Incendio del Hotel Corona de Aragón

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El incendio del Hotel Corona de Aragón en ZaragozaAragón, España– tuvo lugar el 12 de julio de 1979, acabando con la vida de 83 personas. Se trata de uno de los sucesos de mayor impacto social de la Transición española. Nunca pudo determinarse la responsabilidad del hecho. Aunque la vía judicial penal no fue capaz de encontrar los indicios suficientes para dictaminar que el incendio fue intencionado, la vía civil consideró que el desarrollo del incendio había sido acelerado por la presencia de ciertas sustancias incendiarias o explosivas, aunque sin averiguar quién habría colocado dichas sustancias[cita requerida].

Desde el mismo momento del incendio, y hasta la actualidad, las especulaciones sobre la naturaleza del incidente –si fue un atentado terrorista o no– o su posible autoría han sido múltiples, con atribuciones fundamentalmente a ETA, aunque también al FRAP o a grupos ultraderechistas.

Desarrollo de los hechos[editar]

El hotel Corona de Aragón –actual Meliá Zaragoza–, situado en el número 13 de la avenida de César Augusto de Zaragoza, era el único hotel de cinco estrellas de la ciudad. En el momento del siniestro, la ocupación del hotel rondaba el 70%, alojándose en él militares de diversa graduación y sus familiares que iban a asistir, en la mañana del 12 de julio, a presenciar la ceremonia de entrega de despachos a la XXXVI promoción de la Academia General Militar. También se alojaban en el hotel la viuda de Franco, Carmen Polo, que sería rescatada con heridas leves, su hija, su yerno y dos nietos.

Por otra parte, el establecimiento contaba con, al menos, un antecedente de incendio accidental en el edificio –ocurrido el 25 de junio de 1977– y hubo numerosas quejas sobre el incumplimiento de las normas de seguridad y salubridad del mismo.[1]

El Heraldo de Aragón (miércoles, 4 de octubre de 2000) publicó que había recibido en la redacción dos llamadas reivindicando el atentado en nombre de ETA y el FRAP.[2]​ Según algunas fuentes, «una voz femenina» reivindicó el atentado en nombre de ETA, lo cual provocó momentos de tensión en el acto de la Academia Militar.[3]​ Otras informaciones niegan que se reivindicase nunca.[4]

Resoluciones judiciales[editar]

El proceso penal se cerró en mayo de 1981 en la Audiencia Provincial de Zaragoza por no «resultar debidamente justificada la perpetración del delito».

Algunos familiares reclamaron entonces por la vía civil, por la cual un juez dictaminó en 1985 que en el incendio hubo «un elemento extraño o exógeno que bien pudo ser un pirogel de fácil composición, cómodo y disimulado transporte, rápida y discreta colocación por expertos y de accionado controlado, capaz de provocar altas temperaturas, entre los 1.000 y 1.200 grados». Este dictamen desestimó la demanda de los familiares, ya que las deficiencias reconocidas en el hotel –como la escalera de incendios inutilizada o los rótulos confundidos– no se consideraban causa suficiente para la magnitud de la tragedia.[5]

En 1989 el Tribunal Supremo concluyó que hubo intencionalidad en el incendio, señalando que «no guarda relación la escasa entidad del incendio producido en la freiduría del hotel (...) con las catastróficas consecuencias que se originaron». Esta sentencia absolvió al hotel y a las aseguradoras con respecto al pago de indemnizaciones a las víctimas.[6]

Un dictamen del Consejo de Estado de marzo de 2000,[7]​ encargado por el Ministerio de Interior, asumiendo la propuesta de la Subsecretaría de dicho Ministerio, concluyó que las víctimas de ese incendio debían recibir las ayudas previstas en la Ley 32/1999 de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, debido a que, no siendo un acto terrorista, se podía acoger a la disposición que reconocía la ayuda a quienes sufrieran «hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y seguridad ciudadanas».[7]

El dictamen declaró «la finalidad asistencial y no de responsabilidad de la ley. En su virtud no son de exigir las circunstancias cuya concurrencia es imprescindible para actuar la responsabilidad del Estado, sino otras de apreciación más discrecional derivadas de criterios no compensatorios sino de solidaridad».[7]

El 10 de febrero de 2009, el Tribunal Supremo asumió que el incendio del Hotel Corona de Aragón fue intencionado y concedió una ayuda reservada a las víctimas del terrorismo a una de las víctimas.[8]​ Si se tratara de un atentando de ETA, el incendio del hotel sería el atentado más importante de esa banda terrorista y también uno de los pocos que la banda no hubiera reivindicado.

Posiciones de organismos y organizaciones[editar]

La Guardia Civil reconoce a uno de sus miembros muerto en el incendio como víctima de ETA, y además afirma que hubo más muertos que los reconocidos oficialmente, dado que murieron afectados por el incendio que no fueron incluidos en el balance final de víctimas.[9]

La Asociación Víctimas del Terrorismo ha sostenido desde su fundación que el incendio fue un atentado.[10]

El Gobierno español no admite que el incendio pudo haber sido un acto terrorista.[11]

El Gobierno español concede la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a las personas que a continuación se relacionan, fallecidos a consecuencia de los hechos ocurridos el 12 de julio de 1979 en el hotel «Corona de Aragón».[12]

Referencias[editar]

  1. «El hotel Corona de Aragón incumplía las normas sobre seguridad e higiene» (html). El País. 5 de agosto de 1979. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  2. «Las víctimas del Corona de Aragón, indemnizadas en breve» (html). El Mundo. 5 de octubre de 2000. Archivado desde el original el 21 de agosto de 2013. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  3. Prego, Victoria (5 de octubre de 2000). «Demasiada tensión para creer en un hecho fortuito» (html). El Mundo. Archivado desde el original el 21 de agosto de 2013. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  4. Aizpeolea, Luis R. (1 de octubre de 2001). «Rajoy consulta para indemnizar a la familia de Muguruza como víctima del terrorismo» (html). El País. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  5. Ortega, Javier (6 de junio de 1985). «Un juez sugiere que hubo un explosivo en el incendio del hotel Corona de Aragón» (html). El País. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  6. Ortega, Javier (15 de febrero de 1989). «El Supremo estima que hubo intencionalidad en el incendio del hotel Corona de Aragón» (html). El País. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  7. a b c «25» (pdf), Dictamen núm. 977/2000, de 30 de marzo de 2000, Consejo de Estado, 2003, pp. 277-90 
  8. Campo, Ramón J. (11 de febrero de 2009). «El Tribunal Supremo asume que el incendio del Hotel Corona de Aragón fue un atentado» (html). Heraldo de Aragón. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  9. «D. Ángel Cabello Iruela». guardiacivil.org. Archivado desde el original el 7 de junio de 2008. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  10. Rodríguez, Jorge A. (5 de octubre de 2000). «El Gobierno indemniza a las víctimas del incendio del Corona de Aragón» (html). El País. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  11. Rodríguez, Jorge A. (24 de noviembre de 2000). «El Congreso aprueba 46.600 millones en ayudas a las víctimas del terrorismo» (html). El País. Consultado el 14 de julio de 2018. 
  12. «Disposición 3534» (pdf). Boletín Oficial del Estado (Madrid) (45): 20601. 22 de febrero de 2011. ISSN 0212-033X.