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Equipo Hoyt

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El Equipo Hoyt en la Maratón de Boston 2008, cerca del punto medio en Wellesley.

El Equipo Hoyt estaba formado por un padre, Dick Hoyt, (1 de junio de 1940-17 de marzo de 2021)[1] y su hijo Rick Hoyt, (Massachusetts, 10 de enero de 1962 - 22 de mayo de 2023) que competían juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos. Rick tenía una discapacidad adquirida al momento de nacer por falta de oxígeno a su cerebro ya que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello lo que le originó una parálisis cerebral. Dick lo llevaba en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo arrastraba en un bote especial cuando ellos nadaban y lo que hacía era empujar en una silla de ruedas adaptada cuando ellos correían.

Biografía

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Gracias a sus padres, que ignoraron el diagnóstico de los médicos que indicaron que él se mantendría en un estado vegetal persistente y a los ingenieros de la Universidad Tufts, que reconocieron que su sentido del humor indicaba inteligencia, a la edad de 12, Rick fue capaz de aprender a usar una computadora especial para comunicarse, usando movimientos de su cabeza. Las primeras palabras que él logró escribir fueron "Vamos Bruins!", en ese momento la familia comprendió que era un fanático de los deportes.

Ellos entraron a su primera carrera en 1977, una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacrosse lesionado que fue compañero de escuela de Rick.

Dick fue un teniente coronel retirado de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en la Guardia Nacional Aérea. Rick logró un Grado académico de la Universidad de Boston en Educación especial y trabajó en el Colegio de Boston. Ellos continuaron compitiendo en carreras y además, fueron Oradores motivacionales.

Hasta junio del 2005, el Equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 Triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman), 20 Duatlones y 64 Maratones, incluyendo 24 Maratones de Boston consecutivas. Ellos además han manejado bicicleta y corrido a lo largo de los Estados Unidos en 1992, una jornada de 3735 millas que les tomo 45 días.

Durante toda su vida, hasta sus 80 años, Dick empujó y tiró de su hijo en muchas competencias, pasó por cientos de líneas de meta. Cuando Dick corría, Rick estaba en una silla de ruedas que Dick empujaba. Cuando Dick iba en bicicleta, Rick estaba en un asiento especial sujeto al frente de la misma. Cuando Dick nadaba, Rick estaba en una pequeña pero pesada balsa, estabilizada firmemente, que era empujada por Dick.

Cuando nació Rick, en 1962, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello y cortó el flujo de oxígeno a su cerebro. A Dick y a su esposa, Judy, se les dijo que no había esperanza de que su hijo se desarrollara.

“Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, señaló Dick. “Cuando tenía ocho meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos ahora, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

La pareja llevó a su hijo a casa con la determinación de criarlo de la manera más “normal” posible. En cinco años, Rick tuvo dos hermanos menores, y los Hoyt estaban convencidos de que Rick era tan inteligente como sus hermanos. Dick luchó para hacer que las autoridades de la escuela local lo entendieran: “Como no podía hablar, pensaron que no sería capaz de entender, pero eso no era cierto”. Fueron sus padres quienes enseñaron a Rick el alfabeto. “Siempre quisimos incluir a Rick en todo, por eso quisimos que vaya a la escuela pública”.

Un grupo de ingenieros de la universidad de Tufts se hizo presente, una vez que vieron algunas pruebas claras de las habilidades de comprensión de Rick. “Le contaron un chiste, y Rick se mató de la risa” cuenta Dick, “¡Ellos entendieron que podía comunicarse!”. Los ingenieros entonces iniciaron la construcción de una computadora interactiva que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar (para esto utilizaron US$5000 que la familia logró juntar en 1972). Un cursor se movía por una pantalla llena de filas de letras, y cuando el cursor alumbraba la letra que Rick quería, el apretaba un switch con la parte lateral de su cabeza

Cuando trajeron la computadora por primera vez a casa, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra hablada”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “Vamos Bruins!” Los Boston Bruins estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo los juegos de hockey al igual que el resto. “Así aprendimos que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta Dick.

En 1975, Rick fue finalmente admitido en una escuela pública. Dos años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacross local que se había quedado paralítico en un accidente. Dick, quien definitivamente no era un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron al lado del último, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.

Este descubrimiento de Rick se transformó en un nuevo horizonte abierto para él y su familia, y así el “Equipo Hoyt” empezó a competir en más y más eventos. Rick me habló sobre el proceso de transformación utilizando su ya familiar, pero dolorosa, técnica de seleccionar letras del alfabeto

“Lo que quiero decir cuando digo que no me siento discapacitado cuando compito es que soy como cualquier otro atleta, y creo que muchos otros atletas se sienten de la misma manera. Al inicio nadie me hablaba. Sin embargo, después de unas cuantas carreras, algunos atletas se me acercaban y empezaban a hablarme. Durante los primeros días, un corredor, Pete Wisnewski, hacía una apuesta conmigo en cada carrera sobre quien de los dos ganaría. El perdedor colgaría el número del ganador en su cuarto hasta la siguiente carrera. Ahora muchos atletas se me acercan antes de las carreras o triatlones para desearme suerte”

Es difícil imaginar la resistencia que encontraron los Hoyt al inicio, pero la actitud cambió cuando entraron a la Maratón de Boston en 1981, y terminaron en el primer cuarto del campo. “Nadie quería a Rick en una carrera de caminos. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no está educada, y nunca habían visto nadie como nosotros. Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que era una persona como cualquier otra. Además, él tiene un gran sentido del humor.”

Después de cuatro años de maratones, el equipo Hoyt intentó su primer triatlón, por lo que Dick tuvo que aprender a nadar. “Me hundí como piedra al inicio”, recuerda Dick sonriendo, “y no me había subido a una bicicleta desde que tenía seis años.”

Con una bicicleta adaptada para cargar a Rick en el frente, y un bote atado a la cintura de Dick mientras nadaba, los Hoyt llegaron segundos – en la competición que se llevó a cabo el día del Padre en 1985. “Ese fue mi regalo de Día del Padre de Rick”, dice Dick

Desde esos días continuaron participando en competencias, tanto en casa como en el extranjero. Siempre buscaron mejorar sus tiempos de llegada. “Rick es el que me inspira y motiva por la manera en que ama competir y los deportes”, solía decir su padre, a lo que Rick respondía diciendo: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez que se decide a hacer algo, hace lo posible por lograrlo, no importa que sea. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, papá entrenó, hasta cinco horas al día, cinco veces a la semana, incluso cuando estaba trabajando”.

Además de los logros deportivos, Dick ingresó a la Universidad de Boston, de donde se graduó en 1993 con un grado en educación especial. A eso le siguió, unas semanas después, el ingreso a otra maratón en Boston. “El día de la maratón de Boston, en el camino había gente con letreros que decían: ¡¡¡Felicidades por tu graduación!!!”

Dick obtuvo algo más de todo esto también. Cuando sufrió un ataque al corazón, no muy severo, durante una carrera. Los médicos encontraron que una de sus arterias estaba 95% obstruida. “Si no hubieras estado en tan excelente forma,” le dijo uno de los Médicos que lo atendía, “probablemente hubieras muerto hace 15 años.” De alguna manera, Dick y Rick se salvaron uno al otro.

En sus últimos años, Rick llegó a tener su propio apartamento, y trabajó en Boston, y su padre, Dick, retirado vivió en Holland, Mass. Dieron charlas y conferencias en los Estados Unidos y compitieron en nuevas carreras. La relación entre ambos fue especial y Rick la resumión diciendo "La cosa que más deseo en el mundo es que mi padre se siente en mi silla y que yo lo empuje aunque sea una vez…”

Rick, a pesar de sus problemas, no se rindió nunca por su discapacidad a la hora de cumplir su sueño deportivo y los padres de Rick tampoco se dieron por vencidos.

Fallecimientos

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Dick Hoyt, conocido por su dedicación y espíritu inspirador, falleció el 17 de marzo de 2021 mientras descansaba. El 22 de mayo de 2023, Rick Hoyt también falleció debido a complicaciones en su sistema respiratorio.

Referencias

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  1. Lorge Butler, Sarah (18 de marzo de 2021). «Muere Dick Hoyt, parte del legendario dúo del maratón de Boston, a los 80 años». Runner's World. Consultado el 18 de marzo de 2021.

Enlaces externos

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