Lateralidad

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La lateralidad es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. El ejemplo más popular es la preferencia por utilizar la mano izquierda o ser zurdo. También puede ser aplicado tanto a los animales, como a las plantas.

Mano izquierda de un ser humano.

Lateralidad humana[editar]

La mayoría de los seres humanos son diestros. También la mayoría muestran un predominio del lado derecho. Es decir, que si se ven obligados a elegir si prefieren emplear el ojo, o el pie o el oído derecho. La causa (o causas) de la lateralidad no se comprenden del todo, pero se piensa que el hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho del cuerpo, y el hemisferio izquierdo resulta ser el predominante. Ello es así en un 87-92 % de los seres humanos porque el hemisferio cerebral izquierdo es el encargado del lenguaje.

Lateralidad forzada[editar]

Cuando una persona es forzada a usar la mano contraria a la que usa de manera natural, se habla de lateralidad forzada (en el caso de los no diestros, “zurdos contrariados”). Un estudio realizado por el Departamento de Neurología de la Universidad de Klee (North Staffordshire Royal Infirmary) indica que la lateralidad forzada explicaría los reducidos porcentajes de zurdos en la población de mayor edad en el momento de realizarse esa investigación.[1]

La mayoría de los diestros dibuja círculos en sentido levógiro (o sentido antihorario), y no dextrógiro (o sentido horario) lo que avalaría la tesis de la dominancia del hemisferio izquierdo del cerebro.[2]

Lateralidad Ambidestreza y Lateralidad cruzada[editar]

Se denomina ambidiestro (o ambidextro) a aquella persona que escribe con ambas manos o que utiliza ambos lados del cuerpo con la misma habilidad. La ambidestreza es, sin embargo, muy rara. Incluso aquellos que son ambidiestros muestran una propensión a utilizar un lado del cuerpo más que el otro. En todo caso, el dominio de un lado del cuerpo no es constante en cada persona: un individuo puede escribir con la izquierda, pero comer o practicar un deporte con la derecha (lo que se llama lateralidad cruzada). Puede suceder, incluso, que la lateralidad cruzada obedezca a un entrenamiento o al diseño de la herramienta que se emplea. A este respecto, las estadísticas[3] indican lo siguiente:

Predominio de la mano derecha: 88.2% Predominio del pie derecho: 81.0% Predominio del ojo derecho: 71.1% Predominio del oído derecho: 59.1% Mano y pie del mismo lado: el 84% Ojo y oído del mismo lado: 61.8%

Para trabajar con niños con lateralidad cruzada es fundamental la supervisión de un optometrista, ya que este tipo de trastorno pone en riesgo factores de aprendizaje que pueden terminar derivando en abandono escolar, aunque esto es normalmente relativo a la lateralidad del niño.

Origen de la Lateralidad[editar]

La lateralidad es una evolución del mecanismo que regula los movimientos de natación de los peces. Según la teoría de la Conciencia Neural de Marco Bettocchi, los peces poseen dos ojos anatómicamente bien divididos e independientes entre sí para observar los dos lados del ambiente circundante. Cuando quieren acercarse a su lado izquierdo para llegar a la comida tienen que mover la pinna derecha, y ejecutar un movimiento contra lateral. Lo mismo vale para los anfibios que aun teniendo los ojos en una posición más cercana al hombre se mueven con el mismo patrón contra lateral simétrico. No necesitan de la dominancia porque los dos lados hacen las mismas tareas. La preferencia por uno de los lados del cuerpo es un evento que surge después en la evolución de las especies como podemos observar en el desarrollo ontogenético. Normalmente después de los tres años se manifiesta la contra lateralidad con respecto al movimiento de las manos y los pies, generando las condiciones básicas para el desarrollo del lenguaje.

El uso diferenciado de los dos lados del cuerpo empieza con la adquisición de la postura erecta de los bípedes y la posibilidad de utilizar las manos para tareas distintas. Con respecto a la lógica sumativa que regula la evolución de las especies, los cambios adquiridos no se anulan, simplemente se quedan como tales o se desarrollan en nuevas funciones. Quiere decir, que una ventaja evolutiva para una especie como la contra lateralidad adquirida de los peces, no necesariamente representa la misma ventaja para el hombre. La lateralidad implica que algunos sistemas funcionales están más conectados a un lado del cerebro que al otro y que cada hemisferio se especializa en determinados tipos de trabajo. Los dos hemisferios del cerebro cuando nacemos son equivalentes, se especializan durante el desarrollo ontogenético. El hemisferio izquierdo se convierte en dominante por algunas funciones como el reconocimiento del lenguaje ya sea escrito o hablado. Muchas de las actividades atribuidas al consciente le son propias y la autoconciencia es su habilidad más evolucionada. El hemisferio derecho es integrado, tiende a organizar las funciones en paralelo. Es el centro de facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos y habilidades visuales artísticas. Muchas de las actividades que se le atribuyen son inconscientes por su manera de integrar las informaciones sensoriales.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Ellis, S. J., Ellis, P. J., Marshall, E., & Joses, S. (1998). Is forced dextrality an explanation for the fall in the prevalence of sinistrality with age? A study in northern England. Journal of Epidemiology and Community Health, 52, 41-44.
  2. Theodore H. Blau, The torque test: A measurement of cerebral dominance. 1974, American Psychological Association.
  3. C. Porac y S. Coren. Lateral preferences and human behavior. Nueva York: Springer-Verlag, 1981.

Enlaces externos[editar]

http://www.lateralidad.cl/ Tratamiento psicológico de lateralidad en niños y adultos, página en español.