbulas aquiliformes[editar]

Fíbulas aquiliformes de Alovera Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

Las fíbulas aquiliformes (en forma de águila) que se han descubierto en necrópolis como Duratón, Madrona o Castiltierra ( localidades de Segovia), de gran importancia arqueológica, son una muestra inequívoca de la presencia visigoda en España. Estas fíbulas se usaban sueltas o por pares como broche o imperdible de oro, bronce y vidrio para unir la vestimenta, obra de los orfebres de la Hispania visigoda, destacan las encontradas en Alovera (Guadalajara).[14]

Las placas y hebillas de cinturón[editar]

Placa y hebilla de cinturón. Bronce y hierro fundidos con decoración en pasta vítrea siguiendo la técnica del mosaico de celdillas o cloisonné. Siglos V-VII. Procedentes de la necrópolis visigoda de Castiltierra, Segovia. Museo de Málaga, España

Las placas y hebillas de cinturón encontradas en España, son objetos con una doble función, de uso cotidiano y ornamental, símbolo de rango y distinción de las mujeres visigodas, son hebillas grandes y rectangulares. Algunas piezas contienen excepcionales incrustaciones de lapislázuli de estilo bizantino.[15]​ Las encontradas en la necrópolis visigoda de Castiltierra (Segovia), de los siglos V-VII, son de bronce y hierro fundidos, con decoración en pasta vítrea siguiendo la técnica del mosaico de esmalte alveolado o cloisonné, se trata de una técnica que puede utilizar incrustaciones de piedras preciosas, vidrio u otros materiales.

Véase también[editar]


Referencias[editar]

  1. Puig Varon, María Ángeles; Polanco Martínez, Fernando; González Argüello, María Vicenta (2008). Lengua española: aspectos descriptivos y normativos en usos orales y escritos. Edicions Universitat Barcelona. p. 68. ISBN 9788447533060. 
  2. Domínguez, Javier (1979). Enseñanza católica para una generación: víctima y testigo. Editorial Popular. p. 34. ISBN 9788485016150. 
  3. Casamayor Pérez, Gregorio (2005). Borrón y cuenta nueva: Érase una vez una escuela grande y libre. Grao. p. 121. ISBN 9788478273805. 
  4. Ortega Torres, Justo (2006). Bajo rendimiento escolar: bases emocionales de su origen y vías afectivas para su tratamiento. Incipit Editores. p. 364. ISBN 9788481986389. 
  5. Valdeón Baruque, Julio (2002). Las raíces medievales de España. Real Academia de la Historia. p. 21. ISBN 9788495983954. 
  6. Fernández Benayas, Antonio (2008). La Historia, los cristianos y el Mundo. Lulu.com. p. 116. ISBN 9781409230366. 
  7. De Pantorba, Bernardino (1961). Historia y fábula del Cid. Compañía Bibliográfica Española. p. 52. 
  8. «Etimología de rico». Diccionario Etimológico. 
  9. «Definición rico,a. Del gót. reiks.». Diccionario de la RAE. 
  10. Emilio Sanchez Hidalgo. «Los apellidos que significan "hijo de" en Europa». verne.elpais.com. «CITA: [ El origen de “ez” no está claro. “Posiblemente proceda del vasco”, indica Sampredro. Coincide el presidente de la Asociación de Genealogía Hispana, Antonio Alfaro. “Los patronímicos más extendidos son los acabados en ez, pero Muñoz también lo es (hijo de Muño), al igual que Ortiz (hijo de Ortún) o Sanchís (hijo de Sancho)”, comenta Alfaro. ] (Publicado en la web: Verne/El Pais.com).» 
  11. Extracto de Wikipedia, artículo «Patronímico»
  12. «. Las fuentes del Derecho Visigodo». DERECHO-UNED. 
  13. «Recópolis 30 hectáreas de un complejo palatino oculto». El País, edición digital. 
  14. Paul Bacoup. «Les éléments de parure wisigoths en Hispania aux Ve et VIe siècles». 
  15. Belt Buckle 550–600, The Metropolitan Museum of Art. Museo de Arte Metropolitano-Nueva York.

Enlaces externos[editar]