Horticultura orgánica

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La horticultura orgánica es la ciencia y el arte de cultivar frutas, verduras, flores y plantas ornamentales usando los principios básicos de la agricultura orgánica para mejorar y conservar los suelos, controlar las plagas y preservar variedades o cultivares ancestrales.

Horticultura deriva de las palabras latinas hortus (planta hortaliza) y cultura (cultivo), También se la suele definir como al cultivo de plantas sin hacer uso del arado. La horticultura entonces requiere el trabajo humano con herramientas y maquinaria pequeña.

Generalidades[editar]

El acolchado o “mulch”, compost, abono de estiércol, vermicompostaje y los suplementos minerales para mejorar el suelo son los medios fundamentales que se usan y que diferencian a este tipo de cultivos de otros métodos agrícolas.[1] Es posible reducir los problemas de plagas de insectos, hongos, etc. si se presta atención a las condiciones de salud del suelo y de las plantas. Dentro de la horticultura orgánica es posible usar trampas de feromonas, jabones insecticidas y otros medios de control biológico o de manejo integrado de plagas.[2] . También existen otros tipos de compuestos caseros que ayudan a controlar diferentes insectos, hongos, virus, entre otros.

La horticultura incluye cinco áreas de estudio: la floricultura (producción y mercadeo de flores), la horticultura de paisaje (producción y mercadeo de plantas decorativas), la olericultura (producción y mercadeo de verduras), la pomología (producción y mercadeo de frutas) y la fisiología post-cosecha (mantenimiento y preservación de las cosechas). Es posible aplicar los principios de cultivo orgánico a todas estas ramas de la horticultura.

La horticultura orgánica se basa en el conocimiento y técnicas acumulados a través de miles de años. En términos generales la horticultura orgánica usa los procesos naturales, que a veces requieren largos períodos de tiempo, y estrategias holísticas, sostenibles y naturales. Evita en lo posible los métodos químicos y las estrategias simplificadas que se ocupan solamente de los efectos aislados.

Sistemas de horticultura orgánica[editar]

Hay un número de sistemas de horticultura y jardinería orgánicas que usan técnicas específicas prescriptas. Tienden a integrarse mejor con los patrones orgánicos. La agricultura ecológica es una técnica basada en les enseñanzas esotéricas de Rudolf Steiner. El horticultor y escritor japonés Masanobu Fukuoka inventó el sistema de cultivo sin arado para las llamadas granjas naturales de pequeña escala. También se habla de los métodos intensivos o biointensivos franceses para cultivos de pequeña escala.

Una huerta es más que una forma de proporcionar alimento, es un modelo de lo que es posible hacer en una comunidad. Todos pueden tener algún cultivo, desde macetas o canteros a espacios mayores. Un cantero de dos o tres metros cuadrados puede proporcionar productos nutritivos y saludables para toda una familia.

En el caso de una huerta ya existente se pueden usar otros métodos para suplementar a los que ya están en operación; métodos tales como compostaje o vermicompostaje. Esto permite reciclar la materia orgánica, como sobras de comida y usarlas como fertilizante.[3] </ref>


Rendimientos aproximados en la Huerta Familiar[4] [editar]

Variable según, la densidad del cultivo, clima,temperatura, humedad y la variedad de semilla utilizada.[5]

Cultivo Rendimiento kg/m2
Acelga 1,5 a 3
Espinaca 1 a 3
Lechuga 1 a 3
Perejil 2 a 2,5
Pimiento 2 2,5
Rabanito 1 a 1,5
Repollo 2 a 4 repollos
Tomate 5 a 7
Zanahoria 3 a 4

Técnica de control de plagas[editar]

Hay varios sistemas de control de plagas. En la horticultura química se usan pesticidas altamente específicos que matan rápidamente a un tipo determinado de insecto plaga. Los productos químicos pueden reducir dramáticamente las poblaciones de plagas en un corto plazo pero, infortunadamente, esto destruye también a las poblaciones de los parásitos y predadores que normalmente actúan como controles biológicos de las plagas. Esto, más tarde causa un resurgimiento de las poblaciones de las plagas. Como consecuencia se crea un problema mayor que el original. El uso repetido de plaguicidas o pesticidas lleva a crear resistencia contra ellos y se vuelve necesario usar mayores dosis y tipos más poderosos de controles químicos.

En cambio la horticultura orgánica tiende a tolerar poblaciones moderadas de plagas usando una estrategia a largo alcance. Los controles orgánicos de plagas requieren un conocimiento de los ciclos vitales de las plagas y de sus interacciones con sus controles. Incluyen el efecto acumulado de una variedad de técnicas, tales como:[6]

  • Tolerar un nivel aceptable de daño por las plagas
  • Fomentar los insectos beneficiosos para que prosperen y devoren a sus presas
  • Fomentar la presencia de microorganismos beneficiosos
  • Seleccionar cuidadosamente las variedades de plantas que sean resistentes a las pestes
  • Agregar plantas acompañantes que atraigan a las plagas lejos de la cosecha principal
  • Usar coberturas que protejan a las plantas durante migraciones de plagas
  • Practicar la rotación de cultivos a diferentes lugares todos los años para interrumpir los ciclos de reproducción de las plagas
  • Usar trampas de insectos para muestreos frecuentes que ayudan en el control de poblaciones.
  • Hacer uso de compuestos caseros para el control de plagas, reduciendo gastos y evitando la aplicación de agroquímicos.

Cada una de estas técnicas proporciona otros beneficios tales como protección y mejoramiento del suelo, fertilización, polinización, conservación de agua y prolongación de la estación de crecimiento. Estos efectos son complementarios y acumulativos en sus contribuciones a la salud general del local. Los controles biológicos se pueden usar como parte del manejo integrado de plagas. Cabe mencionar que el manejo integrado de plagas incluye a veces el uso de pesticidas químicos en adición a los controles biológicos.[7] Sin embargo existen preparados hogareños que ayudan a minimizar o erradicar las plagas que afectan las hortalizas. Algunos de ellos son:

  • Control de Pulgón, mosca blanca y cochinilla: Utilizar alcohol de ajo, agua y jabón blanco o aceite emulsionable para controlarlos.
  • Alcohol de ajo para control de arañuela roja, pulgones y gusanos: Colocar seis dientes de ajo en ½ litro de alcohol fino y ½ litro de agua. Triturar o licuar la preparación durante tres minutos. Luego, colar y guardar la mezcla en un frasco tapado en la heladera.
  • Trampa amarilla: Cortar una botella de lavandina haciéndole ventanas y pintarla con aceite usado de auto. Los insectos serán atraídos por el color amarillo y quedarán adheridos a la superficie.
  • Control de Bicho moro: Es un insecto que tiene gran voracidad produciendo graves daños. Se controla con macerados de bolitas de paraíso, de tabaco o con tierra de diatomeas (un sustrato de algas que se emplea tanto en polvo como disuelto en agua).
  • Hongos y virus: El mal del almacigo o damping off se previene con el agregado de lombricompuesto en el sustrato del almácigo. En el caso de observar plantas infectadas, no vuelva a utilizar ese sustrato para preparar almácigos e incorpórelo a otros envases con plantas ya crecidas. Por su parte, el Oídio es un hongo que afecta las plantas de la familia del zapallo y del tomate. Se controla con caldo bordelés.
  • Caldo Bordelés: se obtiene mezclando en un balde tres cucharadas de cal en 3 litros de agua. En un segundo envase, debe disolver tres cucharadas de cristales de sulfato de cobre en otros 5 litros de agua y luego verter esta preparación a la de cal. Esto permitirá obtener 10 litros de caldo bordelés. Se aplica sobre las plantas con un pulverizador y puede rebajarse con una parte de agua al momento de su uso.
  • Control de hongos y repelente de arañuela roja, polilla del tomate, pulgones: Machacar 1 kilo de cebolla, una cabeza de ajo y ½ pan de jabón blanco en 10 litros de agua. Colar la preparación y regar sin diluirla. La cebolla y el ajo contienen azufre, y eso ayuda a controlar los hongos y a repeler algunas plagas.
  • Repelente de Pulgones: Dejar macerar 200 gramos de ruda en un litro de agua y pulverizar el preparado sobre las plantas infectadas.
  • Cenizas de madera: se utiliza para el control de Bicho moro, Caracoles, Babosas y Orugas, debe prepararse con 1/2 taza de cenizas, 1/2 taza de cal en 4 litros de agua. Puede aplicarse en forma sólida (sin agua), espolvoreando sobre las hojas o en forma diluida, pulverizando el preparado. Evitar su uso en suelos con problemas de salinización.
  • Control de hormigas: Diluir 200 gramos de sulfato de cobre y un sobre de jugo de naranja en 1 litro de agua caliente. Luego agregar 1 kilo de arroz partido hasta que quede de color verde azulado. Retirar el arroz y ponerlo a secar a la sombra. Una vez seco, colocar montoncitos en los caminos de las hormigas. El arroz será llevado al hormiguero y el sulfato afectará el hongo del cual las hormigas se alimentan abajo de la tierra.

Referencias[editar]

«Agricultura Biointensiva». Consultado el 10 de abril de 2011. 

http://inta.gob.ar/documentos/mi-casa-mi-huerta.-tecnicas-de-agricultura-urbana

Bibliografía[editar]

  • Eliot Coleman. The New Organic Grower: A Master's Manual of Tools and Techniques for the Home and Market Gardener. Chelsea Green, 1995. ISBN 0-87596-753-1
  • Karan Davis Cutler, Barbara W. Ellis, and David Cavagnaro. The Complete Vegetable & Herb Gardener : A Guide to Growing Your Garden Organically. Wiley, 1997. ISBN 0-02-862005-4
  • Tanya L.K. Denckla. The Gardener's A-Z Guide to Growing Organic Food. Storey, 2004. ISBN 1-58017-370-5
  • Barbara W. Ellis and Fern Marshall Bradley, eds. The Organic Gardener's Handbook of Natural Insect and Disease Control: A Complete Problem-Solving Guide to Keeping Your Garden and Yard Healthy Without Chemicals. Rodale, 1996. ISBN 0-87596-753-1
  • Anna Kruger, ed. Rodale's Illustrated Encyclopedia of Organic Gardening. DK, 2005. ISBN 0-7566-0932-1
  • Edward C. Smith. The Vegetable Gardener's Bible. Storey, 2006. ISBN 1-58017-212-1
  • Steve Solomon. Gardening When It Counts: Growing Food in Hard Times. New Society, 2006. ISBN 0-86571-553-X
  • Paul Stamets. Mycelium Running: How Mushrooms Can Help Save the World. Ten Speed, 2005. ISBN 1-58008-579-2
  • HRH The Prince of Wales and Stephanie Donaldson. The Elements of Organic Gardening. Kales, 2007. ISBN 0-9670076-9-0

Enlaces externos[editar]