Leontina Puebla de Pérez

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Leontina Puebla de Pérez
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Información personal
Nacimiento Flag of Argentina.svg Argentina
Familia
Hijos María Hilda Pérez
Familiares Victoria Donda Pérez
Información profesional
Ocupación Activista
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Leontina Puebla de Pérez es una activista de derechos humanos en la Argentina, una de las doce fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Es la abuela de Victoria Donda Pérez, su nieta nacida en cautiverio recuperada en 2004, elegida diputada nacional en 2007. Se encuentra radicada en Canadá desde 1989.

Biografía[editar]

El 28 de marzo de 1977, durante la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) fue secuestrada-desaparecida su hija María Hilda Pérez, quien se encontraba embarazada de cinco meses. Poco después también fue secuestrado-desaparecido su yerno

Durante varios meses buscó a sus familiares sola y sin apoyo. A comienzos de 1977 integró el primer grupo de madres y familiares que se comenzaron a reunir en la Plaza de Mayo, que luego fue conocido como Madres de Plaza de Mayo.

En octubre de 1977 recibió la invitación de Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, "Licha", también participante de las rondas de las Madres, para formar un grupo especial de abuelas buscando a sus nietos desaparecidos. Fue también una de las doce mujeres fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.

Leontina Puebla supo que su hija había dado a luz a una bebé llamada Victoria y que su hija había alcanzado a perforarle los lóbulos para colocarle unos aritos realizados con hilo azul, para que pudiera ser reconocida.

En 1989, se fue de la Argentina, para redicarse en Canadá, asustada por las medidas del gobierno de Raúl Alfonsín que mantenían en la impunidad a los autores de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.

En 2003 una joven de 26 años, que dudaba de su identidad, concurrió a la CONADI a realizarse los estudios genéticos que determinaron que se trataba de Victoria Donda Pérez, la nieta de Leontina. Victoria, que ya era una activista social, se reencontró con su abuela y familiares. En 2007 resultó elegida diputada nacional. Los hilos azules que la madre le colocó al nacer como aros, fueron uno de los elementos de identificación determinantes que llevaron a su recuperación.

Abuelas de Plaza de Mayo[editar]

El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 estableció un régimen terrorista que tuvo como eje la desaparición forzada de los opositores y la imposición de un clima de terror destinado a evitar cualquier reclamo; el sólo hecho de preguntar por el paradero de un familiar detenido-desaparecido era riesgoso y podía resultar a su vez en la detención-desaparición.[1]​ En ese momento la situación de indefensión e impotencia de los familiares de las personas desaparecidas era extrema, ya que ninguna democracia del mundo, ni la Iglesia Católica, de gran influencia en el país, o las organizaciones internacionales humanitarias, estaba dispuesta a condenar las atrocidades cometidas por el régimen militar y, por el contrario, en algunos casos cooperaban con la represión ilegal. Tampoco era posible recurrir al sistema judicial, ya que los jueces argentinos rechazaban sistemáticamente los recursos de hábeas corpus.[2]

En esas condiciones un grupo de madres, padres y familiares de los desaparecidos iniciaron un movimiento de resistencia no violenta, que se volvería histórico. La propuesta surgió de Azucena Villaflor, luego desaparecida y asesinada por la dictadura:

Tenemos que ir directamente a la Plaza de Mayo y quedarnos allí hasta que nos den una respuesta.[3]

El 30 de abril de 1977 comenzaron a marchar cada jueves alrededor de la Pirámide de Mayo, en la plaza del mismo nombre, situada frente a la casa de gobierno. Para llamar la atención las mujeres decidieron cubrirse el cabello con un pañal de tela blanco.[4][5]​ El grupo recibió rápidamente el nombre de Madres de Plaza de Mayo y por su sola presencia comenzó a ejercer presión nacional e internacional sobre el destino de las personas que desaparecían en la Argentina. Inicialmente el régimen militar intentó explicar la presencia de esas personas caminando alrededor de la pirámide, sosteniendo que se trataba de "locas".[6]​ Entre estas madres-abuelas se encontraba Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, "Licha", quien había comenzado a participar en las rondas en septiembre de 1977, junto con su esposo y Hebe de Bonafini.[7]

Por ese entonces María Isabel Chorobik de Mariani había comenzado a buscar a otras madres de desaparecidos que, como ella, también estuvieran buscando a sus nietos. Mariani había sido impulsada a agruparse con otras abuelas por Lidia Pegenaute, una abogada que se desempeñaba como asesora de menores en los tribunales de La Plata, donde aquella intentaba infructuosamente encontrar alguna solución para su caso. La Dra. Peganaute, fue una de los casos excepcionales de funcionarios del poder judicial, que colaboraron genuinamente con los familiares de desaparecidos.[8]​ En el segundo semestre de 1977 Mariani fue a buscar a De la Cuadra a su casa de La Plata:

El día que conocí a Alicia ella estaba con un salto de cama rosado y ordenaba su casa. Empezamos a charlar y perdimos la noción del tiempo. Ese día empecé a descubrir lo que realmente estaba pasando y a entender que la búsqueda debía hacerse de otra manera, que no había un solo niño desaparecido sino por lo menos dos. Y si habían dos, ¡cuántos más podrían ser? Por primera vez tuve la horrorosa sensación de que no encontrábamos a los niños porque no nos los querían entregar.[9]

Ese día María Isabel Mariani y Alicia de De la Cuadra tomaron la decisión de agruparse como abuelas y ésta convocó a aquellas que conocía de las rondas de los jueves en Plaza de Mayo.[10]

Licha (Alicia de De la Cuadra) buscó a las otras abuelas que ya conocía de la Plaza de Mayo, nos reunimos y decidimos empezar a trabajar juntas. Éramos 12 en ese momento. A mi me asombró verlas con tanta serenidad; yo era un guiñapo, un llanto continuo, las veía a ellas tan serenas y decía ’tengo que ser como ellas’. Primero nos dimos a conocer como «Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos». Pero fuimos creciendo, la gente empezó a conocernos y a llamarnos las "Abuelas de Plaza de Mayo". (Chicha Mariani)[10]

Las doce madres-abuelas fundadoras fueron: María Isabel Chorobik de Mariani, Beatriz H. C. Aicardi de Neuhaus, Eva Márquez de Castillo Barrios, Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, Mirta Acuña de Baravalle, Haydee Vallino de Lemos, Leontina Puebla de Pérez, Delia Giovanola de Califano, Raquel Radio de Marizcurrena, Clara Jurado y María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena.[5]​ Licha Zubasnabar fue su primera presidenta. Inicialmente adoptaron el nombre de Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos pero en 1980 terminaron organizándose legalmente con la denominación por la que ya eran públicamente reconocidas, Abuelas de Plaza de Mayo.

Este subgrupo de Las Madres comprendió que la situación de los niños secuestrados por las fuerzas de seguridad, era diferente de la de sus padres y que se precisaban estrategias y metodologías específicas para recuperarlos. "Buscar a sus nietos sin olvidar a sus hijos", fue la consigna que las agrupó.[11]

Durante la dictadura militar y a pesar de los riesgos, las Abuelas de Plaza de Mayo iniciaron una tarea detectivesca para localizar a sus nietos, sin abandonar la búsqueda de sus hijos, a la vez que emprendieron una acción de sensibilización nacional e internacional acerca de los niños desaparecidos y el robo de bebés.

Una vez recuperada la democracia el 10 de diciembre de 1983 las Abuelas promovieron la utilización de los últimos adelantos genéticos para establecer un sistema de identificación de los nietos apropiados, sin antecedentes en el mundo y presionaron para que el Estado enjuiciara a los responsables de los secuestros de los niños, considerándolo como parte de un plan represivo.

Referencias[editar]

  1. María Arce, Andrea Basconi, Florencia Bianco. «'Desaparecieron hace 30 años, pero aún espero a Alice y Léonie'». Clarín, 18 de noviembre de 2007. Consultado el 10 de enero de 2008. «En esos años mucha gente moría por firmar ese papel (hábeas corpus)»; Horacio Méndez Carreras, abogado de los ciudadanos franceses desaparecidos en la Argentina entre 1976 y 1983.. 
  2. Calloni, Stella. «Desclasifican en Argentina habeas corpus tramitados en la dictadura». La Jornada, 10 de abril de 2006. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2015. Consultado el 10 de enero de 2008. 
  3. Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora. «La rebelión de las Madres. Reseña». Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora, 6 de julio de 2006. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2015. Consultado el 10 de enero de 2008. 
  4. La Razón. «Hace 30 años las Madres daban su primera ronda en la Plaza». La Razón, 30 de abril de 2007. Consultado el 10 de enero de 2008. 
  5. a b Nosiglia, Julio E. (1985). «Capítulo 2». Botín de guerra. Buenos Aires: Cooperativa Tierra Fértil. 
  6. Bousquet, Jean Pierre (1980). Las locas de Plaza de Mayo. Buenos Aires: El Cid Editor. ISBN. 
  7. Semana Profesional. «Ciudadana ilustre de Corrientes: la abuela de Plaza de Mayo Alicia Zubasnabar de la Cuadra». Semana Profesional, 5 de diciembre de 2005. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2015. Consultado el 10 de enero de 2008. 
  8. Nosiglia, p. 36
  9. Dillon, Marta (2002). «Historia de los Organismos de Derechos Humanos. 25 años de Resistencia». [Historia de los Organismos de Derechos Humanos - 25 años de Resistencia Abuelas de Plaza de Mayo]. Buenos Aires: Comisión Provincial por la Memoria. 
  10. a b Mariani, "Chicha". «'No me puedo permitir morirme, tengo que encontrar a mi nieta'». Plataforma Argentina, 2006. Consultado el 10 de enero de 2008. 
  11. Barnes de Carlotto, Estela. «Abuelas de Plaza de Mayo». ARI, Bloque Legislativo de Tierra del Fuego, 2000. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2015. Consultado el 10 de enero de 2008. 

Véase también[editar]

Fuentes[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Abuelas de Plaza de Mayo (1997). Juventud e identidad. Buenos Aires: Abuelas de Plaza de Mayo. 
  • Nosiglia, Julio E. (1985). Botín de guerra. Buenos Aires: Cooperativa Tierra Fértil. 

Enlaces externos[editar]