Juan Varea

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Juan Varea Segura, conocido artísticamente como Juan Varea (Burriana (Castellón),1908 - Madrid, 1985) fue un cantaor de flamenco.

Inicia su trayectoria artística en Barcelona, en la sala Villa Rosa, donde le escucha Angelillo y le lleva a trabajar con él en su compañía, encabezada por Manuel Vallejo, más tarde llegaría a tener compañía de flamenco propia.

Grabó su primer disco en 1930, en el que Juan Varea, Pepe Marchena y Juan el Pescaero cantaban fandanguillos a tres voces, acompañados por la guitarra de Ramón Montoya. Grabó otros discos y es considerado un clásico en el mundo del flamenco. En 1945, Juan Aranda, adinerado fabricante de marroquinería, monta un espectáculo con las mejores figuras disponibles: Marchena, Vallejo, Canalejas, Aznalcóllar, Chiquetete, y, a la guitarra Ramón Montoya y Niño Ricardo... Iban también Manolo Amaya, tocaor granaíno y, como bailaora, su hija Carmen Amaya -no confundir con la famosa bailaora del mismo nombre, presente en las películas "María de la O" y "Los Tarantos" y de quien era pariente cercana-. También formaban parte del elenco La Pillina, esposa del famosísimo Farina, los dos hermanos Caracolillo (uno de los cuales se casaría con Juanita Reina), Antón Vargas (tocaor, tío de El Príncipe Gitano y de La Terremoto) a más de la esposa de Manolo El Malagueño, la brillante bailaora Ignacia Loreto. Y fue La Pillina quien Presentó su prima Carmen a Juan Varea. Juan, fulminantemente enamorado de sus ojos verdes, se le declaró en una plaza de toros. Y fue aceptado por Carmen y por toda su familia cañí; había diferencia de edad, ya que sólo era cinco años más joven que su suegro y ya de antes se daban trato de amigos, y a la novia le llevaba 16 años; pero Juan era artista, serio, famoso, prestigiado, honrado y lo ganaba bien. Se casaron el 17 de diciembre de 1946, en Granada, lo que dio motivo a una gigantesca fiesta en el Camino del Monte, al lado del río Darro y bajo la imponente silueta de la Alhambra. De todos estos eventos, nos queda la famosa zambra de Juanito Varea...

No duermo pensando en tus ojos verdes y paso penando la noche y er día tan sólo esperando que digas ar fin que l'aguita clara de tu clara fuente será para mí.

Casado, famoso, Varea alcanza momentos de plena consumación. Su carrera profesional va de logro en logro. En 1947 recoerre España como primera figura flamenca en la Compañía de Juanita Reina, graba con la casa REGAL su magistral versión de la zambra "La Niña de Fuego" y en el 48 es el cantaor acompañante de Vicente Escudero. En 1949 realiza sus míticos registros para la casa COLUMBIA junto al Niño Ricardo. En 1950 monta Compañía propia. Y en 1952 acompaña con su cante a Rosario y Antonio en su gira por Europa.

Tal vez un hombre modesto y humilde como Varea no podía aspirar a más. Pero aún le quedaba la más gloriosa etapa de su vida: en 1954 fue llamado por Fernán A. Casares para que se integrara en el cuadro chico, "Antología" de su Tablao Flamenco ZAMBRA. Aquello era un templo sagrado para el flamenco más puro, una escuela impecable, en el propio Casares imponía el orden ...y el silencio (por sus siseos, los propios artistas le pusieron el mote de "el sifón"). ZAMBRA, con la incorporación de la bailaora Rosa Durán, una de las más exquisitas que se han dado en este arte eximio que es el baile flamenco, bailaba en el cuadro chico "Antología", en la segunda parte, después de la vistosa y dinámica exhibición del cuadro grande. Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Pepe el Culata, Manolo Vargas y Juanito Varea, con Perico el del Lunar, se alternaban para acompañarla. Era todo como un sueño. Cada día Casares repartía los cantes que cada uno cantaría como solista, y los bailes que había de hacer Rosa, y quien en cada caso la había de acompañar, imponiendo una disciplina férrea, en pos de la perfección. Así, cada día el arte de La Durán se reinventaba, se evitaba cualquier rutina y se imponía la constante renovación del espectáculo, favorecido por una noble y sana competencia. De esta asombrosa pléyade de suprema expresión Juan Varea era el pilar de referencia, el rey sin corona. Y así, ¡durante 21 años!

En 1983, la Cátedra de Flamencología de Jerez le concedió el Premio a la Maestría como reconocimiento a toda una vida dedicada al cante.