Esclerocronología

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Se denomina esclerocronología (o esclero-cronología) a la ciencia que estudia la datación de los anillos de crecimiento de las valvas de los moluscos bivalvos, especialmente de los que crecen en latitudes medias y altas.

La esclerocronología es una disciplina científica que se especializa en obtener información valiosa del examen detallado de los anillos, o bandas de crecimiento, que se desarrollan en las valvas de los moluscos bivalvos.

Generalidades[editar]

Etimología

Etimológicamente el término esclerocronología se construye con palabras del idioma griego, en donde δένδρον (sklhro) significa ‘rígido’ o ‘duro al tacto’, χρόνος (jrónos) es ‘tiempo’, y λόγος (logos) que se traduce como ‘estudio’.[1]

Particularidades del crecimiento de los moluscos[editar]

El crecimiento de los moluscos está regulado tanto por factores exógenos —como la temperatura, salinidad, tormentas— como endógenos —su edad, madurez reproductiva, etc.—. Las modificaciones ejercidas por dichos factores se ven expresadas en sus tejidos duros —o valvas— al modificarse su composición química y estructura, variando los porcentajes de materia orgánica y carbonato de calcio que lo integran.[2][3]

Características del método[editar]

Mediante la esclerocronología se busca definir una escala temporal en la valva de un molusco, gracias a una particularidad, el patrón de crecimiento demarcado en sus anillos. Estos se forman, a razón de uno por año, por la acreción de tejidos duros, comenzando desde un sector de la valva denominado umbo —o umbón— (donde se localizan los primeros, ergo, los más antiguos) extendiéndose hasta el borde o margen de la valva, donde se desarrollan los últimos o más recientes. Como en los primeros años el bivalvo crece vigorosamente, los primeros anillos son más visibles. A medida que aumenta la longevidad, el ritmo de crecimiento disminuye, por lo que los anillos se forman muy juntos y su observación es mucho más dificultosa, sin embargo, los ejemplares de mayor edad son los que más información pueden brindar a los científicos, al presentar una serie más prolongada, con más chances de hacer concordar con los dibujos de otros especímenes colectados en la misma área.[4]

La existencia de anillos de un ancho distinto al promedio permite deducir que esa temporada fue atípica. Si el anillo es más ancho pudo deberse a una mayor disponibilidad de recursos tróficos, a un invierno más corto o a temporadas transicionales más benignas. Por el contrario, un anillo inusualmente angosto puede significar que ese año las temperaturas fueron más crudas, la disponibilidades de alimento fue menor, la densidad de ejemplares fue mayor, hubo inconvenientes en el biotopo (cenizas volcánicas, contaminación, etc.).[5][1]

Variantes[editar]

Hay dos modos de realizar el conteo, el primero es hacerlo sobre las líneas de crecimiento externas, las que pueden ser observadas como repliegues del perióstraco sobre la superficie externa de la valva. Este es el método más simple pero que no arroja resultados precisos en valvas de especímenes longevos. La otra metodología es hacerlo sobre las líneas de crecimiento internas; esta última forma proporciona una escala cronológica mucho más detallada, incluso al estudiar los valiosos individuos que han alcanzado una prolongada edad, los que permiten analizar un periodo de tiempo más extenso.

Para poder acceder a esos valiosos datos científicos, es preciso examinar el interior de la concha, abriéndola. Seguidamente se realiza un corte de la valva en dirección transversal, perpendicular a los anillos de crecimiento. Luego se lo pule, logrando de este modo una superficie espejada, en la cual se observan nítidas una ordenada serie de “bandas”, repitiéndose en un patrón fijo en el cual cada banda clara es seguida por una oscura, y así sucesivamente. Cada juego de una banda clara más su inmediata oscura equivale a un año en la vida del molusco; la banda clara corresponde a la depositación ocurrida durante el invierno, la oscura, en cambio, representa la de la estación cálida.

Para facilitar la observación se suele aplicar un tratamiento con colorante Alcian, ya que los componentes orgánicos de la valva son sensibles a este químico, tiñéndose los lugares que presentan mayor concentración, adquiriendo un nítido azul intenso, pudiéndose así disociar cada banda con mayor exactitud.[1]

Utilidad[editar]

Mediante esta técnica es posible no solo saber la edad de un determinado ejemplar, también se puede calcular su tasa de crecimiento anual. En un contexto más amplio, permite analizar patrones temporales y espaciales de determinados procesos biológicos o físicos, pudiéndose fechar con precisión determinados eventos, los que se vieron reflejados en el crecimiento anormal del molusco. Se puede correlacionar con otros especímenes del mismo biotopo, para discernir el grado de masividad que tuvo el hecho; a su vez, también es posible comparar con registros de otros biotopos de la región, para determinar su alcance e intensidad.[1]

Por medio de la esclerocronología se ha logrado descubrir al animal más longevo del que se tenga registro, una almeja islandesa (Arctica islandica) —a la cual se denominó Ming— que se mantenía aún con vida a pesar de tener una edad de 507 años, aunque debió ser sacrificada para realizar el correcto conteo.[6]

Su aplicación en Zooarqueología

El análisis esclerocronológico no solo puede ser aplicado a valvas de ejemplares que se capturan vivos para este fin, también es posible emplearlo sobre las encontradas en depósitos de yacimientos arqueológicos, de edades de varios miles de años. Los restos malacológicos constituyen una porción relevante del registro en contextos arqueológicos de etnias del pasado que habitaron ámbitos litorales, dado que representaban un recurso abundante, nutritivo y que estaba disponible durante todo el año. Al estudiar la temporada estacional en que fueron colectados —examinando la capa más externa de las depositadas—, es posible inferir si su consumo se intensificaba durante alguna época del año en particular, es decir, si su explotación presentaba estacionalidad.[7][8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d Soldati, Analía L. (2011). La historia que cuentan las almejas. Autor/es: SOLDATI, ANALIA L. Revista: Desde la Patagonia. Difundiendo Saberes, 8 (11) 30-35. ISSN 1668-8848. Editorial: Univ. Comahue.
  2. Gröcke, D. R. and D. P. Gillikin (2008). Advances in mollusc sclerochronology and sclerochemistry: tools for understanding climate and environment. Geo-Marine Letters, 28: 265-268.
  3. Andrus, C. F. T. (2011). Shell midden sclerochronogy. Quaternary Science Reviews 30: 2892-2905.
  4. Soldati, Analía L., Jacob, D., Schone, B., Bianchi, M. and Hajduk, A. (2009). Seasonal periodicity of growth and composition in valves of Diplodon chilensis patagonicus (D´Orbigny, 1835). Journal of Molluscan Studies, 75, pp. 75-85.
  5. Jones, D. S. (1983). Sclerochronology: reading the record of the molluscan shell. American Scientist, 71: 384–391.
  6. Cabrero, Sara «Un grupo de científicos mata al animal más longevo del mundo.» La Voz de Galicia, edición del 15 de noviembre de 2013 (consultado el 2 de abril de 2019).
  7. Lobbia, P. A. (2012). Esclerocronología en valvas de Mytilus spp: análisis del sitio CCH4 (Parque Nacional Monte León, Santa Cruz, Argentina) e implicaciones para la arqueología de Patagonia. Magallania (Punta Arenas), 40(2), 221-231.
  8. Quitmyer, I. R.; D. S. Jones, and W. S. Arnold (1997). The Sclerochronolgy of Hard Clams, Mercenaria spp., from the South-Eastern U.S.A.: A Method of Elucidating the Zooarchaeological Records of Seasonal Resource Procurement and Seasonality in Prehistoric Shell Middens. Journal of Archaeological Science 24(9):825-840.