José Clavijo y Fajardo

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José Clavijo y Fajardo (Teguise, Lanzarote, 19 de marzo de 1726Madrid, 3 de noviembre de 1806) fue un periodista y escritor ilustrado español, primo del escritor, historiador y naturalista ilustrado José Viera y Clavijo.

Biografía[editar]

Estudió Filosofía, Leyes, Teología y Humanidades en Las Palmas de Gran Canaria con los dominicos de San Pedro Mártir, en compañía de un tío suyo que era monje en ese convento, y luego en la Real Audiencia de esa misma ciudad.

Marchó a Madrid con apenas diecinueve años y fue nombrado oficial archivero en 1745, en la Secretaría del Ministerio de Marina, primero en Ceuta, luego en San Roque y cuatro años más tarde como secretario particular del comandante José Vázquez Priego en Madrid. Allí conoció al marqués de Grimaldi, ministro que se convirtió en su protector. Viajó por España y Francia y comenzó a publicar en 1762 el semanario que le haría conocido, El Pensador, a imitación del The Spectator de Joseph Addison y como él consagrado a criticar costumbres anticuadas. Al año siguiente fue nombrado oficial del Archivo de la Secretaría de Estado y comenzó la publicación del Estado Militar de España, informe que desde entonces se imprimió todos los años; ya había escrito dos años antes un Estudio general, histórico y cronológico del ejército....

En 1764 rompió su compromiso sentimental con María Luisa (Lisset) Caron, hermana del dramaturgo francés Pierre-Agustin de Beaumarchais. Esto provocó que Beaumarchais viajara a Madrid y se produjeran una serie de malentendidos que provocó la vuelta de Beaumarchais a París y la caída en desgracia de Clavijo durante tres años, inspirando de paso el drama Clavijo (1774) de Goethe y el drama Eugénie del propio Beaumarchais, quien, además, dejó constancia del hecho en un pasaje de sus Memorias. Incluso más modernamente Ricardo Baroja volvió a contar la historia en su Clavijo.

Clavijo volvió a publicar El Pensador y en 1770 se le encargó dirigir los teatros de los Reales Sitios con el propósito de encabezar la reforma teatral en sentido neoclásico, pues no en vano una campaña suya en El Pensador en contra de los autos sacramentales había conseguido su definitiva prohibición en 1765. Es más, el ministro Grimaldi volvió a otorgarle su confianza tras el escándalo y lo nombró en 1773 encargado de publicar el Mercurio Histórico y Político, uno de los dos periódicos oficiales, sustituyendo a su paisano Tomás de Iriarte.

En 1777 el rey lo nombra «Formador de Índices y Secretario para la correspondencia de dentro y fuera del Reino» y empieza a vincularse al Real Gabinete de Historia Natural de Madrid; ya había publicado en 1776 en su Mercurio Histórico y Político una «Instrucción para que se recogiesen objetos de historia natural» preparada por el director de dicho Gabinete, Pedro Franco Dávila. Clavijo trabajó en efecto elaborando el inventario del mismo y como trabajo complementario tradujo la obra de Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, Historia Natural, General y Particular, cuyo «Prólogo» (1785), dedicado al Conde de Floridablanca, constituye un resumen de sus ideas ilustradas sobre la materia. En el mismo indica sus esfuerzos para traducir el vocabulario científico de varios idiomas buscando los equivalentes del castellano, hasta realizar un mediano diccionario de historia natural y cómo, en esos trabajos, había descubierto el atraso de la historia natural española a excepción de la botánica, justificando con este hecho su traducción de la obra de Buffon, ya que los gabinetes de historia natural no debían ser meros depósitos, sino escuelas para conocer la Naturaleza con método y orden y exigían este tipo de libros.

Clavijo se ayudó en su traducción con William Bowles, fray Martín Sarmiento, el abate François Rozier y el célebre naturalista alemán Eberhard August Wilhelm von Zimmermann; espigó además la Encyclopédie Méthodique y procuró salvar las críticas inquisitoriales en los apartados "Théorie de la Terre" y "Époques de la Nature", que ya le habían costado a Buffon rectractarse en Francia ante la Sorbona por defender el origen del planeta como un desprendimiento del Sol por el paso de un cometa y una antigüedad del mismo superior a los seis mil años atestiguados en la Biblia. Lo consiguió acogiéndose a la postura filosófica llamada eclecticismo, considerándolas meras hipótesis y recurriendo a las palabras de San Basilio: «Cuando la Escritura Santa ha hablado, no sé recurrir a sistemas imaginarios, en los cuales no hay más realidad que en los sueños»; consiguió así también hacer pasar como tolerables las hipótesis heliocéntricas de Copérnico y Galileo, y la discutida cronología del diluvio universal. El propio conde de Buffon le escribió para felicitarle por su traducción a través del ingeniero canario Agustín de Betancourt.

Al fallecer el director Pedro Franco Dávila en 1786 y sustituirlo el demasiado ocupado Eugenio Izquierdo de Rivera y Lazaún (1745-1813), fue José Clavijo y Fajardo, nombrado vicedirector, quien asumió realmente el gobierno del Gabinete. Supervisó las complejas adquisiciones de material español y americano, controló al personal y coordinó la política de intercambio con otros gabinetes europeos; eso le supuso algunas fricciones con el verdadero director, Eugenio Izquierdo. Recibió envíos de diversas expediciones, incluso la de Alexander von Humboldt, pero también del portugués Antonio Parra desde Cuba, las del mallorquín Vilella y las de Francisco Javier Molina y Juan Palafox Rovira, así como objetos y manuscritos del zoólogo Félix de Azara; en cuestiones de geología fue asesorado por Carlos de Gimbernat, nombrado vicedirector del Real Gabinete en 1798, y por Christian Herrgen, profesor de mineralogía.

Un informe de Christian Herrgen afirma que Clavijo consiguió del barón de Forell, embajador de Sajonia en Madrid y experto minerálogo, que divulgase en Europa las riquezas mineralógicas de España y empezasen a solicitarse colecciones de nuestro país por toda Europa elaboradas por la familia alemana Thalacker asentada en Madrid y la propia casa de Forell. De hecho, Juan Guillermo y Enrique Thalacker fueron contratados en 1793 por el Real Gabinete de Historia Natural. El 20 de noviembre de 1798, Mariano Luis de Urquijo aprobó el reglamento de Herrgen y Clavijo para el nuevo Real Estudio de Mineralogía, fruto de una petición de Clavijo en junio de 1798 al ministro Francisco Saavedra: Medios de hacer útil para la prosperidad de la Nación Española el Real Gabinete de Historia Natural, donde pedía convertir al Gabinete en una moderna institución científica y no en mero depósito para distracción de ociosos. Incluso propone la creación de un Gabinete Sistemático de Mineralogía y una cátedra asociada que recaería en Herrgen.

Cuando Humboldt llegó a Madrid fue José Clavijo y Fajardo quien lo introdujo en los medios científicos españoles, comenzando por los propios alemanes que éste protegía, Christian Herrgen y los Thalacker. Visitó el gabinete y conoció también los pormenores de la nueva escuela de mineralogía acompañado del químico francés Louis Proust, director del nuevo Laboratorio químico de Madrid que sustituía a los de François Chavaneau y Pedro Gutiérrez Bueno. Humboldt ya se había comprometido años antes a enviar colecciones a Madrid antes de su viaje americano y había escrito a Clavijo cartas con listas adjuntas de los minerales que le enviaba. Humboldt correspondió a las atenciones de Clavijo nombrándolo miembro de las Academias de Berlín y Copenhague poco antes de su muerte el 3 de noviembre de 1806. Muchos de sus trabajos científicos se han perdido y perdura como personaje literario por su querella con Beaumarchais, con motivo de la ya referida supuesta propuesta matrimonial que le había hecho a la hermana de este, Lisette, bastante sonada en la época, cuyo argumento expuso Goethe en su drama Clavijo (1774).[1]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Véase Miguel Ángel Puig-Samper: «José Clavijo y Fajardo», en MCN biografías.