La Entrada

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La Entrada es un pasodoble compuesto por Quintín Esquembre y dedicado a las fiestas de moros y cristianos de su Villena natal, estrenado el 5 de septiembre de 1925 en Villena.

Historia[editar]

Fueron sus paisanos los que solicitaron al compositor la composición de un pasodoble para el desfile de La Entrada en las fiestas de Moros y Cristianos de la localidad, evocando la reconquista de esta ciudad alicantina a los Árabes. Dentro de su petición, además estaba incluida la necesidad de la composición de un pasodoble de fácil ejecución, pues debía ser interpretado por los jóvenes músicos de la ciudad de Villena que no eran profesionales dedicados al mundo de la música y que compaginaban su afición a la música con sus ocupaciones.

La ciudad de Villena vio cumplida su petición y el maestro Esquembre a modo de homenaje a su pueblo natal compuso el Pasodoble La Entrada que fue estrenado el 5 de septiembre de 1925, día del desfile homónimo, dando comienzo cada día 5, a las cuatro de la tarde, a los desfiles de fiestas de Moros y Cristianos a modo de conmemoración de "El día 5", día de "La Entrada" (el primer desfile de las fiestas).

Hoy en día es pieza obligada en el repertorio de las Bandas de Música y muy interpretado para amenizar los festejos taurinos.

Ha hecho aparición, interpretada en la banda sonora, en películas como Blancanieves (2012) o The Gunman (2015).

Letra[editar]

La Entrada

Como flor saturada de abril
que de fragancia y frescor se llena,
son tus mujeres, noble Villena
que las colmaste de encantos mil.
Y a esa raza que abrigas gentil,
quiere ofrendarle un triste coplero,
su canto henchido de amor sincero
que fue inspirado en tu pensil.
Un pasodoble para ti creado,
mi alma se ha llenado
de honda inspiración;
porque sus notas parecen clamores
lanzados con flores
del jardín de tu mansión.
Villena...
puedes ostentar orgullo
por tener en suelo tuyo
la mujer más noble y buena.
la mujer que por su encanto
ni una estrella fulge tanto.
y aunque anidas bajo el cielo,
los vergeles más gentiles,
yo me afano con desvelo
por brindarte flores miles
a tu hermoso y santo suelo.

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