Karkemish

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Karkemish
Localización geográfica/administrativa
Región Medio oriente
Situación en ruinas
Ciudad(es) próxima(s) Alepo, Gaziantep
Situación
País(es) Bandera de Siria Siria
Bandera de Turquía Turquía
Provincias Alepo, Gaziantep
Historia del sitio
Época(s) Edad de Bronce e hierro
Eventos históricos
Fecha construcción c. 1321 a. C.
Constructor(es) Reino Karkemish
Abandono o destrucción 717 a. C.
Hallazgos y descubrimiento
Arqueológico(s) vestigios de la antigua ciudad
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Descubrimiento 1876 por George Smith
Otros datos
Religión Mitología hitita
Idiomas hitita, luvita
Mapa(s) de localización
Karkemish ubicada en Siria
Karkemish
Karkemish
Principales ciudades de Siria en el II milenio a. C. Karkemish (en la parte de arriba) junto a los principales sitios
Principales ciudades de Siria en el II milenio a. C. Karkemish (en la parte de arriba) junto a los principales sitios
Plano de la antigua ciudad de Karkemish
Plano de la antigua ciudad de Karkemish
Coordenadas 36°49′47″N 38°00′54″E / 36.829722222222, 38.015Coordenadas: 36°49′47″N 38°00′54″E / 36.829722222222, 38.015
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Karkemish, Carchemish o Carquemís (/kɑːrˈkɛm.ɪʃ/ kar-KEM-ish, en hitita: Kargamiš,[1]​ en griego antiguo, Εὔρωπος) fue una importante ciudad de los imperios mitanno, hititas y asirio, situada en lo que hoy es la actual frontera turco-siria, conocida por los romanos como Europus. Es famosa por ser el lugar de la importante batalla de Karkemish entre babilonios y egipcios, mencionada en la Biblia, cuando la ciudad es llamada Jerablus, probablemente una mutación del nombre en una lengua local para la ciudad, Jarablos (también Djerablus, Jarâblos). Y la proximidad con las actuales ciudades de Yarábulus en Siria y Karkamış en Turquía.

Localización geográfica[editar]

La antigua Karkemish estaba situada 100 km al noreste de la actual Alepo, en Siria, y 60 km al sureste de la actual Gaziantep, en Turquía, en la orilla occidental del Éufrates, lo que le permitía controlar el principal vado de este río y por tanto la vía comercial desde la costa hacia Anatolia.[2]​ Esta posición estratégica explica buena parte de su importancia para los imperios de la antigüedad.

Turquía ha construido una base militar sobre las ruinas de Karkemish, lo que impide el acceso libre a la zona.

Historia de la ciudad[editar]

El nombre más antiguo conocido de Karkemish es Kargamiş.[1]​ Estuvo poblada desde el neolítico, convirtiéndose pronto en un importante centro mercantil, mencionado ya en el tercer milenio antes de Cristo. Tuvo tratos comerciales con Ugarit, Mitani y Ebla, entre otros. Textos de Ebla la citan como una importante capital de carácter neohitita,[3]​ a mediados del tercer milenio a. C.[4]​ Sin embargo, con el creciente poder de Mitanni, parece que la ciudad pudo convertirse en vasalla de este imperio; así, cuando Egipto invade Mitanni, el faraón Tutmosis I erige una estela cerca de Karkemish para celebrar sus victorias (aprox. 1500 a. C.). En 1457 a. C. el ejército del faraón Tutmosis III libró una batalla cerca de Alepo y después tomó Karkemish.[5]

Alrededor del 2000 a. C., se construyeron circuitos internos amurallados.[4]​ En la época de ocupación hitita del norte de Siria, el trono de Karkemish estuvo ocupado por Piyassili, hijo de Suppiluliuma I. El nuevo monarca adoptó el nombre hurrita de Sarri-Kusuh,

El control egipcio de la zona no dura mucho, y pronto Mitanni recupera su antigua posición de potencia dominante en Siria, hasta el momento en que el rey hitita Suppiluliuma I (mediados de siglo XIV a. C.) logra destruir en la Primera Guerra Siria el poder de Mitanni, dejando al reino reducido a unas pocas fortalezas, entre las cuales Karkemish es la más importante. La fase de su máxima expansión se remonta al inicio del primer milenio a. C.

En la Segunda Guerra Siria, Suppiluliuma conquistó Karkemish, e instaló a uno de sus hijos, Piyassili, que adoptó el nombre hurrita de Sarri-Kusuh, en homenaje a la lengua hablada por la mayor parte de la población.[2]​ y gobernó como virrey hitita en la ciudad. A partir de este momento, Karkemish se convierte en la principal fortaleza hitita en Siria, y en el núcleo de su administración en la zona. Los virreyes de Karkemish, siempre miembros de la familia real hitita, estuvieron encargados de defender la frontera oriental del reino contra los avances enemigos, primero de Egipto y luego de Asiria.

Esta posición se mantuvo hasta la repentina desaparición del imperio hitita a causa de la invasión de los pueblos del mar (aprox. 1200 a. C.).[2]​ Karkemish logró sobrevivir a dicha invasión y los virreyes de la ciudad ante la ausencia de un monarca en Hattusa, capital hitita, adoptaron para sí mismos el título de Gran Rey y conservaron un extenso reino de cultura hitita durante algún tiempo; A principios del siglo X a. C. los Reinos luvio-arameos|luvio-arameos estaban sólidamente establecidos la gran curva que dibuja el Éufrates al sur de Karkemish,[6]​ sin embargo, el creciente poder asirio no pudo ser combatido, y pronto (comienzos del siglo X a. C.), Karkemish pierde casi todo su reino a manos de Tiglatpileser I,[2]​ siendo reducida a tributaria asiria en el siglo IX a. C. Por otra parte, Anatolia interior,fue presa de la anarquía seguida debida al derrumbe del imperio hitita y por los primeros intentos de expansión asiria, dirigidos por el mencionado arriba Tiglatpileser I.[2]

En el año 876 a. C., el rey asirio Asurnasirpal II franqueó el Tigris, recibió al pasar los tributos locales de los estados arameos de Bit Bahiani, Azalla, Bit Adini y Til-Abni, y llegó al Éufrates. Lo atravesó en Karkemish, donde recibió el tributo del príncipe neohitita local, Sangara,[7]​ dinasta que hizo frente a Salmanasar III, quien en 849 y 848 a. C. atravesó su país sin conseguir someterlo.[8]

En el 752 a. C., el rey Kamanash I de Karkemish reconocía en una inscripción como monarca suyo al rey de Urartu Sardur II.[9][10]

El estado hitita de Karkemish permaneció independiente hasta el reinado del rey asirio Sargón II (722-705 a. C.).[11]​ En el año 717 a. C., el rey asirio, con el pretexto de unas intrigas de Karkemish con el rey Midas de Frigia, para anexionar esta posición clave en el Éufrates e instaló allí asirios,[12]​ que también usarán la ciudad como importante centro administrativo. Durante la época de Nabopolasar de Babilonia y de su hijo, Nabucodonosor II (finales del siglo VII a. C.), los asirios sufrieron una serie de derrotas y perdieron su capital Nínive, por lo que intentaron retirarse primero a Harrán y posteriormente a Karkemish. Desde ahí, los asirios se prepararon para una última batalla (605 a. C.) contra los babilonios, donde contaron con ayuda egipcia. La victoria de los babilonios implicó la desaparición del imperio asirio y la conquista por parte de Babilonia de Karkemish, momento a partir del cual la ciudad languideció, sin que se registren más sucesos de importancia asociados a ésta.

Arqueología de Karkemish[editar]

A pesar de que Karkemish era conocida por referencias en la Biblia [13]​ y en documentos egipcios y asirios, su localización correcta no fue descubierta hasta 1876 por George Smith, ya que anteriormente se barajaron otros emplazamientos, como la confluencia del Chebar y el Éufrates o la Hierápolis griega. previamente se había identificado incorrectamente, con la ciudad clásica de Circesio, en la confluencia del río Jabur y el Éufrates.[14]

Exploraciones y campañas[editar]

La investigación arqueológica de Karkemish estuvo en manos del Museo Británico hasta la Primera Guerra Mundial. Las campañas de excavaciones realizadas entre 1911 y 1914 estuvieron organizadas por Leonard Woolley, en las que participó Thomas Edward Lawrence, el famoso Lawrence de Arabia.[15][16]​ Anteriormente, el cónsul inglés en Alepo, Patrick Henderson, organizó unos reconocimientos que fueron suspendidos en 1878 y 1881, bajo la dirección de David George Hogarth, con la participación de R. C. Thompson.[17][18][19]​ La expedición de Woolley fue interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial y los hallazgos, los diarios de excavación y los archivos se perdieron. La reanudación de las excavaciones en 1920 en la que intervino P. L. O. Guy,[20]​ se vieron bloqueadas por la guerra turca, y como consecuencia del paso de la cercana aldea de Jerablo a poder de los turcos, los materiales fueron destruidos o perdidos.[4]​ Terminado el conflicto bélico, la frontera entre Siria y Turquía fue establecida a lo largo de la línea del ferrocarril de Bagdad, que cortaba la antigua ciudad en dos. En Siria quedó una parte de la ciudad exterior a Jerablo, la ciudad baja fue minada.[4]

En 2011 se emprendió una nueva campaña de excavaciones dirigida por las universidades de Gaziantep, Estambul y Bolonia. Desde entonces han continuado, a pesar de que apenas a 20 m de la parte turca, se suceden los enfrentamientos armados. En 2014 el yacimiento se abrió al público.[21]

Descubrimientos, arquitectura y arte[editar]

En el siglo X a. C., aún gozaba de una situación favorable, determinada por su desarrollo topográfico. La doble acrópolis resultaba desplazada totalmente hacia el río Éufrates y proyectada sobre la orilla occidental, donde se debían encontrar los muelles y los tinglados portuarios. En torno a este siglo se construyó la «puerta sobre el río», que daba a la ciudadela.[2]

La sistematización monumental de la ciudadela fue obra de los soberanos Suhi y Katuwa, que reinaron entre 970 y 870 a. C. las fecha post quem de este periodo es segura, porque entre 870 y 858 a. C., el rey Sangara era tributario de Assurnasirpal II.[22]

Uno de los edificios ceremoniales estaba decorado con lastras con relieve: el basalto negro y la calcárea blanca se alternaban en la representación de escenas mitológicas, grupos de dioses enfrentados, genios y todo tipo de animales fantásticos, formando una composición de superficies suaves, cuyas figuras estáticas y en equilibrio sugirieron a los excavadores el nombre de «Muro Heráldico».[2]​ Una puerta interna, llamada «puerta del rey», está decorada con motivos semejantes, en los que prevalecen imágenes simbólicas de animales, vinculadas a la tradición religiosa local.[2]​ Desde la puerta del río se llegaba a un amplio espacio abierto, limitado por el Muro heráldico, sobre el que se asomaba al norte el complejo del templo del dios de la tempestad con la gran escalinata ya excavada a finales del siglo XIX. La fachada de este último edificio estaba decorada de modo tradicional, con grandes ortostatos de caliza y basalto en relieve. Allí están representados un desfile de carros de guerra que avanzan sobre los muertos, y una procesión de soldados precedidos por diversas divinidades: el dios de la tempestad, la diosa Kubaba y una diosa alada desnuda que sostiene sus senos en un gesto que significa ofrenda y fertilidad. En el otro lado, más allá de la escalera, se había erigido una estela con las figuras de los dioses del Sol y de la Luna sobre un león tendido.[22]

El programa decorativo del templo presenta sustanciales novedades, la principal es que allí se halla prefigurado el arte narrativo asirio que poco después, en Nimrud, alcanzará niveles más complejos de desarrollo. Sin embargo, el origen de este nuevo estilo ha de buscarse en la tradición siria: la técnica de los ortostatos había hecho su aparición en esta región desde los inicios del II milenio a. C., y la decoración en relieve sobre pequeñas lastras había nacido en Anatolia, con el arte hitita, y a partir de los relieves de Alaca Höyük se había difundido en todos los estados sirio-hititas en el I milenio a. C. En Karkemish operaba un taller célebre y especializado en estas decoraciones. La decoración que sigue en ángulo al Muro heráldico antiguo fue ordenada por el rey Katuwa. Allí aparecen ortostatos con desfiles de soldados, músicos, mujeres, mujeres con velo que llevan ofrendas a la diosa Kubaba sentada en el trono, seguidas de hombres. Estos últimos también son portadores de una ofrenda, un cabrito al que llevan atravesado sobre los hombros, según la iconografía griega: el denominado crióforo de la estatuaria griega.[23]

Galería[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Hawkins, J. D. (1988). «Kuzi-Tešub and the "Great Kings" of Karkamiš"». Anatolian Studies (British Institute at Ankara (en inglés) (38): 99-108. ISSN 0066-1546. OCLC 470192139. 
  2. a b c d e f g h Solé, Bachs y Castelreanas, 1988, p. 167.
  3. Giusfredi, Federico (2010). Sources for a Socio-Economic History of the Neo-Hittite States (en inglés). Winter Verlag. pp. 35-51. 
  4. a b c d Solé, Bachs y Castelreanas, 1988, p. 166.
  5. Cassin, Elena; Bottéro, Jean; Vercoutter, Jean (1984). Los imperios del antiguo Oriente II. El fin del segundo milenio (14 edición). p. 207. ISBN 84-323-0041-1. 
  6. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 1.
  7. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 18.
  8. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 24.
  9. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 38.
  10. Inscripción hallada en Jekke. Cf. Barnett, R. D. (1948). Hittites Hieroglyphic Texts at Aleppo. Iraq (10). pp. 122 y ss.
  11. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 3.
  12. Cassin, Bottéro y Vercoutter, 1986, p. 51.
  13. Jeremías 46:2; 2 Chr. 35:20; Isaías 10:9.
  14. «Circesium». CATHOLIC ENCYCLOPEDIA (en inglés). Consultado el 13 de diciembre de 2017. 
  15. Solé, Bachs y Castelreanas, 1988, p. 165.
  16. Woolley, Leonard; Lawrence, Thomas Edward. «Carchemish: report on the excavations at Jerablus on behalf of the British Museum. pt. 2» (pdf) (en inglés). Londres: The Trustees of the British Museum. Consultado el 14 de diciembre de 201. 
  17. Hogarth, David George (1911). H. Frowde, ed. Hittite problems and the excavation of Carchemish (pdf) (en inglés) (reedición en 2010 edición). Nabu Press. ISBN 978-1-171-63699-1. 
  18. Hogarth, David George (1914). «Carchemish I: Introductory». (en inglés) (reimpreso en 1969 edición). Londres: The British Museum Press. 
  19. Woolley, Leonard (1921). Carchemish II: Town Defences: Report on the Excavations at Jerablus on Behalf of the British Museum (en inglés) (reimpreso en 1969 edición). Londres: British Museum Press. ISBN 0-7141-1002-7. 
  20. Güterbock, Hans Gustav (1954). «Carchemish» (solo la primera página y en pdf). Journal of Near Eastern Studies (13/2): 102-114. 
  21. «Archaeological site uncovered by Lawrence of Arabia to be opened under the eyes of Isil». The Telegraph (en inglés). 22 de noviembre de 2014. Consultado el 14 de diciembre de 2017. 
  22. a b Solé, Bachs y Castelreanas, 1988, p. 168.
  23. Solé, Bachs y Castelreanas, 1988, p. 168-169.

Bibliografía[editar]

  • Solé, Gerardo; Bachs, Elisenda; Castelreanas, A. (1988). «Las vicisitudes de las excavaciones de Karkemish». Los grandes descubrimientos de la arqueología 3. Barcelona: Planeta-De Agostini. ISBN 84-395-0686-4. 
  • Cassin, Elena; Bottéro, Jean; Vercoutter, Jean (1986). Los imperios del antiguo Oriente III. La primera mitad del primer milenio. Madrid: Siglo XXI. ISBN 84-323-0048-9. 

Enlaces externos[editar]