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Feliciano Ama

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Feliciano de Jesús Ama Trampa (Izalco, El Salvador 1881-1932) fue un cacique indígena de la etnia nahua de El Salvador, uno de los líderes de la Insurrección Campesina de 1932.

Feliciano Ama
Información personal
Nacimiento 1881 Ver y modificar los datos en Wikidata
Izalco (El Salvador) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 28 de enero de 1932 Ver y modificar los datos en Wikidata
Izalco (El Salvador) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Homicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Salvadoreña
Información profesional
Ocupación Agricultor y político Ver y modificar los datos en Wikidata
Representación de la muerte de Ama en el Monumento a la memoria y a la verdad

Ama era un campesino jornalero. Contrajo matrimonio con Josefa Shupan, miembro de una influyente familia dentro de la comunidad indígena de Izalco. En 1917, se convirtió en mayordomo de la Cofradía católica del Corpus Christi, grupo que además de cumplir con fines religiosos, servía como ente de representación de la población indígena en sus reclamos ante el gobierno.

El 23 de enero de 1932, en medio de la crisis nacional producida por la caída de los precios del café, Ama dirigió el levantamiento popular en Izalco. Los alzados tomaron el control del pueblo y atacaron a los terratenientes y al alcalde municipal. Seis días después, el 28 de enero, las tropas del gobierno retomaron el control de la localidad. La represión gubernamental contra los sublevados resultó en la muerte de cientos de pobladores de Izalco. Feliciano Ama fue detenido y ahorcado, aunque algunas versiones señalan que habría sido linchado hasta morir, siendo después colgado.[1]​ Según los izalqueños, a Feliciano lo colgaron de un árbol en el parque central Saldaña, del barrio La Asunción en el municipio de Izalco, departamento de Sonsonate. Al respecto, la esposa de Feliciano Ama narró a su hija, Julia Ama, los acontecimientos de la siguiente manera:[2]

A la cuadra mataron a tu papá, no lo pude reclamar. Hasta había una carreta que acarreaba a todos los muertos que mataban en el día y los traían a estos lugares
Esposa de Feliciano Ama

En los alrededores de Izalco, a todos los que se les encontraba portando machete, a todos aquellos que tenían fuertes rasgos de raza indígena o que vestían trajes indígenas, se les acusaba de subversivos y eran encontrados culpables.[3]​ Para facilitar la tarea de los cuerpos de seguridad, se invitó a todos aquellos que no habían participado en la insurrección a que se presentaran a la comandancia para obtener documentos que les legalizaban como inocentes. Cuando llegaron fueron examinados, y los que presentaban las características indígenas, fueron apresados. Fueron fusilados en grupos de cincuenta en el muro de la Iglesia de la Asunción. En la plaza frente a la comandancia, varios fueron obligados a cavar una tumba común, a la cual fueron arrojados tras ser ametrallados.[2]​ Las casas de los encontrados culpables fueron quemadas y sus habitantes sobrevivientes fueron ametrallados.[4]​ Para las élites salvadoreñas, la revuelta combinaría sus fuertes temores a la rebelión indígena y la revolución comunista. Cuando la violencia de La Matanza amainó, una combinación de racismo y anticomunismo se convirtió en la ideología principal de la élite. Esta ideología sirvió para bloquear el cambio social y justificar la represión. Políticamente, El Salvador tendría una serie de juntas militares hasta la guerra civil de El Salvador en la década de 1980. En El Salvador, lo que comenzó como una revolución y se convirtió en una masacre de trabajadores del café se conoce como la matanza o la masacre del 32. Los salvadoreños de origen indígena nativo americano son conocidos como Cōzcatlān o hispanizados como Cuzcatlán. Cuscatleco son personas de herencia salvadoreña. Se les llama erróneamente indios, que era la norma entonces.


Los historiadores todavía debaten la influencia de los miembros del Partido Comunista Salvadoreño en la insurrección. Algunos estudios recientes, privilegian el papel de las cofradías indígenas, como la encabezada por Ama, en la organización del levantamiento y piensan que el papel de los comunistas fue marginal.[5]

Referencias

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  1. Óscar Martínez Peñate, José Feliciano Ama es un mártir popular, consultado el 14 de abril de 2007, ya no disponible
  2. a b Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas ref_duplicada_12
  3. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas ref_duplicada_1
  4. Berclo El Salvador consultado el 22 de abril de 2007.
  5. Diario Co Latino, Entrevista al historiador Erik Ching (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última)., consultado el 11 de abril de 2007, ya no disponible

Enlaces externos

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