Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas

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Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas
Sigla ESIQIE
Tipo Pública
Universidad Instituto Politécnico Nacional
Fundación 18 de noviembre de 1948[1] (67 años)
Localización
Dirección Unidad Profesional "Adolfo López Mateos", Edificio 7 Colonia Lindavista, Código Postal 07 738 Delegación Gustavo A. Madero
Ciudad de México, Coat of arms of Mexican Federal District.svg México, D. F., Flag of Mexico.svg México
Coordenadas 19°30′05″N 99°08′04″O / 19.50139, -99.13444
Academia
Profesores 411
Empleados 194
Estudiantes 5,840
 • Postgrado 144
Administración
Director/a M. en E. Dante Real Miranda
Decano/a Ing. Jesús Ávila Galinzoga[2]
Subdirectora Administrativa Ing. Rosalba Trejo Castro
Afiliaciones ANFEI[3]
Funcionarios 13
Administrativos 119
Sitio web
www.esiqie.ipn.mx

Más de 20,000 Egresados
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Introducción[editar]

La Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE) es una institución pública mexicana de nivel superior perteneciente al Instituto Politécnico Nacional que fue fundada en 1948.[1] La ESIQIE es una escuela especializada en la enseñanza de la Ingeniería en aplicaciones industriales para la Química y la Metalurgia. La escuela se encuentra en la Unidad Profesional "Adolfo López Mateos" ocupando para aulas los edificios 6, 7 y 8, cinco edificios para laboratorios e Investigación, 1 edificio para biblioteca, hemeroteca, estacionamientos, extensas áreas verdes, cafeterías y diversas áreas deportivas.

Edificio 6 de la ESIQIE
Laboratorios de Metalúrgicos

Historia[editar]

Antecedentes[editar]

Los antecedentes de las carreras de Ingeniería Química e Ingeniería Metalúrgica que cursan en la ESIQIE, se remontan a la época anterior a la Conquista, pues la enseñanza de las artes y oficios relacionados a estos ámbitos ya se realizaban en nuestro país. El desarrollo de las ciencias, las artes y la ingeniería en las culturas olmeca, teotihucana, zapoteca, maya, purépecha, tolteca, mixteca y la azteca, indica que existieron sistemas eficientes para transmitir conocimientos. Fueron los aztecas quienes organizaron dos diferentes centros educativos: los calmecac y los tepochcalli, en los cuales se preparaban principalmente a los sacerdotes, los nobles y los guerreros; dado que eran instruidos en Matemáticas, Hidráulica, Astronomía y otras ciencias tenían una inclinación hacia la Ingeniería. Existían además los gremios, un instrumento muy importante para la enseñanza técnica; en éstos se reunían artesanos de un mismo oficio con fines de instrucción, protección y ayuda mutua, en donde los iniciados aprendían algún oficio, lo practicaban, lo dominaban, lo aplicaban y lo mejoraban para después transmitirlo. Estos gremios indígenas se diferenciaron de los formados españoles, por su alto contenido religioso.

Con los conocimientos adquiridos aprendieron a utilizar los metales y desarrollaron sistemas de explotación y beneficio muy avanzados, que emplearon en diversas formas, como los trabajos de gran valor realizados con oro y plata que atrajeron la codicia de los conquistadores.

La vivienda progresó en concepción y en materiales empleados. Desarrollaron sistemas para eliminar los desechos humanos sin alterar la ecología, como los alcantarillados que aún se ven en Palenque. Aprendieron a manejar grandes volúmenes de agua, tanto como para abastecer ciudades como para impulsar la agricultura. Los caminos que en un principio fueron producto del paso de la gente, se transformaron en calzadas y caminos de piedra, verdaderas obras de ingeniería y que paradójicamente fueron útiles par que a los españoles se les facilitar la conquista. Así, los primitivos asentamientos humanos se transformaron en importantes ciudades como Teotihuacán, Texcoco, Chichen-Itzá, Palenque, Mitla, Monte Albán y Tenochtitlán en donde habitaban miles de personas.

Desarrollaron técnicas de producción agrícola y del cultivo del maíz con el fin de alimentar a la población que crecía en número. Utilizaron la fertilización con abonos orgánicos y combatieron plagas en sus campos con base en la rotación de cultivos y en el uso de plaguicidas vegetales, con lo que lograron obtener en las chinampas tres cosechas al año. También avanzaron en medicina, con el empleo de diversos vegetales y productos derivados de ellos, los que obtenían con procesos químicos rudimentarios. Fue muy importante el desarrollo de colorantes a partir de vegetales, insectos y diversos materiales inorgánicos, los que empleaban en los productos cerámicos que realizaban y en murales que a la fecha siguen mostrando su colorido, a pesar, en muchos casos, de haber permanecido a la intemperie durante siglos.

Con la conquista de México se destruyeron los centros de enseñanza en los que se preparó a quienes lograron el esplendoroso desarrollo material y espiritual. Sin embargo, con las corrientes migratorias de conquistadores, llegaron artesanos de diversos oficios, los cuales se agruparon en gremios, que en un principio convivieron con aquellos indígenas que aún subsistían. Con la reglamentación gremial de las ordenanzas de cada oficio, se eliminó el sistema indígena. Para finalizar el siglo XVII, ya existían más de 200 gremios reglamentados en las ordenanzas correspondientes.

Durante la época colonial no existía una enseñanza técnica organizada y fueron los misioneros, como don Vasco de Quiroga, fray Pedro de Gante, fray Junípero Serra y otros, los que se preocuparon por proveer agua, mejorar las técnicas de cultivo, planear ciudades, crear vías de comunicación, desarrollar la minería y construir catedrales. La mayoría de la minas se trabajaron intensamente para tener una producción elevada e inmediata, aunque sin una planeación general, por lo que, a finales del siglo XVIII la producción minera había descendido de manera alarmante.

Para resolver la caótica situación en el laboreo de las mismas, por Real Cédula fechada en Aranjuez el 22 de mayo de 1783, el Rey Carlos III promulgó las Reales Ordenanzas de la Minería en la Nueva España. En el título XVIII se decreta la creación del Real Seminario de Minería, el cual fue inaugurado el 1 de enero de 1792 por el virrey Juan Vicente de Guemes Pacheco y Padilla (segundo conde de Revillagigedo).

El Real Seminario de Minas fue el primer instituto en el que se realizó investigación en forma metódica en América Latina, y los peritos ahí formados, después de cuatro años de estudios, recibieron el nombre de ingenieros, a pesar de que estaban encaminados más al aspecto de Ingeniería Civil. El citado Seminario constituye también el primer antecedente de la formación de ingenieros metalúrgicos.

En los primeros años de 1800, don Miguel Hidalgo y Costilla instaló en Dolores, Guanajuato, una escuela-taller de artes y oficios par enseñas a fabricar alfarería, conocida como la 'Alfarería de Hidalgo'. En ella también se enseñó también a sus discípulos el cultivo de la vid para producir vino, a criar gusanos para obtener seda y cultivar olivos para elaborar aceite, combinando las técnicas agrícolas con las industriales en procesos ubicados actualmente dentro de la industria química.

Las guerreas de Independencia y la situación de inestabilidad que hubo después de consumada ésta, se reflejaron en la educación, ya que las principales casa de estudios cerraron o tuvieron una actividad muy irregular por los frecuentes levantamientos y la dos intervenciones extranjeras. Fue hasta el 2 de diciembre de 1867, siendo presidente de México el licenciado Benito Juárez, cuando se aprobó la Ley de Institución Pública para el Distrito Federal y Territorios, en la cual se consideró desde la educación primaria hasta la profesional. Según este instrumento jurídico con base a la Escuela de Artes y Oficios, creada en 1857 por el presidente Ignacio Comonfort y suspendida durante el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, se fundó la Escuela Nacional de Artes y Oficios par varones, la cual se desarrolló rápidamente, y en 1883, siendo presidente don Porfirio Díaz, entre diversos profesionistas se formaron y en esa escuela, ingenieros de minas y metalúrgicos e ingenieros industriales.

En 1903, William H. Walker introdujo en los cursos que impartía en el Massachussets Institute of Technology (MIT) el concepto de Operacione Unitarias y junto a Arthur D. Little, lo utilizaron como base para estructurar la carrera de Ingeniería Química en 1915, dentro del mismo Instituto de Tecnología de Massachussets.

En 1945, Venustiano Carranza, presidente constitucional de México, autorizó al ingeniero Felix F. Palavicini, secretario de Institución Pública, a crear la Escuela Nacional de Química Industrial, dependiente de la Universidad Nacional; la cual se estableció ese mismo año en un edificio ubicado en las calles de Libertad y Cruces, en Tacuba. Tiempo después cambió de nombre por el de Escuela Nacional de Ciencias Químicas.

El ingeniero Estanislao Ramírez Ruíz, que impartía cátedra en esta escuela recién formada, y haciendo uso de las relaciones que mantenía con William H. Walker, inició los cursos de Física Industrial en 1922, antecedente de los de Operaciones Unitarias. El mismo ingeniero Ramírez influyó de manera decisiva en 1925 en la creación de la carrera de Ingeniería Química en la misma escuela. Los egresados de sus aulas fueron pocos, ya que la industria química existente cubría necesidades técnicas con ingenieros extranjeros, principalmente de la nacionalidad de los empresarios. Entre los más destacados egresados de esta escuela y que influyeron después en la ESIQIE cuando ésta fue formada, se cuenta a los ingenieros Alberto Urbina del Razo, Germán González Tapia, Fernando González Vargas, Constantino Álvarez Medina, Antonio Guerrero Torres, Manuel Labastida y el químico Humberto Estrada Ocacampo.

Nacimiento de la ESIQIE[editar]

A lo largo de los siglos, los mexicanos, principalmente los de origen humilde, manifestaron inquietud por aprender ates, oficios y carreras técnicas con las cuales, además de superarse, participaran en actividades útiles y productivas para contribuir al mejoramiento general del país y en lo particular, de sus familias. Estas inquietudes fueron valoradas y reflejadas adecuadamente en 1934 en el Plan Sexenal que, como parte de su campaña, elaboró el partido que postuló al general Lázaro Cárdenas del Río, en donde se plasmó su pensamiento, lo cual se cristalizó en 1936 con la creación del IPN, institución educativa del Estado mexicano, cuyo objetivo principal es el de consolidar, mediante la educación, la independencia económica, científica, tecnológica, cultural y política, para alcanzar el progreso de la nación. Esta acción se complementó en 1938 con la expropiación de la industria petrolera, creando en ese mismo año a Petróleos Mexicanos (PEMEX), la empresa estatal que se encargaría de la planeación, operación y desarrollo de la industria derivada de la explotación de los hidrocarburos y de la comercialización de los productos obtenidos.

Cuando aún no se extinguían las aclamaciones que todo un pueblo le prodigó a su gobernante por la acción tomada el 18 de marzo de 1938 contra las compañías petroleras extranjeras, el 23 de noviembre de 1938 se reunieron en el gimnasio de Santo Tomás representantes de los sindicatos: minero, petrolero, ferrocarrilero, electricista, de trabajadores técnicos de México, y de la educación, con representantes de autoridades, maestros y alumnos del recientemente formado Instituto Politécnico Nacional. En esta reunión se analizó la situación del país. ya que para consolidar las acciones tomadas se requería contar con los técnicos adecuados para desarrollar la industria petrolera recién nacionalizada, así como la minero-metalúrgica, con el fin de aprovechar racionalmente los recursos naturales de la nación.

Fue así como se planteó ante el licenciado Gonzalo Vázquez Vela, secretario de Educación Pública, la necesidad de formar nuevas carreras, entre las cuales destacaron por su importancia para la futura ESIQIE las de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica, que junto con otras propuestas y las que ya se impartían en diversas escuelas del IPN constituirían la base técnica que lograra el sano crecimiento del país.

En 1939, el General Lázaro Cárdenas del Río expidió el decreto presidencial con que se autorizó la formación de las nuevas carreras, y en 1940, dentro de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), con la dirección del ingeniero Guillermo Terrés, se comenzaron a impartir los cursos correspondientes a Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica.

Durante los primeros años no hubo gran aceptación entere los estudiantes de las nuevas carreras; fueron tan pocos los que se inscribieron que en 1943 el director de la ESIA había decidido no aceptar ya a los alumno de nuevo ingreso para las mismas, acción que estuvo a punto de llevarse a cabo, cuando al salir la primera generación de ingeniero químicos petroleros, Pemex, la empresa estatal formada por el presidente Lázaro Cárdenas, les cerró las puertas. Se señaló, entre otros argumentos, que los egresados de la Escuela Nacional de Ciencias Químicas de la UNAM eran suficientes para cubrir las necesidades de la empresa estatal.

Quienes se opusieron a que continuaran las carreras de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica que se impartían en la ESIA, fueron no solamente personas ajenas al IPN, si no también del propio Instituto: la opinión de diversas autoridades coincidía en señalar que no era adecuado que en una escuela de ingenieros civiles y arquitectos se formaran ingenieros químicos y metalúrgicos, por lo que deberían desaparecer, o bien ser transferidas a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), que facilitaba sus laboratorios de Química Orgánica, Inorgánica y Analítica, para la enseñanza experimental de estas materias.

En estas circunstancias destaca la visión del ingeniero Estanislao Ramírez Ruiz, quien propuso en 1944 la creación de una nueva carrera, la de Ingeniería Química Industrial, en la que se formarían ingenieros con conocimientos para trabajar no solamente en la industria del petróleo, sino también en toda la industria química, por lo que tendría cuatro especialidades: Petróleo; Azúcar, Almidón y Alcohol; Microbiología Industrial; y Celulosa y Plásticos.

En 1945 se comenzó a impartir la nueva carrera, con un selecto grupo de catedráticos, la cual tuvo amplia aceptación y marcada preferencia por los estudiantes, consolidándose en dos años como una de las más solicitadas en la ESIA. Esta situación y la carencia de laboratorios y de instalaciones adecuadas en la escuela en que se ubicaban las carreras, hizo ver la conveniencia de que se formara una nueva escuela.

Como resultado de las gestiones realizadas por el Director General del IPN, representantes de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) y destacados egresados de las carreras de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica, ante el licenciado Miguel Alemán Valdés, entonces presidente constitucional de la república, éste dio instrucciones al secretario de Educación Pública de realizar las acciones pertinentes para crear la nueva escuela el 18 de noviembre de 1947. [1]

En cumplimiento de las disposiciones presidenciales, el licenciado Manuel Gual Vidal, secretario de Educación Pública y el ingeniero Gustavo Alvarado Pier, director del Instituto Politécnico Nacional, Firmaron el 16 de febrero de 1948 el nombramiento de director "A" de la Escuela de Enseñanza Técnica Superior al ingeniero Abel Domínguez Ponce, joven ingeniero metalúrgico, egresado de la carrera formada en 1940, quien se había destacado en la lucha por la subsistencia de las carreras técnicas creadas por el decreto del presidente Lázaro Cárdenas. Se le asignó la misión de organizar la escuela en donde se impartieran estas licenciaturas, lo cual cumplió con gran empeño y capacidad.

Con fecha 29 de marzo de 1948, el licenciado Manuel Gual Vidal, secretario de Educación Pública; conjuntamente con el ingeniero Gustavo Alvarado Pier, director general del IPN, le comunicaron por medio del oficio IPN/131/3746 al director de Administración del IPN, que el 16 de febrero de ese año le habían asignado nombramiento provisional al ingeniero Abel Domínguez Ponce de director "A" de Enseñanza Técnica Superior. Al día siguiente (30 de marzo), por medio de un oficio, le comunicaron al ingeniero Guillermo Chávez Pérez director de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, el nombramiento del ingeniero Domínguez Ponce con objeto de organizar la Escuela de Química e Industrias Extractivas, solicitándole presentara su valiosa colaboración para que llevara a cabo su delicado encargo.

El 18 de mayo de 1948 se citó una asamblea a realizarse en uno de los salones de clases, a los maestros y estudiantes de las carreras de Ingeniería Metalúrgica, Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Química Industrial, en donde el director de la ESIA y los representantes del FNET informaron de manera oficial la creación de la Escuela Superior de Ingeniería e Industrias Extractivas, procediendo a presentar al ingeniero Abel Domínguez Ponce, egresado de la carrera de Ingeniería Metalúrgica de la propia ESIA, como el primer director. Cuatro días después se le extendió el nombramiento definitivo de director "A" de Escuela Técnica Superior, con un sueldo de $731.00 (setecientos treinta y un pesos) mensuales. En esta sencilla forma y con un protocolo simple, se formó una de las más importantes escuelas del IPN, de donde han egresado distinguidos profesionistas, de cuya labor se han beneficiado las industrias metalúrgicas y químicas del país y el ingeniero Abel Domínguez Ponce destacó brillantemente en la organización de la ESIQIE y en la conducción de la misma en los primeros años, en los que se marcó el rumbo para el futuro.

El ingeniero Domínguez Ponce integró un modesto pero eficiente equipo de trabajo, el cual dejó huella por su dedicación y aportación al desarrollo de la ESIQIE, entre los cuales se encontraban:

Manuel Valdés Bravo. Entusiasta impulsor de la nueva escuela, pasó del secretario de la ESIA a secretario de la ESIQIE, aportando su experiencia de muchos años de actividad administrativa. Fue pieza fundamental para que el joven director enfrentara los difíciles problemas administrativos. Colaboró destacablemente con las autoridades, y alentó siempre a los estudiantes. Falleció en 1950, poco tiempo después de consolidada la Escuela Superior de Ingeniería e Industrias Extractivas.

Calos Chávez Lara. Trabajador auxiliar administrativo, fue nombrado secretario al fallecer el señor Valdés y posteriormente cuando el ingeniero Domínguez tuvo que ausentarse de la Dirección lo relevó temporalmente.

Salvador Díaz García. Fungió como prefecto hasta que lamentablemente falleció en 1974, tenía una gran personalidad, fue estricto en el cumplimiento del deber, pero con un magnífico sentido del humor que conquistó a los estudiantes durante 26 años que permaneció en su puesto.

Guillermo Chávez Max. Jefe administrativo y encargado de la intendencia; apoyado por tres auxiliares; Juvencio Peñafiel, Everado Gómez (Che Everado) y Silvano García. Mantuvo en orden las instalaciones de la escuela.

María de la Luz Cabrera Silvano. Fungió de secretaria del Director de manera eficiente, por lo que los siguientes directores la mantuvieron en el puesto, hasta que se jubiló en 1973. Su actitud y honestidad sobresalieron siempre.

Alicia Liona. Cumplida y honesta empleada, apoyó siempre a los estudiantes que le solicitaban ayuda; supo también llevar de manera adecuada el manejo de la administración escolar que se le asignó hasta su jubilación en 1972.

Las mencionadas personas, un grupo reducido, fueron quienes iniciaron una importante labor de apoyo al director de la ESIQIE en sus inicios, conduciendo eficientemente la administración hasta 1950, año en que comenzó a crecer a mayor ritmo la escuela. De esta manera quedó formada la Escuela Superior de Ingeniería e Industrias Extractivas, para capacitar a los técnicos destinado a planear, diseñar, construir, operar y mantener plantas químicas y metalúrgicas que tuvieran, que tuvieran como finalidad extraer y procesar racional y eficientemente los recursos del país; por lo tanto, especialistas que tuvieran los conocimientos necesarios para investigar y desarrollar tecnología para poder transmitir las enseñanzas adquiridas y mejoradas a generaciones posteriores.

En reconocimiento a la fecha en que oficialmente se dio a conocer a la comunidad de la ESIQIE la formación de la escuela, se celebra con mucho gusto el aniversario de su creación el 18 de mayo.

Infraestructura[editar]

En 1940, fecha en que se comenzaron a impartir las carreras de Ingeniería Metalúrgica e Ingeniería Química Petrolera, se utilizaron las aulas e instalaciones de la ESIA, ya que a esta escuela se le asignó la tarea de formarlas; para tal fin se destinaron dos salones para los cursos teóricos. Para los cursos experimentales, la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) proporcionó los laboratorios para análisis químicos cualitativo y cuantitativo, así como para química inorgánica y orgánica. el ingeniero David Contreras Castro, quien trabajaba en la Comisión de Fomento Minero, consiguió que se utilizaran sus instalaciones para los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Metalúrgica; en donde varios ingenieros que ahí trabajaban tomaron con gran empeño la enseñanza de los estudiantes, logrando así que quienes cursaban esta carrera obtuvieran una preparación sólida y efectiva desde los primeros años, aunque pasaban más tiempos en esos laboratorios que en la escuela.

El ingeniero Miguel Aldana Uría, no corrió con igual suerte con respecto a los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Química Petrolera, pues a pesar de que trabajaba en Pemex y puso mucho empeño para que éstos se realizaran en la refinería de Azcapotzalco, había cierta aversión contra la carrera y los cursos prácticos no fueron regulares como sucedía con la carrera de Ingeniería Metalúrgica.

En 1945, cuando se inició la carrera de Ingeniería Química Industrial, se adaptaron dentro de la ESIA, dos laboratorios en los que se impartieron las prácticas de química inorgánica, química analítica, fisicoquímica y mediciones industriales. En tanto en la ENCB continuó prestando laboratorios para los cursos experimentales de química orgánica.

Poco tiempo después de crearse la ESIQIE en 1948, se les encargó a los ingenieros arquitectos Manuel Monterrubio y Luis Mossomena, profesores de la ESIA, el diseño de un edificio destinado a esta nueva escuela, el cual se construyó en las instalaciones de Santo Tomás, al lado sur del cuadrilátero, habiéndose concluido en 1949. Este edificio, siguiendo el estilo de otras instalaciones que ahí había, estaba formado de una construcción rectangular constituida por dos pisos, cada uno de los cuales tenía un pasillo central y a los lados de éste se encontraban oficinas, aulas, laboratorios y un pequeño auditorio para 50 personas. Se contaba con cuatro laboratorios con los cuales se satisfacían las necesidades de los cursos prácticos, tales como Química Analítica, Química Inorgánica, Física, Fisicoquímica, incluyendo los de Química Orgánica, por lo que la escuela se independizó de la ENCB. Sin embargo, no se contaba con instalaciones para los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Metalúrgica, por lo específico que se requería y su costosa adquisición de modo que los estudiantes siguieron asistiendo a la Comisión de Fomento Minero, en donde, por causa del trabajo que ahí se desarrolla, en muchas ocasiones se destinaban para la enseñanza los horarios después de las 20 horas.

Los alumnos de la carrera de Ingeniería Química Petrolera continuaron asistiendo a realizar los cursos experimentales a la refinería 18 de Marzo de Pemex; y como solo asistían uno o dos alumnos, los ingenieros encargados de impartirles los cursos, los tomaban como sus ayudantes y éstos asimilaban los conocimientos y la práctica de manera directa.

El nuevo edificio de la ESIQIE no contaba con las instalaciones para los cursos prácticos de Operaciones Unitarias, pero los estudiantes de la carrera de Ingeniería Química Industrial, asesorados por sus maestros, diseñaron equipos para flujo de calor, evaporación, destilación,secado, filtración, flujo de fluidos, absorción y otros, los cuales construyeron con materiales adquiridos por ellos mismos (no siempre con buenos resultados). Sumado a lo anterior, a partir de 1951, los egresados de la escuela que ya trabajaban en el sector industrial y fueron invitados a impartir clases, consiguieron donaciones de bombas, tanques, conexiones, tuberías y diversos materiales con lo que se pudo adecuar de manera rudimentaria, el primer laboratorio de Operaciones Unitarias, mismo que operó durante varios años.

Los ingenieros de la ESIQIE, fueron venciendo obstáculos iniciales y comenzaron a ser solicitados en número creciente por la industria, influyendo en ello su buena preparación, su iniciativa y la disposición para realizar el trabajo en cualquier parte de la República; lo cual originó que se incrementara la inscripción. Así el edificio que se construyó, en poco tiempo fue insuficiente, máxime que desde 1950 lo compartían con la Vocacional 5, formada específicamente para preparar a los estudiantes que pretendían ingresar a la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas.

En respuesta a las necesidades crecientes, en 1956 se inició la construcción de una nueva escuela, que estaría conformada por tres edificios; el proyecto fue elaborado por los ingenieros arquitectos Jorge Navarro, Manuel Teja y Juan Becerra, asesorados por el ingeniero químico José Luis Soto Mora de la ESIQIE. Estos edificios formaban del proyecto entonces denominado "Ciudad Politécnica", ubicada en la zona aledaña al Casco de Santo Tomás. Cuando estaba por concluir la construcción, el sismo que asoló al Distrito Federal en 1957 destruyó irreparablemente las construcciones que estaban a punto de finalizar.

En 1961, siendo director general del IPN el ingeniero Eugenio Méndez Docurro y director de la ESIQIE el ingeniero Héctor Toledo Córdova, la escuela se trasladó a la Unidad Profesional, construida en Zacatenco por el ingeniero arquitecto Reinaldo Pérez Rayón durante la dirección del entonce director general, ingeniero Alejo Peralta. A la ESIQIE se le asignó el edificio número 3.

Al mudarse a Zacatenco la ESIQIE dispuso de 29 aulas para los cursos teóricos y 20 laboratorios ligeros para los cursos prácticos de Química Orgánica e Inorgánica; Análisis Químico Cualitativo y Cuantitativo; Física y Mediciones Industriales; Electroquímica y Fisicoquímica. En el tercer piso del mismo edificio, con equipos traídos de Santo Tomás y otros diseñados y construidos por profesores de la escuela, se adaptó el laboratorio de Operaciones Unitarias, en donde se pudieron efectuar e incrementar las prácticas de ésta importante materia.

En 1966 se inicio la construcción de los laboratorios pesados de Operaciones Unitarias, proyecto realizado por varios maestros de la ESIQIE, coordinados por el ingeniero José Luis Soto Mora, quienes también diseñaron y construyeron muchos de los equipos como las columnas de destilación e intercambiadores, entre otros. La instalación la coordinó el ingeniero Raúl Pérez Montaño, participando varios maestros y estudiantes. Los recursos para realizar este trascendental proyecto fueron proporcionados por la SEP, por medio de un crédito francés, por lo que los equipos que no se construyeron en la ESIQIE se compraron en Francia. Este laboratorio inició su operación en 1968 y fue el más complejo y funcional de México durante mucho tiempo y uno de los mejores de América Latina.

En 1969 se inició la construcción de los laboratorios para Ingeniería Metalúrgica, el proyecto lo realizaron maestros de esta carrera. Para la adquisición del equipo se utilizó un crédito europeo, con recursos de varios países, principalmente de Inglaterra, a donde viajó en comisión el ingeniero Héctor Guerrero Murillo, destacado ingeniero metalúrgico egresado de la ESIQIE, para realizar la selección de los más adecuados. En 1972 comenzaron a operar estos laboratorios, lo cual permitó que la carrera de Ingeniería Metalúrgica durante 1974 se integrara plenamente a la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industria Extractivas.

Es justo reconocer el importante apoyo que brindó durante 34 años la Comisión de Fomento Minero a la ESIQIE, para que se impartieran en sus instalaciones los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Metalúrgica, sin lo cual, difícilmente de hubiera podido desarrollar de la manera brillante en que lo hizo.

En 1973 se construyó el edificio 12 y parte de él se destinó a la ESIQIE, que lo utilizó para los cursos de ciencias básicas.

En 1986, con objeto de integrar las escuelas de Unidad Profesional de Zacatenco en áreas cercanas, se efectuó una redistribución de instalaciones. Bajo este criterio se le asignó a la ESIQIE el edificio 8 a cambio del 3, el cual pasó a la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME). Con el mismo objeto, se le entregó a la ESIQIE el edificio 9, a cambio de la parte del 12 que ocupaba, la que fue proporionada a la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura.

En 1990, con el objeto de desalojar a las familias que habitaban desde 1968 en el tercer piso del edificio 6, perteneciente a la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM), se le entregó a esta escuela el edificio número 9, a cambio del 6, que se asignó a la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industria Extractivas.

En 1922, se terminó la construcción del Centro de Procesos Metalúrgicos e Ingeniería de Materiales (Cepromim); el cual, con apoyo de la Japan International Cooperation Agency (JICA), fue equipado con los avances tecnológicos más importantes de la época, permitiendo que se desarrollara investigación y se impartieran los cursos de posgrado del área metalúrgica, en niveles de maestría y doctorado.

En 1977, se concluyó el acondicionamiento de los nuevos laboratorios para investigación del área de Ingeniería Química, los cuales al terminarse de equipar han permitido permitido realizar investigación y desarrollo en esta rama del conocimiento y facilitaron la creación del doctorado en Ingeniería Química.

Actualidad[editar]

Es así como la ESIQIE cuenta con una sólida infraestructura, posee los edificios 6, 7 y 8 de la Unidad Profesional en Zacatenco. En el edificio 6, se tienen 19 aulas para los cursos de ciencias básicas que se imparten en los dos primero semestres. En el edificio 7, se ubican la dirección de la escuela y las oficinas generales, así como 28 aulas para los cursos de de la carrera de Ingeniería Química Industrial. En el edificio 8, se localizan las carreras de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica, contando la primera con nueve aulas y la segunda con diez, en este mismo edificio, se ubican las oficinas de posgrado y cinco salones de clase para la Maestría en Ingeniería Química. En el Cepromim se encuentran 20 aulas y laboratorios de investigación que se utilizan para los cursos de la maestría en Ingeniería Metalúrgica y el doctorado en Metalurgia y Materiales así como para la realización de proyectos de investigación de alcance internacional.

La ESIQIE dispone de 99 laboratorios, de los cuales 21 son para las ciencias básicas: Física, Química, Fisicoquímica y Química Analítica, 33 se utilizan en la investigación, incluyendo los del Cepromim, 21 se destinan a los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Química, 23 a los de la carrera de Ingeniería metalúrgica, y el de Operaciones Unitarias, el cual tiene 54 equipos a escala piloto que se usan para la enseñanza, la investigación y el desarrollo.

La escuela tiene una biblioteca ubicada al oriente del edificio 8, la que cuenta con 26 mil 585 volúmenes de los cuales 5 519 corresponden a títulos diferentes.

Licenciatura[editar]

Ofrece tres opciones a nivel Licenciatura, (planes actualizados en 2010), Certificadas por el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería A.C.,(CACEI) hasta 2016:[4]

Posgrado[editar]

De igual manera, ofrece estudios a nivel posgrado que forman parte del Padrón Nacional de Posgrados del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, (CONACYT):[5]

  • Maestría en Ciencias en Ingeniería Química.
  • Maestría en Ciencias en Metalurgia y Materiales.
  • Doctorado en Ciencias en Ingeniería Química.
  • Doctorado en Ciencias en Metalurgia y Materiales.

Sus laboratorios de Operaciones Unitarias son los más reconocidos en América latina ya que incluyen múltiples plantas en pequeña escala con operacónes reales.

Laboratorios de Operaciones Unitarias
Nave Industrial de Laboratorios Pesados
Microscopio electrónico

El premio más importante que otorga el IPN, llamado Presea Lázaro Cárdenas, a nivel licenciatura del área de Físico Matemáticas y que es entregado desde 1980 de manera anual por el Presidente de México, ha sido ganado por sus alumnos en siete ocasiones, 1980, 1981, 1984, 2003, 2005, 2009 y 2010.).[6]

Actividades Extracurriculares[editar]

Ofrece a su comunidad como actividades extracurriculares: Un Centro de Lenguas Extranjeras; Actividades Deportivas que incluyen atletismo, clavados y natación en alberca semiolímpica, basquetbol, voleibol, futbol soccer que incluye futbol rápido y de salón, béisbol y futbol americano y Actividades Culturales como teatro, canto, baile regional y de salón, pintura y dibujo, declamación, coro, rondalla, danzas polinesias y oratoria.

Aguilas Blancas, el equipo de fútbol americano más importante en el Instituto Politécnico Nacional es representativo de las escuelas ESIQIE y ESCA.

Referencias[editar]

  1. a b c Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE). «Antecedentes Históricos». Consultado el 16 de febrero de 2012. 
  2. Presidencia del Decanato (IPN). «Decanos de Nivel Superior». Consultado el 08 de diciembre de 2011. 
  3. Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI). «Instituciones Afiliadas en la region 8». Consultado el 16 de febrero de 2012. 
  4. Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería A.C. http://www.cacei.org/. Consultado el 15 de febrero de 2012.  Falta el |título= (ayuda)
  5. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. http://www.conacyt.mx/Paginas/default.aspx/. Consultado el 15 de febrero de 2012.  Falta el |título= (ayuda)
  6. Instituto Politécnico Nacional. http://www.comunicacionsocial.ipn.mx/WPS/WCM/CONNECT/CCS/CCS/INICIO/GACETAS/INDEX.HTM/. Consultado el 15 de febrero de 2012.  Falta el |título= (ayuda)

Enlaces externos[editar]