Crisis bosnia

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Portada del periódico francés Le Petit Journal sobre la crisis bosnia: el príncipe Fernando de Bulgaria declara la independencia y se proclama zar y el emperador austrohúngaro Francisco José se anexiona Bosnia y Herzegovina, mientras el sultán otomano Abdul Hamid II los contempla.

La Crisis bosnia de 1908-1909, también conocida como la Crisis de la Anexión, estalló el 5 de octubre de 1908, cuando Bulgaria proclamó la independencia y, al día siguiente, el Imperio austrohúngaro anunció la anexión de la provincia de Bosnia y Herzegovina, que ocupaba desde el Congreso de Berlín de 1878. Rusia, el Imperio Otomano (al que pertenecía teóricamente el territorio), Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Reino de Italia, Reino de Serbia, Montenegro, Imperio alemán y Francia intervinieron en estos acontecimientos. En abril de 1909 el Tratado de Berlín fue modificado para aceptar la nueva situación, acabándose el periodo de crisis. Esta, sin embargo, dañó irremediablemente la relación del Imperio austrohúngaro por un lado y Rusia y Serbia por el otro. La anexión y las reacciones a esta se cuentan entre las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Bosnia-Herzegovina y el Sanjak de Novi Pazar[editar]

Los territorios otomanos administrados por el Imperio Austrohúngaro desde el Congreso de Berlín y centro de la crisis de 1908: Bosnia, Herzegovina y el Sanjak de Novi Pazar.

En virtud del artículo 25 del Tratado de Berlín de 1878, el Imperio Austrohúngaro recibió privilegios especiales en las provincias otomanas de Bosnia-Herzegovina y el Sanjak de Novi Pazar. El artículo 25 rezaba: "Las provincias de Bosnia y Herzegovina serán ocupadas y administradas por Austria-Hungría.[...] Austria-Hungría se reserva el derecho a mantener guarniciones y a tener carreteras militares y comerciales en toda la superficie de ese territorio" (el Sanjak de Novi Pazar) "del antiguo vilayato de Bosnia."[1] Austria-Hungría ejerció estos derechos ocupando Bosnia y Herzegovina y manteniendo un control compartido con los otomanos del Sanjak de Novi Pazar. Esta situación persistió desde 1878 hasta el estallido de la crisis en 1908. El Tratado de Berlín también estipulaba que los estrechos del Mar de Mármara quedarían cerrados a los buques de guerra en caso de conflicto, lo que en la práctica encerraba a la flota de guerra rusa en el Mar Negro en caso de hostilidades.

El Sanjak de Novi Pazar separaba Serbia y Montenegro impidiendo la unión geográfica y política de estos dos estados, que a menudo compartían política exterior. La ocupación austriaca del Sanyak fue también significativa porque concedía a Austria-Hungría una zona a través de la que podía continuar su expansión hacia el puerto macedonio de Salónica, en aquel momento en poder otomano. Bosnia-Herzegovina era un Estado multiconfesional integrado principalmente por musulmanes bosnios, croatas católicos y serbios ortodoxos, siendo estos últimos el grupo más numeroso. En 1903 un golpe de Estado en Serbia trajo una nueva dinastía y el poder político pasó a elementos más nacionalistas. Estos nacionalistas vieron el Sanjak de Novi Pazar y Bosnia-Herzegovina como vías naturales de expansión territorial. Las relaciones entre Serbia y Austria-Hungría se deterioraron gradualmente. En 1907, el ministro de exteriores austro-húngaro Alois Aehrenthal comenzó a formular un plan para consolidar la posición de Austria-Hungría en Bosnia-Herzegovina mediante la anexión del territorio. Su oportunidad llegó gracias a una carta del ministro de exteriores ruso Aleksandr Izvolski y su famosa reunión con él en el castillo de Buchlau en Moravia, Austria-Hungría.

El acuerdo de Buchlau[editar]

El castillo de Buchlau, donde se llevaron a cabo las negociaciones austro-rusas.

El 2 de julio de 1908 el ministro de exteriores ruso Aleksandr Izvolski escribió a su colega austrohúngaro Alois Aehrenthal y propuso una discusión sobre cambios recíprocos en el Tratado de Berlín de 1878 que tuviese en cuenta los intereses de Rusia en los estrechos del Mar de Mármara y el interés austrohúngaro en la anexión de Bosnia-Herzegovina y el Sanjak de Novi Pazar. El 14 de julio Aehrenthal respondió aceptando en principio debatir la propuesta rusa.[2] El 10 de septiembre, después de largas discusiones en Austria-Hungría, Aehrenthal propuso un trato ligeramente diferente a Izvolski. A cambio de una actitud amistosa de Rusia en caso de que el Imperio austrohúngaro se anexionase Bosnia-Herzegovina, Austria-Hungría retiraría sus tropas del Sanjak. La carta luego continuaba con una oferta para tratar, como un asunto aparte, la cuestión de los Estrechos, de forma comprensiva con los intereses rusos.[3]

La reunión en Buchlau[editar]

El 16 de septiembre, Izvolski y Aehrenthal se encontraron en Buchlau. No se tomaron actas de la reunión, que duró unas seis horas. Izvolski aceptó la responsabilidad de redactar las conclusiones del encuentro de remitirlas a Aehrenthal. El 21 de septiembre Aehrenthal escribió a Izvolski para pedir ese documento a lo que Izvolski respondió dos días después indicando que el documento había sido enviado al zar para su aprobación. Este documento, si alguna vez existió, nunca se ha encontrado.[4]

La versión de Aehrenthal del acuerdo[editar]

Aehrenthal declaró, seǵun Albertini, que Izvolski estuvo de acuerdo en que Rusia mantendría "una actitud amistosa y benévola" si Austria-Hungría decidiese anexionar Bosnia-Herzegovina. Recíprocamente, el Imperio austrohúngaro se mostraría compresiva en caso de que Rusia tratase de abrir "el Estrecho a buques de guerra individuales". Los dos coincidieron en que una consecuencia probable de la anexión sería que Bulgaria declararía la independencia del Imperio otomano. Austria-Hungría no ofrecería concesiones territoriales a Serbia y Montenegro pero, si apoyaban la anexión, Austria-Hungría no se opondría a la expansión de Serbia en los Balcanes, y el respaldaría la demanda de Rusia de revisar el artículo 29 del Tratado de Berlín, que limita la soberanía de Montenegro. Las partes convinieron en que "estos cambios podrían recibir la aprobación después de la negociación de la Sublime Puerta y de las Potencias", pero "no se negociaría más sobre Bosnia-Herzegovina". La anexión tendría lugar probablemente a principios de octubre.[5] El original de la versión de Aehrenthal sobre la reunión no se ha encontrado, por lo que los historiadores han tenido que basarse con una copia del documento sin fechar.[6]

La versión de Izvolski[editar]

El 30 de septiembre, el Imperio austrohúngaro informó a Izvolski, que se encontraba en París, que la anexión se llevaría a cabo el 7 de octubre. El 4 de octubre, Izvolski preparó un informe a petición del embajador británico en Francia, Bertie. Izvolski declaraba que su postura sobre la anexión era se trataba de una cuestión que debía resolverse entre los firmantes del Tratado de Berlín. Con la compensación de la retirada austro-húngara del la Sanyak de Novi Pazar, Rusia no consideraría la anexión como una razón para declarar la guerra, pero tanto Rusia como los demás gobiernos insistirían en realizar cambios en el Tratado que les fuesen favorables, incluyendo la apertura de los Estrechos, la independencia de Bulgaria, concesiones territoriales a Serbia, y la abolición de las restricciones a la soberanía de Montenegro del artículo 29.[7] Bertie comunicó al ministro de asuntos exteriores británico que sentía que Izvolski no estaba siendo completamente sincero en su informe.

La anexión[editar]

El 5 de octubre de 1908 Bulgaria declaró su independencia del Imperio otomano. El 6 de octubre, el emperador Francisco José anunció al pueblo de Bosnia-Herzegovina su intención de darles un régimen autonómico y constitucional y las provincias fueron anexadas.[8] El 7 de octubre, el Imperio austrohúngaro anunció su retirada del Sanyak de Novi Pazar. Ni la independencia de Bulgaria y ni la anexión de Bosnia estaban contempladas en el Tratado de Berlín y desataron una oleada de protestas diplomáticas y negociaciones.

Las protestas y las compensaciones[editar]

Caricatura otomana sobre la anexión de Bosnia, con el título irónico: "Avance de la civilización en Bosnia y Herzegovina".

Serbia[editar]

Serbia movilizó a su ejército y el 7 de octubre el consejo real serbio exigió que la anexión se revirtiese o, en su defecto, que Serbia recibiese una indemnización, que definió el 25 de octubre como una franja de la parte más septentrional del Sanyak de Novi Pazar.[9] Finalmente esta exigencia fue rechazada, aunque Serbia acabaría ocupando el Sanjak junto a Montenegro en las Guerras Balcánicas.

El Imperio Otomano[editar]

El Imperio Otomano protestó con más vehemencia por la declaración de independencia de Bulgaria que por la anexión austrohúngara de Bosnia-Herzegovina, ya que no tenía posibilidades reales de volver a gobernar esta última provincia. Se produjo, no obstante, un boicoteo de los productos austrohúngaros causando pérdidas comerciales al Imperio austrohúngaro. El 20 de febrero de 1909 Austria-Hungría llegó a un acuerdo con el Imperio Otomano y recibió la aquiescencia del gobierno otomano a la anexión a cambio de 2,2 millones de libras.[10] La independencia de Bulgaria no pudo ser revertida.

Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia[editar]

La declaración de la anexión y la independencia búlgara eran vistos como infracciones del Tratado de Berlín por lo que Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia estaban a favor de celebrar una conferencia para examinar el asunto. Sin embargo, la oposición alemana y las maniobras diplomáticas complejas en cuanto a la ubicación, las características y las condiciones previas a la conferencia retrasaron y finalmente hicieron que no se celebrase.[11] En vez de la proyectada conferencia las potencias llegaron a un acuerdo sobre la modificación del Tratado a través de consultas entre las capitales.

La concesión de Rusia y Serbia[editar]

Von Aehrenthal, ministro de exteriores austrohúngaro que logró la anexión de Bosnia y Herzegovina sin conceder las contrapartidas que Rusia había solicitado, gracias al apoyo alemán.

La oposición británica a que se modificara el Tratado de Berlín respecto al tránsito por los estrechos del Mar de Mármara dejó a Rusia con las manos vacías y por lo tanto Izvolski y el zar consideraron la anexión y las maniobras de Aehrenthal como de mala fe. Consciente de la ascendencia de Aehrenthal, Izvolski explotó haciendo la siguiente observación:[12] El sucio judío me ha engañado. Me mintió, me engañó, el terrible judío.

Para forzar a Izvolski a ceder, el Imperio austrohúngaro amenazó con filtrar filtrar documentos en los que, a lo largo de los treinta años anteriores, Rusia había acordado que Austria-Hungría tenía libertad para hacer lo que desease en Bosnia y Herzegovina y el Sanyak de Novi Pazar y comenzó a publicar parte de los documentos. Estos ponían en evidencia a Rusia, especialmente frente a Serbia. El zar Nicolás II escribió al emperador Francisco José y acusó a Austria-Hungría de traicionar la confianza entre los dos países. Las relaciones entre las dos naciones empeoraron definitivamente. Por consejo alemán Austria-Hungría mantuvo secreta la correspondencia del 2 de julio y del 23 de septiembre de Izvolski a Aehrenthal. Esta era una amenaza constante a la posición de Izvolski si Rusia no aceptaba con firmeza y públicamente la enmienda del artículo 25 del Tratado de Berlín para aceptar la anexión. El 22 de marzo de 1909 Alemania forzó a Rusia a decidir si aceptaba o no la enmienda. La falta de una respuesta positiva haría que Alemania se retirase de las conversaciones diplomáticas "y dejaría que las cosas siguiesen su curso".[13] Ante esta presión Izvolski cedió y aconsejó al gabinete que aceptase el cambio del artículo 25, por temor a que de otro modo Austria tendría libertad para actuar contra Serbia. El gabinete aceptó. El 23 de marzo el zar aceptó la decisión y comunicó la decisión al embajador de Alemania en Rusia, Portales.[14] Gran Bretaña, sin embargo, no estaba dispuesta a aceptar el cambio del tratado y declaró que lo haría únicamente cuando "la cuestión serbia se hubiese resuelto de manera pacífica". Francia defendió la postura de Gran Bretaña.

El 26 de marzo, el Imperio austrohúngaro entregó a Gran Bretaña el texto de la negociación con Serbia en la que esta se comprometía a aceptar la anexión. Rezaba:[15]

Serbia reconoce que no ha sido lesionado en su derecho por el hecho consumado producido en Bosnia-Herzegovina y que, en consecuencia, aceptará la decisión que las Potencias adopten en relación con el artículo 25 del Tratado de Berlín. Sometiéndose al consejo de las grandes potencias, Serbia se compromete a abandonar inmediatamente la actitud de protesta y oposición que ha mantenido en lo que respecta a la anexión desde el pasado otoño y se obliga también a cambiar su política actual hacia Austria-Hungría para convivir de ahora en adelante en buena vecindad. Conforme a estas declaraciones y segura de las intenciones pacíficas del Imperio austrohúngaro, Serbia reducirá su ejército a la situación de la primavera de 1908 en cuanto a su organización, distribución y efectivos. Desarmará y disolverá sus voluntarios y las bandas de irregulares y evitará la formación de nuevas unidades de irregulares en su territorio.

Al día siguiente, Austria-Hungría solicitó que Gran Bretaña se comprometiese en firme a que, una vez que las negociaciones con Serbia se completasen, Gran Bretaña aceptaría la enmienda del artículo 25. Sin esa garantía el Imperio austrohúngaro declaró que rompería las negociaciones con Serbia.[16] Ese mismo día Austria-Hungría decidió movilizar a parte de sus fuerzas armadas. El 28 de marzo el Reino Unido concedió la petición austrohúngara. El 31 de marzo de 1909 Serbia hizo su declaración formal de conformidad a Austria-Hungría, lo que supuso una cesión completa de Serbia ante aquella. La crisis había terminado.[15] Las grandes potencias firmaron las enmiendas al Tratado de Berlín en las distintas capitales entre el 7 de abril y el 19 de mayo de 1909.

Consecuencias[editar]

Poco más de un año más tarde, como consecuencia de esta derrota diplomática, Izvolski fue degradado y nombrado embajador en Francia. Desarrolló una hostilidad permanentemente a Aehrenthal y las Potencias Centrales.[17] El diplomático y periodista ruso Schelking refiere caída política Izvolski:En los salones de Petrogrado él (Izvolski) recibió el apodo de "príncipe del Bósforo". En su vanidad Izvolski no podía ver que estaba siendo burlado.[18]

El Imperio austrohúngaro demostró su interés en bloquear el avance de Serbia hacia el Mar Adriático y su renuencia a que ningún país de la península balcánica adquiriese el suficiente poder como para hacerle frente en la región, para lo que contó con el decisivo apoyo alemán, que fue clave para frustrar los intentos rusos de anular su anexión de las provincias otomanas.

Serbia vio como se esfumaban sus oportunidades de adquirir en un futuro las provincias con población serbia que sus gobiernos nacionalistas ansiaban al pasar oficialmente de manos del débil Imperio otomano al más poderoso Imperio Austrohúngaro, respaldado por la aún más poderosa Alemania, lo que agrió aún más sus tensas relaciones con Austria-Hungría y le forzó a desviar sus apetitos territoriales hacia la disputada Macedonia, haciendo probable el conflicto con los otomanos. Serbia perdía sus posibilidades de anexionarse territorios con población serbia y una salida directa al Adriático y dirigía su crecimiento territorial hacia una zona por la que se desencadenarían pocos años después las Guerras Balcánicas. Sus malas relaciones con Austria-Hungría, que comenzaron principalmente desde el cambio de dinastía en 1903, llevaron a una tensión que, tras el asesinato del heredero austrohúngaro en Sarajevo por nacionalistas serbobosnios con estrechas relaciones con el ejército serbio, desencadenaron la Primera Guerra Mundial.

Rusia se vio burlada por la habilidad diplomática austrohúngara y no logró su objetivo de abrir los estrechos a su flota de guerra, quedando su tradicional alianza con Austria-Hungría en los Balcanes, que había durado la mayor parte del siglo XIX, convertida en una rivalidad que también fue muy relevante en el estallido de la Guerra Mundial, ante su hostilidad al gobierno de Viena y su respaldo firme a Serbia ante los intentos de aquel de imponer unas condiciones que hubiesen convertido a Serbia en un protectorado austrohúngaro.

Referencias[editar]

  1. Albertini (2005: 22-23).
  2. Albertini (2005: 195–6).
  3. Albertini (2005: 201-202).
  4. Albertini (2005: 207).
  5. Albertini (2005: 206-207).
  6. Albertini (2005: 208).
  7. Albertini (2005: 207-208).
  8. Albertini (2005: 218-219).
  9. Albertini (2005: 222-223).
  10. Albertini (2005: 277).
  11. Albertini (2005: 225-285).
  12. Joll & Martel (2007: 69).
  13. Albertini (2005: 285-286).
  14. Albertini (2005: 287).
  15. a b Albertini (2005: 291-292).
  16. Albertini (2005: 289).
  17. Goldberg (1968: 430).
  18. de Schelking (1918: 183).

Bibliografía[editar]

  • Esta obra deriva de la traducción parcial de Bosnian crisis, concretamente de esta versión, publicada bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported por editores de la Wikipedia en inglés.
  • Albertini, Luigi. 2005. Origins of the War of 1914 - Vol. 1, Enigma Books, New York.
  • Anderson, Frank Maloy and Amos Shartle Hershey; Handbook for the Diplomatic History of Europe, Asia, and Africa 1870-1914. Prepared for the National Board for Historical Service; Government Printing Office, Washington; 1918.
  • Goldberg, Harvey. 1968. The Life of Jean Jaurès, The University of Milwaukee Press, Milwaukee.
  • Joll, James, & Martel, Gordon. 2007. The Origins of the First World War. Pearson/Longman, London.
  • Shelḱīng, Evgeniǐ Nīkolaevīch and Makovskī, L. W. 1918. Recollections of a Russian Diplomat: The Suicide of Monarchies. The Macmillan company, New York.