Guerra del Cerdo (Serbia)

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La guerra del Cerdo entre el Imperio austrohúngaro y el reino de Serbia fue un conflicto comercial de motivación política que tuvo lugar en la primera década del siglo XX y acabó con la pérdida de la gran influencia económica que el primero había gozado sobre el segundo durante la segunda mitad del siglo anterior.

Antecedentes[editar]

Cuando el principado de Serbia obtuvo la independencia en el Congreso de Berlín de 1878, quedó supeditado política y económicamente al Imperio austrohúngaro.[1]​ El dominio austrohúngaro del comercio serbio servía al imperio para influenciar la política nacional.[1]​ En 1905, serbios y búlgaros firmaron un tratado que alarmó a los mandatarios austrohúngaros.[2]​ Estos pretendieron obligar a los serbios a rescindir el acuerdo mediante presiones comerciales.[2]​ Ante el rechazo serbio, los austrohúngaros impusieron al reino un bloqueo veterinario, que desencadenó el conflicto comercial que se conoce como «guerra del Cerdo», en enero de 1906.[2][3]

Otro factor que coadyuvó al desencadenamiento del conflicto comercial fue el crecimiento de la producción agrícola húngara, que competía con la serbia y atraía inversiones de los bancos austriacos.[4]​ La influencia política húngara facilitó la disputa arancelaria que duró de 1906 hasta 1911.[4]

Conflicto comercial[editar]

La prohibición austrohúngara de importar productos agrícolas serbios obligó al reino a cambiar sus exportaciones, hasta entonces muy dependientes del imperio vecino.[2][5]​ El país tuvo que buscar mercados más lejanos y, para ello, ampliar la industria transformadora que permitía procesar los productos y hacerlos más duraderos, para que soportasen largos viajes a los nuevos puntos de compra.[2]​ Fundamentalmente, Hungría siguió absorbiendo el grueso de las exportaciones serbias de maíz, que se empleaban en la alimentación de ganado, pero el trigo y la carne fueron a parar a partir de entonces a Alemania.[2]

El sostén financiero necesario para la transformación del comercio provino de Francia que, a cambio, obtuvo los nuevos contratos de armamento.[2]​ Dada la falta de influencia financiera austrohúngara en Serbia, Viena había tratado de reforzar su posición mediante un contrato serbio con Škoda, pero Belgrado optó por acudir al mercado francés, que le concedió empréstitos para encargar el armamento deseado a la empresa francesa Schneider-Creusot.[3]

El conflicto concluyó con la derrota austrohúngara, que no pudo utilizarlo para devolver al reino vecino a la posición de satélite que había tenido durante parte del siglo anterior.[3]​ El imperio pasó de dominar el 90 % del comercio exterior serbio a quedarse únicamente con el 30 %.[5]

Referencias[editar]

  1. a b Pavlowitch, 2002, p. 67.
  2. a b c d e f g Pavlowitch, 2002, p. 81.
  3. a b c Király y Djordjevíc, 1987, p. 340.
  4. a b Király y Djordjevíc, 1987, p. 343.
  5. a b Roudometof, 2000, p. 158.

Bibliografía[editar]