Ermita de Berrús

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Berrús (Ribarroja de Ebro, Tarragona) es una ermita ubicada en las cercanías de la presa de Ribarroja de Ebro. Entre el siglo IX y X, el pequeño pueblo de Berrús sufrió la epidemia de la peste ocasionando la muerte de una parte considerable de su población. Los sobrevivientes abandonaron la aldea y se establecieron en los pueblos vecinos de Ribarroja d'Ebre, Pobla de Masaluca y Villalba dels Arcs. Tras la construcción de la presa en el siglo XX, los habitantes de Berrús trasladaron la ermita al monte, desmontándola piedra por piedra ante la probabilidad de quedar sumergida por las aguas del pantano. En semana santa, se celebra una romería hasta la ermita, en la que participan los vecinos de los tres pueblos mencionados.

Camino de Berrús[editar]

Hace algunos años cuando construyeron la presa, la ermita de santa Magdalena de Berrús la trasladaron piedra por piedra para emplazarla donde está actualmente, en lo alto de un monte.

Después de dos interminables horas y numerosas curvas por esas carreteras de montaña, llegamos a las 11 de la mañana a la ermita de Berrús. Está bien señalizado y no tardamos en localizarla, abandonamos la carretera comarcal y nos metimos en un camino rural, lo primero que encontramos a los pies de la ermita fue un merendero cubierto y preparado con mesas, bancos de piedra y varias barbacoas, también hay agua, servicios, etc. Aparcamos el vehículo, hicimos un reconocimiento visual del entorno. La vista es espléndida y se contempla una hermosa visión verde de los bosques que la rodean.

Camino de la Ermita[editar]

Preparamos las cámaras y comenzamos el camino, desde el merendero hasta la ermita hay un pequeño trecho a pie y luego una interminable escalinata hasta llegar a la puerta de la ermita. La puerta estaba cerrada, reconocimos el perímetro de la ermita. Es una construcción casi cuadrada, con una fachada principal que comprende la puerta de entrada y un campanario, como no podíamos acceder y tampoco vimos un horario de apertura, buscamos algún tipo de acceso al interior para sacar alguna fotografía y las grabadoras por si hay suerte y se graba alguna psicofonía, nunca se sabe. Finalmente, encontramos un pequeño hueco de ventilación, miramos y el hueco tenía al menos un metro de fondo, apenas se veía en el interior. Así que decidimos primero introducir la grabadora con un micrófono exterior de 1,50 cm. Así que introduje el micrófono en el interior de la ermita, mientras otro compañero preparaba la cámara en modo de visión nocturna para poder ver el interior y otra grabadora.

llegando a la Ermita

Cuando apreté el botón de “rec” de la grabadora vi que no funcionaba, cuando hacia un momento que había comprobado que si funcionaba correctamente, le dije a otro compañero que preparara la otra grabadora y lo volví a intentar de nuevo, la segunda grabadora después de haberla comprobado antes de ponerla en el ventanuco de ventilación, de nuevo la maquina se volvió a parar, debo de decir que ambas grabadoras tenían pilas nuevas y siempre que salimos comprobamos baterías y pilas para todos los aparatos que portamos. Pero curiosamente estas se habían descargado nada mas al introducirlas, así que un compañero se acerco al vehículo a por más pilas nuevas.

Ermita de Berrús

Mientras después de varios intentos, conseguimos poder introducir la mano y poder fotografiar y filmar el interior. Hicimos varias fotografías del interior y volvimos a poner las grabadoras en marcha, una de ellas funcionó, y la otra hasta pasado un buen rato no volvió a funcionar. Dejamos los aparatos a la vista y decidimos cobrar fuerzas mientras grababan, así que nos fuimos al merendero para comer algo. Ocurrió algo curioso y es que en no sé en cuántos Kilómetros a la redonda no habíamos encontrado a nadie, pero mientras comíamos apareció una furgoneta bastante destartalada con matricula inglesa, bajó una pareja y se nos quedaron mirando, el hombre se dirigió a la parte posterior del merendero y no sabemos qué rebusco por allí, no mediaron palabra y se volvieron a marchar. Fue muy curiosa su actitud.

Campanario

Cuando se termino de grabar la cinta después de una hora y media, nos marchamos dirección a la Pobla de Massaluca y allí visitamos el cementerio. Nada más entrar al pequeño pueblo agrícola nos cruzamos con tres o cuatro lugareños y nos estuvieron observando en todo momento, llegamos a la puerta del cementerio y aparentemente estábamos solos. Debo destacar un hecho, al lado del camposanto a unos 20 metros aproximadamente ,había otro que parecía más antiguo y más pequeño, no había ni una sola tumba, el terreno estaba por debajo del nivel de la entrada como si una excavadora y aplanadora hubieran trabajado allí y en las paredes del mismo habían nichos vacíos. Mi pregunta es, ¿qué sentido tenía hacer un camposanto nuevo a 20 metros del otro? cuando podían haber ampliado el primero, ¿qué hubiera sido más fácil, no? Allí no pasamos demasiado tiempo dentro, unos veinte minutos pusimos una grabadora, encima de una de las antiquísimas tumbas de tierra, luego había una parte un poco más moderna compuesta por varias columnas de nichos. Filmamos unos minutos e hicimos varias fotografías, recogimos la grabadora y continuamos camino a Gandesa. Allí filmamos el cementerio mucho más amplio y moderno de los que habíamos visto hasta ahora. Una de las curiosidades eran los dos monumentos, uno al lado de otro mostrándole honra unos a la república y otros a los nacionales, también llama la atención la cantidad de nombres de italianos, alemanes, ingleses y franceses de las “brigadas internacionales “que participaron en la guerra civil y que yacen allí.

Capilla

Decidimos visitar “els espais historis de la batalla de L´Ebre” que no estaban demasiado lejos del punto donde estábamos y, cogimos la carretera de Barbastro. Llegamos a la comarca de Ribera d’Ebre y nos fuimos hasta llegar a las trincheras. No son excesivamente largas y están erosionadas, el mantenimiento tampoco es muy bueno por que habían bastantes bolsas de plástico que dejaron los posibles visitantes. Hicimos varias fotografías y pusimos en un “nido de ametralladora” una grabadora, e inspeccionamos todo el lugar y es bastante palpable la historia de las personas que estuvieron allí, aunque en aquel lugar no hubo batallas destacadas.

Ya era de noche, todos estábamos muy cansados, eran las nueve de la noche, así que decidimos irnos a casa y no ir a la Mussara tal como hubiéramos deseado, eso lo dejamos para otro día.