Lauda Sion Salvatorem

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Lauda Sion Salvatorem es una secuencia que la Iglesia Católica usa en la misa de la solemnidad de Corpus Christi u otras ceremonias dedicadas a la Eucaristía. Fue compuesta por Santo Tomás de Aquino tras la creación de la misa de Corpus Domini en 1264.

En 1679 la autoría del Aquinate fue puesta en duda por los Bolandistas, que generaron con ello una fuerte discusión con los dominicos, quienes argumentaban con el testimonio de un contemporáneo de Santo Tomás: Tolomeo de Lucca.

La secuencia "Lauda Sion", copia la melodía de una secuencia de Adán de San Víctor del siglo XII. En su texto, es quizás el que más lleva la impronta de santo Tomás. Explica la doctrina del Santo Sacramento con precisión acabada y en un latín puro y conciso. Según Dom Guéranger: Es aquí donde el más alto poder de una escolástica, no descarnada y trunca, como la de hoy, sino jugosa y completa, como la de la Edad Media, ha sabido plegar el ritmo de la lengua latina a la exposición clara y precisa de un dogma, tan abstracto para el teólogo, como dulce y consolador para el corazón de los fieles.

Texto y traducción al español[editar]

Texto en latín Traducción al español
Lauda Sion Salvatórem
Lauda ducem et pastórem
In hymnis et cánticis.
Quantum potes, tantum aude:
Quia major omni laude,
Nec laudáre súfficis.
Laudis thema speciális,
Panis vivus et vitális,
Hódie propónitur.
Quem in sacræ mensa cœnæ,
Turbæ fratrum duodénæ
Datum non ambígitur.
Sit laus plena, sit sonóra,
Sit jucúnda, sit decóra
Mentis jubilátio.
Dies enim solémnis ágitur,
In qua mensæ prima recólitur
Hujus institútio.
In hac mensa novi Regis,
Novum Pascha novæ legis,
Phase vetus términat.
Vetustátem nóvitas,
Umbram fugat véritas,
Noctem lux elíminat.
Quod in cœna Christus gessit,
Faciéndum hoc expréssit
In sui memóriam.
Docti sacris institútis,
Panem, vinum, in salútis
Consecrámus hóstiam.
Dogma datur Christiánis,
Quod in carnem transit panis,
Et vinum in sánguinem.
Quod non capis, quod non vides,
Animósa firmat fides,
Præter rerum ordinem.
Sub divérsis speciébus,
Signis tantum, et non rebus,
Latent res exímiæ.
Caro cibus, sanguis potus:
Manet tamen Christus totus,
Sub utráque spécie.
A suménte non concísus,
Non confráctus, non divísus:
Integer accípitur.
Sumit unus, sumunt mille:
Quantum isti, tantum ille:
Nec sumptus consúmitur.
Sumunt boni, sumunt mali:
Sorte tamen inæquáli,
Vitæ vel intéritus.
Mors est malis, vita bonis:
Vide paris sumptiónis
Quam sit dispar éxitus.
Fracto demum Sacraménto,
Ne vacílles, sed memento,
Tantum esse sub fragménto,
Quantum toto tégitur.
Nulla rei fit scissúra:
Signi tantum fit fractúra:
Qua nec status nec statúra
Signáti minúitur.
Ecce panis Angelórum,
Factus cibus viatórum:
Vere panis filiórum,
Non mitténdus cánibus.
In figúris præsignátur,
Cum Isaac immolátur:
Agnus paschæ deputátur
Datur manna pátribus.
Bone pastor, panis vere,
Jesu, nostri miserére:
Tu nos pasce, nos tuére:
Tu nos bona fac vidére
In terra vivéntium.
Tu, qui cuncta scis et vales:
Qui nos pascis hic mortáles:
Tuos ibi commensáles,
Cohærédes et sodáles,
Fac sanctórum cívium.
Amen. Allelúja.
Alaba, ¡oh Sión! Alaba al Salvador,
al Rey y Pastor
con himnos y cánticos.
Alaba cuanto más puedas, y sin descanso;
porque la mayor alabanza
que se haga no será suficiente.
Alaba sin medida,
al Pan vivo de Vida,
al que hoy se celebra.
Al Pan que en la mesa de la Santa Cena,
Cristo entregó a los Doce
reunidos como hermanos.
Que la alabanza sea de todo corazón,
sonora, gozosa, bella,
con el alma jubilosa.
Porque hoy celebramos un solemne día,
aquel que rememora
la institución de la Ssma. Eucaristía.
En esta mesa del nuevo Rey,
la Pascua de la Nueva Alianza,
pone fin a la Pascua antigua.
El nuevo rito sustituye al viejo,
las sombras se disipan ante la verdad,
la luz elimina a la noche.
Lo que Cristo hizo en la Cena,
mandó que se repitiera
en su memoria.
Instruidos por sus sagradas enseñanzas,
consagramos el pan
y el vino para la salvación.
Se les da un Dogma a los cristianos:
que el pan se convierte en la Carne
y el vino en la Sangre de Cristo.
Lo que no comprendes porque no lo ves,
que lo afirme tu fe viva,
más allá del orden natural.
Bajo diversas formas,
tan solo se ven los signos, y no la realidad que late
escondiendo una realidad sublime.
Su Carne es comida, y su Sangre bebida,
pero bajo cada uno de estos signos
está Cristo todo entero.
Se lo recibe íntegramente,
sin que nadie pueda dividirlo,
ni quebrarlo, ni partirlo.
Lo recibe uno, lo reciben mil,
tanto éstos como aquél,
sin que nadie pueda consumirlo.
Lo reciben los buenos, y lo reciben los malos:
pero con desigual fruto: para unos la Vida,
para otros, la muerte.
Es muerte para los pecadores y vida para los justos:
mira cómo un mismo alimento
tiene efectos tan contrarios.
Cuando se parte la hostia:
no vaciles: recuerda
que en cada fragmento
está Cristo todo entero.
Ninguna division se hace a esta realidad (del Cuerpo todo entero en cada parte):
solamente se hace un signo de fractura,
que no altera
ni el estado ni la estatura (del Cuerpo de Cristo).
Este es el pan de los Ángeles,
convertido en alimento de los peregrinos:
es el verdadero pan de los hijos,
que no debe tirarse a los perros.
Por varias figuras ha sido profetizado:
(por ejemplo) en Isaac es inmolado;
se lo ve en el Cordero Pascual,
y cuando es dado como maná a nuestros padres.
¡Oh Buen Pastor, Pan verdadero,
oh Jesús nuestro, ten misericordia de nosotros!:
apaciéntanos y cuídanos;
y haznos contemplar los bienes verdaderos
en la tierra de los vivientes
¡Tú que sabes todo, y todo lo puedes,
tú quien a los mortales nos apacientas,
haznos tus invitados,
herederos y compañeros
con los Santos del cielo!.
Amen, aleluya.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Enciclopedia Cattolica (voz «Lauda Sion Salvatorem»), Sansoni, Florencia 1953

Enlaces externos[editar]